Translate

21 diciembre 2009

Políticas culturales responsables.

Estimados lectores.




Después de mi último articulo de opinión titulado “De Cal y Arena”, referido a las exposiciones que podíamos visitar en esta primera quincena del mes de diciembre en nuestra ciudad, algunos de ustedes me han preguntado el porque de la contundente valoración que hice sobre la exposición del Ateneo Cultural de Castellón titulada “Artistas del Ateneo”, resultándoles incluso paradójico, que tan desfavorable critica la hiciera, en una exposición donde se encontraba expuesto un cuadro mío, corriendo de ese modo el riesgo, de que nadie asistiera a verla, pues ya se sabe que en estos casos, a todo pintor le gusta exhibir su obra al público, aunque también hayan algunos, que en su incontrolada vanidad, prefieren exhibirse ellos antes que a su trabajo, algo que casi siempre ocurre cuando no se tiene nada que decir, o lo que se dice es bastante anodino.



Debo decir ante todo, que no creo sinceramente, que mi blog tenga un número de visitas lo suficientemente elevado para que éste pueda influenciar de manera decisiva en la conducta y conciencia de un gran numero de personas de Castellón, aunque reconozco que algunos de sus lectores son personas muy vinculadas a la especialidad y cultura de esta ciudad, por otra parte, también es cierto que me sorprendo casi a diario, por los comentarios que me hacen personas a nivel de calle sobre todo de aquellas, que sin tener su dirección de correo electrónico y no poderle avisar puntualmente de las nuevas entregas, me hacen referencia de los artículos que escribo, en cualquier caso, después de explicarles mis razones de tan contundente critica a los que me preguntaron personalmente, todos quedaron conformes con mis razones y entendieron mi parecer, siendo precisamente ese, el motivo de este nuevo articulo aclaratorio que ahora quiero compartir con todos ustedes.



Creo que la exposición de “Artistas del Ateneo” es un ejemplo más, de cómo se lleva a cabo la política cultural de esta ciudad, sin duda muy cuestionable en cuanto a los criterios que la definen, siendo algo de lo que hago responsables directos a dirigentes y políticos del sector, que tienen a su cargo la forma de diseñar y poner en practica un conjunto estructurado de acciones sociales en los organismos públicos encargados de transmitir al conjunto de la sociedad, la cultura de la región; entendida esta última, tanto en su versión restringida (como es el sector concreto de actividades culturales y artísticas) pero también considerándola de manera amplia, como el universo simbólico compartido por la comunidad, algo que sin lugar a duda debe formar parte de la piedra angular de sus objetivos y la esencia misma de la razón de ser de su trabajo .



Ejemplos que ilustran esta gestión cultural de la zona hay muchos…



De todos es sabido que Castellón tiene desde hace mucho tiempo (como el Velázquez del XVII) su “pintor de la corte”, algo que no resultaría extraño sino fuera porque los meritos que se le acreditan a su obra resultan un tanto dudosos y muy alejados de factores que poco o nada tienen que ver con cuestiones relacionadas con la calidad artística y sus aportaciones a la universalidad cultural. También hay un pequeño grupo de “elegidos” que siguiendo los pasos del primero, empiezan a saturar las plazas y lugares de esta ciudad con obras que al margen de su calidad, (importante aspecto a tener en cuenta) estas no han sido sometidas a concurso abierto, ni debida y ampliamente publicitado en los diversos medios, como virtuoso modo de ampliar el derecho a participar a otros artistas (sobre todo a los nuevos egresados de las escuelas de artes) que sin duda pueden ofrecer mas y mejor calidad que aquellas que se exhiben en la actualidad en nuestra ciudad, y sobre todo, porque así es como debiera ser planteado, respetando el espíritu democrático de una política cultural de hoy en día, mucho más participativa, abierta y en principio, con iguales derechos para todos los iguales.



Pero no es solo ese el problema que presenta la política cultural castellonense; independientemente de que por una parte, encontramos este aspecto de elección y selección “dedocratica” muy beneficioso sin duda para este grupo de “artistas”, por otro lado, vemos que la acción educadora y de perfeccionamiento personal que tiene el arte, se ve seriamente empobrecida con ejemplos como este de la exposición de “Artistas del Ateneo”. Una exposición simplista y aficionada, donde es notable la falta de rigor y exigencia en la selección de la calidad de los trabajos que se exhiben, lo cual es evidente que no ha sido avalado por un criterio profesional de selección, haciéndose notar una imagen muy pobre y nada representativa del quehacer creador de esta ciudad. Hay que tener en cuenta que una institución como el Ateneo Cultural de Castellón, así como otras afines, debe ser el escaparate ideal donde se exponga los auténticos valores artísticos y culturales de esta ciudad a todo el mundo que la visita, sea de aquí o de fuera, y para ello es necesario no solo exponer algo digno, sino además y más importante aun, dignificar la imagen de la cultura de esta tierra, a diferencia de lo que pudiera ocurrir en una galería particular, donde solo cuenta el criterio expositivo del galerista, en una institución oficial, como es el caso del Ateneo, ese criterio debe estar sujeto a una representatividad de la cultura y el arte de Castellón; resulta curioso apreciar que puede ser mas rigurosa, profesional y representativa de esta ciudad, la imagen que desde años nos viene dando galerías como Canem o Sala Braulio (por citar dos ejemplos con líneas expositivas muy diferentes) que las instituciones oficiales sujetas a una política cultural mas representativa de esta región, algo que considero sencillamente un acto de coherencia y respeto, no solo por y para el arte, sino también a la población de esta ciudad. Para ello es necesario elevar la calidad y el conocimiento no solo de aquellos que exponen su trabajo, sino también del público espectador de arte que participa. De nada vale hacer una conferencia semanal con asuntos de alta trascendencia cultural, si luego no educamos al público para que esos conocimientos sean aprovechados conscientemente, sería como seguir echando margaritas a los cerdos o sencillamente hablar a oídos de sordos.



Y ya puesto a reflexionar sobre la forma de hacer política cultural en esta ciudad, sería bueno que alguien pensara en dinamizar la participación del público a los museos y salas de artes, ya que resulta penoso, por ejemplo, que después de una sustancial inversión en la construcción del nuevo museo de la avenida Hermanos Bou, (en la imagen) la participación del publico es casi inexistente. Las actividades culturales de calidad y nivel, pueden ser divertidas, de amplia participación y muy atractivas para el amplio publico, no todo es cumplir el tipo con la semana de la Magdalena, como tampoco tienen que ser tan costosas, así que no es necesario tampoco convocar a uno de los concursos de pintura mas suculentos del panorama cultural nacional (60. 000 €) si luego se le otorga el premio a una instalación hecha con cajas de cartón y cinta adhesiva, como ocurrió en su primera edición, eso es ridículo y francamente muy pueblerino, pero tampoco hay que descuidar la calidad como ha ocurrido en la exposición de los “Artistas del Ateneo”; el arte ha demostrado a través de su historia que para ser popular, no tiene porque ser malo, ni vulgar, a pesar de que ese concepto en la actualidad, con tanta crisis de valores, cueste mucho entenderlo.



En fin queridos amigos, como dice el profesor Lluis Bonet (Barcelona, 1959. Presidente de la Asociación Economía/Cultura autor de numerosos libros y estudios en economía, gestión y políticas culturales.) “Las políticas culturales surgen y se desarrollan a partir de cuatro grandes principios:



1. El valor estratégico de la cultura como difusor de estándares simbólicos y comunicativos.

2. Como base en la que fundamentar las identidades colectivas, y por tanto las identidades de las naciones y de los estados.

3. Para tener efectos positivos, tanto económicos como sociales, al desarrollar la creatividad, la autoestima y una imagen positiva de las personas y los territorios;

4. Por la necesidad de preservar el patrimonio colectivo de carácter cultural, histórico o naturales




Es por ello que es importante que todos hagamos estas reflexiones, para ayudar a cuidar y preservar la imagen cultural que debemos mostrar al mundo como ciudad o territorio, pienso que de ese modo podremos sentirnos aun mas orgullosos del lugar donde convivimos. Debemos alejarnos de falsos clichés y payasadas seudo culturales que distraen la atención de muchos, para beneficiar los bolsillos de unos pocos. Pero sobre todo, debemos saber que son los políticos y los dirigentes culturales, los que tienen en sus manos la gran responsabilidad de ponerlo en práctica con la eficacia y el respeto que ello merita, y es por lo que creo, que siempre debemos exigírselo.




Muchas gracias




Hasta la próxima entrega.





Amaury Suárez

08 diciembre 2009

De Cal y Arena.

Estimados lectores.



Parece que este mes de diciembre vamos a tener de todo en las galerías y espacios expositivos de nuestra ciudad de Castellón. Y es bueno que así sea, pues de ese modo podré comentar sobre aquello que podemos ver en dichos espacios y además, tener la posibilidad de valorar y comparar mejor con ejemplos que lo ilustren.

Mi primera recomendación sin duda es para que visiten la exposición “Dialogo con la Historia del Arte” en la Sala Bancaja “San Miguel” de la calle Enmedio 17. Una muestra que recoge un importante grupo de obras realizadas por el célebre y extinto Equipo Crónica, donde no solo encontraremos en las obras, el refinado humor irónico en sus motivos, inspiraciones y mensajes (sello indiscutible de este grupo) sino que además en ella se recoge un conjunto de obras de diversas etapas del grupo, en referencias todas a un divertido y amable dialogo con la obra de varios maestros de la pintura tradicional y contemporánea.

Otra recomendación que les hago, es visitar la galería Art Dam en la Calle Alloza 54, donde encontraran una exposición de gran belleza, sensibilidad y autentica personalidad pictórica, que se recoge en la obra reciente del maestro Paco Puig.

Muchos de ustedes conocen de mi gran admiración y respeto por este gran pintor castellonense, incluso hay en este blog un artículo que así lo testimonia, y con gran alegría tengo que decir, que una vez más en esta exposición, su pintura ha vuelto a ser poesía, un autentico placer para los ojos y la más hermosa melodía compuesta desde la ilusión, serenidad y amor, que siempre nos transmite este gran maestro, todo un lujo.

En el Centro Cultural Castalia Iuris en la Plaza Cardona Vives, 10-bajos, finaliza la muestra de la pintora Tere Colomé, titulada “Universos Alterados” una exposición de muy buena calidad tanto por su propuesta, como por la técnica empleada, amante de la materia y el mundo textural, la Colomé me ha impresionado notablemente, su avance y el perfeccionamiento de su lenguaje plástico ya es notable.

En el Centro Cultural "Las Aulas", situado en la Plaza que lleva el mismo nombre, en el Nº 1, dos exposiciones con notable calidad, por un lado en la sala pequeña, “Diariólogos II” esculturas de Gallent Mezquida – Petit. Al parecer, padre e hijo, licenciado en Bellas Artes uno y Perito Industrial el otro, que se unen para realizar un hermoso conjunto de piezas de lenguaje ingenuo y con gran luminosidad cromática, empleando para ello la técnica del mosaico o el “Gaudiniano” trencadís.

En el salón principal, “Nombres de Dona” es el titulo dado por su autora Adelaida Falcó a una exposición que pretende hacer reflexionar sobre los diferentes roles que ha jugado la figura de la mujer tanto en la actualidad como en el pasado. Revestida de un lenguaje que transita entre un simbolismo muy expresivo y un surrealismo muy colorista, su autora nos muestra piezas de muy buena factura y gusto por el uso de las texturas, a veces usadas con una clara intención decorativa dentro de la composición de la obra.

“Artistas del Ateneo” es la exposición que se exhibe ahora y hasta el próximo día 16 de diciembre en el Centro Municipal de Cultura en la calle Antonio Maura 4. Es una de esas exposiciones que si no la vas a ver, no te pierdes absolutamente nada.

Siempre que se pretende masificar el arte, a través de proyectos y exposiciones, obviando el aspecto de la selección y sin tener en cuenta el criterio profesional y autorizado de los especialistas, que son los únicos capaces de garantizar el buen nivel y la calidad de las obras, el resultado es un fracaso total, como sin duda lo es esta exposición, donde habiendo más de 30 cuadros exhibidos, cuesta mucho agrupar media docena de ellos con una calidad mas o menos aceptable. Pienso que no debiera tomarse como condición sinecuanum y única, el solo hecho de ser miembro del Ateneo Cultural de Castellón para exponer “la obra” al publico, esta debe estar respaldada por una calidad manifestada bien en la propuesta temática, o por la técnica empleada (y si es por ambas mejor) pero en ningún caso se debiera permitir esta brutal explosión de falta de calidad, mediocridad y mal gusto que vemos reflejada en esta muy aficionada muestra, donde casi se le hiere la vista, a todo aquel que la visita. Cada vez que se trata de mezclar diferentes niveles de calidad en Arte, para de ese modo optar por una propuesta más “democrático-bondadosas” el producto que se logra como resultado suele ser bastante anodino y paupérrimo, pues la calidad en arte no puede ser medida por esas pautas o patrones de conductas que más tienen que ver con organizaciones benéficas, que con aquellas que pretenden ser expositoras oficiales de la cultura de una región o ciudad concreta; la calidad y solo calidad es lo que importa y para ello, los dirigentes del Ateneo Cultural de Castellón, así como los especialistas que organizan estas exposiciones, (si es que hay alguno) deben hacer valer sus criterios a la hora de elegir y seleccionar las obras, pues de lo contrario, seguiremos siendo testigos de la misma “mercadillo-cultura” expositiva, que aparece desafortunadamente con demasiada frecuencia, en el Centro Municipal de Cultura de la calle Antonio Maura 4, resultando sin duda una vergüenza para esta ciudad.

Y hasta aquí, es lo que tenemos en las galerías.

Muchas gracias y hasta la próxima entrega.

Amaury Suárez

27 noviembre 2009

"De la soca". Alegoría a la Mare de Deu del LLedó.

Estimados lectores:

En esta ocasión quiero compartir con todos ustedes, una de mis últimas obras que más me han exigido tiempo de investigación, organización y trabajo, su titulo, “De la soca” que en valenciano significaría algo como “de la raíz”, “de origen” en referencia a aquello que es autóctono y distinguido del lugar, como es sin duda para el pueblo de Castellón su patrona, la Virgen del LLedó o Virgen del Lidón.

Como algunos de ustedes conocen, fuimos invitados un grupo de 16 artistas de Castellón, para realizar una exposición colectiva en alegoría a la Virgen del Lidón, y sin duda fue para mí todo un privilegio, que yo fuera uno de esos elegidos.

Pretendo con este artículo acercarlos a aquellos aspectos simbólicos que he tenido en cuenta a la hora de realizar esta obra y a pesar de la extensión del mismo, espero que les resulte de vuestro interés y agrado. Sin más preámbulo he aquí “De la soca” una alegoría a la Mare de Deu del LLedó.

Cuando la leyenda se convierte en mito…
El hallazgo milagroso o “Troballa”, como se diría en Valenciano

Se cuenta que allá por el año 1366, un humilde labrador, (o “llaurador” como se dijera en valenciano) de nombre Perot de Granyana, se encontraba arando en el campo con su yunta de bueyes, (pues era necesario preparar bien el terreno para la siembra, el año anterior la cosecha había sido buena, pero para este próximo tenía que ser aun mejor), cuando de pronto, debajo de un robusto y despoblado almez, (en valenciano se le llama "lledoner", de aquí el nombre del atributo a la virgen según se castellanice: LIDÓN o se valencianice: LLEDÓ) el caso fue que la pareja de bueyes se postraron ante aquel árbol, sin que el buen Perot pudiera hacerlas continuar con la faena, por más que insistió el buen hombre para que se levantaran la pareja de bueyes quedaron postrados e inmóviles debajo de aquel “lledoner”. Al acercarse a comprobar cual había sido la causa de aquella brusca parada de sus animales, el asombrado campesino se puso a escarbar, cuando debajo de una gran piedra, Perot encontró una diminuta y antropomorfa figurilla de alabastro de apenas unos 6 centímetros de altura tallada de forma tosca y un tanto primitiva donde se podía apreciar, no con cierta dificultad, la imagen de una figura de mujer, con sus dos manos unidas al pecho en posición de orar. Sorprendido, Perot, tomó la figura y se dispuso a dar cuenta de lo acontecido a las autoridades del pueblo, ¡todos debían saber lo que había sucedido en aquel lugar! Perot sorprendido se preguntaba una y otra vez ¿Cómo era posible que aquella diminuta figurilla hubiera hecho detener sin más, la fuerza bruta de sus nobles bestias de labranza?, ¿Cómo había sido posible aquello a lo que la lógica no podía dar respuesta? Al ser ya un poco tarde, las dependencias municipales se encontraban cerradas, lo que obligó a Perot a retirarse esa tarde a su casa con aquella diminuta y misteriosa talla. Ya en la tranquilidad de su casa, la noche se le hizo larga al buen Perot y no fueron pocos los sueños y sobresaltos que le acompañaron, muy lógicos después de tantas emociones vividas durante el día.

A la mañana siguiente, cuando este se disponía a llevarla a las autoridades para enseñarla y dar parte de lo ocurrido, se encontró con que la figura había desaparecido de su casa, el misterio reaparecía nuevamente para aumentar la sorpresa de aquel hombre, pues no tenía Perot en su casa más compañía que su fiel perro, incapaz de haberla hecho desaparecer. De pronto, Perot, sintió un extraño impulso de regresar nuevamente al huerto, al mismo lugar donde se la había encontrado el día anterior y allí fue a buscarla, al llegar al lugar, algo aumentó aun más su sorpresa cuando pudo comprobar que aquella diminuta figurilla de alabastro, descansaba inmóvil en el mismo lugar, en la misma posición que se la había encontrado el día anterior y aun más reluciente. Confuso y muy nervioso, Perot la tomó entre sus manos nuevamente y corrió a contárselo a las autoridades de la ciudad y de paso mostrarles la prueba de lo ocurrido.

Al llegar al consejo municipal, nadie le creyó aquella fantástica historia al buen Perot y muchos pensaron que era episodio de locos o de borrachos, no obstante a ello, se quedaron temporalmente con la figurilla y le invitaron a que se retirara a su casa a descansar. A pesar de la incredulidad que estos mostraron ante los hechos contados por el buen Perot, decidieron aceptar la pieza para analizarla y testar al día siguiente los pormenores del hallazgo en el libro de registros. Una noche más que debería pasar la Virgen fuera de su “Lledoner” pero ¿cual fue la sorpresa que al día siguiente tuvieron las autoridades municipales al ir a buscarla?, pues como en la vez anterior, la figurilla había desaparecido, obligando a aquellos funcionarios incrédulos, a pedir que buscaran de inmediato a Perot, para que les dijera cual era el lugar donde la había encontrado, el hecho ocasiono gran revuelo y la noticia corrió por toda a comarca, provocando que un gran número de personas se dieran cita para acompañar a Perot.

No tardo mucho en aparecer el buen hombre en aquellas dependencias para guiarlos hasta el lugar de la “troballa” (hallazgo), al llegar al allí y bajo el mismo Lledoner (el que siempre había sido su casa), estaba la hermosa figurilla, que en su origen pudo ser pagana, pero que gracias a la fe que le profesaron aquellos habitantes de la comarca de Castellón, se transformó en una devota imagen de la Virgen María. En aquel feliz y sagrado acontecimiento donde los ángeles acudieron como testigos, quedaron unidos para siempre su imagen con la del pueblo de Castellón, que desde entonces la ha adorado y la ha hecho su venerada patrona. En el lugar del hallazgo, los hombres levantaron un hermoso templo en su gracia y que hoy es punto de peregrinación, paz, recogimiento y encuentro, no solo del pueblo de Castellón, sino de todo aquel que quiera visitarla.

Y este es el relato que la tradición nos ha trasmitido desde aquellos antiguos tiempos hasta nuestros días, y que es el cuerpo teórico que inspira este trabajo.

El retablo.
Su construcción.

Después de documentarme ampliamente sobre el tema, (a mi entender imprescindible siempre que se hagan trabajos sujetos a un contenido concreto) así como una necesaria preparación emocional del motivo, apoyándome para ello en la realización de varias obras a modo de estudio de temas religiosos (dos ejemplos en las imagenes), consideré interesante y muy atractiva la idea desde el punto de vista conceptual, realizar un retablo de tres cuerpos, con la intención de rememorar y recrear una pieza artística de expresión típica de aquella época. Para ello me documente sobre las características constructivas del mismo, uso del pan de oro, reintelado de la madera, imprimaciones clásicas etc. fueron muchas las horas de construcción no solo de los aspectos que tienen que ver con la masonería del mismo, sino también, con los aspectos técnicos a emplear. Por ultimo decidí realizarlo en acrílico sobre lino, este reintelado sobre madera en el cuerpo central del retablo y sobre bastidor en los laterales, así le proporcionaba mayor ligereza a la pieza en su conjunto y una más fácil manera de plegarlo cuando fuera a cerrarse gracias al uso de bisagras,

El retablo, los símbolos alegóricos.

Cuando el retablo se encuentra cerrado, la escena que vemos representada es la de dos ángeles custodios (el del día y el de la noche) que se afanan por mantener a salvo la luz de la fe, que aparece con máxima iluminación en la parte central de la composición radial del cuadro, punto donde he colocado un sencillo cerrojo, para dar comienzo una vez abierto, a la lectura visual del desarrollo del mito. Esta escena se desarrolla debajo de dos arcos góticos, aludiendo con ello al estilo arquitectónico de las construcciones religiosas de ese periodo del arte; un elemento típico de estas construcciones y que fue muy desarrollado en ese tiempo, fueron las vidrieras o vitrales circulares, llamados rosetones, algo que he utilizado también como elemento repetidamente simétrico en la parte superior de la composición y donde recreo dos partes del escudo representativo de Castellón, en uno el castillo de las tres torres y en el otro, las cuatro barras de Aragón, simbolizando la antigua posesión de los territorios provinciales a la Corona de Aragón (más correctamente al Reino de Valencia). Una vez abierto el retablo, la obra se vuelve muy alegre tanto en su luz como en su cromatismo (muy alejado de la herencia Gótico - Barroca donde se trataban estos temas) mi intención con ello es hacer alusión a un hecho que debe ser motivo de felicidad y alegría para todos los creyentes en la Virgen, así como también hacer referencia a su aproximación al pueblo. En el cuerpo central del retablo, aparecen los elementos protagonistas de tan representativa historia, por un lado, tenemos coronando la escena en la parte central superior, a la Virgen de Lledó, debajo se encuentra Perot de Granyana con su yunta de bueyes, descubriendo debajo de una piedra, la luz de la fe que simboliza la estatuilla encontrada, también esta presente en el centro el Lledoner que sirve como elemento compositivo de vínculo a los tres cuerpos, la organización de estos tres elementos en la composición de la obra, responde a su significado esotérico y metafísico en su aspecto conceptual, por un lado en la parte superior, el lugar de lo ideal, abstracto y eterno, representado por la imagen de la virgen y por otro, lo concreto, mortal y humano que es representado por Perot de Granyana; el Lledoner es el símbolo de identidad, distinción de lugar y vinculo entre los dos mundos.

En el cuerpo de la Izquierda (estando de frente al retablo abierto) se puede apreciar un hermoso ángel de luz y pureza, simbolizando el momento del feliz encuentro de la Virgen con el pueblo de Castellón. A la derecha está representada la actual basílica donde se custodia y venera a la imagen. En la parte superior de este mismo cuerpo vemos una rama del despoblado Lledoner (Almez) donde intencionadamente se han pintado solo tres hojas con su fruto, haciendo una clara alusión al número místico de la trinidad (3). El cielo del retablo refleja a través de su cromatismo, distintas alturas del sol haciendo alusión a los tres días en que transcurrieron los hechos, por esa razón se aprecian tonos anaranjados, con mayor y menos nubosidad, así como un cielo de azul claro despejado, muy representativo de la luz del medio día. En la parte inferior que comprende todo el retablo, es decir los tres cuerpos, la composición descansa en líneas y planos ondulados de gran sensualidad y dinamismo, aludiendo a dos características geográficas principales del lugar donde se produce la “Troballa”, por un lado, la topografía del terreno de la provincia de Castellón, la cual está considerada la segunda provincia en altura topográfica media de toda España y la segunda acepción, su proximidad con el mar, sin duda dos singulares características que acompañan a la leyenda, con un atractivo y sensual escenario.

Y hasta aquí mi trabajo, espero que lo hayan disfrutado.

Muchas gracias

Amaury Suárez

24 octubre 2009

“Versionando” la versión de Lorenzo.

Estimados lectores:


Generalmente cuando se pretende hacer una versión de algo, o como se suele decir ahora “versionar” una(s) obra(s) conocida(s) sean estas musicales, teatrales, literarias, cinematográficas o de cualquier otra disciplina artística, es porque la “nueva” propuesta que se nos presenta, procura, tiene o persigue exponer, un punto de vista diferente sobre aquella que, al menos en apariencia, la tenemos como muy conocida, tratándose de revelar con ese acto, una “nueva” versión sobre una realidad que pretende ser mucho más personal, reivindicativa, innovadora, reflexiva, contestataria o critica con el original, independientemente de que siempre la idea originaria adquiere una supremacía sobre cualquier versión que se haga de ella, por el solo hecho de servir como inspiración a la nueva propuesta y solo en raras excepciones, es que podemos ver y comprobar, que las segundas partes resultan ser mejores que las primeras.


De no producirse ese efecto, lo que obtendríamos sería una repetitiva y muy mala aproximación al original, que lejos de honrar a la fuente inspiradora de donde se parte la convierte en un patético homenaje de imitación más propio de superfluos copistas, o en el mejor de los casos, “artistas” de poca monta, que poco o nada aportan con su trabajo al ámbito artístico, los cuales hubiese sido mucho más gratificante, que ante la osadía de exponer la desafortunada “versión” preferiblemente ésta nunca hubiera salido a la luz.


Si esto sucede en las Bellas Artes, concretamente en la pintura, la irresponsabilidad y el riesgo que asume quien mal utiliza ese recurso de apropiación para “versionar” es aun más alto, haciéndose más penoso y desafortunado pues hoy en día, siempre habrá un libro o una imagen publicada de muy buena calidad y si es preciso, a todo color, que ponga de manifiesto el fraude o la falta de talento de quien se atreva a hacerlo, y que actuará como un despiadado critico ante la “nueva” versión de la propuesta, poniendo en clara evidencia la mediocridad no solo del discurso en la “nueva versión”, sino también la de su propio autor.


El recurso de apropiación, al menos en su sentido semántico, es algo que de alguna manera, siempre ha estado presente en la historia del arte (concretamente en la pintura) este ha sido utilizado por los artistas a través de los tiempos. Desde la apropiación directa e inspiradora de la realidad objetual, (paisaje, bodegones y figuras humanas reales o idealizadas) hasta los motivos y las escenas mitológicas, bélicas o religiosas, que luego de ser tratadas por los primeros maestros, eran retomadas por los discípulos y que en muchos casos, se veían superados por estos. Otra manifestación de apropiación la hemos visto y aun la seguimos viendo, en las marcadas influencias de las escuelas y los maestros, que con un equivocado o precario enfoque de la docencia y la pedagogía, eclipsan la personalidad pictórica de los alumnos, lo cual trae como consecuencia la difícil tarea de reconocer la autentica “mano” del discípulo, de ahí la recurrida frase de…, “esa obra, o ese pintor, pertenecen a la escuela de tal maestro”.


Pero no es hasta el declive de las vanguardias y concretamente a partir de la década del los años 70, bajo el pretexto de las modas post modernas, que este recurso de apropiación alcanza un mayor uso y además un significado muy diferente a su definición semántica, donde la obra de arte pierde su condición de única y exclusiva, para transformarse en un recurso de pertenencia colectiva o lo que es lo mismo, un recurso iconográfico de todos. En su aspecto formal, la obra puede ser compartida por varios autores, pero siempre y so pretexto, de una clara intención conceptual que se debe ilustrar en una propuesta nueva o al menos; de incuestionable diferencia con la fuente de donde se parte, el artista no solo recrea una segunda o tercera realidad con su nueva obra, sino que además, y más importante aun, un nuevo discurso, apoyándose para ello en una iconografía ya tratada anteriormente por otro artista. Esta nueva condición de apropiación en el uso de la imagen, trae consigo que el “nuevo” resultado recreado, muchas veces fluctúe dentro del peligroso equilibrio que hay entre el coherente y bien aplicado uso del recurso de apropiación, (sustentado en su justificación conceptual) las evidentes influencias que intervienen en una interpretación o recreación “confusa” y la copia más insolente, vacía y burda, desprovista de un autentico valor, muy propia de aquellos que solo saben beber de la superficie de las cosas y no de la verdadera esencia de las mismas.


De la obra de la que hoy voy a opinar, es de la que surge recientemente del trabajo del pintor Lorenzo Ramírez (Borriol 1952). Un pintor (ex empleado de banca) de notable dibujo y con gran afición por el color, a veces tratado “hermosamente” gratuito en el uso que aplica en sus cuadros. Los temas que generalmente este pintor ha abordado con sus trabajos, (al menos desde hace 19 años) han sido el de las escenas costumbristas, principalmente las taurinas y las que recrean ilustrativas alegorías de las fiestas tradicionales de Castellón, y también el paisaje mediterráneo, este ultimo, con gran influencia del maestro Juan Bautista Porcar Ripollés (1889 -1974) principalmente en su aspecto compositivo, colocando intencionadamente los horizontes bajos, para atribuirle mayor protagonismo al espacio que ocupa el cielo, en la obra paisajística.


La indiscutible afición de Lorenzo por la pintura, la constancia y dedicación en sus cuadros por los temas regionales, así como su activa participación en otras asociaciones culturales como es el caso de su ingreso en los Caballeros Templarios de Castellón (que le han designado como Maestro Templario el pasado año 2008) han hecho posible su popularidad a nivel local en los ambientes culturales. Recientemente ha inaugurado una exposición en la galería Real, titulada “Morir por amor” en la que nos ofrece su particular visión pictórica del drama histórico de los Amantes de Teruel, tema que reside en lo histórico – costumbrista, en el que Lorenzo, se hace más singular y notable, aun cuando por razones de preferencia personal, no voy a opinar de esta exposición hoy.


Pero sí voy a hacerlo de una pasada muestra (repetida en dos ocasiones) que este pintor expuso primero en las Aulas, en marzo del 2008 y luego en el castillo de Peñíscola el pasado agosto de este año 2009 y que en ambas ocasiones tituló “Versionando a Picasso”. Como dice el sabio refranero popular, “All that is gold does not glitter” algo que con estas pasadas exposiciones de este pintor y que hoy voy a comentar, resulta ser una oportuna frase para ilustrar un buen ejemplo de ello.


Como ya queda explicado al principio de este artículo, la simple repetición de los patrones formales de la obra referente, no basta para recrear una nueva versión o realidad, mucho menos para aportar un nuevo discurso o resultado artístico, ya que es necesario penetrar en el significado de las intenciones conceptuales de un tema, para hacer más elevada nuestra propuesta; no basta con cambiar la composición, hacer mas “lindo” el color o dibujar del original, temerosas alteraciones de su forma para llegar a un resultado verdaderamente valioso. Es necesario aportar algo más, no basta con estudiar el continente, sino además el contenido de la fuente de donde partimos, pues de lo contrario, nuestra lectura se hace simple, insulsa y de trivialidad aficionada.


Pienso que para versionar la obra de Picasso con verdadera objetividad y respeto al maestro, es necesario ser algo más que un pintor con dotes y aficiones, no se trata de recrear la forma esquemática de su dibujo en su distinguida y universal etapa, que por otra parte, es siempre la que suelen utilizar para los “experimentos”, (sean estos en forma de huevo o para hacer versiones mas o menos amables de color) quizás sea porque se piensa equivocadamente que es esta la mas fácil de resolver, pero no se trata de hacer un parecido exterior y superficial de sus cuadros, sino de estudiar seriamente las causas que motivaron esa aparente “sencillez” y ese esquematismo expresivo de su dibujo, solo así, se puede beber de su realidad universal; pues como el mismo genio malagueño dijera, “Realismo no es hacer las cosas reales, sino la realidad de las cosas”.


Espero y deseo que para la próxima versión que Lorenzo Ramírez haga de otro artista (si es que hay otra) tenga muy en cuenta estas consideraciones y sepa ver mucho más que las simples apariencias, sin duda el resultado de su trabajo se hará realmente serio y respetuoso con la fuente inspiradora, pues de lo contrario, volveremos a ser testigos de una simple caricatura como esta que nos ha presentado en dos ocasiones y que espero no exista una tercera, pues aunque agradable en su color y vistoso en los formatos de los cuadros de la muestra, no deja de ser solo una graciosa versión de aficionado que sinceramente pienso no le hace justicia, pues creo que en arte se debe aspirar a algo más, no solo por el bien de nuestros ojos e intelecto, sino por el del propio pintor.


Muchas gracias y hasta la próxima entrega.


Amaury Suárez


In memoria: Este artículo fue escrito a solo unas horas de cumplirse un aniversario más del natalicio del maestro, Pablo Ruiz Picasso (Málaga, 25 de octubre de 1881) sirva este como recuerdo.