Estimados lectores:
Motivado por las opiniones y valoraciones surgidas a raíz de dinámicos y entusiastas debates entre amigos, así como por comentarios recibidos en mi correo electrónico, de lectores y seguidores de este blog, refiriéndose a la singular manera que tengo en este espacio, de hacer las valoraciones a las obras de los pintores (que no a ellos) que exponen en los centros públicos de nuestra ciudad y que dista mucho de la forma en que lo hace la critica oficial, hoy quiero compartir con todos ustedes una reflexiva opinión sobre tal diferencia; sobre todo, en lo referido a la pintura y principalmente, por parte de algunos (que no de todos) los críticos “oficiales” que la ejercen de manera regular en la prensa y en los diferentes medios públicos de mayor alcance y difusión de Castellón, algo que sin duda le debería exigir mayor responsabilidad y rigor en sus enfoques y planteamientos. (En imagen, "El Critico de arte" de Raoul Hausmann.1919).

De más está decirles que soy de los que piensan que para opinar sobre algo, siempre es mejor tener un buen conocimiento de lo que se dice. Y con esto no me refiero únicamente al conocimiento académico, pues de todos es sabido, que existe aquel universitario que pasa la mayor cantidad del tiempo de sus estudios superiores, disfrutando de la cafetería del centro, fumando algún que otro cigarrillo de la risa y haciendo novillos; me refiero a algo que a veces resulta tan importante o más, que el ostentar un titulo de licenciado o de doctor en arte, me refiero al factor vocacional, el cual provoca y determina en gran medida el grado de profundidad, compromiso, sinceridad y esclarecimiento de los juicios que se hacen, ya que mientras mayor y mejor sea este vinculo al conocimiento, todo lo que decimos pasa de ser una simple opinión, a tener carácter de criterio y por consiguiente, mayor peso e interés para todos.
Desde mi llegada a Castellón hace más de 16 años, me he percatado de algunos errores de forma, y también de contenido, en los análisis y valoraciones que realizan algunos críticos de arte de nuestra ciudad, principalmente sobre las cuestiones referidas a los resultados de la creación artística en la especialidad de pintura. Aquí van algunos ejemplos.
Por una parte, y respondiendo a lo que entiendo como un claro desconocimiento del significado técnico del lenguaje de esta disciplina artística, algunos críticos parecen no entender aun, la gran diferencia que hay entre la soltura de una pincelada y el descuido impreciso en su tratamiento, entre el dominio cromático de un pintor con oficio, y el aberrante uso del color que hace otro en un cuadro, donde más que “color”, encontramos una explosión infantil del “colorín”, o del expresivo carácter que puede transmitir la recreación formal de un objeto, donde se aprecia un claro dominio del dibujo, a la de otra, donde se desdibuja por falta de conocimiento y descontrol en este aspecto, ¡y para que hablar de la más utilizada y recurrente de todas las características de las que aluden en sus escritos!, la llamada “fuerza”, que de paso hay que decir, que no tiene nada que ver con la película “Star Wars”, pero que puede ser atribuible tanto a la característica de la pincelada, a la composición, al color, o al empleo de los tratamientos y recursos plásticos, entre otros, y que solo puede existir, siempre que ésta responda al control y dominio de estos aspectos por parte del pintor, y no a la debilidad que expresa el claro desconocimiento de la estructura que existe bajo el color, el color mismo, las composiciones, las texturas y demás recursos plásticos expresivos.


Tampoco faltan en estas críticas, las siempre socorridas comparaciones con los consagrados maestros del arte, equiparando los resultados de los que empiezan, y aun no han dicho, ni hecho nada en el arte, con los que ya forman parte de su historia por meritos propios. Y todo esto publicitándose en los medios, en un acto que entiendo, de gran irresponsabilidad profesional, tanto para el que expone, que sin haber salido del cascaron, ni haber demostrado nada, o sin ser apenas un modesto maestro, ya piensa que ha llegado a un lugar importante en el panorama del arte, gracias al comentario que ha publicado un “especialista” en la materia. Como igualmente es engañado el público que asiste a ver las exposiciones, que ante tanto elogio de aquellos que reconocemos como “expertos”, no les queda más remedio que aceptar como buenas la valoraciones que hacen de lo que no tiene más valor que aquel que se le puede conceder a un aficionado, o a un profesional que empieza.

Hay quien me dijo una vez, que los críticos en esta ciudad, tenían las “manos atadas” porque Castellón era un lugar donde todos se conocían y si se era demasiado sincero en las críticas, se podían obtener a cambio actitudes de agravio y discordia y que no tenían la intención de coleccionar enemigos.
Sinceramente pienso que si es esa la razón por la que tenemos en nuestra ciudad, una critica oficial tan carencial y/o deshonesta, poco o ningún respeto se tiene por el arte, por el público, por los pintores y sobre todo por su propio sentido de la responsabilidad profesional, y no encuentro justificación posible para actuar de esta forma, pues las reglas del juego desde siempre, son claras y determinantes. Cuando un artista expone su trabajo fuera de su estudio en un espacio público, lo está sometiendo al juicio sincero y a la valoración de todos aquellos que lo contemplan, sean profesionales del ramo, especialistas, aficionados o simplemente público de arte, y esto es algo que el artista debe asumir con coherencia, normalidad y sentido autocrítico y si no es así, bien podrá hacer uso de su trabajo para la decoración de su casa.
En coherencia con este principio, en este blog seguiré analizando y valorando con libertad las obras (que no a los autores) que se exponen en los espacios públicos (que no en las galerías privadas) desde la honestidad y la franqueza que siempre me ha caracterizado para con el arte, dando razones y argumentando en cada una de mis críticas como hasta ahora, y que como es lógico y además justo, son susceptibles de ser compartidas o debatidas por los demás, pero siempre desde el respeto y el análisis ponderado que obliga a dar argumentos. Y el que se enfade por ello, siempre podrá cambiar de canal desde su mando, o por el contrario, sacar buen provecho de mis palabras, porque la experiencia me ha demostrado (también con este blog) que una crítica profesional, aunque pudiendo ser a veces contundente, si está fundamentada, es didáctica, honesta y justa, siempre crea opinión y enriquece. Y en este sentido, agradezco el apoyo cada vez mayor a este blog, por parte de sus lectores que al parecer, aquí encuentran una “verdad” mucho más sincera y convincente, que aquella que leen de las críticas de arte en los periódicos.
Hasta la próxima entrega.
Amaury Suárez