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12 enero 2012

Reflejos cotidianos sobre una cotidianidad deformada.

Estimados lectores.

El pasado miércoles 11 de enero a las 19:00 horas, quedó inaugurada en el salón del centro cultural Castalia Iuris de nuestra ciudad, la exposición titulada “Reflejos cotidianos”, de la joven pintora castellonense Mari Carmen Vidal (Onda, 1978). Vidal es licenciada en Bellas Artes por la Universidad de San Carlos en Valencia y aunque no cuenta con una larga trayectoria profesional, ha podido beber de las mieles del reconocimiento y el éxito, precisamente en esa misma sala hace dos años con su anterior muestra titulada “Los fantasmas del Avenida”, donde la autora recreó escenas de afamadas obras del celuloide, en un claro homenaje al cine y también al espacio donde hoy se encuentra ubicado el centro cultural Castalia Iuris, donde antaño se hallaba emplazado el popular cine “Avenida” de nuestra ciudad. En esta ocasión, Vidal nos presenta una propuesta diferente, pero igualmente válida y agradable, que testimonia el buen hacer de esta pintora.

El sugerente mundo de la imagen reflejada o de los reflejos, ha sido motivación para muchos artistas, entre los que destacan los del movimiento hiperrealista norteamericano de finales de los años 60, como el californiano Don Eddy, con sus automóviles de diseño escarabajo de la marca Volkswagen, Tom Blackwell, con su obsesivo apego a la emblemática motocicleta Harley-Davidson y sus característicos cromados, la neoyorquina Audrey Flack, con sus fulgurosos bodegones llenos de brillos y feminidad, el canadiense Jason de Graaf, con sus esferas espejadas y también por el más internacional de todos, el gran Richard Estes (en la imagen) que ha sabido como nadie hacer del efecto reflejo, el “leitmotiv” de casi toda su creación artística.

Con lenguaje fotorrealista, Vidal nos invita también a disfrutar del sugerente mundo de los reflejos pero en esta ocasión, de lugares más cercanos y propios de nuestro entorno, donde el tema elegido siempre idéntico, siempre cambiante, nos estimula a un cuestionamiento sobre la realidad que observamos, a veces con preocupación, sobre una cotidianidad deformada. Lectura esta que aparece cuando los motivos y objetos reflejados sobre las lunas de los coches, las superficies bruñidas del metal o el efecto espejado del agua, deforman o alteran aquella imagen que se refleja en ellas, convirtiendo al dibujo de las formas en monstruos fantásticos, a veces irreconocibles, como aquellos que encontramos en los desnudos femeninos de las fotografías de André Kertesz (en la imagen).

Mari Carmen Vidal es una digna representante de esta motivación y lenguaje, aún cuando sus obras por sus dimensiones (mucho más pequeñas) no recogen la espectacularidad visual de las de estos grandes maestros contemporáneos, que suelen abordar estos temas en cuadros que sobrepasan ampliamente los tres metros por ambos lados. A pesar de ello, el rigor técnico en la factura y acabado de las mismas, dotan al resultado de un incuestionable valor que le otorga a esta joven pintora un loable reconocimiento por su trabajo.

Pero lamentablemente no todo es valía en la exposición “Reflejos cotidianos” de Mari Carmen Vidal, sin duda los resultados de sus obras son más meritorios, cuando no representa la figura humana. Es en los objetos a modo de bodegones o naturalezas muertas, o en el difícil género del paisaje, donde esta pintora hace realmente gala de un buen manejo del oficio; evidenciando su gran preocupación por las características texturales de las superficies que recrea, así como por el cuidadoso tratamiento que hace sobre el comportamiento de la luz que incide sobre ellas y que hábilmente, esta pintora sabe representar con gusto y maestría. Algo que le otorga al resultado de su trabajo una incuestionable calidad, que se ve manifestada en la fidelidad y descripción formal de una realidad que partiendo de la fotografía, ella sabe traducir en un magnífico resultado pictórico. Y aun cuando son realmente muy escasos los ejemplos de esta exposición, donde se aborda la figura humana (y que en ningún modo desmeritan al conjunto) debo decir que en este aspecto el resultado es aún insuficiente y pobre (según se exige en este tipo de lenguaje) evidenciando de alguna manera el desconocimiento que se tiene sobre la estructura anatómica del cuerpo, algo que se manifiesta en el empleo y tratamiento de un claro oscuro de gran dureza y que en ocasiones, desdibuja y no se corresponde a la lógica anatomía del cuerpo humano. Es por ello que recomendaría a esta pintora un mayor estudio y maduración en este aspecto relacionado con la figura humana, antes de decidir exponerlo al público. Y que por otra parte, centrara más su gran potencial de oficio y técnica en el mundo de los objetos y el paisaje donde su virtuosismo es realmente connotado y palpable. De ese modo garantizaría un resultado más equilibrado y sólido en la calidad expositiva de su trabajo en futuras exposiciones.

A pesar de esta pequeña observación tengo que decir, que la exposición “Reflejos cotidianos” de la joven pintora castellonense Mari Carmen Vidal, es una de esas muestras que bien vale la pena visitar y de ser posible, varias veces, pues sin duda su calidad técnica y belleza nos harán pasar un agradable momento, donde una vez más, la gran dama de la pintura, será la autentica protagonista.

La muestra permanecerá abierta hasta el próximo día 8 de febrero y podrá ser visitada libremente por el público de lunes a jueves desde las 9:00 hasta las 14:30 horas en las mañanas y de 16:30 hasta las 19:00 horas en las tardes, los viernes solo en las mañanas, desde las 9:00 hasta las 14:30 horas.

Hasta la próxima entrega

Amaury Suárez.

4 comentarios:

Joan Feliu Franch dijo...

Admirado Amaury, sacar conclusiones sobre el dominio de la anatomía de la pintora (el dominio de la pintora no la anatomía de la pintora) cuando sólo hay dos obras con figuras, y ninguna donde sea la protagonista, me parece aventurado, aunque no lo voy a discutir. Coincido, como casi siempre, en lo esencial, y tus referencias son estupendas, aunque yo hubiera destacado como algo positivo el tamaño más reducido, al menos en cuanto a que resultan obras un tanto más cálidas e intimistas ¡y también más baratas!. Un abrazo.

Amaury dijo...

Mi querido y siempre bien ponderado amigo Joan, ante todo, quiero agradecerte siempre tus palabras, las cuales recibo como pan para el hambriento.
Con relación al dominio que sobre el conocimiento de la anatomía humana, “intuyo” aun carece esta magnifica pintora te puedo decir que… es precisamente ahí (entre otros aspectos) donde estriba la diferencia entre ser o no ser un especialista. En las cuestiones técnicas, no es necesario ver mucho para sacar conclusiones y te puedo asegurar que nada aventuradas (y me explico) cuando veo una obra (solo una), un simple boceto o incluso un apunte rápido de Joaquín Mir, Mariano Benlliure, Ignacio Pinazo o incluso Sorolla (por citar solo a los de aquí) puedo sacar conclusiones “nada aventuradas” sobre su dominio del dibujo en este aspecto. De todas formas (y como ya dejo constancia en mi artículo) la exposición de Vidal es muy buena y la recomiendo a todos. En cuanto a que las obras de Vidal son más baratas que las de Richard Estes (por ejemplo) totalmente de acuerdo, lo son.
Un abrazo y como siempre, gracias por participar en este humilde blog.

Joan Feliu Franch dijo...

Admirado Amaury, te deberían nombrar capitán general de las fuerzas especiales de la infantería mexicana, cuyo lema es: Fortis, Spiritus et Sapientia. Me genuflexiono humildemente.

Amaury dijo...

:)))Mi querido y siempre ponderado amigo Joan.
Por favor, recobrar postura (te verás mucho mejor erguido) por otra parte, tus halagos son claramente inmerecido, solo pretendo en este blog compartir e intercambiar experiencias y conocimientos, no hay ninguna intensión arrogan te, ni de otro tipo. Solo aquella que podemos esperar de alguien que es amante del arte y el conocimiento, algo por lo que siento una estricta devoción y respeto.
Y ahora cambiando de tercio, ¿no te parece algo contradictorio que en el eslogan de un grupo militar se encuentre la palabra “Sapientia”? ¿Curioso no?
Un abrazo muy grande y como siempre, un placer hablar contigo. Cuídate mucho que ya sabes que hay un asesino deambulando por las cocinas :)