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20 febrero 2012

El tiempo descubre siempre la verdad.

Estimados lectores.


Hace algo más de dos años, concretamente el 1 de julio del año 2009, publiqué en este mismo blog un artículo titulado “Juan Ripollés. Pan para hoy… ¿Y mañana que?”; que venía a culminar la segunda parte de una entrega donde con más o menos extensión (y acierto para algunos), hacía un análisis de tipo técnico sobre la obra de este “popular artista” castellonense. En él me refería con meridiana claridad, (para que luego nadie fuese llamado a engaño) a los escasos valores, calidades, métodos y procedimientos que este “artista” empleaba en la realización de sus obras, advirtiendo sobre el riesgo que llevaría tanto para las colecciones públicas, (las que pagamos todos) como para las privadas, la adquisición de algunas de sus obras sin un previo asesoramiento técnico-profesional que nos garantizara en alguna medida, una buena compra o encargo, ya que su mala praxis en la técnica y uso de los materiales, así como la arbitrariedad en los procedimientos que este señor utiliza, ponían en evidencia no solo su visible desconocimiento del oficio, sino la imposibilidad de garantizar en algunas de sus obras, (principalmente en aquellas realizadas en técnicas mixtas) un resultado de larga conservación en el tiempo y/o una compleja y costosa restauración, con el riesgo que esto acarrea para poder obtener un resultado satisfactorio en una obra con tales características de elaboración; pero a la que inevitablemente y mucho más temprano que tarde, estas tendrían que someterse debido a esos factores de deficiencia del oficio, que irremediablemente provocarían imprevistas e incontroladas reacciones químicas, producidas o bien por la naturaleza, composición o incompatibilidad de algunos de los materiales utilizados, por su escasa adherencia sobre soportes inapropiados o poco aconsejables, o por el mal manejo de la técnica; haciéndose más patente en algunas obras, principalmente en aquellas realizadas en técnica mixta, donde esta cuestión podía hacerse más evidente y nociva en detrimento de la calidad y durabilidad de la misma.


Permítanme a modo de recordatorio mostrarles en el siguiente enlace, la forma en que este pintor realiza algunas de sus obras. Un video que ilustra de manera inequívoca la gran “destreza” de oficio de este singular “artista”. Es toda una joya en la “Waterproof painting” una de sus tantas aberraciones técnicas a la cual ya nos tiene acostumbrados. Prepárense y tengan a mano un chubasquero, pues la experiencia le va a resultar un tanto húmeda.




Continuo...


No ha tenido que transcurrir mucho tiempo para que el "mañana" se haya hecho presente, y ya aparezcan algunos ejemplos, por el momento en algunas de las obras públicas, espero que las privadas tomen buena nota de ello, (sino es que ya hay algún caso) donde se hace patente mi previsor vaticinio. Siendo ese precisamente el cuerpo argumental y principal motivo de este nuevo y último artículo que dedicaré a la obra de este singular “creador”, pues a lo largo de todos estos años, creo haber dicho con meridiana claridad todo, o casi todo lo que pensaba en referencia a las calidades y aportaciones tanto técnicas como discursivas de la obra de este “artista” y con este artículo pretendo coronar y demostrar una vez más, con argumentos y claros ejemplos, que los aspectos técnicos siguen siendo de cardinal importancia, siempre que se quiera legar a las generaciones venideras una huella de nuestro trabajo, existencia y cultura.


Y ahora que vengan esos “artistas”, modernos y contemporáneos a decirme que el aspecto artesanal o de oficio en la creación, es un asunto trasnochado, de importancia menor; que lo importante es solo la idea, el ser un creador, “transmitir” con la obra, tener sentimientos y corazón, en fin, argumentos que tienen que ver más con la letra de un bolero, que con una valoración de rigor, seria y especializada. Seguro estoy que aquel que no tenga en cuenta estos aspectos relacionados con el oficio, imprescindibles para garantizar la calidad y sobre todo la durabilidad de una obra, lo único que podrá transmitir con su trabajo será pena, desilusión, disgusto y olvido (hoy estoy “sembrao” como letrista de boleros). Así que tomen buena nota aquellos intrépidos creadores que van de “modernos”, alternativos y a veces llamados artistas contemporáneos, dejando de prestar atención a estas cuestiones puramente técnicas, si no quieren ver como sus obras pasan del ser al no ser, o del estar al no estar, delante de vuestros propios ojos. A no ser que de manera inequívoca y claramente explicita, el planteamiento sea apostar únicamente por lo efímero, en tal caso, les propongo muy sinceramente sorprender al público y a la crítica, con propuestas verdaderamente revolucionarias y novedosas, ya que de ese modo al menos el recuerdo jugará un papel activo y la experiencia podría ser transmitida en forma oral, como en las antiguas órdenes y tradiciones. Ya que resulta realmente patético, desilusionador y muy frustrante, ir de artista “moderno” y alternativo abriéndose paso en la escena cultural, como un consumado imitador de los mismos discursos, patrones y/o las carencias del pasado reciente, bien sea desde el desconocimiento o de manera consiente.

Pero volvamos al tema que nos ocupa…


Como les decía, ya aparecen claras evidencias de serios deterioros en algunas de las esculturas públicas de nuestro “insigne artista” Ripollés, que sin haber pasado aun ni una década desde la instalación urbanística de las piezas (tiempo realmente insignificante en la vida de una obra) ya vienen a corroborar mi previsor vaticinio con todo lo que ello supone, no solo en lo que pudiera afectar a la reputación de este consagrado “artista” (que al parecer, poco le importa), sino a la de esta ciudad que le ha servido de marco propicio y escenario de lujo, para su imagen y carrera. Y es que hay cosas en el arte, (imagino que también ocurra en otras ramas del saber) que no permiten grandes cambios, interpretaciones, modificaciones, ni “inventos” por muy artista que uno quiera, o se quiera hacer, por más libertad que uno reclame en la creación y por mucha inspiración y necesidad incontrolada que un producto, material u objeto provoque en nosotros para convertirla en una “obra de arte” (con Marcel Duchamp ya tuvimos suficiente). La naturaleza química, sus procesos y comportamientos, así como las condiciones medioambientales y la acción corrosiva de los elementos, no entienden de ello.


A la primera obra que me voy a referir, es al muy divulgado conjunto escultórico que se encuentra ubicado en la plaza de Huertos Sogueros realizado en fibra de vidrio y bronce y que lleva por titulo, "Les Cordeliers" (los Cordeleros). En la monumental pieza podemos apreciar claros síntomas de deterioro, agrietamiento y desconchado en la fibra de vidrio de la pieza central, que tiene forma de paragua, noria o árbol coronado de varios brazos multicolores, seguramente tales desperfectos son producidos por una dispar dilatación del producto con el soporte o una mala adherencia de la misma, evidentemente no apta para soportar los cambios de temperaturas y la humedad medio ambiental a la que lleva sometida desde su instalación y que con toda seguridad irá incrementando su deterioro con el tiempo.


El segundo ejemplo donde he visto claros síntomas de deterioro es en varias de las piezas que se encuentran ubicadas en la entrada del nuevo casino en el Grao. En este caso los resultados son los mismos, con la agravante de que en algunas de ellas no solo vemos los mismos agrietamientos, deterioro del color y desconchados del material, que encontramos en la de Huertos Sogueros, sino que además y aun más preocupante si cabe, aparecen roturas y perdida de algunas de las partes de las esculturas sin que nadie se haga responsable de ello o bien para proceder a su retiro, o para someterlas a una temprana restauración.


Y por último, tenemos al “revolucionario” y muy sonado proyecto de recubrimiento de fachada del edificio azul del Grao con su “sextópodo” Sol de color naranja, recubierto con virutas de cristal de Murano, que al igual que la fibra de vidrio, se está desprendiendo de su soporte las cuales podemos ver esparcidas por las aceras y áreas aledañas al edificio. Algo que sin embargo ahora no debiera sorprender a nadie, pues según palabras del propio “artista” en el 2008, de las cuales se hacían eco varios periódicos y publicaciones en el momento de su instalación (y que pueden ser consultados por internet) este iba a ser un proyecto que le permitiría innovar en un campo (la arquitectura) inédito en su actividad artística. Y no hay más que conocer el rigor técnico que este “artista” imprime a sus creaciones, para poder deducir las consecuencias de esa irresistible innovación.


Es por eso que un auténtico profesional del arte, debe ser un fiel custodio de ese oficio milenario, que abarca toda la herencia del saber en esa imprescindible artesanía que engloba a todas las disciplinas del arte, en este caso a la pintura y a la escultura. Un auténtico profesional debe conocer y dominar a fondo las cuestiones técnicas, todas, desde las más sencillas, hasta las más complejas, desde las más antiguas hasta las más modernas, pues de lo contrario no hay legado, ni garantía de presencia en el futuro. Y con esto no quiero decir que se tenga que pintar solo con las técnicas que han demostrado su permanencia y conservación en el tiempo, No, la industria química ha evolucionado tan rápida como eficazmente en todos estos años, pero hay que estudiar seriamente las posibilidades que nos ofrece en cada caso. Uno debe someterse a una investigación y estudio de sus infinitas posibilidades y adaptarla a la propuesta deseada, pero para eso, hay que estudiar, investigar con rigor y dejar “reposar” lo aprendido en un pozo de conocimiento. Y sobre todo, hay que dejar de hacer menos el payaso prestándose a los frívolos recursos del marketing que solo nos pueden ofrecer el reinado del éxito de una noche vacía de estrellas.


Y es que la historia no conoce de engaños, ni improvisaciones, ni de las efímeras modas que a veces son utilizadas como útil reclamo del mercado del arte. El tiempo es su mejor aliado y éste le sirve de fino tamiz, para decantar lo carencial, de lo verdaderamente valioso y si al final de todo, lo que nos queda no convence a nadie, entonces como decía el gran Séneca: “El tiempo descubre siempre la verdad.”


Hasta la próxima entrega.


Amaury Suárez.

04 febrero 2010

Las 100 mejores recetas con los huevos de Ripollés

Estimados lectores:

Cual actitud fecunda de gallinácea, ya tiene nuevamente la ciudad de Castellón, desde el pasado viernes 29 de enero, un nuevo “huevo” de metal (quizás bronce) de quien al parecer, es el único “gallo” creador de este curioso corral. Es el nuevo Fabergé del levante, que sin la elegancia, gusto y estirpe, del legendario artesano de zares, sigue siendo el elegido de los que diseñan tanto las ciudades, como las políticas culturales de la zona, convirtiendo cada vez más a esta provincia, en la gran incubadora del Sr. Juan Ripollés, solo que esta vez, y como dato curioso, el oviforme objeto viene con tres libros (supongo que de recetas de cocina) apoyados en su paralelo polar superior y que de “todo corazón”, parece invitarnos a buscar en ellos, la mejor formula gastronómica para hacérnoslo comer con mejor gusto; no, si al final de todo, hasta tenemos que agradecerlo a aquellos que eligen, deciden y gobiernan sin consultar, en estas hermosas tierras bañadas por el río Mijares.

Y es tanta la desfachatez de estos ideólogos culturales, que para esta ocasión se han propuesto buscar un céntrico y estratégico punto de emplazamiento de la obra, en la mismísima avenida Rey Don Jaime, frente al edificio de correos; parece que aun no les basta que a tan solo unos escasos 100 metros, se alce cual palmera multicolor de falla, (pero sin el justiciero destino de la “cremá”) otra obra del mismo autor, en la emblemática plaza de huertos sogueros. Parece ser que en esta ocasión, el lugar elegido para ubicar tan singular pieza, pretende lograr el inevitable encuentro con el público transeúnte; recurso político del más vulgar y rancio populismo, que tanto me recuerda a los métodos usados por el Sr. Hugo Chávez en la Venezuela actual, o por los hermanos Castros en la Cuba revolucionaria, para así poder decir en sus respectivos discursos, que el arte es del pueblo y para el pueblo, cuando es precisamente a este ultimo, tan digno y respetable, al que no se le consulta, ni se le educa en la cultura, ni se le informa de los costes que producen tales actos y que repercute en los bolsillos de todos, no, si al final de todo, no hay grandes diferencias entre la demagogia y “dedocracia” trasatlántica y la que aquí impera, bueno si la hay, allá ni siquiera te puedes quejar, aquí sin embargo lo puedes hacer, pero no te hacen ni el mas mínimo caso, con lo cual el resultado es prácticamente el mismo, los dirigentes políticos siguen haciendo lo que les viene en gana y nosotros seguimos pagando sus cómodos asientos y su permanencia en el poder.

Es sencillamente patético y muy lamentable comprobar el grado de compadreo que existe en esta ciudad y también en la provincia, en los temas relacionados con el arte y la cultura. Y mientras que el resto de los creadores y los jóvenes egresados de las escuelas de Arte, con una calidad incuestionable y con el mismo derecho a embellecer y distinguir a la que es también su ciudad, esperan por una oportunidad que va llegando muy de vez en cuando y como hambrientas migajas, otros por el contrario, con mucha afición, pero también con grandes carencias, no sólo técnicas sino también culturales, se atreven a criticar y descalificar al mensajero, quizás de ese modo les pueda caer en gracia al señor que dirige el cotarro, que en gratitud a su servilismo, tal vez decida recompensarlos facilitándoles hacer una exposición personal en algún espacio “público,” tiene guasa, suplicamos y pedimos con desconfianza, lo que nos pertenece por derecho propio, pero en fin, tiene que haber de todo en la villa del Señor.

Y mientras tanto sigo mirando entre las páginas de mi libro de las 100 mejores recetas de cocina, a ver como me puedo comer más a gusto, los huevos de Ripollés.

Hasta la próxima entrega.

Amaury Suárez

29 septiembre 2009

Traver Griñó, Genio y Figura.

Estimados lectores,

Desde mi llegada y posterior residencia a esta comarca de la Plana Alta, lugar donde las huertas tradicionales son bañadas aun por el río Mijares, a este territorio vecino del apacible y silencioso mar Mediterráneo, ese maravilloso cronista y testigo mudo del paso de tantas y tantas civilizaciones y culturas, que hoy sigue conservando lo hermosamente mágico de su luz y su inmensidad inspiradora para muchos artistas; tuve la posibilidad y el privilegio, de contemplar las obras de algunos artistas locales. Reconozco que no todos me sorprendieron de la misma manera, algunos pintores y sus obras, pasaron indiferentes ante mis ojos, otros, me hacían reflexionar y cuestionar, sobre su exagerada popularidad y sobre esas, a mi entender, casi nulas aportaciones, que dicen hace con su trabajo al arte. Incluso hoy, 15 años después de aquello, me siguen resultando incomprensibles esos supuestos y tan cacareados “valores artísticos”; afortunadamente, también encontré a un pequeño grupo de artistas, entre los que se encontraba el que es hoy nuestro protagonista, con hermosas obras llenas de singular vitalidad, frescura y belleza, con técnicas de elevada factura en su realización y sugerentes temas que hablaban con orgullo de lo autentico de su región, algo que resulta verdaderamente importante para ese factor que nos habla de la universalidad del arte y que tanto se corresponde con la cultura, idiosincrasia y las formas de vida de sus pueblos, obras que hablaban de sus costumbres y tradiciones en esa singularidad que encierra ser por ejemplo castellonense, mediterráneo, español y europeo. Hay quienes piensan, que se es más “original” y “moderno” mientras más hermético, incomprensible y alejado se muestra en el discurso artístico, o mientras más se mimetiza con lo que venga de fuera y quien así lo piense, se equivoca; pues nadie será más original, que aquel que es capaz de mostrar al mundo lo verdaderamente singular y autentico de lo suyo, aquello que lo hace único e irrepetible ante los demás.

Pues bien, dentro de aquellos magníficos artistas se encontraba el maestro, Traver Griñó, tristemente desaparecido recientemente (2-abril-1931 a 17-marzo-2008) uno de los pintores que más me han impresionado por la destreza en el manejo de la técnica de la acuarela (sin duda la más difícil de todas las que abarca la pintura) he visto pocos pintores en el mundo que la hayan ejecutado con tanta habilidad, fuerza y belleza, motivo por el cual siempre lo hice merecedor de mi admiración y del respeto por su obra.

Griñó, era un artista polémico y muy temperamental, lo conocí portando una característica boina que escondía su larga pero poco poblada melena canosa, de jocosa mirada miope, gustaba mucho de la broma fácil y se sabía maestro de una excelente técnica, el amor por la caricatura, lo hizo presentar sus trabajos en un pintoresco pueblito de mi país, San Antonio de los Baños (Cuba) donde le concedieron un importante premio, estaba muy orgulloso de ello, y cada vez que nos veíamos charlábamos de lo que era para él una importante experiencia y sin duda un merecido reconocimiento. Era un hombre muy directo y claro, algo arrogante, pero sin pedantería, sabía donde hablar y también donde prestar atención, admiraba el conocimiento en aquellos que habíamos tenido la posibilidad de estudios superiores, pero no se sentía inferior, era consciente de sus magníficas dotes como dibujante y sobre todo, se sabía conocedor de su excelente manejo en la acuarela, supongo que a veces, su exagerada sinceridad, y la manera de ser y actuar, contrastaban con algunos pensamientos más tradicionales y pueblerinos, a veces exageradamente prudentes, muy reservados e incluso hipócritas de algunos de sus colegas, de ahí que tuviera muchos conocidos, pero en realidad pocos amigos en el gremio.

Sentí mucho dolor cuando vi “desaparecer” su mural “El camino de la vida” pintado sobre una pared medianera de la plaza de Clavé, y creo recordar haber leído en alguna parte, que fue un encargo del Ayuntamiento de Castellón en el año 1987. En ese lugar hace unos pocos años atrás, la construcción de un edificio que aumentó inexplicablemente de altura, lo dejó prácticamente oculto, motivo este que le ocasionó al artista, un gran pesar y un lógico disgusto. Es curioso como hay quienes tienen muchísima “suerte” para exhibir sus obras en esta ciudad, independientemente de su propuesta y calidad estética, algo que incluso llega a ser inexplicablemente incompresible, como incomprensible y falto de sentido armónico de lo estético, es que alguien pensara en cubrir con un gigantesco septópodo “sol” amarillo pollo, la fachada azul eléctrico de un edificio del Grao de Castellón (quizás esa sea la razón por la cual, se incrementa tanto las ventas de gafas de sol, en los vecinos que habitan próximos a tan singular obra), pero bueno bromas a parte, lo cierto es que con ejemplos como este, se seguirá haciendo méritos para continuar siendo una ciudad de cuestionada belleza y orden en su aspecto urbanístico, como sus propios habitantes reconocen con cierto sonrojo.

Independientemente de esta incuestionable y absurda realidad, Castellón también puede presumir de excelentes artistas, que a pesar de todo, siempre tendrán el reconocimiento y el respeto, de los que seguimos creyendo en la nobleza del arte, en la autentica calidad que sabe alzarse por si sola, sin compadrazgos de ningún tipo, revestido de la única verdad que hace libre y autentico al verdadero arte. En donde Castellón se honra con la digna presencia del maestro Traver Griñó.

Por todo ello, muchas gracias maestro por tu obra, esta ciudad está en deuda con usted.

Muchas gracias a todos y hasta la próxima entrega.

Amaury Suárez

10 julio 2009

Dos grandes pintores que marcan la diferencia.

Queridos lectores.


Después de haber aparecido en este blog, algunos artículos personales, denunciando y poniendo al descubierto diferentes aspectos carenciales y de pobreza técnico – conceptual, de algunas obras de pintores muy populares y de otras, que se exhiben en nuestra ciudad y por las que se sigue apostando, a mi entender de manera errónea y/o engañosa, para “vendérnoslas” como iconos referentes de “modernidad” y de valores incuestionables, hoy vengo a hablarles (y sin que esto sirva de precedente) de algo muy distinto; dos pintores que realizan obras de autentico valor artístico y desde luego, de una calidad indiscutible.



Dos grandes figuras del Arte de esta región, que aunque muy diferentes, tanto en el método y lenguaje de sus propuestas, como en sus formaciones académicas, ambos representan sin duda para la plástica de Castellón, dos valiosos ejemplos del buen hacer y del buen “decir” en estas tierras de naranjos y “terracota”, ellos no solo elevan la calidad de sus obras en lo referente a los aspectos técnicos, sino que como auténticos virtuosos, las dotan de la vigencia y la frescura en cada una de sus exposiciones, lo cual los hacen merecedores, aun de manera muy insuficiente, de un meritorio lugar en el escenario nacional y más concretamente en lo referente a esta comunidad. Me estoy refiriendo a los maestros, Vicente Traver Calzada y Paco Puig.

Traver Calzada, (Burriana 1945) es un artista de larga formación académica, primero bajo la dirección de otro grande de estas tierras ya desaparecido y a quien tuve ocasión de conocer, el maestro Ramón Catalán, en la escuela de artes y oficios de Castellón, luego San Carlos y mas tarde San Fernando, dos escuelas que recogen en sus historias, lo más valioso de la plástica no solo de España, sino también del mundo. Por último, se marcha a Paris para ampliar estudios y como colofón a su formación especializada, la siempre amada Italia, donde se va a estudiar pintura mural.

Sin duda Traver Calzada es un virtuoso de la técnica, un aman
te de la minuciosidad y la elegancia del dibujo. Durante sus más de 40 años que abarcan los de toda su vida artística, Calzada ha transitado por diversos lenguajes estéticos, así como por varias temáticas y motivaciones, pero siempre desde el común denominador de la corrección y lo exquisitamente hecho, con sus obras ha realizado virtuosos recorridos que van, desde el mas profundo y a veces impenetrable surrealismo, pasando por ejemplos que bien pudieran estar enmarcados en la “new figurative” de los años 70, hasta llegar a un costumbrismo muy entrañable y próximo de gran elegancia y refinado gusto. Es muy dado a utilizar en las composiciones de sus obras, el recurso visual de la secuencialidad y la superposición de la imagen, aportándoles a estas (sus composiciones) mayor dinamismo y distinción, así como una eficaz cualidad de sus lecturas interpretativas, gran virtuoso del color, Calzada se maneja con asombrosa destreza, en las más variadas gamas de colores y la meticulosidad y riqueza tanto de las formas, como del claro oscuro en el dibujo, “cuasi” preciosista, le hace aproximarse con calidez, a una imagen de “ilusión fotográfica” de gran impacto visual.


Uno de los ejemplos más hermosos que podemos disfrutar de este pintor, aunque no el único, lo encontramos en los murales del hall del Palacio de la Diputación de Castellón, donde el pintor nos invita, a través de su obra, a incursionar en la historia de Castellón y sus pueblos, dejándonos un hermoso testimonio de sus gentes, tanto de las más ilustres y conocidas, como de las más sencillas y anónimas, pero que igualmente hacen patria; recreando en el gran formato, tradiciones y lugares de gran significado histórico y emocional, tanto para los que han nacido aquí, como para aquellos que hemos sido acogidos desde la más respetuosa y afectiva amistad. Esta colosal obra puede ser visitada libremente durante toda la semana, en horario laboral, y sería una buena oportunidad, si aun no la conocen, que no dejaran de hacerlo cuanto antes, estoy seguro de que no se arrepentirán y la disfrutaran plenamente.

Por su parte, el entrañable y siempre envuelto en la humildad de los grandes, Paco Puig (Castellón 1934) nos regala en cada obra y en cada exposición, un refrescante “colirio” para nuestros ojos, disfrutar de su obra es entenderla desde la más autentica sensación de gusto y placer. Incansable trabajador de gran constancia y dedicación, le gusta ilusionarse en cada investigación que realiza, sobre las cuestiones relacionadas con la pintura y sus procedimientos, es un amante de la materia pictórica y sus cuadros contienen las más armónicas texturas, creadas con los empastes de la tradicional y siempre atractiva técnica al óleo, el colorido es potente y delicado a la vez, la “alta cocina” como diríamos algunos, refiriéndonos a su buen manejo con los medios y recursos plásticos, es una constante en sus obras y aquellos que somos unos adictos a degustar de esos maravillosos “platos”, se lo agradecemos siempre que podemos disfrutar de su trabajo.


Como ya les indicaba, Paco Puig es autodidacta, no tuvo mayor instrucción académica, que aquella que le pudieron transmitir maestros de la talla de Michavila, Ramón Catalán y Tomas Colon entre otros, en la escuela de Artes y Oficio de Castellón, pero más que la experiencia y los sabios consejos de estos insignes maestros, pienso que es la vida, su sensibilidad y el eterno amor por el arte y la pintura lo que siempre ha acompañado a este entrañable artista. Puig nos habla de la lírica del color, de la expresividad de las formas, y todo ello mimetizado en sus obras, en dolor y alegría, en drama y comedia, en cotidianidad y refinamiento. Sus obras nacen de un expresionismo ingenuo, de amplio colorido y depuradas texturas, sus temas favoritos, recorren las vivencias mediterráneas, con escenas de barcas varadas descansando sobre la arena, después de la faena de la pesca, también de sus aficiones de toda la vida, la música, sus amadas habaneras, y su pasión por el arte de la tauromaquia, motivos característicos en los temas de sus obras; fiesta, colorido, sangre y exaltación popular de lo típicamente español, también el carnaval, con esas mascaras que siempre nos provocan curiosidad, por descubrir al rostro que esconde y por ultimo, esos paisajes quiméricos de edificios arcaicos con fachadas de catedrales que parecen reblandecerse ante nuestros ojos. Sin duda para Paco Puig, toda motivación puede ser valida, para elevarla a categoría de arte, pero para ello, tenemos que ser capaces, como él, de tratarla con ilusión y constancia, con humildad y trabajo y contemplarlo con la sabia mirada de un verdadero maestro.

Me alegra y reconforta saber, que a pesar de tanto “fantasma” suelto y sobre valorado que existe por estas tierras, siempre se pueda contar con estos dos grandes maestros del arte en esta provincia, lo cual resulta siempre un privilegio y un verdadero alivio, sobre todo para nuestros ojos. Porque cada vez que tengamos la posibilidad de deleitarnos con la obra de estos dos grandes artistas, seremos concientes, de que no solo nos aportan con su trabajo valores artísticos de primera calidad, sino que además, estos están respaldados por el rigor, el respeto, la humildad y la constante y necesaria investigación, que permite llegar siempre, a una hermosa, diferente y refrescante propuesta, que tanto agradecemos y disfrutamos.

Gracias maestros por su trabajo, esta ciudad sigue estando en deuda con ustedes.

Amaury Suárez.

Seguiremos informando…