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06 noviembre 2013

Mí esperada despedida.

Estimados lectores.

De galerías con Amaury” llega a su fin, al menos, en lo referente a mis valoraciones sobre las exposiciones, eventos y demás acontecimientos culturales desarrollados en la ciudad de Castellón. Dentro de pocos días me marcho a vivir a los Estados Unidos, lugar desde donde seguiré exponiendo mi particular punto de vista sobre esos aspectos relacionados con el arte y la producción artística, pero a partir de ahora, desde la otra orilla del Atlántico con diferentes obras y protagonistas; un lugar desde donde espero continuar escribiendo sobre estas cuestiones, no sólo desde el conocimiento, sino con la misma ilusión, sinceridad y rigor que han caracterizado siempre mis opiniones en este espacio.

Desde aquel 24 de junio del año 2009, día en el que inauguré este blog con un artículo dedicado a la obra del Sr. Juan García Ripollés, el más importante “artista” de esta región y en  mi opinión un colosal fraude, no sólo en los aspectos técnicos, (tanto aquellos que atañan a la ejecución de los recursos plásticos, como a la de manipulación y uso de los materiales) sino también en el discurso de sus propuestas, algo de lo que todos éramos conscientes desde hace muchos años (tanto especialistas como el público en general) pero nadie se atrevía a decir públicamente; quizás por temor a alguna oscura e inexplicable represalia por parte del poder político de turno, el cual aupaba y sigue aupando, ahora con menor ahínco, debido a la situación económica por la que atraviesa este país, a este singular “artista” de imagen cabrituna. Un personaje de trato amable, campechano, próximo a una mala caricatura daliniana, carente de cultura y de rigor profesional y que sin duda despierta los más variados sentimientos y afecciones entre las personas. Situación de la que este “artista” sabe muy bien cómo aprovecharse, pues si bien es cierto que las carencias en su obra son claras e incuestionables, su talento para las relaciones públicas, su auto promoción y el apego al poder, es algo que este señor maneja con asombrosa destreza, algo que ha sabido rentabilizar muy bien en grandes y sustanciales proyectos, que le han permitido “inundar” numerosas calles, plazas y rotondas de toda la comunidad valenciana con sus “peculiares” personajes, todos ellos al parecer, parientes muy cercanos del celebre Humpty Dumpty, aquel dibujo animado en forma de huevo antropomórfico, que tantas y tantas veces nos acompañó en nuestra niñez a través de los libros, el cine y la televisión, y con las que curiosamente sus esculturas, guardan un notable parecido, pero en fin, espero que el tiempo (http://degaleriasconamaury.blogspot.com.es/2012/02/el-tiempo-descubre-siempre-la-verdad.html) y quizás un nuevo y justiciero fenómeno climatológico haga criba de ello, como ya pudimos comprobar el pasado enero de este año, con una de sus emblemáticas esculturas, la cual fue derribada por un fuerte viento, que actuó como implacable y justiciero crítico, y de la que también este popular “creador” supo sacar provecho, de una forma tan absurda como inmoral y fuera de toda ética, al decir que la escultura le había “hablado” diciéndole que la dejara descansar yacente sobre el suelo de la rotonda donde había sido levantada. Una de tantas bufonadas a las cuales ya nos tiene acostumbrados en su infinita inconsciencia y falta de profesionalidad (http://degaleriasconamaury.blogspot.com.es/2013/01/fallas-mas-altas-han-caido.html).  Desde entonces, abrigo más confianza de justicia en la providencia, que de aquella que por aquí imparten los hombres que gobiernan.

Después de este primer artículo decía, han sido más de un centenar los que he escrito en este blog, referidos todos a los aspectos relacionados con la calidad técnica del quehacer creador y las propuestas artísticas que se han exhibido en los espacios públicos de esta provincia, algunos de ellos simpáticos muy populares y bien recibidos, otros en cambio, muy contundentes y molestos para algunos, pero en ningún caso indiferentes.

Me despido con la grata sensación de haber aportado a esta ciudad con este blog, una plataforma incomparable en el ejercicio de la crítica y sobre todo, instructiva en aquellas cuestiones relacionadas con las artes plásticas, los movimientos artísticos, sus diferentes lenguajes y los aspectos relacionados con la calidad de las obras de los creadores, que no de ellos. La forma clara y abierta de llamar a las cosas por su nombre, de otorgar valor al trabajo de aquellos que en realidad (y siempre bajo mi punto de vista) lo tenían, y poner al descubierto las carencias y mediocridades de los que están falta de talento, pero sobre todo y principalmente, de las fraudulentas artimañas de otros que amparados por el poder político, o por cuestiones ajenas a lo estrictamente cultural o artístico, han gozado de un falaz reconocimiento. Algo que ha sido “leitmotiv” de denuncia clara y abierta en algunos de estos artículos (a veces los más molestos, y otras, los más simpáticos y bien recibidos). Artículos de crítica de arte, que resultaban  muy poco usuales y yo diría que inexistentes hasta la aparición de este blog, pues en esta ciudad sólo se podían leer y/o escuchar en los diferentes medios de difusión, crónicas edulcoradas, prolíferas en adjetivos amables, pero desprovistas de una nomenclatura profesional y de rigor técnico, las que resultaban carentes de toda utilidad de superación y mejora, aunque muy apropiadas para el vanidoso engorde del ego, tanto de los creadores capaces, como de aquellos personajillos que subidos al carro del arte, se alzan de la noche a la mañana como importantes “artistas”, exigiendo reconocimiento y valía profesional, cuando en realidad su trabajo carece de todo interés y valor artístico. Aquí cualquiera que colgara sus obras en una exposición, constaría “ipso facto”, con el incondicional beneplácito de la crítica, sin que esta tuviese en cuenta aquellos aspectos relacionados con la calidad tanto técnica, como las referidas a las propuestas de discurso de las obras. Y esa era la realidad en Castellón antes de que apareciera “De Galerías con Amaury”, no sólo en esta ciudad, sino también en toda la provincia; algo que facilitó y mucho, la rápida popularidad de este blog, destacándose como un espacio informativo de referencia y rigor, independiente y libre de todo tipo de ataduras y compromisos; provocando el rápido aumento en el número de lectores y miembros seguidores del mismo, el cual deseo siga  "in crescendo", ahora que continuaré analizando las obras de los creadores del otro lado “del charco”.

Debo reconocer con sinceridad que uno de los factores que me han permitido esa libertad de crítica abierta a la falta de calidad de algunas obras, ha sido la ausencia por mi parte de todo tipo de ataduras y adeudos afectivos personales, no solo con los creadores, sino también con las enraizadas e influyentes “familias” vinculadas al poder económico y político afines a los partidos que gobiernan y han gobernado en esta región, anteponiendo siempre mi incondicional compromiso con el arte y su calidad técnica y en ese sentido, mi libertad de expresión ante los demás, con todo lo que ello conlleva para bien y también para mal, pero que en cualquier caso, me ha hecho libre e independiente de opinar como mejor he considerado.

En este momento de despedida, soy consciente que el adiós no siempre posee el mismo significado, la partida no va siempre unida a la desvinculación de los gratos y no tan gratos momentos, ni de aquellas personas que hicieron posible que desarrollara este proyecto de ventana abierta a la crítica sin adornos, ni cortapisas. A veces escogemos la palabra despedida, no para alejarnos en mudo silencio y borrar con ello las experiencias vividas; sino para evocar a un susurro de un “hasta pronto”, porque indudablemente, seguiremos manteniendo el contacto. La distancia no puede, ni debe anular nunca las relaciones nacidas en un ágora de palabras que han pretendido siempre proponer y elevar al individuo a un estadio de entendimiento y reflexión sobre las cuestiones del arte, y también porque no, a una mayor cultura. Aunque a veces para algunos (mis despreciables frikis) que solo beben de lo superficial, haciendo como es su costumbre de los debates, un espectáculo extravagante y grosero, este blog haya sido el “ideal” escenario de frívolas y estériles discusiones que solo han servido para ilustrar opiniones y actitudes que alimentan la vulgaridad y al más infructuoso morbo, ese que tanto abunda y gusta hoy en día. A pesar de todo y por ello, prefiero despedirme con un hasta luego, porque seguro estoy que más temprano que tarde, tendrán noticias mías pero en esta ocasión, referidas al trabajo que realizan otros creadores desde las lejanas tierras de América.

Hasta la próxima entrega y gracias a todos por apoyar directa, o indirectamente este proyecto,  a las ponderadas opiniones que lo han enriquecido, a las que lo han hecho con educación y respeto y también a los que lo han criticado de la misma forma, porque como bien se expresa en su cabecera; este es un blog que invita a la reflexión crítica y a la valoración abierta sobre la calidad de las obras. Y en este sentido las reglas del juego son claras y lacónicas, el que se expone al público con su trabajo (sea cual sea este) se ve en la obligación de aceptar de buen modo, las valoraciones de los demás. Me gustaría agradecer además a todos aquellos pintores, escultores, grabadores y creadores en general que han expuesto en las diferentes salas y espacios públicos de esta ciudad, que han mostrado con su trabajo profesionalidad, calidad y rigor, la oportunidad que me han brindado para comentar e ilustrar con sus obras, los artículos en referencia a los valores que deben regir un arte serio y de respeto a tan noble profesión, marcando una clara diferencia con aquellos “artistas” que carecían de ellos, a todos muchas gracias.

Por último, me gustaría proponer una invitación abierta a todos y es la siguiente; ya una vez trazado el camino, sería bueno que alguien tomara el relevo, con un nuevo espacio de crítica abierta y profesional, sin duda sería bueno para todos, en particular para Castellón, a pesar de que a veces hay que pagar un precio por ello que no es del todo agradable, pero que bien vale la pena, si el noble objetivo es el de honrar al buen arte y otorgar merito a los creadores que lo honran, con la calidad y el rigor de sus obras.

Continuará… 

Amaury Suárez

27 enero 2013

Fallas más altas han caído.


Estimados lectores

Siempre debiera ser motivo de tristeza, cuando vemos destruirse o incluso desaparecer una obra de arte conocida, o de nuestro entorno. Tristeza fue el sentimiento que abrigué cuando supe la noticia de que habían sido destruidas por los talibanes en el año 2001, las monumentales tallas de sendos budas sobre roca de areniscas en Bamiyán, ciudad de Afganistán, o cuando cayeron ese mismo año las torres gemelas de New York en ese fatídico 11 de septiembre, incluso pude sentir tristeza cuando supe que en abril del 2009 unos vándalos en la ciudad de San Petersburgo, había dañado considerablemente una estatua de bronce de Lenin (imagen del párrafo) y que a pesar de su imagen con clara connotación ideológica y de culto a la personalidad que esta contenía, estaba hecha con arreglo a una calidad, a un rigor y a unos incuestionables conocimientos técnicos por parte de su autor, que avalaban no solo su reconocimiento, sino el valor y la calidad de su trabajo, y que de no haber sido por aquella acción (una carga explosiva) que la dañó considerablemente, hoy seguiría estando expuesta como viva imagen del que sin duda significa y fue considerado el “padre de la Unión Soviética”.

Ayer en nuestra ciudad nos despertamos con la noticia de que uno de sus más grandes monumentos en tamaño, realizado por el más grande y promovido de sus creadores, ha sido dañado considerablemente, producto de las inclemencias del tiempo, específicamente del fuerte viento que como es habitual por estas fechas, suele aparecer en esta época del año. Me refiero al monumento del gran “artista” castellonense Juan Ripollés, que realizara en honor a las víctimas del terrorismo y que se encuentra emplazado en la rotonda de la ronda sur con la carretera de Almassora. Pero sin embargo en esta ocasión el sentimiento no es de tristeza, sino más bien de alivio y demandada justicia, aunque esta curiosamente no haya sido impartida por la acción consciente del hombre, sino por el azar caprichoso de la naturaleza. Y no es que me considere una mala persona, envidiosa o insensible, (como quizás algunos pudieran pensar) pero un resultado como este ya se veía venir. Porque alguien que se erige como artista pintor y escultor, cuando en realidad no sabe ni lo más elemental de las técnicas, ni profesa un debido respeto por el trabajo, ni tiene los conocimientos necesarios, que no conoce del rigor que conlleva una especialidad tan compleja como lo es sin duda la escultura monumental y solo sabe exhibirse como cabrituno bufón de extravagancia desmedida, haciendo de su privilegiada condición (en detrimento de otros con más valor que él) una constante y patética payasada, es muy lógico y previsible que le ocurran tan lamentables resultados y experiencias.

No es la primera vez que advierto al público desde este espacio, el gran fraude que sin ningún género de duda resulta el trabajo de este singular “artista”. Sus costosas obras se van deteriorando en un tiempo record producto de la ignorancia técnica que arroja su mala praxis, y sin embargo, nadie asume responsabilidades por ello. Un personaje al que le han dedicado y asignado desde las esferas del incompetente poder, la "misión" de invadir sin ningún escrúpulo  el espacio público de nuestra ciudad, con sus infantiles murales y su “ovomórficos” monigotes, “plantados” sin ningún criterio de diseño urbanístico, en importantes lugares, plazas, rotondas y calles, no solo en nuestra ciudad, sino también en toda la amplia geografía de nuestra comunidad; menospreciando sin ningún pudor y de manera injusta, a muchos otros creadores profesionales, que no sólo poseen mejor y mayor calidad técnica, y rigor en sus propuestas, sino que además tienen también todo  el derecho (como hasta ahora sólo lo ha tenido este patético "artista") de ser promovido sus trabajos. Han sido varios los artículos que he dedicado a denunciar y demostrar con sólidos argumentos lo que de facto solo forma parte, según mi opinión, de un contubernio político-económico-especulativo, que solo busca cuota de beneficios en un grupo que poco o nada saben de calidades, técnicas y aportaciones en el terreno del arte y sí mucho de trapicheos oscuros y enriquecimientos ilícitos, donde siempre el que paga los platos rotos, es el contribuyente, mientras que ellos llenan sus bolsillos y se mantienen al margen de todo tipo de responsabilidad cuando ocurren estas cosas. Afortunadamente de nada ha servido la altura física de este monumento, ni las pomposas inauguraciones de las que fuimos testigos el pasado septiembre del año 2010 y en la que en su día dediqué un artículo titulado “Versión fallera contra el terrorismo” y que podrán leer en el siguiente enlace: http://degaleriasconamaury.blogspot.com.es/2010/09/version-fallera-contra-el-terrorismo.html donde ya hablaba entonces y como se a visto luego, de forma premonitoria, del desequilibrio visual y compositivo de la pieza, (parece que también lo era físico - estructural) pero como suele ocurrir, cuando se trata de hacer reinar al engaño, “Fallas más altas han caído” pues la mentira no puede avanzar con buen ritmo, sus pasos son muy cortos ante la verdad y la evidencia, a pesar de la desfachatez y desvergüenza de quien la diga.

Pero volvamos a mis sentimientos…

Hoy puedo sentirme más optimista (después de contemplar lo ocurrido) ya que puedo abrigar la esperanza de que mis nietos, no sean testigos de ejemplos como este, de tanta fealdad, descrédito e irreverencia, hacia una actividad que he defendido siempre a pesar de todo y de todos, aún cuando algunos crean (desde su infinita miopía intelectual y miseria humana) que esto es solo cuestión de mezquindad infundada y no de auténtico amor y respeto por una profesión que honra a quienes la honran. Me siento feliz porque a pesar de todo, la ignorancia y el oportunismo, no tienen cabida en el verdadero arte, y todo aquel que pretenda engañar, haciéndose pasar por lo que no es, mucho más temprano que tarde se encontrará con el merecido escenario del olvido y el descrédito. Y para aquellos que aún persisten en otorgarle un  valor a lo que una vez más nos demuestra no tener, siempre me ha gustado conceder un sentimiento de ternura a la ingenuidad, como también de desprecio a la ignorancia.

Ahora solo nos queda esperar, que a pesar del justiciero desastre, no se le ocurra a ningún “listo” de turno, proponer un nuevo impuesto para reparar los daños, porque con los tiempos de crisis que azotan el país y el endeudamiento que tenemos en nuestra comunidad, sería no solo injusto, sino además muy surrealista. Aunque tampoco me extrañaría que ocurriera.

Hasta la próxima entrega.

Amaury Suárez.

20 febrero 2012

El tiempo descubre siempre la verdad.

Estimados lectores.


Hace algo más de dos años, concretamente el 1 de julio del año 2009, publiqué en este mismo blog un artículo titulado “Juan Ripollés. Pan para hoy… ¿Y mañana que?”; que venía a culminar la segunda parte de una entrega donde con más o menos extensión (y acierto para algunos), hacía un análisis de tipo técnico sobre la obra de este “popular artista” castellonense. En él me refería con meridiana claridad, (para que luego nadie fuese llamado a engaño) a los escasos valores, calidades, métodos y procedimientos que este “artista” empleaba en la realización de sus obras, advirtiendo sobre el riesgo que llevaría tanto para las colecciones públicas, (las que pagamos todos) como para las privadas, la adquisición de algunas de sus obras sin un previo asesoramiento técnico-profesional que nos garantizara en alguna medida, una buena compra o encargo, ya que su mala praxis en la técnica y uso de los materiales, así como la arbitrariedad en los procedimientos que este señor utiliza, ponían en evidencia no solo su visible desconocimiento del oficio, sino la imposibilidad de garantizar en algunas de sus obras, (principalmente en aquellas realizadas en técnicas mixtas) un resultado de larga conservación en el tiempo y/o una compleja y costosa restauración, con el riesgo que esto acarrea para poder obtener un resultado satisfactorio en una obra con tales características de elaboración; pero a la que inevitablemente y mucho más temprano que tarde, estas tendrían que someterse debido a esos factores de deficiencia del oficio, que irremediablemente provocarían imprevistas e incontroladas reacciones químicas, producidas o bien por la naturaleza, composición o incompatibilidad de algunos de los materiales utilizados, por su escasa adherencia sobre soportes inapropiados o poco aconsejables, o por el mal manejo de la técnica; haciéndose más patente en algunas obras, principalmente en aquellas realizadas en técnica mixta, donde esta cuestión podía hacerse más evidente y nociva en detrimento de la calidad y durabilidad de la misma.


Permítanme a modo de recordatorio mostrarles en el siguiente enlace, la forma en que este pintor realiza algunas de sus obras. Un video que ilustra de manera inequívoca la gran “destreza” de oficio de este singular “artista”. Es toda una joya en la “Waterproof painting” una de sus tantas aberraciones técnicas a la cual ya nos tiene acostumbrados. Prepárense y tengan a mano un chubasquero, pues la experiencia le va a resultar un tanto húmeda.




Continuo...


No ha tenido que transcurrir mucho tiempo para que el "mañana" se haya hecho presente, y ya aparezcan algunos ejemplos, por el momento en algunas de las obras públicas, espero que las privadas tomen buena nota de ello, (sino es que ya hay algún caso) donde se hace patente mi previsor vaticinio. Siendo ese precisamente el cuerpo argumental y principal motivo de este nuevo y último artículo que dedicaré a la obra de este singular “creador”, pues a lo largo de todos estos años, creo haber dicho con meridiana claridad todo, o casi todo lo que pensaba en referencia a las calidades y aportaciones tanto técnicas como discursivas de la obra de este “artista” y con este artículo pretendo coronar y demostrar una vez más, con argumentos y claros ejemplos, que los aspectos técnicos siguen siendo de cardinal importancia, siempre que se quiera legar a las generaciones venideras una huella de nuestro trabajo, existencia y cultura.


Y ahora que vengan esos “artistas”, modernos y contemporáneos a decirme que el aspecto artesanal o de oficio en la creación, es un asunto trasnochado, de importancia menor; que lo importante es solo la idea, el ser un creador, “transmitir” con la obra, tener sentimientos y corazón, en fin, argumentos que tienen que ver más con la letra de un bolero, que con una valoración de rigor, seria y especializada. Seguro estoy que aquel que no tenga en cuenta estos aspectos relacionados con el oficio, imprescindibles para garantizar la calidad y sobre todo la durabilidad de una obra, lo único que podrá transmitir con su trabajo será pena, desilusión, disgusto y olvido (hoy estoy “sembrao” como letrista de boleros). Así que tomen buena nota aquellos intrépidos creadores que van de “modernos”, alternativos y a veces llamados artistas contemporáneos, dejando de prestar atención a estas cuestiones puramente técnicas, si no quieren ver como sus obras pasan del ser al no ser, o del estar al no estar, delante de vuestros propios ojos. A no ser que de manera inequívoca y claramente explicita, el planteamiento sea apostar únicamente por lo efímero, en tal caso, les propongo muy sinceramente sorprender al público y a la crítica, con propuestas verdaderamente revolucionarias y novedosas, ya que de ese modo al menos el recuerdo jugará un papel activo y la experiencia podría ser transmitida en forma oral, como en las antiguas órdenes y tradiciones. Ya que resulta realmente patético, desilusionador y muy frustrante, ir de artista “moderno” y alternativo abriéndose paso en la escena cultural, como un consumado imitador de los mismos discursos, patrones y/o las carencias del pasado reciente, bien sea desde el desconocimiento o de manera consiente.

Pero volvamos al tema que nos ocupa…


Como les decía, ya aparecen claras evidencias de serios deterioros en algunas de las esculturas públicas de nuestro “insigne artista” Ripollés, que sin haber pasado aun ni una década desde la instalación urbanística de las piezas (tiempo realmente insignificante en la vida de una obra) ya vienen a corroborar mi previsor vaticinio con todo lo que ello supone, no solo en lo que pudiera afectar a la reputación de este consagrado “artista” (que al parecer, poco le importa), sino a la de esta ciudad que le ha servido de marco propicio y escenario de lujo, para su imagen y carrera. Y es que hay cosas en el arte, (imagino que también ocurra en otras ramas del saber) que no permiten grandes cambios, interpretaciones, modificaciones, ni “inventos” por muy artista que uno quiera, o se quiera hacer, por más libertad que uno reclame en la creación y por mucha inspiración y necesidad incontrolada que un producto, material u objeto provoque en nosotros para convertirla en una “obra de arte” (con Marcel Duchamp ya tuvimos suficiente). La naturaleza química, sus procesos y comportamientos, así como las condiciones medioambientales y la acción corrosiva de los elementos, no entienden de ello.


A la primera obra que me voy a referir, es al muy divulgado conjunto escultórico que se encuentra ubicado en la plaza de Huertos Sogueros realizado en fibra de vidrio y bronce y que lleva por titulo, "Les Cordeliers" (los Cordeleros). En la monumental pieza podemos apreciar claros síntomas de deterioro, agrietamiento y desconchado en la fibra de vidrio de la pieza central, que tiene forma de paragua, noria o árbol coronado de varios brazos multicolores, seguramente tales desperfectos son producidos por una dispar dilatación del producto con el soporte o una mala adherencia de la misma, evidentemente no apta para soportar los cambios de temperaturas y la humedad medio ambiental a la que lleva sometida desde su instalación y que con toda seguridad irá incrementando su deterioro con el tiempo.


El segundo ejemplo donde he visto claros síntomas de deterioro es en varias de las piezas que se encuentran ubicadas en la entrada del nuevo casino en el Grao. En este caso los resultados son los mismos, con la agravante de que en algunas de ellas no solo vemos los mismos agrietamientos, deterioro del color y desconchados del material, que encontramos en la de Huertos Sogueros, sino que además y aun más preocupante si cabe, aparecen roturas y perdida de algunas de las partes de las esculturas sin que nadie se haga responsable de ello o bien para proceder a su retiro, o para someterlas a una temprana restauración.


Y por último, tenemos al “revolucionario” y muy sonado proyecto de recubrimiento de fachada del edificio azul del Grao con su “sextópodo” Sol de color naranja, recubierto con virutas de cristal de Murano, que al igual que la fibra de vidrio, se está desprendiendo de su soporte las cuales podemos ver esparcidas por las aceras y áreas aledañas al edificio. Algo que sin embargo ahora no debiera sorprender a nadie, pues según palabras del propio “artista” en el 2008, de las cuales se hacían eco varios periódicos y publicaciones en el momento de su instalación (y que pueden ser consultados por internet) este iba a ser un proyecto que le permitiría innovar en un campo (la arquitectura) inédito en su actividad artística. Y no hay más que conocer el rigor técnico que este “artista” imprime a sus creaciones, para poder deducir las consecuencias de esa irresistible innovación.


Es por eso que un auténtico profesional del arte, debe ser un fiel custodio de ese oficio milenario, que abarca toda la herencia del saber en esa imprescindible artesanía que engloba a todas las disciplinas del arte, en este caso a la pintura y a la escultura. Un auténtico profesional debe conocer y dominar a fondo las cuestiones técnicas, todas, desde las más sencillas, hasta las más complejas, desde las más antiguas hasta las más modernas, pues de lo contrario no hay legado, ni garantía de presencia en el futuro. Y con esto no quiero decir que se tenga que pintar solo con las técnicas que han demostrado su permanencia y conservación en el tiempo, No, la industria química ha evolucionado tan rápida como eficazmente en todos estos años, pero hay que estudiar seriamente las posibilidades que nos ofrece en cada caso. Uno debe someterse a una investigación y estudio de sus infinitas posibilidades y adaptarla a la propuesta deseada, pero para eso, hay que estudiar, investigar con rigor y dejar “reposar” lo aprendido en un pozo de conocimiento. Y sobre todo, hay que dejar de hacer menos el payaso prestándose a los frívolos recursos del marketing que solo nos pueden ofrecer el reinado del éxito de una noche vacía de estrellas.


Y es que la historia no conoce de engaños, ni improvisaciones, ni de las efímeras modas que a veces son utilizadas como útil reclamo del mercado del arte. El tiempo es su mejor aliado y éste le sirve de fino tamiz, para decantar lo carencial, de lo verdaderamente valioso y si al final de todo, lo que nos queda no convence a nadie, entonces como decía el gran Séneca: “El tiempo descubre siempre la verdad.”


Hasta la próxima entrega.


Amaury Suárez.

11 abril 2010

“Patata con manzana, toda una tentación”

Estimados lectores:

Poco habían tardado las autoridades “competentes” en colocar en nuestra ciudad otra maravillosa y singular obra escultórica del único, absoluto y omnipresente artista castellonense Juan Ripollés; en esta ocasión la pieza, con una forma un poco más “apatatada” que de costumbre, ha sido instalada como viene siendo ya habitual con las obras de este artista, en un lugar de notable importancia urbanística, como lo es sin duda la plaza de las aulas, espacio ubicado frente al edificio central de la diputación de Castellón y a la entrada del centro cultural provincial que lleva el mismo nombre.

Después de la preceptiva “plantà” en la mañana del dia 7 de abril muy al estilo fallero, donde se incluía hasta una grúa de gran tonelaje y tela color verde para cubrirla, (así se creaba más expectativa en el público que curioso se acercaba al lugar), ésta fue inaugurada y presidida al dia siguiente en un discreto acto, (apenas unas 12 personas), por el alcalde de Castellón Sr. Alberto Fabra, el cual estuvo acompañado por el presidente en funciones de la Diputación Provincial, Francisco Martínez; el vicealcalde, Javier Moliner; y los concejales Miguel Ángel Mulet, Miquel Soler y Marisa Ribes, además del artista.

La pieza en cuestión, de unos 1.215 kilos de peso y 3,90 metros de largo, que según se dijo, es una donación que hace la diputación de Castellón a la ciudad, ostenta el sugerente titulo de “La Tentación”, clara alusión al reiterativo tema bíblico del pecado original, que según las sagradas escrituras comete Eva al comerse la fruta prohibida, fruta que según estos, resultó ser una manzana, quizás si los antiguos escribas de tan vetusto “best seller” hubieran sido más realistas en sus narraciones, y en vez de hablar de una manzana, hubieran hablado mejor de un plátano, creo que todo hubiera sido mas creíble y natural, pero en fin, eso es otra historia.

Pero volviendo al tema que nos ocupa, según fuentes consultadas, esta escultura formaba parte de la exposición itinerante “Universo Urbano” que recorrió varias ciudades europeas, eso, o es una de las tantas que se exhiben en el patio del antiguo “cocherón” que gestiona la diputación, en la avenida de valencia, justo al lado de la concesionaria Citroën y que esperan, bajo la acción demoledora de los elementos, en ser colocadas en un privilegiado lugar, pues la verdad, hay muy poca diferencia.

En las palabras de inauguración el alcalde señaló que Ripollés es una de las personas que más ha contribuido a hacer bandera de su arte y de la ciudad de Castellón con “una visión única, que ya todos disfrutamos y reconocemos como nuestra”. Y destacó que “con esta escultura damos un paso más en convertir la ciudad en un museo al aire libre”.

Por su parte, Francisco Martínez, ha destacado que, dentro del Plan de Embellecimiento de la Ciudad del Ayuntamiento de Castellón, la Diputación Provincial ha donado esta escultura que está ubicada enfrente del Centro Cultural Las Aulas “con el fin de que cualquier ciudadano pueda disfrutar de esta escultura de Ripollés ya que las obras de este artista siempre son magníficas y una joya”.

No pongo en duda las palabras de ellos, pero lo que no dijeron ninguno de los dos, es que si la cosa sigue así, el museo al aire libre se convertirá en una exposición monográfica del autor y la ciudad en su particular museo, y hasta ahora no tengo conocimiento de que eso se haya preguntado a los vecinos de esta ciudad, que según creo, son en ultima instancia los que no sólo vivimos aquí, sino que deberíamos decir cómo y de que manera queremos disfrutar de nuestra ciudad. Estoy seguro que con la cantidad de “encargos” (y por consiguiente ingresos) que por parte de los dirigentes políticos de esta provincia, este artista ha recibido en todo este tiempo, no solo cualquier pintor estaría dispuesto a ser imagen de Castellón, sino que además y mas importante aun, tendríamos una oferta más variada, rica y participativa, con la obra de artistas de esta ciudad, (que haber, los hay y algunos muy buenos) y por lo tanto la política cultural se tornaría mucho más equitativa y justa, que es lo que se esperaría de ello.

El artista ya cuenta con una “cuota oficial” de varias obras (yo diría obscenamente suficiente) como son: ‘Hembra del mar’ (1990) frente al Planetario; ‘Les cordeliers’ (2002) en la plaza Huerto Sogueros; ‘Puerta del mar’ (2002), en la rotonda del Puerto; ‘Juego del hechicero’ (2003) en el Hospital Provincial; ‘El sol’ (2008) en el edificio de la avenida Serrano Lloberas del Grao; y ‘Pensador’ (2010) en la avenida Rey Don Jaime, además, de dos murales uno en la medianera de la calles Mayor –‘Homenaje a la provincia de Castellón’- y el otro en la plaza de la Paz –‘Homenaje a todos los niños del mundo’.

Tengo una amiga que bien me quiere, pero que no me hace llorar, que siempre me advierte de no hacer en mis artículos, alusión explicita de critica a los políticos de esta zona, pues dice que eso no me conviene o que pudiera perjudicarme, no tengo la menor duda que sus intenciones son las mejores, pues un verdadero amigo siempre cuida de ese sagrado vinculo que se establece entre los que se quieren y respetan, pero en esta ocasión tengo nuevamente que arriesgarme a recibir uno mas de sus consejos y hacer responsable al compadreo político que evidentemente existe en esta región (supongo que también lo haya en otros lugares, pero yo vivo aquí y me preocupo) políticos que no sólo deciden a su antojo, sino que además imponen su voluntad y permiten que esto siga sucediendo. Desconozco si mi queja tendrá consecuencias desfavorables en mi vida profesional o personal, pero no me preocupa demasiado, salí de una dictadura comunista porque quería tener el derecho a expresarme en libertad y denunciar lo que considero está mal hecho, así que tengo el alma curtida del espanto que viví durante 30 años de silencio, cualquier represalia contra mi persona, podría compararse con un fin de semana en el hotel Ritz, en realidad no estoy preocupado, pero no quiero renunciar a mi derecho a decir las cosas como la pienso y esto apesta y no se lo merecen ya no solo los otros artistas, que también los hay y tienen derecho a que se les reconozca su trabajo, sino también los vecinos que hartos de ver al mismo “elegido” por todos los rincones de la ciudad, no se cortan al decir… ¡otra cosa de Ripollés, hasta cuando! ¿Es que no hay otro artista en Castellón?

Yo no es que quiera dar consejos a quienes no me lo han pedido, pero si la política es la actividad social y práctica cuyo objeto es la búsqueda del bien común de los integrantes de una comunidad y ese bien común no es sólo la tarea del poder político, sino también la razón de ser de la autoridad política, creo que no estaría nada mal que nuestros políticos, preguntaran a las personas de su comunidad, si quieren más de lo mismo, o prefieren variar un poco en su menú.

Mientras tanto reflexiono y me sirvo un pequeño plato de patata con manzana, que es sin duda una gran tentación, aunque siga siendo en mí menú, un poco más de lo mismo.

Hasta la próxima entrega.

Amaury Suárez

04 febrero 2010

Las 100 mejores recetas con los huevos de Ripollés

Estimados lectores:

Cual actitud fecunda de gallinácea, ya tiene nuevamente la ciudad de Castellón, desde el pasado viernes 29 de enero, un nuevo “huevo” de metal (quizás bronce) de quien al parecer, es el único “gallo” creador de este curioso corral. Es el nuevo Fabergé del levante, que sin la elegancia, gusto y estirpe, del legendario artesano de zares, sigue siendo el elegido de los que diseñan tanto las ciudades, como las políticas culturales de la zona, convirtiendo cada vez más a esta provincia, en la gran incubadora del Sr. Juan Ripollés, solo que esta vez, y como dato curioso, el oviforme objeto viene con tres libros (supongo que de recetas de cocina) apoyados en su paralelo polar superior y que de “todo corazón”, parece invitarnos a buscar en ellos, la mejor formula gastronómica para hacérnoslo comer con mejor gusto; no, si al final de todo, hasta tenemos que agradecerlo a aquellos que eligen, deciden y gobiernan sin consultar, en estas hermosas tierras bañadas por el río Mijares.

Y es tanta la desfachatez de estos ideólogos culturales, que para esta ocasión se han propuesto buscar un céntrico y estratégico punto de emplazamiento de la obra, en la mismísima avenida Rey Don Jaime, frente al edificio de correos; parece que aun no les basta que a tan solo unos escasos 100 metros, se alce cual palmera multicolor de falla, (pero sin el justiciero destino de la “cremá”) otra obra del mismo autor, en la emblemática plaza de huertos sogueros. Parece ser que en esta ocasión, el lugar elegido para ubicar tan singular pieza, pretende lograr el inevitable encuentro con el público transeúnte; recurso político del más vulgar y rancio populismo, que tanto me recuerda a los métodos usados por el Sr. Hugo Chávez en la Venezuela actual, o por los hermanos Castros en la Cuba revolucionaria, para así poder decir en sus respectivos discursos, que el arte es del pueblo y para el pueblo, cuando es precisamente a este ultimo, tan digno y respetable, al que no se le consulta, ni se le educa en la cultura, ni se le informa de los costes que producen tales actos y que repercute en los bolsillos de todos, no, si al final de todo, no hay grandes diferencias entre la demagogia y “dedocracia” trasatlántica y la que aquí impera, bueno si la hay, allá ni siquiera te puedes quejar, aquí sin embargo lo puedes hacer, pero no te hacen ni el mas mínimo caso, con lo cual el resultado es prácticamente el mismo, los dirigentes políticos siguen haciendo lo que les viene en gana y nosotros seguimos pagando sus cómodos asientos y su permanencia en el poder.

Es sencillamente patético y muy lamentable comprobar el grado de compadreo que existe en esta ciudad y también en la provincia, en los temas relacionados con el arte y la cultura. Y mientras que el resto de los creadores y los jóvenes egresados de las escuelas de Arte, con una calidad incuestionable y con el mismo derecho a embellecer y distinguir a la que es también su ciudad, esperan por una oportunidad que va llegando muy de vez en cuando y como hambrientas migajas, otros por el contrario, con mucha afición, pero también con grandes carencias, no sólo técnicas sino también culturales, se atreven a criticar y descalificar al mensajero, quizás de ese modo les pueda caer en gracia al señor que dirige el cotarro, que en gratitud a su servilismo, tal vez decida recompensarlos facilitándoles hacer una exposición personal en algún espacio “público,” tiene guasa, suplicamos y pedimos con desconfianza, lo que nos pertenece por derecho propio, pero en fin, tiene que haber de todo en la villa del Señor.

Y mientras tanto sigo mirando entre las páginas de mi libro de las 100 mejores recetas de cocina, a ver como me puedo comer más a gusto, los huevos de Ripollés.

Hasta la próxima entrega.

Amaury Suárez

16 octubre 2009

Juan Ripollés en Alicante, La huella de los violentos

Estimados lectores.

Como ya muchos de ustedes conocen, el pasado sábado 3 de Octubre aparece en los diferentes medios de comunicación, principalmente la prensa escrita regional, la desafortunada y muy desagradable noticia de los actos de vandalismo producido en Alicante, por parte de unos desvergonzados que amparados en la oscuridad de la noche, ocasionaron serios daños a varias esculturas de las 19 que componían la exposición al aire libre, titulada “Universo Urbano” del artista castellonense Juan Ripollés, llegando incluso a lanzar dos de ellas al mar. Si bien es cierto que lamentables actos como estos, no es la primera vez que sufre la obra de este artista, (en Holanda y en Palma de Mallorca según cuenta para la prensa el propio autor) no hay derecho, como tampoco la más mínima justificación para que actos tan lamentables como estos se produzcan. Y sería muy conveniente que aquellos que en sus manos está la responsabilidad de garantizar la educación integral de los más jóvenes, como son los padres, profesores, políticos y jueces, tomaran buena nota de ello, pues de no atajarse a tiempo estas cuestiones, sin duda trascendentales para llevar a cabo la construcción de una sociedad mucho mejor en el futuro, nos conducirían inexorablemente por el triste camino de la barbarie y del caos.

Cierto es que el vandalismo en arte es un fenómeno que pudiéramos considerar de alcance universal, ya que desafortunadamente sus consecuencias y resultados, suelen lamentarse con relativa frecuencia en distintas partes del mundo, actos que casi siempre están ocasionados por la intervención de factores tanto objetivos como subjetivos que lo provocan.

Algunos estudiosos de este tema plantean, que a medida que avanzan las sociedades modernas y con ellas, una visión funcional y estética de sus diseños urbanísticos más globalizados, van apareciendo escenarios muchos mas impersonales y diluidos en una estética universal, carentes de la distinción y sentido de apropiación o de pertenencia por parte de las poblaciones que en ellas habitan, (principalmente la que ataña a los mas jóvenes) algo que sin duda, sí aportan la huella dejada por las culturas de los pueblos y las tradiciones de las regiones. Esto que además es estimulado por la falta de políticas de educación cívica, ética y estética, van favoreciendo negativamente hacia una perdida consiente de los valores positivos en sus poblaciones, algo que pudiera propiciar el surgimiento de grupos que no se relacionan, ni se corresponden con dichos escenarios.

En el pasado reciente, obras de arte de altísimo valor cultural han sido destruidas o dañadas por elementos perturbados que han querido llamar la atención sobre sí mismos, o sobre los movimientos ideológicos que representan. La mutilación es obra de elementos desadaptados y violentos de inconcebible aceptación en el seno de una sociedad democrática y civilizada. Un ilustrativo y desafortunado ejemplo de ello lo fue, la destrucción por el Talibán de Afganistán, de las dos esculturas de Buda de escala monumental en el Valle de Bamiyán, como también el daño ocasionado hace dos años al cuadro de Claude Monet titulado “El puente de Argenteuil” el cual resultó seriamente dañado por unos jóvenes en estado de embriaguez que entraron en el Museo de Orsay.


Tanto la intolerancia fundamentalista en una, como la incultura no solo estética, sino también de las más elementales normas de conducta y urbanidad en la otra, fueron la simiente de un lamentable desenlace que nos ataña a todos.

Es por ello que desde este humilde lugar, quiero dejar patente mí más enérgica repulsa a este tipo de comportamientos que realizan estos irracionales y despreciables personajes, que lo único que son capaces de reflejar con estos actos es la incapacidad intelectual y humana que poseen, alguien dijo una vez, la violencia es el último refugio del incompetente, pues bien, lo ocurrido en Alicante con las escultura de Juan Ripollés, es un buen ejemplo de ello.

Muchas gracias y hasta la próxima entrega.


Amaury Suárez

01 julio 2009

Juan Ripollés. Pan para hoy… ¿Y mañana que? II Parte

Estimados lectores.

Siguiendo con el tema referido a la autentica calidad y “originalidad” de la obra de Juan Ripollés, quiero abordar en esta segunda y última entrega, algunas cuestiones referentes al método y uso de los diversos materiales, que este pintor emplea para realizar sus trabajos, lo cual nos invitaría nuevamente a reflexionar sobre una inquietante posibilidad de riesgo en la conservación y restauración de su obra pictórica (principalmente de aquellas realizadas en Técnicas Mixtas) donde es evidente que el pintor ha manipulado de manera un tanto arbitraria y con total libertad irresponsable, los diferentes materiales, técnicas y procedimientos que se emplean en las confección de dichas obras, algo que nos viene a demostrar una vez más, su escaso conocimiento y/o su mala praxis, en los aspectos técnicos y artesanales que debe conocer siempre un pintor para garantizar un resultado mucho más perdurable de su trabajo, alertándonos significativamente sobre el posible riesgo que esto representa para la conservación y restauración de las colecciones tanto de las privadas, como de las publicas que ya existen y de aquellas que están por llegar. Dicho de otro modo, ¿Existe en la obra de Juan Ripollés una garantía real, de los aspectos de durabilidad y conservación en su obra, o por el contrario, estaríamos ante un trabajo de difícil y costosa labor de conservación y restauración, que en el peor de los casos, viviría destinada a desaparecer parcial o totalmente en un tiempo relativamente breve?

Como ya vengo apuntando desde el artículo anterior, para un pintor es fundamental el rigor en el conocimiento especializado, así como un estudio conciente de un método, que le facilite un control de los aspectos técnicos, de los procedimientos y materiales, y de los medios que debe utilizar, con el fin de lograr un control mayor de sus aplicaciones y efectos. De esta manera, se podrá sacar el máximo de provecho, asegurándose de que los resultados serán más permanentes, estables y duraderos en el tiempo. El incumplimiento de estas reglas, provocaría irremediablemente unos consecuencias impredecibles y generalmente perniciosas para la durabilidad y la conservación de la obra de arte, máxime si en su elaboración han participado diferentes técnicas, materiales y procedimientos, como es el caso de las Técnicas Mixtas, muy usadas por este pintor y por consiguiente, muy diseminada entre sus coleccionistas.

Con este planteamiento vengo a ratificarme una vez más, en la denuncia de insustancialidad teórico – conceptual, hacia aquellos que le atribuyen a los aspectos del oficio en arte, una importancia menor. Hasta los mismos predecesores del arte Conceptualistas allá por los años 40 del pasado siglo XX, que abordaban el recurso de lo efímero, se preocupaban en dejar testimonios de sus fugaces acciones artísticas, en soportes mucho más estables y duraderos como la fotografía, el video o los dibujos de estudio previo a la acción, los cuales le garantizaran una constancia en el tiempo del hecho artístico y por consiguiente, mayor trascendencia en lo testimonial.

Pero aun así una cosa es, que el recurso de lo efímero sea justificación conceptual para avalar una obra que pretende abordar un tema o intención determinada y otra bien distinta sea, que aquella obra por la que se ha pagado una cantidad de dinero nada despreciable, con el objetivo bien sea, por goce y disfrute estético (esto es extraño, pero posible) o como inversión, para dejarlo en herencia a nuestros hijos y nietos, nos dure menos que un dulce en la puerta de un colegio, esto sin duda, sí sería dramáticamente preocupante, ¿no creen?

Algún que otro “experto” en estas materia, me ha llegado a decir que los materiales que usa Ripollés son de primerísima calidad, que tanto sus pinturas, disolventes, pigmentos, barnices, aceites, como sus lienzos, son de primeras marcas y que eso por si solo ya es una garantía, defendiendo con este “argumento” la curiosa y a mi entender “clasista” teoría, de que el deterioro de la pintura está estrechamente vinculado a la calidad del producto que utilicemos, por ejemplo, si pintamos con una marca desconocida y barata corremos más riesgo de deterioro en nuestros trabajos que si lo hacemos con una más cara y de mayor calidad, y esto no es necesariamente así. Según nos dice en su libro, “Materiales y Técnicas del Arte” Ralph Mayer, fundador del Instituto de Investigación de Técnicas Artísticas y sin duda una de las voces más autorizadas en el mundo sobre estas cuestiones que… “sobre la calidad de los materiales pictóricos, debe tenerse en cuenta que la calidad de las pinturas y bases no es por si misma una garantía infalible de permanencia y eficacia. Muchos fracasos se deben al manejo indebido de los materiales”. Un ejemplo valiosísimo además de muy ilustrativo, en el mal manejo de los materiales y sus procedimientos, lo podemos encontrar en el siguiente enlace:

http://www.youtube.com/watch?v=Krv4jW1HKXs

Estimados amigos un vez más, y a pesar de lo que muchos pretendan defender y justificar, Ripollés se encuentra también aquí, con el espejo de sus limitaciones, solo que esta vez, no se trata de apreciaciones sugestivas respaldadas sobre gustos y preferencias estéticas, que tantos esgrimen para su defensa, las reacciones químicas provocadas por un mal manejo de ellas, no entienden de eso, ni de la “incontrolada” creatividad que le ha imposibilitado al “maestro” someterse al rigor de la disciplina y el conocimiento académico, aquí se trata de “comprar” humo a precio de oro, de tener o no tener en casa, una estatua de sal, que debemos trasportar descubierta en plena ventisca, “todo lo demás”, es una película de Woody Allen.

Muchas gracias

Amaury Suárez

Seguiremos informando...

24 junio 2009

Juan Ripollés. ¿Calidad o Marketing? ¿Gusto o Inversión? (I Parte)

Estimados lectores.

Quiero inaugurar este blog, hablándoles de quien es sin duda y desde hace mucho tiempo, la figura artística más popular y representativa de la plástica de Castellón, y yo me atrevería incluso a decir que también, de la Comunidad Valenciana. Por supuesto que me estoy refiriendo a Juan Ripollés (Castellón 1932), ese singular personaje que solemos identificar como “el loco de los cuernitos”, con su barba cana llena de margaritas, que anda desnudo por el campo y que siempre lleva su característica ramita de romero en la boca, ese que desde hace algún tiempo la critica lo ha identificado con el nombre artístico de “El beato Ripo” esto de “beato”, no se si es por la cara de felicidad que siempre muestra Ripollés en sus apariciones o por la veneración que se le tiene (debe ser por lo segundo). El caso es que su obra, se encuentra diseminada por toda la extensa geografía de esta zona, sorprendiéndonos en cada rincón de esta ciudad; edificios, plazas, rotondas y jardines, son distinguidos por sus piezas, haciéndose eco y escenario ideal de su trabajo, sus exposiciones superan en mucho, la decena en solo un año de trabajo, (sin duda una gran productividad) lo cual nos ofrece la posibilidad de disfrutar simultáneamente de sus obras en galerías de Paris, Ámsterdam, New York, Madrid, Barcelona y Valencia entre otras muchas ciudades del mundo, su trayectoria artística es muy extensa, con lo cual, no me sorprendería en lo más mínimo, que en algún momento se pensara también en la posibilidad de colocar alguna de sus singulares figuras “ovomorfas” en la luna, aunque teniendo en cuenta el interés que se esta poniendo en los acuerdos internacionales, por el control de la basura espacial, seria algo difícil, pero no se entristezcan sus admiradores, todo se andará.

Por otra parte, no hay en estos momentos en la ciudad de Castellón, ningún importante acontecimiento cultural oficial que se precie, que no le tenga presente, bien sea en forma física o mediante su obra. Un acto cultural, realmente significativo, carecería de autentico valor, si no ha estado presente el pintor, o no te has podido llevar a casa uno de sus inagotables y muy parecidos grabados, hechos sobre papel manufacturado que él, o sus ayudantes confeccionan.

Ripollés se ha convertido en sello de denominación de origen, de ahí que tanta difusión, haga que le conozcamos todos, los de aquí y los de allá, los que estamos vinculados al arte de alguna manera, o aquellos que no han entrado nunca ni a una galería o a un museo, tan vital y recurrida resulta su presencia, que incluso, en Septiembre del año pasado, (año 2008) se programó una actividad por parte del Excelentísimo Ayuntamiento de Valencia, para que presentara su obra a un grupo de 23 invidentes, sí, como lo han leído, invidentes, y no es que me parezca mal que alguien limitado o imposibilitado de tan preciado sentido, se le prive del conocimiento y disfrute estético, en absoluto, pero creo que existen en estas tierras del Mijares y el Turia, otros referentes mucho más internacionales y de mayor valor de aportación estética y artística, que deberían conocerse antes, que al singular Ripollés, ya que correríamos el riego con actos como estos, queden superados, desconocidos, o en el peor de los caso olvidados, grandes maestros de la historia del arte de esta Comunidad. Pero es que nadie puede quedarse si disfrutar de la magnifica obra del maestro Ripollés, nadie, todos tenemos que conocerla, los que tenemos la posibilidad de ver y también los invidentes.

La obra de Ripollés se ha convertido en un valioso producto, que aunque “no guste”, como suelen decir una inmensa mayoría de las personas a las que les pregunto e incluso, que tienen alguna pieza en propiedad, todos la quieren tener colgadas en su casa, quizás no en la pared principal del salón, pero si en alguna otra, que nos permita mostrarla a los "distinguidos" amigos que nos visitan, con lo cual, esta extraña situación provoca en mi varias interrogantes, algunas de ellas sin respuesta aparente, como: ¿Es oro todo lo que reluce?, ¿Hay en efecto una calidad que ampara tanto bombo y platillo? ¿O es todo producto de un marketing interesado y muy bien orquestado por parte de los “poderosos” coleccionistas que atesoran decenas de sus piezas en sus casas y que quieren expectantes ver traducido en dinero, esas infantiles e incomprensibles imágenes de extraños monigotes?, ¿Es devoción por el arte, o simplemente inversión de futuro cual plan de pensiones?

Iremos por partes, pero antes de dar comienzo a este articulo, quiero manifestar que este no responde a un posicionamiento de preferencias y gustos, ni a la defensa de tendencias enfrentadas con la propuesta de este pintor, sino a una valoración contrastada y fundamentada en diferentes factores técnicos, artísticos, circunstanciales y de antecedentes históricos, que me han permitido hacer una valoración, (siempre desde un punto de vista personal) sobre las causas y efectos de este particular fenómeno de masas, que es sin duda Juan Ripollés. Dicho esto, no seré yo el que pretenda dar una respuesta categórica y concluyente al respecto, no es mi intención, y por otra parte, en arte muy pocas cosas lo son, y es que aunque pueda intuir una aproximación a la verdad del fenómeno, no tengo pruebas que demuestren tal verdad y por consiguiente, el riesgo a equivocarme resultaría innecesario, pero sí me permitiré hacer una valoración de las “aportaciones” y “calidades” que amparan tanta devoción y presencia de esta obra en nuestra ciudad, así como sus valores estéticos y artísticos, pues a fin de cuenta es mi opinión, que aunque siendo la de un especialista en esta actividad creativa del quehacer humano, no dejaría de ser eso, solo mi opinión, así que vamos allá.

Si hacemos un repaso visual por la obra de Juan Ripollés, evidenciamos claramente que hay dos principales fuentes directas de influencia que se le pueden atribuir, por una parte, la del pintor bielorruso-francés, Marc Chagall y por otra, la del malagueño Pablo Ruiz Picasso, de este ultimo, de aquellas obras posteriores al Cubismo, donde se muestra mucho más expresivo y sintético en lo formal.

Es curiosamente significativo, como estas influencias en la obras de Ripollés, responden a un tipo de figuración muy esquemática y sintética, fundamentalmente en sus formas, aunque también podemos encontrarla en el color, algo que nos pudiera parecer equivocadamente fácil, por su similitud a un resultado casi infantil en el tratamiento del dibujo, pero que no lo es en absoluto, al menos no en el caso de estos dos artistas (Chagall y Picasso) donde este resultado responde a un largo proceso de síntesis y depuración técnica por el que han tenido que pasar sus obras. Picasso por ejemplo, perfeccionó en los primeros años de su carrera una técnica, que le posibilitaría luego, abordar sin apenas dificultades, sus motivaciones y temáticas; en los comienzos, con palpables influencias de los maestros que le antecedieron, pero dejando a flote cada vez más, un singular resultado y una clara personalidad en sus obras, con solo 15 años, sus obras de juventud, podrían hacer palidecer al más aventajado académico, como podemos apreciar en su obra "Ciencia y Caridad" realizada en 1898 cuando apenas tenía 17 años (en imagen) y es que las influencias en arte existen siempre, son y deben ser incluso necesarias, ya que no se puede partir de la nada a la hora de crear y siempre hay un punto de referencia para cualquier propuesta, pero de ahí, a no ser capaz de superar las fuentes de donde bebemos, es sin duda un rasgo de mediocridad, inmadurez y falta de autentico talento y es lo que a mi entender, ocurre con la obra de Ripollés, donde estos largos y complejos procesos de depuración y aprendizaje en el proceso de creación, no solo no han existido, sino que no forman parte de su método, su manera de “crear” es más irracional, accidental y caótica, lo cual produce un resultado más repetitivo, pobre e irresponsable, aspecto este ultimo, que abordaré de manera detallada, en un próximo artículo.


(En imagen - P. Picasso "La muerte de un torero" 1933).

Ripollés se ha considerado siempre incapaz de someterse al rigor y la disciplina del oficio y ha justificado esta actitud, con el tópico pero siempre atractivo discurso de su “incontrolada” creatividad, algo que para el gran público neófito de estas cuestiones, resulta siempre una característica muy publicitada, del clásico pintor bohemio y contestatario, que con relativa frecuencia aparece en las películas y en la literatura romántica de finales del XVIII y principios del XIX, pero sin duda que está muy alejada de la autentica realidad de la inmensa mayoría de los artistas serios y de verdadera trascendencia en sus aportaciones. Y es que negar la naturaleza de un pintor, entendida esta en su estrecha relación (que no dependencia) con los aspectos del oficio, es un absurdo y una gran incoherencia. El propio Ripollés ha manifestado en infinidades de ocasiones, desde su ignorancia, con tono sarcástico y con ingenuidad prepotente, que nunca le ha interesado aprender del oficio de pintor, manifestando una y otra vez en cada entrevista que se le hace, que no sabe dibujar y nunca le ha interesado aprender y someterse a la disciplina y dedicación de tan importante recurso técnico. No se quien en este caso es mas inconsecuente, si alguien que sin saber pintar pinta, o aquel que nos "vende" al pintor con tales carencias.

Sinceramente pienso que al producirse tal incongruencia, en la manera de entender el aprendizaje de este oficio, sus capacidades técnicas y representativas, son cuanto menos, pobres, vulgares y muy limitadas, de ahí que sus trabajos hayan tenido prácticamente la misma figuración desde sus comienzos hasta ahora, y esto no tiene nada que ver con un sello o un “estilo” personal del pintor, como muchos críticos nos quieren hacer ver, NO, sino con una clara limitación e incapacidad técnica, que le impone la falta de recursos plásticos a este pintor.

(En imagen - J. Ripollés "Desastre en la corrida" 1975).



Algunos creerán que mi análisis parte de un posicionamiento absoluto en defensa de los aspectos artesanales y/o de oficio del pintor y se equivocan, siempre lo he visto como un complemento muy necesario y de estimulo a la propia creación, pero no absoluto, entiendo la diferencia que hay entre arte y artesanía, pero lo que no puedo aceptar es que algunos piensen que este aspecto no es importante y que la creación surge como algo “espontáneo” casuístico o accidental, como una especie de “Don” que solo se otorga por voluntad divina, no es cierto, Leonardo Da Vinci, nos decía “El genio se crea con dedicación y trabajo” nunca nos hablo de ese "Don divino", ni de factores de inspiración espontánea, solo de dedicación y trabajo, pero no entendida como mientras más horas estoy pintando soy mejor y mas original, No, en pintura la práctica por si sola, no garantiza el éxito, por muy trabajador que uno sea, si no lo hace desde el análisis, la experimentación y la reflexión de los resultados, poco o casi nada se puede lograr.

A pesar de la nula o poca importancia que hoy en día, muchos “expertos” le atribuyen al conocimiento y la práctica del dibujo, llegando incluso los más tendenciosos y extremistas, a considerarlo como un recurso obsoleto e innecesario del aprendizaje académico; les puedo decir basándome en la autoridad que me otorga, mi experiencia de más de 25 años, tanto en la docencia, como de especialista en esta disciplina artística, que no se puede interpretar una forma, si no la conocemos, que no es solo dibujar bien el “exterior” de un objeto, sino que debemos penetrar en su esencia única y para ello, no solo debemos limitarnos a imitar lo que nuestro ojos ven de la realidad objetual, entendida esta, como la material o extrasomática, sino a penetrar en la particularidad y distinción de los conceptos que conforman esa realidad, como decía Velázquez, “no se trata de pintar las hojas de los árboles, sino al bosque”. Quizás aquellos que ahora defienden esas absurdas teorías de la falta de necesidad de aprender bien el oficio y sobre todo a dibujar, fueron victimas de profesores incapaces de transmitir ese sentimiento por el dibujo y mas que enseñarles la utilidad y la necesidad de amarlo, les pusieron a realizar mecánicamente ejercicios de imitación, haciéndoles beber solo de la superficie de las cosas y no de la distinción de sus realidades y aquellos que hablan, sin haber pasado por una academia de Bellas Artes, son sencillamente unos ignorantes . El discurso visual que pretendemos hacer todos aquellos que estamos vinculados a la imagen, debe partir de un conocimiento profundo del dibujo, primero tenemos que conocer bien el motivo sobre el cual queremos tratar, antes de poder interpretar o plasmar su síntesis, pues de lo contrario, nos quedaríamos en lo superficial, repitiendo hasta la infinidad, siempre la misma formula, haciendo cada vez mas repetitivo y pobre los resultados, es decir, seriamos victimas indiscutibles de nuestras limitaciones e incapacidades, lo cual pienso que es lo que ocurre, en el caso que nos ocupa.

En Ripollés, el discurso de sus pinturas no solo es pobre en los recursos técnicos que maneja, sino además trasnochado, estoy convencido de que este tipo de figuración, se hizo mucho mejor y con mayor coherencia contextual e histórica, hace ya mas de 100 años con las pioneras vanguardias y si hay duda de ello, solo habrá que observar las pinturas de Chagall, Dubuffe, Matisse, Miró, Paul Klee y el siempre magnifico Pablo Picasso en sus etapas posteriores al cubismo, para percatarnos de la "gran originalidad" que se nos quiere vender, siendo precisamente en esta etapa de Picasso, donde apreciaremos claramente, esa preocupante similitud con las producción que a hecho Ripollés durante toda su vida. Es notoria la pobreza compositiva, casi siempre centrada en una pieza única como elemento protagónico, carente de armonía en los ritmos y sin una lectura visual que la aglutine, es pobre además en los contenidos y en la reiteración constante de la esquematización de la imagen, compuesta principalmente de esas figuras “ovomorfas”, que no son representativas de nada, es decir, ni de pueblo y nación, ni de región y cultura, ni de lugar y costumbre, y si no, pensad en el gran Sorolla, español, mediterráneo, luz y Valencia, sin duda un claro símbolo de aportación y representación cultural de esta comunidad y nación. Y es basándome en todo esto factores por lo que pienso, que en las pinturas y esculturas de Juan Ripollés, hay desde hace muchos tiempo (yo diría que desde siempre) una evidencia incuestionable de agotamiento formal y temático; por lo que no es oro todo lo que brilla y ese valor que se le atribuye a su obra, pienso que tiene que ver más con factores de especulación del mercado del arte y de otro tipo, pero muy poco o nada, con aquellos que nos hablan de las autenticas y significativas aportaciones en el mundo del Arte. Y el que no lo quiera ver así, será porque sus aplausos solo van dirigido a un concierto que nunca escuchó, porque nunca lo hubo o es cómplice de una propaganda cultural engañosa y sin duda muy cuestionable.

Quizás este artículo pueda parecer impertinente, innecesario y hasta inconveniente para algunos, supongo que los más afectados con mis palabras sean aquellos que tienen en sus casas una gran cantidad de piezas de este pintor, imagino que los más ofendidos sean los más ignorantes y también aquellos que más han invertido en la promoción y venta de este insustancial producto, sin duda estos últimos, los de mayor responsabilidad y desvergüenza, ya que al menos, el pintor siempre ha sido consecuente y coherente con sus limitaciones. Pero los que nos han “obligado” a comprar este producto que lleva en su simiente la cualidad de lo efímero, son sin duda de una inmoralidad perentoria.

No he mencionado en este artículo, los problemas de conservación que pudieran aparecer en algunas piezas que poseen algunos coleccionistas, sobre todo en sus interminables "Técnicas Mixtas" supongo que también sea consecuencia de esa “incontrolada” creatividad de su autor, que le ha imposibilitado también a estudiar y conocer en profundidad, las características y cualidades químicas de los productos que usa, pero eso es otra historia que la abordaré en una próxima entrega, si nada ni nadie lo impide.

Les invito ahora a que reflexionen y a que busquen respuestas, a parte de mantener activo nuestro cerebro, es una buena formula para diferenciarnos mejor de los peces.
Mis cordiales saludos a todos y hasta la próxima entrega

Amaury Suárez

Continuara…