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21 enero 2013

Reflexiones y opiniones, sobre "Retratos de mujer".


Estimados lectores.

Como fue anunciado por los diversos medios, el pasado jueves día 10 quedó inaugurada en la sala de exposiciones de la Asociación Cultural Castalia Iuris de Castellón, la exposición titulada “Retratos de mujer” de la pintora valenciana Amparo Pínter, licenciada por la Universidad Politécnica de Valencia en la facultad de Bellas Artes de San Carlos. Pínter ha realizado estudios sobre diseño textil y gráfico, especialidades a las que ha podido vincularse por  más de ocho años. En la actualidad y desde el año 2000 trabaja como docente en escuelas talleres impartiendo materias de pintura, vinculadas a la decoración de interiores, la arquitectura y los acabados. Su carrera como creadora se ve avalada por un número considerable de exposiciones tanto personales como colectivas.

La muestra que nos ocupa, “Retrato de mujer”, es la continuidad de un año de trabajo donde su autora pretende mostrarnos, desde su personal visión, y como ella misma declara, “…un ambiente en el que el público no quede impasible ante los cuadros, sino que los observe, que reflexione y sea capaz de sentir diversas sensaciones ante ellos”. Para lo cual, esta pintora se apoya tanto en referencias reales de mujeres que le sirven de modelo y que además guardan algún tipo de relación con ella, así como de imágenes basadas en una recreación interpretativa e imaginaria que sin duda responde a su particular ideal estético, pero que en cualquier caso, ambas comparten elementos de su supuesto simbolista que de manera un tanto ecléctica, nos aluden a diferentes lenguajes, estilos o movimientos artísticos.

Debo decir de esta exposición que, independientemente de la propuesta conceptual y los objetivos de “lectura” que de manera intencionada aspira a conseguir en el público su autora, existe una clara reivindicación del oficio del pintor, factor éste que convierte a la muestra en un resultado de un valor técnico incuestionable y como bien dijera el gran monarca, esto siempre me llena de orgullo y satisfacción. Aunque por otra parte, esto no me impide hacer una valoración de los resultados obtenidos por esta pintora, los cuales pienso están aún en un camino de búsqueda y maduración tanto en su discurso, como en algunas cuestiones técnicas a las que una especialista, como sin duda es el caso, debería prestar mucha atención, pues como bien se expresa en la máxima referida a la cónyuge Cesariana, no solo hay que serlo, sino además parecerlo en todo momento.

Si bien es cierto que existe una clara preocupación por hacer valer y mostrarnos aquellos aspectos relacionados con la riqueza textural, tanto visual como táctil, (sobre todo en las obras realizadas en soporte papel) donde mediante el uso de los recursos que ofrece el collage, las estampaciones o transferencias, los estarcidos y los accidentes y gestos de la mancha de color entre otros, esta pintora logra una armónica combinación de la técnica del dibujo y del color, que posibilitan un resultado aglutinador entre el lenguaje gráfico y el pictórico, algo que bien podría ser utilizado como útil “laboratorio” de estimulantes experiencias, que le permitan una amplitud mayor de la riqueza plástica en la obra, para luego aplicarla sobre soportes más duraderos y definitivos como el lienzo o la madera, ya que los que se muestran en esta exposición, aún se encuentran en una clara desventaja con relación a los trabajos realizados sobre cartulinas. A pesar de ello, es meritorio destacar el hábil empleo del recurso técnico vinculado a un lenguaje más decorativo, como lo es el manejo del pan de oro, (en sus variantes más comunes, plata y cobre) que aparecen tanto en las obras realizadas sobre papel, como en las de lienzo, que su autora utiliza principalmente en los fondos que acompañan a las figuras femeninas y que nos acerca a un resultado de hermosa iconografía que no solo alude, por una parte a los retratos holandeses del siglo XVI o al legado simbolista de la pintura del austriaco Gustav Klimt, sino que además, se amplia a una velada referencia a un movimiento tan renovador y sublime como lo fue sin duda el Art deco.

Pero a pesar del atractivo y deslumbrante pan de oro y la intención de destacar la belleza de la imagen femenina en estas obras, me gustaría aceptar la invitación que nos propone su autora cuando dice que le gustaría… “que el público no quede impasible ante los cuadros, sino que los observe, que reflexione y sea capaz de sentir diversas sensaciones ante ellos” pues bien, en este sentido debo decir que existen aspectos carenciales en el dibujo, que esta pintora debiera tener en cuenta para sus próxima exposiciones. Según mi experiencia como especialista y estudioso del arte, puedo decir que estos fallos no es algo que pudiera “justificarse” con una intención de búsqueda de “expresividad” o de captar la “psicología” de las retratadas, pues el lenguaje y la iconografía elegida, no acepta la exagerada “deformación” de las partes del objeto, como sí puede ocurrir por ejemplo en obras expresionistas como las de George Grosz, Egon Schiele o incluso las de Lucian Freud en su primera etapa, entre otros muchos. Aquí hay errores, desconocimiento y desdibujo en las proporciones y estructuras anatómicas de la figura humana, y no solo en los elementos que conforman la cabeza, sino en otras partes del cuerpo que han sido recreadas en las obras como las manos, los brazos, hombros etc. (principalmente en las obras sobre lienzo) algunas modelos incluso se muestran estrábicas y con deformidad encefálica. Y teniendo en cuenta que la intención por la que claramente ha apostado esta autora, que es la de “agradar” con sus obras (con pan de oro incluido) no creo que sea muy lógico y coherente destacar tales deformaciones como un canon en el ideal de belleza.

A pesar de todo, considero que visitar esta exposición titulada “Retrato de mujer” de la pintora valenciana Amparo Pínter, es una buena ocasión para sin lugar a duda aprender de algunas cuestiones, independientemente del calado de su discurso y de estos desafortunados errores que ya he mencionado en su dibujo. Lo cierto es que incluso podemos disfrutar de un resultado de notable belleza, aunque como es natural siempre mejorable.

Sin más, les recomiendo a todos visitar esta exposición, y ojalá que ustedes como yo, no queden impasibles ante los cuadros, sino que los observen, que reflexionen y sean capaces de sentir diversas sensaciones ante ellos. Porque es eso precisamente, lo que más desea su autora con esta exposición. La muestra permanecerá abierta al público hasta el próximo día 25 de enero, en los horarios acostumbrados de lunes a jueves en las mañanas de 9.00 a 14.30 horas y en las tardes de 16.30 a 19.00 horas. Los viernes solo en la mañana.

Hasta la próxima entrega.

Amaury Suárez.

17 diciembre 2012

Más allá del rigor, la dedicación y el trabajo, es posible otra realidad.

Estimados lectores.

El pasado jueves día 13 quedó inaugurada en la sala de exposiciones del centro cultural Castalia Iuris de nuestra ciudad, la exposición titulada "Más allá de lo real" del joven pintor Carlos Asensio Sanagustín (Castellón - 1986). Licenciado en Bellas Artes y Máster en Producción Artística por la Universidad Politécnica de Valencia. Posee diferentes premios y reconocimientos entre los que destacan: Primer premio en el I Concurso de Dibujo Retrato Rockanrolero en Madrid en el año 2009, Primer premio en el V Concurso de Pintura de la Juventud de Castellón en el año 2010 y el Premio Ribalta en el LXVII Concurso y Exposición Internacional de Arte José Camarón (Segorbe, Castellón) entre otros. Su obra además forma parte de importantes colecciones nacionales destacándose la del Museo Europeo de Arte Moderno y Contemporáneo de Barcelona, el cual ha adquirido recientemente una de sus obras.

Al margen del aval académico que sin duda respalda a este joven pintor, son pocas las ocasiones que he tenido desde que escribo en este blog, para hacer una valoración desde el placer, la admiración y el respeto que me merece la obra de un creador, (sea esta la de un licenciado o no), como ocurre en el caso que nos ocupa. Y no es solo porque me considere una persona exigente con la calidad técnica y las propuestas que debe distinguir a un creador plástico, (que también), sino porque teniendo en cuenta el gran número de esos “artistas” que como champiñones en temporada suelen aparecer con frecuencia por estas tierras, son realmente pocos los ejemplos que pueden presumir de tan alta calidad en el resultado del trabajo, como el que podemos apreciar en la obra de Carlos Asensio, siendo sin duda uno de esos honrosos y escasos ejemplos que rara vez podemos encontrar en el panorama plástico-cultural castellonense.

Pintor moderado y sereno, de admirable humildad, que siempre ha preferido dejar que su obra sea la única protagonista, mientras que él permanece en su apreciado escenario de reflexiva discreción, algo muy diferente a lo que suele ocurrir con alguno de esos populares “artistas” del terreno, que no solo se disfrazan de bufón, sino que lo único que son capaces de mostrarnos es su vacía vanidad, por no tener otra cosa mejor que exhibir. Porque si es cierto que hay muchas formas de pintar, se necesita también mucha dedicación, constancia y  rigor, para pintar bien, independientemente del lenguaje, genero o tendencia que se elija. 

Pero analicemos la exposición de Carlos Asensio que es lo que realmente nos interesa y valoremos si efectivamente se pretende ir más allá de lo real….

Para empezar debo decir que estamos en presencia de un pintor realista, con clara referencia a un naturalismo costumbrista, donde el rigor y perfeccionamiento de los aspectos técnicos del oficio, resulta ser condición “sine qua non” para que la obra pueda ser considerada en alta distinción valorativa o lo que es lo mismo, un pintor que realiza su obra con arreglo a las normas que dicta el buen dibujo y el ajustado color bajo un concepto académico; género del que deben abstenerse esos modernos “artistas”, Naif e Informalistas de todo tipo, pues estas reglas no les competen en absoluto.

Digno continuador de la huella de grandes contemporáneos en este lenguaje, como: Sophie Jodoin, Lucian Freud, el burrianense Vicente Traver Calzada y el insigne maestro Antonio López; Carlos Asensio ha sabido madurar, buscando la anhelada perfección de la técnica con un resultado que lo equipara muy dignamente a tan ilustres referentes. El cuidadoso tratamiento del color, unido al exquisito uso del dibujo, desemboca en unas obras de refinada elegancia y belleza formal, donde cada centímetro del cuadro ha sido tratado con escrupulosa meticulosidad e interés en los detalles, algo que provoca tanto en el público, como en los especialistas, una entusiasta admiración y reconocimiento al contemplarlo. Los motivos que trata en su pintura son amplios y muy variados, algunos de ellos, rigurosos estudios para retratos, donde el dibujo deja patente no solo su cardinal importancia, sino la certera habilidad de su autor para lograr los singulares parecidos, otros, objetos de humilde y culinaria realidad familiar, mucho más intima y cotidiana, como una cabeza de pescado preparada para realizar un buen caldo, o unos ajos secos de lozano cromatismo, aves que esperan su turno para ser incluidas en el menú del día, o una desollada cabeza de cordero, dispuesta a coronar un buen asado, son algunos de los motivos elegidos por este creador, que les hace encumbrar con su oficio de pintor, a un estrato superior de arte y belleza. Luego están aquellos cuadros, los que ilustran su última etapa de trabajo, que manifiestan mayor complejidad compositiva y de discurso, y que representa a esos paisajes urbanos de cercana  y conocida referencia, que hábilmente Carlos Asensio compone en una visión fragmentada y un tanto calidoscópica o cubista en su forma, haciendo de ellos un hermoso resultado de aquellos rincones de nuestra ciudad, que tantas y tantas veces, pasamos inadvertidos sin reparar en su belleza

Sin duda esta exposición de Carlos Asensio Sanagustín resulta ser un agradable bálsamo para nuestros ojos, algo que solo es posible, cuando estamos delante de un virtuoso resultado. Quizás hoy en día alguien pueda pensar, que con tantos avances tecnológicos y teorizaciones varias, que hacen cada vez más complejo y difícil el sano disfrute del arte, “ir más allá de lo real”, con un concepto tradicional del “hacer” en pintura, pueda resultar cuanto menos, algo difícil o pretencioso, pero cuando un creador antepone la constancia, el rigor y un sereno y reflexivo análisis de lo que se hace, los medios seguirán siendo medios, y el fin último alcanzará cuotas de mayor trascendencia. Es por eso que para un pintor como Carlos Asensio Sanagustín, racionalmente inconforme con los resultados, buscando desde la serenidad las nuevas propuestas y la perfección del oficio, amante y defensor de un lenguaje realista, seguirá renovándose con cada exposición, en una imagen fresca y hermosa de la realidad, porque como alguien dijo una vez, “realismo no es hacer las cosas reales, sino la realidad de las cosas”.

Para concluir debo decir que a pesar de los magníficos resultados que se pueden apreciar en esta exposición, no se puede hablar aún de una personalidad pictórica definida, y aunque ya se puede intuir un glorioso camino de éxitos, es necesario y también conveniente que el tiempo juegue su papel de sabio decantador de madurez y experiencia; predecir el futuro es solo un acto de pitonisas y farsantes, y a veces ambas cosas coinciden. Es por eso que aún recomendando sinceramente a todos esta magnifica exposición, aún cuando estoy convencido que las cuotas de disfrute serán altas y muy estimulantes, hay cosas que debe valorarse con una cierta perspectiva en el tiempo. Sería un error hablar hoy de una obra terminada y madura de este pintor, su juventud no lo acredita, como tampoco mis años de experiencia lo permitirían. No obstante a ello, sería un lamentable error que no se visitara esta excelente muestra, la cual permanecerá abierta hasta el 9 de Enero en los siguientes horarios: de lunes a jueves de 9:00 a 14:30 y de 16:30 a 19:00 horas. Viernes de 9:00 a 14:30.

Hasta la próxima entrega.

Amaury Suárez

17 junio 2012

Ideales Venus del Photoshop


Estimados lectores.

El pasado jueves día 14 de junio quedó inaugurada  en el Centro de Arte Castalia Iuris de nuestra ciudad, la exposición titulada “Venus” de la pintora Raquel A. Lara (Murcia - 1975). De formación autodidacta, en el año 1996 ingresa en el estudio que dirige el pintor y escultor Amaury Suárez Fernández, con el objetivo de ahondar en los conocimientos técnicos y culturales encaminados a la obtención de un nivel más elevado de las artes y la pintura en particular. En la actualidad trabaja como profesora de color y dibujo en el taller de bellas artes “Collage” de nuestra ciudad, en la especialidad de figura humana y retrato compartiendo además la dirección del centro. Es miembro del grupo “Figuración XXI” formado por los pintores Nacho Puerto y Carlos Asensio con quienes desarrolla y participa en múltiples y variados proyectos encaminados a difundir los valores y las propuestas que existen en la figuración contemporánea. Su joven carrera se ve avalada por múltiples exposiciones, tanto personales como colectivas y su trabajo enriquece e incrementa diferentes colecciones privadas tanto en España como en el extranjero

Comentar la obra de Raquel A. Lara me resulta relativamente fácil, ya que es alguien con quien mantengo un vínculo profesional muy estrecho, además de ser una creadora a la que respeto y admiro desde hace mucho tiempo, no solo por la incuestionable calidad técnica de sus obras, sino por el rigor y seriedad que siempre imprime en los procesos de creación y búsqueda de nuevas propuestas. En la exposición que nos ocupa es evidente además, el profesional criterio de selección que ha tenido para lograr un ambiente de cómoda lectura visual de la muestra, donde sin duda ha prestado más atención a la calidad expositiva, que a la cantidad de obras a exponer. Algo de lo que algunos pintores deberían tomar buena nota, pues a veces cuando visitamos exposiciones (alguna de ellas muy recientes) la sensación que se tiene es la de estar en un recargado y agobiante ambiente de objetos, cual mercadillo de productos baratos, donde no ha imperado un criterio profesional de selección, que siempre debe dar prioridad a la calidad, ante que a la cantidad de obras a exponer. Y se hace más significativo en esta muestra y es algo digno de destacar, por el riesgo que siempre encierran una exposición basada en la exhibición sólo de grandes formatos que aquí suman un total de 10 obras, en un espacio relativamente reducido como es el salón del Castalia Iuris. Todas ellas abarcando un período de tiempo de casi una década de trabajo, lo cual nos lleva a valorar una trayectoria seria, constante y de rigor, a la que ya nos tiene acostumbrado esta pintora.

En cuanto a la técnica pictórica utilizada, hay que decir que todas las obras están pintadas en técnica acrílica sobre tela, poniéndose de manifiesto la amplitud de recursos y de dominio técnico que la autora posee. Todas, con la excepción de la pieza de mayor tamaño, realizada en técnica mixta entre los años 2005/06 y que de manera divertida y un tanto irónica, hace distinguir a esta muestra. En ella Raquel A. Lara inspirada en la obra de Sandro Botticelli “El nacimiento de Venus”, utiliza abiertamente el recurso de apropiación para apoyar la carga conceptual de su discurso, haciendo resurgir cual perla de progenitora concha, la famosa muñeca “Barbie”, ocupando el lugar del ideal de belleza, que en la obra original de referencia, Botticelli le otorgó a la mitológica Venus. En esta nueva obra, que bajo el título “El nacimiento de un ídolo”, la autora nos expresa una visión más reflexiva y crítica, sobre la transformación que ha sufrido y sigue sufriendo el patrón o canon de belleza estética y el rol que vincula a la mujer de hoy a este aspecto. Algo que posiblemente va a constituir el tema central y principal preocupación conceptual en el discurso de esta muestra.

Desde la referencia antes citada del cuadro de Botticelli “El nacimiento de Venus”, pasando por los retratos de famosas modelos y personajes vinculados al mundo de moda, hasta la representación de una imaginaria portada de la popular revista Cosmopolitan, donde esta pintora ha sustituido a la siempre “ideal” modelo guapa (resultado directo del uso del Photoshop) por la enigmática y mucho más “creíble” Gioconda de Leonardo da Vinci, que en esta singular y divertida obra, nos facilita algunos prácticos consejos (como ocurre siempre en la revista original) sobre recursos de belleza, conquistas amorosas y de educación sexual, la muestra persigue desde el punto de vista conceptual y bajo una concepción estrictamente crítica y además estética, un discurso de reflexión hacia la transformación que ha sufrido y sigue sufriendo el canon de belleza representado por la mujer a través de los tiempos. Algo que en la actualidad se nos presenta cada vez más artificial y deshumanizado, entre otros factores, por la manipulación (a veces peligrosa) de la imagen “ideal” de belleza asumida principalmente por la mujer, donde se pretende mostrar en los medios de difusión, como una realidad creíble, posible y sobre todo imitable con todo lo que ello conlleva. Convirtiendo principalmente a la mujer en muchos casos, en un mero instrumento de contemplación y deseo, esclava de un ideal de belleza que en muchos casos las induce a asumir hábitos y conductas que arrojan dramáticas y a veces fatales consecuencias.

Con esta muestra Lara puede pretender invitar al público a una reflexión sobre la curiosa y hasta irónica paradoja que existe en la cercanía real de aquellos “ideales” de belleza del pasado, recreados en las obras de los grandes maestros, donde las Venus inspiradoras de la sublime imagen, habitaban en hermosos y reales cuerpos de mujer, mientras que en la actualidad, solo es posible alcanzar ese patrón de belleza, en las ideales Venus de Photoshop. Pero como ya sabemos de la polisémica discursiva del arte, esto es sólo y sencillamente mi lectura, sin duda pueden existir algunas más, pero para disfrutar descubriéndolas, es necesario visitar esta excelente muestra, que permanecerá abierta al público hasta el próximo día  11 de julio en los horarios acostumbrados. Les recomiendo que no dejen de verla, estoy seguro que no les defraudará.

Hasta la próxima entrega.

Amaury Suárez.

29 marzo 2012

Los paisajes ingrávidos de Pascual

Estimados lectores.

El pasado miércoles día 28 quedó inaugurada en el Centro de arte Castalia Iuris de nuestra ciudad, la exposición del conocido acuarelista castellonense Pascual Cándido Gimeno (Villa Real-1960). Con el titulo "Paisatge ingràvid" (Paisaje Ingrávido).

La inauguración de la muestra estuvo marcada por un ambiente de gran cordialidad, donde la poesía también se dio cita, gracias a la participación de dos buenos amigos del pintor, los poetas Antonio Arbeloa y Romà Bernat, que acompañado como telón de fondo del sonido de la guitarra española que notablemente ejecutaba el maestro Paco Levante, recitaron algunos de sus poemas (en español uno y en valenciano el otro) inspirados en la obra de este pintor villarealense, aportando a la actividad un ingrediente más, de distinción y buen gusto, a parte de una coherente “envoltura“ conceptual que complementaba en el plano discursivo, las imágenes allí expuestas.

Según nos advirtió el pintor en las palabras inaugurales, aquella muestra combina dos de sus últimas series realizadas: "Paisatges Gèlids" (paisajes gélidos) y "La llum de l’aigua" (la Luz del agua) todas hechas en técnica a la acuarela, donde Pascual Cándido nos demuestra su constatada experiencia y solidez que aportan los años de trabajo. Algo que viene avalado de manera irrefutable por un resultado de gran dominio, destreza y rigor técnico. La espontaneidad, transparencia y frescura de la mancha que este pintor logra en sus obras (por otra parte características intrínsecas de esta técnica) nos permiten incursionar en un lenguaje donde la literalidad del motivo (en este caso el paisaje) se ve enriquecida por la sutileza implícita del tratamiento que le impregna, o lo que es lo mismo, la cercana iconicidad formal del motivo descrito, adquiere un rasgo más provocativo y abstracto que nos permite descubrir y experimentar un discurso mucho más sugerente y reflexivo de la propia imagen.

Como en otras ocasiones, vuelve a ser el paisaje el motivo recurrente de este pintor, bien sea por predilección y gusto, o quizás porque es en este género donde un acuarelista puede hacer mejor uso de las posibilidades expresivas y de los recursos característicos de esta técnica; sea cual sea la causa que lo provoca, la motivación paisajística para Pascual Cándido Gimeno es algo que ya pudiéramos considerar como un sello característico de su larga producción artística.

El enfoque compositivo en la elección de las escenas recreadas, nos evoca hacia un estado espiritual casi melancólico, donde el silencio ensordece la mirada y los colores azules, grises y terrosos, estimula la frialdad del alma. Es por eso que tanto la intención, el tratamiento plástico, apoyado básicamente en un concepto efectista de la mancha, así como el resultado global de la obra, convierten a este pintor (quizás sin quererlo) en un nuevo romántico en su propuesta, algo que me hace pensar irremediablemente (y siempre salvando las grandes diferencias) en esa estela dejada por aquellos artistas del siglo XVIII como el británico William Turner, pero que a diferencia de estos referentes citados, que impregnaban en cada una de sus obras la singularidad de una imagen, haciendo del instante una crónica emocional diferente en cada cuadro; en la obra de Pascual, la similitud de las imágenes nos impiden o al menos nos dificulta mucho, ese elemento, causa, o intención que debiera distinguir ya no solo a cada obra en particular, sino además al conjunto global de cada serie. La uniformidad del tratamiento en todas sus obras, el uso del color, los escasos cambios compositivos, así como la repetición constante de efectos, motivos y recursos, hacen de las obras de este pintor, un todo casi uniforme, sin a penas cambios ni variantes, algo que nos hace pensar o bien en una racionalidad conservadora que le imposibilita aventurarse en nuevos y diferentes cauces y/o propuestas, o en una actitud prudente y también cómoda, de apostar por aquel resultado que se sabe funciona y agrada al público que contempla la obra, pero que irremediablemente transfiere al resultado global de su producción una sensación uniforme y prácticamente repetitiva de la imagen. Algo que no debemos confundir con el “estilo”, como tampoco con ningún tipo de “escuela” que casi siempre ilustra una manera de acometer la técnica, pues en cualquiera de estos sendos supuestos, tanto los resultados como las propuestas de las imágenes, serían abiertamente diferentes y muy distintivos entre ellos.

A pesar de esto, soy consciente de la relatividad que encierra el concepto tiempo para cada una de las personas y en este sentido quizás, sea “apresurado” pedirle a este pintor un resultado más variado de sus propuestas, a pesar de los más de 20 años de experiencia que lleva con esta técnica. Y es que en el arte como en la vida misma, cada cual es libre de aprovechar y distribuir el tiempo como mejor crea y le parezca y está claro que en dependencia de ello, los resultados pueden surgir antes o después, como también no llegar nunca. Pero que en cualquier caso, lo que sí es un hecho, es que esta exposición titulada "Paisatge ingràvid" que se exhibe en el centro de arte Castalia Iuris de nuestra ciudad, que como todos sabemos se encuentra ubicado en la Plaza Cardona Vives, 10 sótano, es una muestra de rigor en su factura, de buen gusto y sobre todo honesta, donde tendremos la posibilidad de disfrutar de la mano certera de un buen acuarelista como sin duda es Pascual Cándido Gimeno y que yo sinceramente recomiendo a todos ustedes.

La exposición permanecerá abierta al público hasta el día 13 de abril en los horarios de lunes a jueves desde las 9:00 a 14:30 horas en las mañanas y desde las 16:30 a 19:00 horas en horario de tarde, los viernes solo desde las 9:00 a las 14.30 horas, espero que tengan todos la ocasión de visitarla porque seguro estoy de que no se arrepentirán.

Hasta la próxima entrega

Amaury Suárez.

14 febrero 2012

Latidos que pesan.

Estimados lectores.

El pasado día 9 de febrero quedó inaugurada la exposición titulada “Batecs matèrics” (latidos matéricos) del pintor Tarraconense Josep Bahima (Tortosa – 1961) en el espacio expositivo del Centro Cultural Castalia Iuris, que como todos ustedes conocen, se encuentra ubicado en Plaza Cardona Vives, Nº 10 de nuestra ciudad.

Bahima es un pintor que se adentra en el mundo de la plástica desde finales de los años 80 y durante la última década, ha participado en diversas muestras colectivas y concursos tanto nacionales como fuera de España, llegando a alcanzar algunos reconocimientos como el primer premio del certamen de pintura “Ceferino Olivé” (en la imagen) el pasado año 2011 con su obra “Paisatge Oxidat” (paisaje oxidado) dotado con 5.000 € y la posibilidad de exponer una selección de su obra en las instalaciones de la Fundación Reddis que se encuentra ubicada en la ciudad de Reus.

La muestra que se presenta en estos momentos en el salón expositivo del Castalia Iuris, es una recopilación de cuadros entre pequeños y medianos formatos (algunos de ellos ya expuestos con anterioridad) con una clara motivación paisajística, inclinando su intención compositiva a un simple concepto abstracto de su diseño (tema que viene abordando este pintor desde hace mucho tiempo) y que en este sentido, los resultados debieran arriesgar más, no solo en el discurso, sino también en las posibilidades compositivas, cromáticas y de los tratamientos plásticos utilizados, algo que avalaría a una investigación racional, consagrada y a la vez creativa de los mismos.

En prácticamente toda su obra, (no solo en la que se recoge en esta exposición) vemos como la carga de materia pictórica de las pinceladas, expresan un tratamiento de gruesos empastes en la superficie del soporte, que se convierte en algo característico de este pintor y que sin embargo no por ello, sus obras trasmiten una sensación de amplio dominio técnico, ya que tanto empastado a veces resulta innecesario, aburrido y gratuito. Esto sin duda provoca un monótono y redundante resultado, donde muchas veces se ve sacrificado el reconocimiento de la forma del objeto, (sin ninguna otra intención que el de su desdibujo tosco y descuidado), por el solo hecho de empastar. Algo que le aporta a la imagen un resultado a veces duro, visualmente pesado y muy pobre en cuanto a las amplias posibilidades de recursos expresivos y de tratamientos que un tema como el paisaje, pudiera ofrecerle a un pintor que lleva tantos años en el oficio. Y es que en la pintura (como en otras muchas disciplinas del arte y la vida) la armonía y la ley de la proporcionalidad (entendida esta como la relación entre magnitudes medibles) y los equilibrios, debe reinar siempre. La sutileza en la amplitud de los tratamientos, es algo que reclama del versado pintor su más autentica condición y no es digno de tal, aquel que absolutiza un recurso, una forma o manera de hacer, pues muy rápidamente pudiera ser colgado en la vitrina del hastío. Una tarta se hará más dulce cuanto más azúcar lleve, pero si nos pasamos en su proporcionalidad echando cada vez más del sacaroso elemento, no habrá nadie que quiera degustarlo. Es por ello que un buen pintor debe saber escoger la solución y el tratamiento adecuado para su cuadro en cada momento y parte. Un recurso, un tratamiento o una técnica por si solo, no representa o constituye un valor cardinal en la obra, por muy “expresivo” que éste resulte, (valor que generalmente se le concede al caso de los empastes) pues al final de todo, lo único que verdaderamente puede otorgar una valía tanto técnica como estética a la obra, (aparte del atractivo discurso o idea) es la sutil y hábil armonía en la interrelación de uso de los mismos.

En esta muestra “Batecs matèrics” los “latidos” de las obras pesan mucho, tanto física, como visualmente y tal peso no pienso que está refrendado por una intención conceptual ni de discurso que pudiera justificarlo, no obstante a todo lo expuesto, estoy seguro que habrán muchos asistentes que les parezca una muestra llena de gran “fuerza”, “colorido”, “expresividad”, y “soltura” como si todo ello fuera suficiente, cierto e importante. Pero en fin, es lo maravilloso que tiene el Arte y sus acólitos, donde todo puede reducirse a la imprecisa, vacía pero muy recurrida frase de... “pero a pesar de todo me gusta”.

La exposición permanecerá abierta al público hasta el 29 de febrero en los horarios comprendidos de lunes a jueves desde las 9:00 a las 14.30 horas y desde las 16:30 hasta las 19:00 horas. Los viernes desde las 9:00 hasta las 14:30 horas

Hasta la próxima entrega.

Amaury Suárez.

12 enero 2012

Reflejos cotidianos sobre una cotidianidad deformada.

Estimados lectores.

El pasado miércoles 11 de enero a las 19:00 horas, quedó inaugurada en el salón del centro cultural Castalia Iuris de nuestra ciudad, la exposición titulada “Reflejos cotidianos”, de la joven pintora castellonense Mari Carmen Vidal (Onda, 1978). Vidal es licenciada en Bellas Artes por la Universidad de San Carlos en Valencia y aunque no cuenta con una larga trayectoria profesional, ha podido beber de las mieles del reconocimiento y el éxito, precisamente en esa misma sala hace dos años con su anterior muestra titulada “Los fantasmas del Avenida”, donde la autora recreó escenas de afamadas obras del celuloide, en un claro homenaje al cine y también al espacio donde hoy se encuentra ubicado el centro cultural Castalia Iuris, donde antaño se hallaba emplazado el popular cine “Avenida” de nuestra ciudad. En esta ocasión, Vidal nos presenta una propuesta diferente, pero igualmente válida y agradable, que testimonia el buen hacer de esta pintora.

El sugerente mundo de la imagen reflejada o de los reflejos, ha sido motivación para muchos artistas, entre los que destacan los del movimiento hiperrealista norteamericano de finales de los años 60, como el californiano Don Eddy, con sus automóviles de diseño escarabajo de la marca Volkswagen, Tom Blackwell, con su obsesivo apego a la emblemática motocicleta Harley-Davidson y sus característicos cromados, la neoyorquina Audrey Flack, con sus fulgurosos bodegones llenos de brillos y feminidad, el canadiense Jason de Graaf, con sus esferas espejadas y también por el más internacional de todos, el gran Richard Estes (en la imagen) que ha sabido como nadie hacer del efecto reflejo, el “leitmotiv” de casi toda su creación artística.

Con lenguaje fotorrealista, Vidal nos invita también a disfrutar del sugerente mundo de los reflejos pero en esta ocasión, de lugares más cercanos y propios de nuestro entorno, donde el tema elegido siempre idéntico, siempre cambiante, nos estimula a un cuestionamiento sobre la realidad que observamos, a veces con preocupación, sobre una cotidianidad deformada. Lectura esta que aparece cuando los motivos y objetos reflejados sobre las lunas de los coches, las superficies bruñidas del metal o el efecto espejado del agua, deforman o alteran aquella imagen que se refleja en ellas, convirtiendo al dibujo de las formas en monstruos fantásticos, a veces irreconocibles, como aquellos que encontramos en los desnudos femeninos de las fotografías de André Kertesz (en la imagen).

Mari Carmen Vidal es una digna representante de esta motivación y lenguaje, aún cuando sus obras por sus dimensiones (mucho más pequeñas) no recogen la espectacularidad visual de las de estos grandes maestros contemporáneos, que suelen abordar estos temas en cuadros que sobrepasan ampliamente los tres metros por ambos lados. A pesar de ello, el rigor técnico en la factura y acabado de las mismas, dotan al resultado de un incuestionable valor que le otorga a esta joven pintora un loable reconocimiento por su trabajo.

Pero lamentablemente no todo es valía en la exposición “Reflejos cotidianos” de Mari Carmen Vidal, sin duda los resultados de sus obras son más meritorios, cuando no representa la figura humana. Es en los objetos a modo de bodegones o naturalezas muertas, o en el difícil género del paisaje, donde esta pintora hace realmente gala de un buen manejo del oficio; evidenciando su gran preocupación por las características texturales de las superficies que recrea, así como por el cuidadoso tratamiento que hace sobre el comportamiento de la luz que incide sobre ellas y que hábilmente, esta pintora sabe representar con gusto y maestría. Algo que le otorga al resultado de su trabajo una incuestionable calidad, que se ve manifestada en la fidelidad y descripción formal de una realidad que partiendo de la fotografía, ella sabe traducir en un magnífico resultado pictórico. Y aun cuando son realmente muy escasos los ejemplos de esta exposición, donde se aborda la figura humana (y que en ningún modo desmeritan al conjunto) debo decir que en este aspecto el resultado es aún insuficiente y pobre (según se exige en este tipo de lenguaje) evidenciando de alguna manera el desconocimiento que se tiene sobre la estructura anatómica del cuerpo, algo que se manifiesta en el empleo y tratamiento de un claro oscuro de gran dureza y que en ocasiones, desdibuja y no se corresponde a la lógica anatomía del cuerpo humano. Es por ello que recomendaría a esta pintora un mayor estudio y maduración en este aspecto relacionado con la figura humana, antes de decidir exponerlo al público. Y que por otra parte, centrara más su gran potencial de oficio y técnica en el mundo de los objetos y el paisaje donde su virtuosismo es realmente connotado y palpable. De ese modo garantizaría un resultado más equilibrado y sólido en la calidad expositiva de su trabajo en futuras exposiciones.

A pesar de esta pequeña observación tengo que decir, que la exposición “Reflejos cotidianos” de la joven pintora castellonense Mari Carmen Vidal, es una de esas muestras que bien vale la pena visitar y de ser posible, varias veces, pues sin duda su calidad técnica y belleza nos harán pasar un agradable momento, donde una vez más, la gran dama de la pintura, será la autentica protagonista.

La muestra permanecerá abierta hasta el próximo día 8 de febrero y podrá ser visitada libremente por el público de lunes a jueves desde las 9:00 hasta las 14:30 horas en las mañanas y de 16:30 hasta las 19:00 horas en las tardes, los viernes solo en las mañanas, desde las 9:00 hasta las 14:30 horas.

Hasta la próxima entrega

Amaury Suárez.

16 diciembre 2011

Un espacio de posibilidades limitadas en la obra de María Ordóñez.

Estimados lectores

El Centro Cultural Provincial de las Aulas inauguró el pasado martes 13 de diciembre, la exposición titulada “El espacio de las infinitas posibilidades” de la pintora y licenciada en Bellas Artes por la Universidad de San Carlos en Valencia María Ordóñez. Quizás hubiera sido más oportuno o aconsejable inaugurar otro día, pues las profecías a veces se cumplen y creo que este caso, es un buen ejemplo de ello.

Según recogen algunos pocos medios que he consultado y que se han hecho eco de la muestra, la misma pretende recuperar una visión ensoñadora de la realidad, que esta artista plástica castellonense agrupa en una veintena de obras, entre las que se encuentran “Las tres gracias de las Vegas” y “El sueño de una noche de verano”, no sé si esta última inspirada en la obra de Shakespeare, en la obertura musical del compositor alemán Félix Mendelssohn, o en la adaptación cinematográfica que hiciera el director estadounidense Michael Hoffman con una bella Michelle Pfeiffer en el papel de Titania como reina de las hadas. También los medios aluden como su “Curriculum vitae et studiorum” que la Ordoñez ha expuesto en las principales salas de la provincia, entre ellas Pictograma, Castalia Iuris o la Casa de l’ Oli de Vila-real. Además que ha sido fundadora de la Associació de Nous Comportaments Artístics y finalista en numerosos certámenes pictóricos. Lo cierto es que la impresión que he recibido al visitarla es de gran decepción por la simpleza técnica y conceptual de sus obras, lo cual alude a un resultado muy aficionado y pobre. Y con ello no me refiero solo a estos dos últimos ejemplos, sino a la muestra en general, haciéndose si cabe más sorprendente y preocupante mi percepción, si tenemos en cuenta que quien expone es una licenciada en Bellas Artes y por lo tanto una especialista en esta rama del arte.

Los recursos plásticos son tratados en un sentido muy elemental de sus tratamientos, donde el uso repetitivo y simple del “accidente” en lo gestual de las manchas, arroja un cromatismo que poco arriesga y nada propone ni en su concepción espacial compositiva, (donde muchas veces resulta caótico en el equilibrio de las masas visuales y cromáticas) ni en los colores empleados generalmente de uso muy aficionado en sus mezclas. El dibujo, aunque con clara intención de esquematizar las formas humanas, resulta insuficiente evidenciando una indudable carencia en este aspecto, que lejos de buscar la siempre aludida “expresividad” de la que muchos hablan para justificar el mal dibujo, aquí vemos ejecutada con claro temor y desconocimiento de la estructura anatómica. Y ya sé que posiblemente la intención que refiera esta pintora con relación al lenguaje que ha utilizado en sus obras es la de no pretender mostrarnos una visión naturalista, fiel o descriptiva del objeto (que es lo que se suele decir cuando no se tiene tanta destreza en estos aspectos) pero en cualquier caso, tanto en su aspecto formal, como en su “innovadora” propuesta discursiva, el resultado sigue siendo pobre, simple y muy trillado.

Siempre he sido del criterio, que los conocimientos que se adquieren en los estudios de cualquier especialidad dentro de las artes, e incluso dentro del saber humano en general, es un factor que de alguna manera nos ayuda a distinguirnos de aquellos que no lo tienen, o que solo lo tienen de una forma superficial o aficionada del fenómeno o especialidad en cuestión, ya que de no ser así, podríamos caer en el craso error de llamar y considerar electricista a aquel que solo nos cambia una bombilla del salón cuando se nos funde; fontanero al que nos arregla un grifo cuando gotea o médico a aquel que nos prescribe una aspirina para un dolor de cabeza, convirtiendo a la especialidad y por consiguiente al especialista, en algo o alguien carente de importancia, distinción y significado. Es por ello que la complejidad técnico-conceptual de un cuadro realizado por un licenciado en arte, debiera ser portador de la excelencia técnica que nos describa el valor de un especialista del ramo y no el resultado simple, carencial y limitado que podríamos apreciar en alguien que no ostenta y acredita un título. Y no es que quiera decir con ello que la obra de un profesional deba ser siempre compleja e inalcanzable tanto en lo técnico como en lo discursivo, No, en mis años de experiencia he visto a algunos buenos ejemplos de pinturas donde sus autores sin poseer el título de la especialidad, pero sí motivados por la investigación constante, el amor al conocimiento y la dedicación al trabajo, hacían valer un resultado en sus obras francamente elevado en su calidad técnica y también en sus propuestas. Y es que no es lo mismo ser sencillo que simple; la sencillez entendida como síntesis para abordar y explicar de manera didáctica las cosas y los fenómenos complejos, (como los que se plantean también en el arte) es sin duda un elevado ejercicio de la razón y la inteligencia de lo elevado, pero una cosa es ser sencillo y hacer de la síntesis una virtud y otra bien distinta es ser, realizar o abordar las cosas de manera simple, insustancial o pueril, lo cual encierra una condición de pobreza intelectual que pudiera verse reflejado tanto en el análisis de los conceptos y categorías, como en los aspectos técnicos, arrojando de ese modo gran banalidad de los discursos que se transmiten. Por ejemplo, podemos recrearnos e incluso instruirnos a través del lenguaje sencillo y directo empleado en la obra literaria del vallisoletano Miguel Delibes, podemos conocer de la profundidad del dolor y el drama en las formas esquemáticas realizadas por Picasso en las figuras del Guernica o disfrutar de la sencilla estructura musical que emplea Mozart en muchos de sus conciertos pero en ninguno de estos casos los resultados pudieran calificarse de simples, fáciles o aficionados.

Por todo ello debo decir que es una pena que en esta exposición de María Ordóñez “El espacio de las infinitas posibilidades” que permanecerá abierta al público hasta el próximo 31 de diciembre, en el centro cultural provincial “Las Aulas” las posibilidades hayan sido tan limitadas y no infinitas como nos propone su autora, espero y deseo que en la próxima (si es que decide seguir exponiendo su trabajo al público) estas sean más amplias y sobre todo respondan a la calidad y profesionalidad que se debe exigir de alguien, que como la propia autora ha señalado, desea introducirse por meritos propios en el mercado internacional del arte, por lo pronto no ha sido este un buen comienzo, no sé si porque era martes 13 o porque necesita tomarse algún tiempo de necesaria reflexión y estudio para volver a exponer sus propuestas.

Hasta la próxima entrega

Amaury Suárez.