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27 octubre 2013

Nacho Puerto y su pintura metafísica.

Estimados lectores.

En las postrimerías ya de mi estancia por estas tierras, no quiero dejar de opinar sobre la exposición del joven pintor Valenciano, asentado en Castellón desde hace muchos años, Nacho Puerto Llamas (Valencia – 1979). Licenciado en Bellas Artes por la Universidad Politécnica de Valencia, diseñador grafico y cofundador del grupo “Figuración XXI” integrado por los pintores Carlos Asensio Sanagustín, Raquel Lara y Esmeralda Domínguez (esta última, el reciente fichaje del grupo). En esta ocasión, este joven pintor se presenta a modo individual con una exposición titulada “De la Pintura Metafísica a las Poses Múltiples” la cual pretende según su autor, invitarnos a un recorrido visual por la trayectoria de su obra, abarcando con ella varios años de su quehacer creador. La muestra se exhibe en el centro cultural provincial “Las Aulas” de esta ciudad, y quedó inaugurada el pasado martes día 22 acogiendo a un nutrido y selecto número de personas que han querido acompañarlo en el día inaugural de la muestra.

Hablar de la obra de Nacho Puerto, es referirnos a un trabajo donde la constancia y el rigor por el perfeccionamiento tanto del discurso, como de los aspectos técnicos, se ha hecho muy notable durante todos estos años, convirtiéndolo en estos momentos en un valioso referente del buen hacer en la plástica de esta ciudad. Su constante conceptual (la pintura metafísica) es el lenguaje que ha sido motivo inspirador y distintivo de todo su trabajo, ya incluso desde su tesis de licenciatura. Pero que a diferencia de las motivaciones y conceptos de la originaria pintura metafísica, precursora del movimiento surrealista, y liderada principalmente por la obra del pintor greco italiano Giorgio de Chirico; en la obra de Nacho Puerto podemos apreciar una sutil diferencia, manifiesta en la clara vitalidad y fuerza expresiva, que con sentido retratista se recoge en los personajes elegidos y recreados en sus obras, así como por el entorno multicolor que les acompaña, que fragmentándose de manera casi estructuralista, nos llega a recordar el efecto decorativo y luminoso que por ejemplo provocan los hermosos vitrales góticos. Elementos estos que contrastan y lo distinguen de sus ya lejanos referentes iconográficos, nacidos de las primeras vanguardias del siglo XX, donde se representaban escenas sombrías nacidas del mundo onírico, recreándose en ciudades fantasmas, de aire neoclásico, ciudades vacías e inertes, de grandes perspectivas lineales, donde la luz era acompañada de densas y alargadas sombras, provocando una atmósfera donde el reflexivo y pesado silencio, actúa como protagonista de la escena y donde las figuras humanas carentes de singularidad y vida, se recrean despersonalizadas cual monigotes o marionetas, haciéndonos pensar con su presencia, en la naturaleza insondable del ser y su lado más reflexivo o quizás menos amable de su existencia.

Pero Nacho Puerto nos propone con su obra algo sensiblemente distinto. Aún cuando su obra nos puede invitar a realizar las más variadas y elevadas lecturas, enmarcadas a veces en una intencionalidad perceptiva casi filosófica, la “envoltura” o lenguaje elegido por este joven pintor, eminentemente figurativo, de exquisita factura, y gusto por los aspectos artesanales o de oficio, se nos muestra más cercano y accesible en su propuesta, llegando a actuar como fiel cronista de lugares, personajes y vivencias que nos acercan a un resultado no solo hermoso, sino además, inteligible en su comunicación con el amplio público. Su reciente experiencia en la escuela de Artes Visuales de Nueva York el pasado verano, le ha aportado una amplitud de valores y recursos, que se ven reflejado en su actual obra, contribuyendo a alcanzar una personalidad y solidez en su formación, no sólo como pintor, sino también como ser humano comprometido con su realidad y época.

“De la pintura metafísica a las poses múltiples” es sin duda una excelente exposición que recomiendo a todos y que podrán disfrutar hasta el 19 de noviembre, en el Centro Cultural provincial de Las Aulas. Una de esas exposiciones que estamos obligados a ver y disfrutar. No dejen de visitarla.

Hasta la próxima entrega.


Amaury Suárez 

07 septiembre 2013

Mística y diálogo, en una obra para ver y entender.

Estimados lectores.

Comienza el período de exposiciones en el centro cultural provincial “las Aulas” y en esta ocasión lo hace con una muestra del joven pintor castellonense, o como él mismo se define, artista visual, Alejandro Mañas García (Castellón - 1985) titulada, “Mística y diálogo” que quedó inaugurada el pasado martes día 3 de septiembre. La exposición comprende a un conjunto de obras de notoria singularidad, y yo diría incluso muy poco frecuente en este espacio expositivo en cuanto al lenguaje expresivo utilizado. Mañas García, es licenciado por la Facultad de Bellas Artes de la Universidad Politécnica de Valencia y en la actualidad se encuentra realizando su tesis doctoral en la misma institución pública.  Esta exposición forma parte de las conclusiones de la investigación llevada a cabo por él durante los últimos dos años, la cual gira entorno a la problemática actual sobre la espiritualidad y la mística, como proceso creativo en el arte contemporáneo. A pesar de su juventud, Alejandro Mañas García ya posee un amplio y fructífero currículum vítae, con varios premios y reconocimientos, que lo reafirma como un sólido valor dentro de la creación artística, abnegado a un trabajo serio, de calidad y rigor, dentro de su carrera como artista visual.

La exposición que nos ocupa, está concebida en una representación “clásica” del lenguaje conceptualista, donde las instalaciones, los elementos “Povera”, el “Ready made” (objeto encontrado) y demás recursos expresivos utilizados en este movimiento se dan cita para lograr una atmósfera de marcado intimismo y sobriedad, que es algo que sin duda resulta muy poco usual en la galería de este centro cultural; destinado generalmente a un arte figurativo de lectura más cercana, amable y a veces de calidad (en el menos frecuente de los casos) o de obras aficionadas, muy carenciales y pobres, que lamentablemente resultan ser los ejemplos más comunes, irritantes y molestos que aquí se exponen. Tengo que destacar muy positivamente de esta exposición, la excelente factura y gusto en la distribución espacial de las piezas. Aspecto que ha llamado satisfactoriamente mi atención, ya que el concepto museográfico, que es aquel recurso que atiende tanto lo espacial, como lo teórico y que da carácter e identidad a la exposición, propiciando el contacto entre la pieza y el visitante de manera visual e íntima, y que es además el que permite que la comunicación hombre – objeto se manifieste de manera fluida y armónica en el espacio expositivo elegido, ha sido algo que me ha permitido disfrutar cómodamente en esta exposición, tanto de la riqueza individual de cada pieza, como de la distribución espacial del conjunto. Sin duda su autor ha apostado más por la calidad, que por la cantidad y esto se ha visto recompensado por una imagen de gran reflexión y belleza que hace del espacio expositivo un lugar donde la luz tamizada y el ensordecedor silencio, gravita de manera inquietante sobre la idea, y esta a su vez, nos da paso a la introspección de un diálogo íntimo y callado del “yo” interno de aquel que la observa.

Sin duda la amplitud de lectura de esta muestra, que en apariencia nos puede resultar inaccesible o incluso hermética (sobre todo para el amplio público) es por el contrario extensa, variada y muy enriquecedora tanto en discursos, como en sensaciones, eso sí, aunque siempre supeditada a la particular capacidad y sensibilidad del receptor que la observa, ya que esta no responde a una forma “tradicional” de diálogo, como algunos preferirían; algo que curiosamente, también resulta común a todos los lenguajes del arte sean estos abstractos o figurativos. Muchas veces he escuchado decir a alguien que “entiende” la pintura de Velázquez, cuando en realidad lo único que sabe es describir la virtuosa artesanía de sus formas. La imagen artística no puede basarse sólo en su “envoltura”, sino en la idea que dimana de aquel discurso que la distingue, por eso es que Velázquez es mucho más que la ejecución magistral de una técnica, pero sólo podrá ser disfrutado a plenitud, delante de los ojos de un receptor culto y sensible, que sepa apreciar también la complejidad que sin duda encierran sus discursos.

Alejandro Mañas García nos invita a través de su obra, a disfrutar de un ambiente que él denomina místico, proponiéndonos recorrer un camino que no se muy bien si se dirige hacia la espiritualidad de lo arcano, o hacia una mística espiritual, pero que en cualquier caso, su obra me transmite una grata sensación de paz y sosiego, que casa muy bien con sus palabras cuando nos dice… “cuando monto una exposición intento que el lugar se convierta en una capilla de reflexión, creo un clima para ese diálogo de amor absoluto, como una capilla que invita al recogimiento y la contemplación”.

En esta ocasión, el objetivo buscado por su autor se ha cumplido y esta hermosa y cuidada exposición, nos permite intentar encontrar dentro de nosotros, respuestas a preguntas que siempre nos acompañan en la vida, no se si es a causa o consecuencia de la mística o la filosofía, o por simple curiosidad, tal vez sea por ese antropológico sentimiento de la existencia del ser, lo cierto es que “Mística y diálogo” es una exposición que debe ser visitada por el amplio público, porque la creación no se limita única y exclusivamente a realizar obras, en este caso para ver, sino también y quizás lo más importante, para entender.

La muestra permanecerá abierta al público hasta el próximo día 21 de septiembre y podrá ser visitada de lunes a sábado en los horarios comprendidos entre las 10:00 y las 14 horas en las mañanas y desde las 17.00 hasta las 21:00 horas en las tardes.

Hasta la próxima entrega. 

Amaury Suárez

23 julio 2013

Stefano Popovski un pintor “guay”, pero que no marca la diferencia.

Estimados lectores.

Desde el pasado martes día 16 de julio y hasta el 31 del mismo mes, permanecerá abierta al público la exposición monográfica del pintor búlgaro Stefano Popovski (Plovdiv – 1964) muestra con la que se concluye la primera etapa del curso de exposiciones en el centro cultural las Aulas de la diputación de Castellón, volviéndose a reanudar en el próximo mes de septiembre.

Popovski pintor con formación, se licenció en la Academia de Bellas Artes de V. Tirnovo en el año 1990 y viendo su exposición, no me extrañaría que obtuviera su título, por ese azar inexplicable, de dudosa credibilidad y reconocimiento, que con relativa frecuencia encontramos en los licenciados de hoy en día, donde el alumno pasa por el conocimiento, pero este último no pasa por el alumno; y que a pesar de ello, no tienen reparo en exhibir un título que no es ni por asomo, reflejo ni distinción de un especialista, y sí ostentación de alguien que hace de su “hobby” una carrera. Carrera y curriculum que en el caso de Stefano Popovski, no presenta apenas reconocimientos y no es de extrañar, vista la pintura que realiza. Y es una pena que esto le ocurra a un profesional, pero he visto trabajos de nobeles aficionados con mucha mejor calidad que lo que aquí nos presenta este licenciado de la Academia de Bellas Artes de V. Tirnovo.

De todos es conocido mi total desaprobación, descredito y desacuerdo hacia aquellas personas, que realizando un ejercicio de inconsciencia, pero también de irreverencia hacia la disciplinas de pintura, escultura o cualquiera de aquellas que se estudian en las academias de bellas artes, se aprovechan de la falta de criterio, permisibilidad o sencillamente incultura de los que juzgan el arte actual, sean profesionales o público en general, logrando hacerse con un nombre de referencia en círculos “culturales” de ámbito local; personajes como algunos que ya han sido objeto de crítica en este blog, y que al final gracias a tanto bombo y platillo injustificado, le sirve como lanzadera para proyectos más ambiciosos, errada notoriedad o sencillamente para inundar con su “arte” los más variados rincones de una ciudad. Pero cuando la falta de calidad y rigor viene de alguien que ha pasado por una escuela de Bellas Artes y además ostenta un título de licenciado (como es el caso) mi reproche se hace mayor, pues este crea con su mal trabajo, no solo su descredito personal, que cada cual es libre de anularlo como mejor le parezca, sino también el descredito de toda una profesión, dando pie a que los más incapaces (los anteriormente mencionados) se aprovechen y hagan bandera de sus carencias, haciendo que la rueda de la mediocridad gire y gire sin parar una y otra vez, y la falta de calidad en las formas y también en los contenidos del arte actual siga siendo una constante y justificado motivo de su banalización. Es como si al beber un vino, de una botella etiquetada por la bodega de Vega Sicilia, nos diéramos cuenta de que ha sido rellenada con vino de garrafa, pero ante el clamoroso fraude de nuestra degustación, no decimos nada y lo aceptamos como bueno, otorgando de esa forma y con nuestra actitud, un valor auténtico y distinguido a cualquier vino de garrafa que bebamos.

Esta exposición es muy carente de todos aquellos elementos que hacen posible distinguir a un especialista de alguien que no lo es. Y para colmo de males, su autor se escuda en una “erudita” reflexión más propia de novela rosa de entretenimiento, con todos los clichés que estas poseen, cuando nos dice… "El arte visual no se entiende, sino que se contempla. Si provoca emociones, impresión y presenta mundos a los que el espectador desea acceder, su objetivo está  cumplido". Pues bien, otorgar al arte y en particular al arte visual, tales cualidades, es un claro acto de inconsciencia y romanticismo barato, que lo único que pretende con ello, es empobrecerlo y vulgarizarlo, quizás con el ánimo de ser un artista “chachi”, “guay”, cool o cualquier otro tipo de calificativo/chorrada populista, que solo se preocupa por buscar en los demás la aprobación ególatra del autor, más que la de su propia obra. En definitiva, una manera absurda, errónea e injusta de “democratización” del arte, donde la calidad no es importante o sencillamente no interesa. Decir que si “…provoca emociones, impresión y presenta mundos a los que el espectador desea acceder, su objetivo está  cumplido", es ahondar en la superficialidad más pueril del análisis, pues claro que todos reaccionamos y experimentamos emociones ante las cosas, para ello solo tenemos que estar vivos, hasta una mierda nos provoca asco, y un mal trabajo de un licenciado en arte, pena y descrédito, lo importante es saber si eso es lo que se quiere provocar, si es así como deseamos ser valorados, porque si todo se reduce a una simple provocación de emociones, entonces esta exposición es todo un éxito de mal gusto y vergüenza a la profesión.

Me ahorraré un análisis técnico de la misma, ya que tanto los errores de dibujo, como el empobrecido uso del cromatismo de los cuadros, el tratamiento descuidado de las pinceladas, e incluso las composiciones, es algo que clama al cielo, por otra parte, quien no tuvo la capacidad de aprender y distinguirse como profesional después de tantos años de carrera, no creo que sea capaz de entender una crítica a su trabajo. Por último decir que hasta el discurso de los temas resultan obsoletos y carentes de todo interés y no porque sean paisajes o bodegones, hoy en día hay pintores que cultivan esos géneros y los hacen con mucha más distinción y calidad, incluso algunos que no son licenciados en arte.

Creo sinceramente que esta exposición ilustra con claridad aquella frase aristotélica que dice… “La inteligencia consiste no sólo en el conocimiento, sino también en la destreza de aplicar los conocimientos en la práctica” y por lo que aquí he visto, no hay ni una cosa, ni otra, sólo un conjunto de cuadros mediocres, carentes de toda personalidad y empaque, que bien pudieron ser pintados por cualquier aficionado, pero que lamentablemente están hechos por un licenciado de la Academia de Bellas Artes de V. Tirnovo, el pintor Stefano Popovski.

Hasta la próxima entrega. 

Amaury Suárez 

29 mayo 2013

Pablo Guinot y sus trayectos corporales.

Estimados lectores.

El pasado martes día 21 quedó inaugurada en el centro cultural provincial “Las aulas”, la exposición titulada “Trayectos corporales” del joven pintor castellonense Pablo Guinot Gironda, licenciado en BB.AA. por la facultad de Bellas Artes de San Carlos, Valencia y del que a pesar de su juventud, se puede encontrar una interesante y valiosa trayectoria profesional, la cual incluye entre otros aspectos, un curso de Pintura figurativa con el pintor Scott Waddell en la Gran Academia Central de Arte de New York en el año 2011. Siguiendo con su interés por el lenguaje figurativo, Pablo Guinot participa ese mismo año en el Taller de Pintura “Maestros de la Figuración” dirigido por los pintores Antonio López y José María Mezquita en la Universidad de Navarra. En los años 2009-2010, realizó un posgrado de Gestión del Territorio y Espacio Público, auspiciado por la “Universitat Oberta” (Universidad Abierta) de Cataluña. Y ha participado además en diferentes exposiciones individuales y colectivas, principalmente en nuestro país.

Jenny Saville
La exposición que nos ocupa “Trayectos corporales”, es una muestra que en sentido general, se presenta al público con unas obras de gran calidad técnica y riguroso oficio, donde el lenguaje figurativo y la predilección por los aspectos relacionados con la figura humana, alcanzan cuotas de gran virtuosismo formal, sugerentes imágenes y belleza del conjunto, encuentro un claro vínculo o influencia con la obra de la pintora inglesa Jenny Saville (en imagen) sobre todo en aquellas donde los cuerpos de las figuras aparecen como aplastadas contra un cristal, dejando al descubierto todo un mundo de sugerentes formas y perspectivas poco usuales.

Particularmente considero esta muestra, como en tantas otras ocasiones donde el que expone es un pintor de poca experiencia, algo desacertada en la selección de las piezas y la distribución espacial de las mismas. En la primera sala por donde accedemos a la exposición, vemos un conjunto de obras, que aún teniendo una cierta calidad formal, parecen responder más a  trabajos de estudios o ejercicios de clase, con objetivos y discursos muy variopintos, que  restan protagonismo y conductibilidad al motivo central de la exposición, que es sin duda la expresividad y belleza del cuerpo humano. A pesar de ello, la calidad general de la muestra desde el punto de vista técnico y formal, (incluidas las obras antes mencionadas) es de una gran calidad y belleza, lo cual nos permite pasar por alto esta cuestión, más de contenido, que de forma. Del mismo modo, resulta gratificante comprobar como afloran los valores, que como pintor y persona defiende su autor, en la entrevista que le hicieran recientemente en el programa televisivo “Cuaderno en Blanco” de una cadena local, y que ustedes podrán disfrutar en el siguiente enlace, http://www.tvcs.tv/visor_wip.php?id=4917&cat=2 donde Pablo Guinot considera esta etapa de elaboración y estudio del cuerpo humano, como un camino aún por recorrer y perfeccionar, algo que le acredita como una persona serena, con nobles y elevadas ansias de superación y a la vez , como un pintor serio y riguroso con su profesión, cualidades estas muy escasas, en estos tiempos de tanto “estrellato” efímero.

Por otra parte resulta curioso, pero igualmente gratificante, leer en el catálogo de esta muestra, la opinión del Sr. Peter Colleridge, quien siendo músico, expresa no sin razón, lo que deberíamos ver y sentir al contemplar estas pinturas de Pablo Guinot, aludiendo para ello, a la particular sensibilidad de cada cual. Pero aún coincidiendo en sentido general con la opinión de este músico, me gustaría apuntar sólo una cuestión que no por pequeña resulta insignificante, y es que en arte (concretamente en pintura que es de lo que puedo opinar porque conozco) no podemos reducirlo todo a ver si las pinturas expuestas "nos dicen algo", ya que sería (según mi punto de vista) una manera simplista de reducirlo todo a la aprobación del receptor y a sus capacidad de “sentir” o “leer”. Por supuesto que todo nos dice algo, desde una obra sublime, hasta la más espantosa y mal oliente defecación, pero no todo el mundo cuenta con la capacidad de justipreciar lo que siente y observa con criterio sólido, como tampoco quiere decir que estemos ante una valiosa propuesta artística, ante una obra de calidad, ante una pieza digna de ser considerada y valorada como pieza de arte.

Dejemos de otorgar valor y mérito a la opinión de aquellos que no elevan nuestro trabajo, dejemos de considerar "Arte" a todo lo que se expone en una galería. Tanto el concepto de arte como de cultura, que antes era algo perfectamente claro e identificable, ha ido ensanchándose para abarcar tantas cosas, para representar tantas cosas a la vez, que hoy en día prácticamente ya no quiere decir nada de lo que dijo y simplemente quiere decirlo todo, que es una manera de decir nada. Como ya sabemos, hoy hay muchos “receptores” (públicos), como “emisores” (artistas) que por incapacidad, desconocimiento y sobre todo manidos clichés, solo saben beber de lo superficial y las apariencias, otorgándole a la sinrazón y el espectáculo, el único cauce de valoración de una obra de arte o incluso de la propia cultura. Cuando el artista David Hockney, dijo… “No es necesario creer en lo que dice un artista, sino en lo que hace” (curiosamente frase que ha sido sello distintivo de este blog, desde los inicios de su creación) se refería a la necesidad que tiene el profesional de dejar aflorar su auténtica calidad como creador y dejarse de patrañas semánticas y florituras vacías para justificar su mediocridad o falta de calidad; actos, obras y acciones que tantas y tantas veces vienen aparejados a una caricaturesca y simplona manera de “sentir”; a ese incontrolable y eufórico sentimiento “creativo”, que tantas y tantas veces, resulta ser el escenario ideal para timadores y tramposos, carentes de todo talento, rigor y desconocedores del real sacrificio que debe tenerse a la hora de crear una obra.

Para concluir, solo me resta decir que no todo se reduce a situarse delante de un cuadro y simplemente observar, porque el amplio goce que tanto el público, como el artista, espera recibir de una obra de arte, no puede reducirse a una cuestión de capacidades sensoriales (ver, oír, oler etc.), sino a la habilidad intelectual, que unida a los aspectos vivenciales, nos ayudan a elevar cada vez más nuestro entendimiento y disfrute de las cosas y los fenómenos, entre ellos, el arte y la cultura.

La exposición permanecerá abierta al público hasta el próximo día 15 de junio y es realmente una buena oportunidad para disfrutar de una muestra de gran belleza y calidad.

Hasta la próxima entrega.

Amaury Suárez.

30 marzo 2013

Vacío de cuerpo y alma.


Estimados lectores.

El pasado martes día 26 quedó inaugurada en el centro provincial de cultura “las Aulas”, la exposición "Cuerpo - Alma" del pintor Miguel Bagán, del cual no he podido encontrar referencia alguna en los medios, ni sobre su persona, así como tampoco de su trayectoria artístico profesional, aunque después de visitar la muestra y hacer una valoración técnica, que incluye también a la propuesta de su trabajo, puedo intuir que estamos en presencia de una persona con una larga afición por la pintura, que a pesar de encontrar loables resultados en algunos de sus aspectos técnicos, sobre todo en la presentación y los acabados de sus obras, resulta no solo pobre, sino además muy repetitiva, uniforme y aburrida, lo que advierte una clara monotonía visual, cual mecánico estampador de billetes de lotería .

A pesar de las amables y no menos poéticas palabras del crítico de arte Cap de pera, que son recogidas en el catálogo de la exposición y de las que se deduce su estrecha relación con el autor, (aunque ya sabemos que los amigos con sus siempre buenas intenciones, nos mienten ante las críticas) éste no sólo alaba su obra, sino además a la personalidad de su autor, como si esto formara parte  importante del valor de la misma, quizás sea porque a pesar de su buena fe, este crítico en la soledad de su foro interno, reconozca mucho mejor y más valioso al hombre como amigo, que como pintor. Cap de pera nos presenta a un Miguel Bagán como una persona discreta, polémica, inconformista y transgresor, (bueno, trasgresor, que es como aparece en el texto) que inmerso en la soledad de su trabajo se ocupa y preocupa por “buscar cosas nuevas” en su obra. Leonardo Da Vinci decía que era mejor reprender al amigo en secreto y alabarlo en público; quizás este sea un buen ejemplo de ello, pero lo cierto es que Bagán debiera considerarse afortunado por contar con unas palabras como las que le dedica este crítico, con nombre de “dolci testa”, que a pesar de la brevedad en la extensión de su texto, resultan mucho más meritoria y sin duda hermosas, que la propia obra a la que hace referencia, es decir, la suya propia.

Son varios y muy evidentes los aspectos en los que me baso para llegar a la conclusión de que estamos ante una obra de un aficionado, sin que esto tenga porqué resultar algo negativo, (mucho menos ofensivo) simplemente que no es el resultado de un profesional, ni en los recursos técnicos, lo cuales resultan muy limitados y pobres, ni en la propuesta de su discurso, la que se muestra muy descriptiva, superficial, y en suma anecdótica, donde a pesar de la aparente “seriedad” y dramatismo del motivo elegido, su autor se preocupa por lograr una cuidada y comercial intención para mostrarnos lo “bonito” que quedan las texturas sobre el soporte, evidenciando una muy  elemental aplicación y elaboración en sus uso, y que de manera insistente son acompañadas por una limitada gama de colores tierras, carentes de toda complejidad cromática, que su autor aplica con minucioso cuidado en finas y frotadas capas, logrando de ese modo un resultado más propio de esos “cuadritos” que vemos en la sección de decoración de los grandes almacenes comerciales; carentes de toda personalidad pictórica y valor artístico (que no estético) pero que a pesar de todo, resultan “útiles” para tapar cualquier hueco de pared en un negocio de comida rápida o de pequeña habitación de hostal barato, donde lo más probable es que nadie repare nunca de su presencia.

No deseo extenderme más en mi valoración sobre esta muestra, pues en realidad no veo ni el cuerpo, ni el alma a la que alude el título de la exposición, solo una hermosa firma que acompaña a las obras y que tanto me recuerda a la huella del famoso “método Rubio” que años atrás se impartían en las escuelas. Quizás una carrera de tipografista, calígrafo o cartelista, como antiguamente llamaban a los que realizaban a mano alzada los letreros y carteles anunciadores de negocios, locales o películas, sea una buena opción para este aficionado pintor. Y así de ese modo podrá seguir siendo (como así nos lo describe Cap de pera en el catálogo de la muestra) un personaje polémico, inconformista, trasgresor (tal vez quiso decir transgresor) al que no le gusta relacionarse con nuevas personas y que además es muy poco dado a figurar públicamente y en los medios. Quizás por eso no haya podido encontrar referencia alguna de su persona, ni de su trayectoria artística. ¡Ah! se me olvidaba informarles que la muestra permanecerá abierta al público hasta el próximo 19 de abril en los horarios acostumbrados y aunque esta sea una de tantas exposiciones que vemos colgadas en este espacio cultural, ya saben que desde este blog siempre se les aconseja salir de galerías, pues sin duda resulta una forma sana de cultivar el cuerpo y el alma, aunque esto no sea motivo, ni pretexto, para realizar una nueva exposición.

Hasta la próxima entrega.

Amaury Suárez.

27 febrero 2013

Figuración XXI. Un grupo que marca la diferencia.


Estimados lectores.

Con una gran asistencia de público a pesar del “clásico” de futbol (Barça – Real Madrid)  quedó inaugurada ayer martes día 26 en el centro cultural provincial “las Aulas”, la siempre esperada exposición del grupo Figuración XXI, que como todos conocen está formado por los pintores, Raquel Lara, Carlos Asensio y Nacho Puerto, pintores a los que de manera individual ya les he dedicado algunas palabras, tanto en artículos de este blog, como también en otras publicaciones. Pero en esta ocasión y para mayor sorpresa, se ha incorporado un nuevo miembro, la joven pintora castellonense Esmeralda Domínguez (Castellón, 1990) quien es aún estudiante de bellas artes y a pesar de su juventud, ya apunta buenas maneras en su trabajo. Por lo pronto, y aludiendo al argot taurino puedo decir, que esta joven pintora toma su “alternativa” como miembro de un grupo profesional y eso siempre conlleva una seria responsabilidad que espero y deseo sepa aprovechar, aunque en esta ocasión, su aportación se materializa en unas obras, que aunque susceptibles de mejoras,  poseen una gran belleza y calidad técnica; obras, que además casan muy bien con los objetivos tanto formales como conceptuales que define al grupo Figuración XXI en su público manifiesto, en el que se reclama y pretende promover como una opción más dentro de los lenguajes de la producción artística contemporánea, al arte figurativo de calidad y amplitud iconográfica; algo que muchas veces se ve excluido e incluso menospreciado por las políticas promocionales de los diferentes centros e instituciones culturales de hoy en día, que sólo ven “modernidad” en aquellos lenguajes y propuestas más próximas al “Arte Idea” o a las múltiples corrientes “Informalistas” como si estas no fueran ya víctimas de un claro agotamiento de su lenguaje. También para esta muestra el grupo Figuración XXI ha querido invitar como colaborador, al escultor valenciano Manuel Martí Moreno (en imagen) que una vez más nos deleita con su obra; en esta ocasión, con dos estupendas piezas trabajadas en hierro, que tuve el placer de contemplar el pasado año 2012 en la sala de exposiciones “Espai El Convent” de Vila-Real, siendo hasta el momento su última exposición personal, de la que tuve además el privilegio y el gran honor, de compartir las palabras de su catálogo con otros dos notables especialistas como son, D. Joan Feliu Franch y Dña. Carmela Falomir Ventura, Doctor y Licenciada en historia del arte respectivamente. Manuel Martí Moreno es un destacado escultor del que podrán obtener más información en el siguiente enlace:



Nacho Puerto
Una vez más resulta muy placentero disfrutar de esta nueva exposición del grupo Figuración XXI. El resultado de las obras de estos jóvenes creadores, actúa como virtuoso referente que vuelve a encumbrar al término “profesional”, pues sin lugar a duda, estos saben acometer su trabajo con capacidad y eficacia, y no solo por los aspectos técnicos y de discurso que con meridiana claridad podemos constatar en sus obras, sino por el rigor que han mantenido desde el inicio de su constitución, apostando siempre por la calidad tanto de la forma como del contenido en el arte que realizan, y no menos importante también, por la seriedad y coherencia con los objetivos planteados en su manifiesto, convirtiéndolos en un “producto” de notable calidad, distinción y altura intelectual.

Raquel Lara
Llevaba mucho tiempo esperando ver en Castellón un grupo de creadores plásticos, cuyo pretexto de formación se equiparara a los de aquellos artistas que recoge la historia del arte, donde los objetivos de constitución, respondían a una intención intelectual elevada y de verdadera admiración y sintonía con el arte, tanto por sus propuestas, como también por los cuestionamientos que se hacían desde su condición de creadores. Y no como ocurre por estos lares, por esos ilógicos, o cuanto menos “curiosos” aspectos como: el de la residencia común de sus miembros en un barrio o municipio, la de afinidades personales o de otro tipo, que puedan generar un buen “rollito” en el grupo, o incluso por la similitud de género de sus miembros, (o como dijera una “ilustrada” ministra del pasado gobierno, de sus “miembras”) como si algunas de estas causas o motivaciones, tuvieran algún peso, distinción o coherencia conceptual con objetivos estrictamente artísticos, o con una propuesta seria y rigurosa que ayudara realmente a elevar un conocimiento o resultado de valor cultural. Hasta ahora, siempre han sido grupos donde el nivel y la calidad de las obras y también la de sus miembros (salvo raras excepciones) resultan más propios de colegas aficionados al arte, “amiguitos” simpáticos que buscan notoriedad, usurpando una condición o profesión que no tienen y que muchos de ellos desconocen, por lo que los objetivos y las motivaciones de constitución, poco o nada tienen que ver con lo que debe distinguir a una actividad artístico- creativa sensata, que ayude a elevar el nivel de discurso y propuesta, pero sobre todo, que se distinga por la calidad de un grupo de personas vinculadas a la noble actividad de la creación en el arte.

Carlos Asensio
Soy testigo de que ir de “artista” por la vida, sobre todo en ciudades o pueblos vinculados históricamente a la actividad rural, (siempre digna) es a veces muy rentable en términos de aceptación social. Se suele mirar al “personaje” como un ser raro, diferente, tocado por la mano de Dios, románticamente alocado e hipersensible con el mundo que lo rodea, en fin, alguien de una fragilidad emocional al que muchas veces se le perdona algunas normas de elemental educación, convivencia y de cumplimiento de la ley. Personas a los que se les puede llegar a justificar algunas actitudes psicóticas, como recientemente ha ocurrido en esta ciudad llegando a ser incluso motivo destacado de divulgación por la prensa, donde vimos a nuestro más insigne e importante “artista” de todos, al señor Juan Ripollés, hablar de manera compungida con su escultura yaciente, la que por causas de la fuerte acción del viento, puso en evidencia un fallo de cálculo en su estructura y esta cayó sobre su base. Tal desgracia provocó un “curioso” diálogo de su autor con la obra, donde esta (la escultura) no solo le escuchaba, sino que además le respondía y le aconsejaba sobre la mejor manera de ser nuevamente colocada compositivamente en la rotonda donde había sido emplazada, según informaba su afligido autor a los medios. Al parecer un ejemplo más de esa “sensibilidad” paranormal que algunos aún justifican con su condición de “excepcional artista” y que en mi opinión, sólo responde a una de sus tantas patochadas y una magna desvergüenza, carente de toda profesionalidad y sentido ético, pero en fin, el público en general sigue disculpando cosas como esta y sigue viéndolo y aceptándolo como algo propio de “artistas”. Creo que la ignorancia también merece un retrato. Igualmente he pensado que tanto Hollywood, como la literatura “romance novel” de poca monta, han hecho mucho daño en este sentido y tal vez sea porque tanto los directores de cine, como los cursis literatos de novelas rosa, no saben muy bien como se crea la imagen de un cuadro, o de una escultura y ante tal desconocimiento, sólo han aportado el cliché de personajes caricaturescos.

Esmeralda Dominguez
Pero afortunadamente hoy Castellón cuenta con un grupo de jóvenes creadores como Figuración XXI, que a pesar de los pesares, de la crisis imperante (causada a veces más por la incapacidad intelectual, los turbios chanchullos políticos y la insensibilidad humana, que por la falta de medios) se imponen con calidad técnica y altura intelectual. Un grupo que nos ofrece obras, que aún siendo susceptibles de mejoras, ya poseen un resultado con el que sentirse orgulloso, no solo por aquello que corresponde y distingue al grupo, sino también por lo que éste puede representar para la cultura castellonense. Ahora solo hace falta que los que ostentan el poder, esos que diseñan las políticas culturales de la región y conceden mérito y valor, a los que a veces no lo tienen, le otorguen la consideración y promoción necesaria para que a este grupo de creadores les llegue más temprano que tarde el reconocimiento. Creo que sería una acción de justicia y sobre todo de sensatez; seguro estoy que les será mucho más rentable (teniendo en cuenta la verdadera calidad de este grupo), que aquella empleada con otros, que de “artistas” solo tienen esa caricaturesca pose que tanto gusta representar, cual actores de comedia, a personas esnob, “friquis” y demás patéticos especímenes, eso de los que a veces veo deambular de un lado para otro, haciéndose ver en eventos culturales de todo tipo, aunque cuando les preguntas de qué trataba la actividad o de qué tema se hablaba en la conferencia, no sepan muy bien que responder. Pero ya sabemos que para estos “artistas”, eso carece de importancia, su mayor interés siempre es que se les vea, ya que con eso siguen manteniendo su singular condición y su reconocida popularidad.

Por todo lo aquí expuesto, espero que no dejen de ver esta nueva entrega del grupo Figuración XXI, la cual permanecerá abierta al público hasta el día 23 de marzo, y que podrá visitarse en los horarios acostumbrados. Seguro estoy que sabrán valorar la indiscutible calidad de estos jóvenes creadores y así podrán comprobar que Figuración XXI es un grupo que marca la diferencia.

Hasta la próxima entrega. 

Amaury Suárez.

24 enero 2013

En tránsito hacia un buen destino.


Estimados lectores.

El pasado martes día 15 de enero quedó inaugurada la exposición titulada “En Tránsito” del pintor turolense Alfredo Altabás Felipo (Cantavieja, 1965) en el Centro Cultural las Aulas de nuestra ciudad. Muestra que podrá visitarse hasta el próximo 9 de febrero, en horario de 10 a 14 horas por la mañana y de 17 a 20 horas por la tarde. De formación autodidacta y con muchos años de experiencia, Alfredo Altabás consta en su currículum con una serie de exposiciones personales y colectivas, así como de diversos premios y reconocimientos obtenidos a través de todos estos años, entre los que destacan: el 1º premio XXVII Premio Nacional de Pintura Ciudad de Castellón del año 2012 y el 1º premio de pintura XVII concurso de primavera de dibujo y pintura ciudad de Benicarló en el 2010, por citar solo a dos de ellos.

Antes de dar comienzo a un análisis particular de las obras, quiero hacer primero una meritoria referencia a la correcta distribución espacial de las mismas en la sala, la cual nos transmite en su conjunto un concepto expositivo muy agradable por su gran claridad visual y limpieza, algo que curiosamente contrasta con los motivos de las escenas elegidas por el pintor, donde en su inmensa mayoría  aluden a escenarios nocturnos de ciudades en plena actividad cotidiana. De clara referencia fotográfica, las obras presentan un notable control del color y sobre todo de la luz, para de ese modo otorgar una especial atmósfera que nos trasmite ese efecto de “desenfoque” o distorsión, que hace de la imagen un resultado un tanto “impresionista” de su lenguaje. Algo que con notables diferencias tanto de forma, como de discurso, me ha recordado a la obra del también turolense Juan Zurita, pintor que también expuso en esta sala hace exactamente ahora un año y del que publiqué en su momento un artículo en este mismo blog .

Por otra parte y reforzando el sentido conceptual de la muestra, resulta igualmente acertado, amplio y polisémico el discurso que de alguna manera se aprecia en la intención de conjunto y que hábilmente su autor ha recogido en el titulo de… “En tránsito”, ya que este no solo alude de manera explícita a la sencilla y cotidiana acción de circular tanto automóviles como personas, por las calles de una gran ciudad (y que aparecen recreadas en las escenas de los cuadros) sino que además, nos invita de manera implícita a ser testigos de su propio “tránsito” como creador, donde Alfredo Altabás recurre a nuevas motivaciones y asuntos, que no solo le obligan a cambiar en lo formal, sino también en la nueva intención de discurso en sus obras.

Aún cuando el tratamiento del color y el gesto, la inspiración o las referencias fotográficas, suelen ser elementos comunes con las etapas anteriores a dicho cambio o “tránsito”; los motivos cambian y se transforman en una visión más general del entorno, donde la poliopsia adquiere un significado de ensoñación y/o propuesta reflexiva de la realidad, apareciendo en este sentido algunos ejemplos de obras como “Subterráneo N-340” (imagen del párrafo) donde se puede apreciar una gran belleza formal y un cuidadoso tratamiento en su factura.

Sin duda esta muestra titulada “En transito” del pintor Alfredo Altabás Felipo es una de esas que ratifican el mérito al trabajo y el respeto al rigor, de aquellos que manifiestan sinceramente su afición por la pintura, demostrándolo claramente con los resultados de sus obras. Y como ha ocurrido también en otras ocasiones, un pintor autodidacta nos demuestra con la calidad de su trabajo, que a veces las licenciaturas, son solo para aquellos que quieren obtener un sellado documento y exhibirlo colgado en la pared de algún lugar, ocupando un espacio que solo sirve para alimentar el ego y justificar con títulos la mediocridad y la mala praxis, cuando en realidad, éste debería servir para ilustrar a aquellos que deben distinguirse por haber obtenido un conocimiento privilegiado como especialistas, en una actividad humana que sin duda debe exigir de quien la realiza, el mayor esmero y dedicación, precisamente porque por eso le llamamos Arte.

Les invito a que no dejen de visitar esta exposición, que bien merece ser admirada por la calidad de sus resultados y sobre todo, porque ilustra sin ningún género de dudas, la famosa frase de David Hockney, que me ha servido de máxima y ha estado presente siempre en la cabecera de este blog desde sus inicios y que dice así… “No es necesario creer en lo que dice un artista, sino en lo que hace”. Y puedo intuir que este momento de "tránsito" de Alfredo Altabás Felipo, le conducirá hacia un buen destino.

Hasta la próxima entrega.

Amaury Suárez.

24 diciembre 2012

“Viaje a la esencia del saber”

Estimados lectores.

El pasado martes día 18 quedó inaugurada la exposición de pintura titulada “Viaje a la esencia” de la pintora aurgitana Maricarmen López Olivares (Navas de San Juan – Jaén 1961) en el centro cultural provincial “Las Aulas” de nuestra ciudad.

Aunque son muchos los años que llevo siguiendo la obra de López Olivares, es la primera vez que voy a hacer un escrito valorativo en exclusiva, de su trabajo; siempre lo había hecho de forma somera y muy general cuando su obra participaba en proyectos colectivos; como por ejemplo, en las pasadas exposiciones con el grupo femenino Comba 10.

Con esta exposición López Olivares pretende mostrarnos tanto sus dotes como retratista, así como una serie de obras de temática libre, donde se aprecia su marcado interés por hacer valer los más variados recursos plásticos dentro de las mismas, algo que no solo le aporta una hermosa riqueza visual a la imagen, sino que además, le ayudan a alcanzar una identidad pictórica que ya la distingue entre el resto de los pintores de Castellón. Pintora entusiasta, participativa y muy trabajadora, Maricarmen López Olivares siempre se ha mostrado interesada en desarrollar aquellos aspectos vinculados con el oficio del pintor, los cuales le han ayudado a convertir a su obra, más que en un emisor de complejos discursos y conceptos, en un escenario de estimable riqueza plástica y atractivo estético, donde lo “decorativo” (a pesar de algunas pequeñas carencias técnicas que más adelante comentaré) alcanza un notable protagonismo a la hora de valorar sus resultados. Algo por lo que no sería erróneo pensar, que una exposición con estas características, pueda gustar mucho al amplio público. Pero, «sólo porque todo el mundo crea que algo es verdad, no significa que lo sea» como bien nos enseña el cuento de Andersen “El rey desnudo”. La preocupación por la estética visual de lo bello en pintura, y en el arte en general, es solo un aspecto entre otros que un pintor debe considerar, pero no absolutizar en su trabajo, pues la comunión con los aspectos conceptuales o de discurso, es los que puede otorgar mayor lustre y altura intelectual a la actividad creativa, algo a lo que deberían aspirar todos aquellos que realmente consideran, aman y respetan a esta profesión y en la que además, no solo es importante el “cómo” se hace, sino el “por qué” y el “para qué” se hace. En la medida en que esta cuestión se resuelva, podremos determinar además el lugar que le corresponde a cada creador, bien sea como auténtico profesional o sencillamente como un talentoso aficionado con cierta habilidad y gracia, algo que sin duda ayudaría además a que nadie pudiera ser llamado a engaño, dando por bueno, a lo que solo lo es en las apariencias. Y aunque no considero que este sea del todo el caso, sí es bueno destacar que en pintura, el acto de crear, (sobre todo crear bien) debe ser algo más que pintar “bonito”. Porque por muchos y prestigiosos cursos y talleres en los que uno participe para mejorar la técnica, a veces resulta más conveniente pensar para qué queremos utilizarla y sobre todo, que queremos decir con ella.

Casi siempre cuando escribo mis artículos valorando el trabajo (que no a sus autores) de aquellos que deciden exponerlo al libre juicio de todos, en espacios y galerías públicas, me suelo referir generalmente y con mayor énfasis, a los aspectos técnicos y formales, no solo porque resulta más ilustrativo a la hora de analizar y entender las obras, sino porque si ya estos desde el principio demuestran los errores y carencias del que pinta, no hace falta adentrarse en un análisis más profundo de las propuestas, es decir, si alguien que dice ser pintor, no sabe pintar, para que vamos hablar de lo que pretende decirnos con su pintura. Pero en el caso de Maricarmen López Olivares, debo decir que esto no ocurre exactamente así. Estamos en presencia de una pintora que sí tiene un conocimiento técnico y aunque siempre mejorable, ya alcanza dignas cuotas de calidad y belleza en su trabajo. A pesar de ello me gustaría aportar algunas consideraciones, que espero sean tan bien entendidas, como recibidas por parte de todos, pero sobre todo, por la propia autora, persona a la que no solamente estimo, sino que además forma parte de mi ya extensa lista de alumnos que pasaron por mi estudio hace ya algunos años.

Comenzando con un orden de análisis, empezaré comentando brevemente el título de esta muestra, que aunque para algunos pudiera parecer algo carente de importancia, lo cierto es que el título de una exposición, suele ser la idea central o inspiradora del autor que expone, y además la primera frase de interés, que vincula a la muestra con el público.

Un titulo como el de… “Viaje a la esencia” me resulta cuanto menos confuso o inexacto, pues la “esencia” entendida como la propiedad o conjunto de propiedades que constituyen o definen algo o a alguien, no puede llegar a ser el término más apropiado para ilustrar una exposición como esta, que aun siendo agradable o “bonita” en la forma, lo decorativo solo es una parte que no define al todo, pues la pintura debe ser y es, comunión de forma y contenido en busca de lo que sí constituye realmente su esencia, que es la de ser un vehículo de comunicación y lenguaje a través de la imagen. Y es que en esta exposición la lectura conceptual resulta un tanto caótica, debido a la inconexión de discursos que existe entre los diferentes elementos, motivaciones y recursos de apropiación que hace su autora no solo a nivel de conjunto, sino también, en las concretas lecturas de cada cuadro.

Por otra parte, y dejando a un lado el asunto del título, es cierto que nos encontramos ante una pintora de buen dibujo y ajustado color, de eso no hay dudas, pero a veces encontramos resultados que desafortunadamente no acreditan esa verdad, por la falta de un justo control en el interés por los detalles. Y es que la pintura debe ser siempre una acción donde prevalezca la medida y proporción de las cosas, la suma de las sutilezas, en fin, la armonía entre las partes y el todo. Siendo precisamente por ello que esta disciplina artística se acredita en su condición de “Bellas Artes”. Es cierto que a López Olivares le gusta recrearse en las miradas de las figuras humanas que pinta, de hecho, esto se han convertido en un elemento de identificación de su trabajo, todo el mundo habla de lo bien que pinta Maricarmen los ojos, y alguna vez le he oído decir a ella misma, que estos son las ventanas del alma, pero las ventanas deben seguir siendo parte de la casa y no al revés. En algunos de los cuadros expuestos, los ojos de las figuras adquieren un innecesario protagonismo que más que agradar, asustan, dado al interés visual que se le ha otorgado, atentando por ese motivo, contra el sagrado y natural carácter psicológico del retratado. En esos casos, las “parpadeantes ventanas” que tanto identifican a su obra, no nos muestran alma alguna, sino más bien, un impersonal vacio de artificial frialdad que solo transmiten belleza de forma, pero no de contenido.

Las composiciones es otro aspecto al que me gustaría referirme de esta exposición, y en este sentido debo decir que algunas obras de la muestra, adolecen de una organización racional e intencionada del discurso, a veces provocado por ese recargamiento inconexo de las partes y los elementos. Hay demasiadas botellas de cerveza y latas de coca cola, que a veces no justifican su presencia, ni formal, ni conceptualmente en las obras. Luego hay otras, como el caso del cuadro que parodia a las Meninas de Velázquez, donde su fragmentación resulta totalmente arbitraria debido a una clara deficiencia compositiva, quizás debido al desconocimiento, porque cuando un pintor decide realizar una obra basada en un concepto políptico, sea éste un tríptico, tetráptico o pentáptico entre otros, lo hace pensando bajo una concepción armónica de composición y lectura. Esto facilita que las partes puedan funcionar independientemente del todo, pero que si se unen, la lectura se hace más completa y amplia, como ocurre por ejemplo con obras tales como: “Tríptico mayo – junio 1973” de Francis Bacon, (segunda imagen) “Grandes jardines zoológicos” de August Macke o el archiconocido “El jardín de las delicias” de Jerónimo Bosch “El Bosco” entre otros, donde las partes funcionan tanto formal como conceptualmente, independientemente de estar unidas o no. Esa es la manera preceptiva en pintura de justificar un concepto compositivo basado en el diseño políptico; me gustaría saber como se justifica (tanto formal como conceptualmente) el alargado rectángulo que corona la parte superior del curioso tríptico de ironía Velazquiana, que nos presenta López Olivares en esta exposición.

Y por último decir, que en mis más de 25 años de experiencia que llevo como profesor y especialista en pintura de caballete, es la primera vez que tengo información sobre “la técnica inglesa del retrato con modelo” y es curioso porque tampoco lo escuche en los 12 años de carrera; puede ser que se dijo solo una vez, y ese día no fui a clase, tampoco nadie más me había hablado de ello hasta ahora. He buscado en libros, enciclopedias y también por Internet y lo único que encuentro sobre esa “técnica” no me resulta del todo fiable. Seguiré en mi búsqueda de la verdad, pues siempre me ha apasionado el conocimiento. Es como un viaje a la esencia del saber…

Hasta la próxima entrega.

Amaury Suárez

26 noviembre 2012

Color Jazz. Opus 18

Estimados lectores.

El pasado martes día 21, quedó inaugurada la exposición titulada “Jazz” de la pintora Eva Córdoba Armelles (Castellón, 1982) en la sala principal del centro cultural provincial Las Aulas, la cual permanecerá abierta al público hasta el próximo día 15 de diciembre.

Llevo siguiendo la carrera de esta joven pintora prácticamente desde su primera exposición; este blog se ha hecho eco y escaparate valorativo de algunas de sus exposiciones y tengo que reconocer que su capacidad productiva es extraordinariamente prolífera, que su ilusión y deseo de superarse sigue estando presente como el primer día. Consciente de sus limitaciones y carencias, propias de su condición de aficionada, Eva Armelles, siempre me demuestra su sed de conocimiento y sus aspiraciones en convertirse, al menos, en una buena pintora digna de tan honorable oficio. Claro que para ello, debe siempre estar atenta y cuidarse mucho de esos frívolos elogios sin fundamento, que suelen aparecer con mucha frecuencia y casi siempre en los comienzos de nuestras carreras por personas y medios, que aún presuponiéndoles sus buenas intenciones, lejos de ayudar, confunden y perjudican, más que favorecen. Tal es el caso de lo que he podido leer (no recuerdo el medio de información) pero sí el sentido alabador y positivo de la información, donde haciéndose eco de esta exposición decía que esta pintora con apenas un año de haber comenzado su carrera como profesional en el 2010 (no se por qué lo de “profesional”) llevaba realizadas 18 exposiciones en toda la Comunidad Valenciana, como si esto fuese algo meritorio.

Contrario a lo que equivocadamente considera esta publicación, tengo que decir que esa veloz cualidad no tiene porque resultar digna de elogios y reconocimiento, como tampoco meritoria en el arte, entre otras muchas razones, porque para un verdadero profesional siempre será mejor hacer las cosas bien, que hacerlas rápido; la rapidez casi siempre suele actuar en detrimento de la calidad del resultado de la obra y por consiguiente debilita, y mucho, el respeto que esta le otorga a su autor. Quizás para Fernando Alonso, Alberto Contador, Miguel Indurain en sus mejores tiempos, o cualquier atleta velocista esto pudiera ser importante, incluso yo diría que determinante en su efímera carrera, ya que aquel que llega primero a la meta, gana su medalla y con ello el reconocimiento y admiración de todos. Incluso en un vendedor de churros o en un hacedor de chorizos se podría valorar como positiva la velocidad, para lograr una alta producción y así la posibilidad de una mayor venta del producto, pero para alguien dedicado a pintar, esculpir o diseñar, por mencionar sólo tres disciplinas del arte, no debiera resultarle en absoluto atractiva esta cualidad, pues la imagen artística debe siempre estar respaldada de un cuerpo teórico, discurso, idea o concepto en el que el creador debe tener su tiempo de estudio, análisis y maduración antes de ejecutarla formalmente con la técnica que elija. Afortunadamente la incuestionable producción que ha caracterizado a esta joven pintora hasta ahora, no le ha pasado aún una factura desfavorable, sino más bien todo lo contrario, aunque me gustaría llamar su atención sobre este aspecto. No es mejor aquel que lo hace más rápido, sino el que lo hace mejor.

En Eva Armelles he visto un notable avance del resultado en esta última exposición con respecto a las pasadas. Sin duda el cambio de la técnica ha sido un factor que ha favorecido, y mucho. Pasar del oleo al acrílico para lograr un lenguaje más próximo a lo “grafico” no solo resulta más coherente, sino que además beneficia el resultado. Ahora los acabados de las obras, manifiestan el cuidado que debe tener una factura profesional donde la relación de los tratamientos deben reinar en equilibrada armonía dentro de la imagen. Gracias a la planimetría impecable de los planos de colores, estos adquieren mayor luminosidad y por lo tanto, hacen viva la expresión de las figuras que en la obra de Armelles, siguen gozando de ese lenguaje un tanto Naif, pero muy personal de esta joven pintora. La línea blanca que perfila las formas, actúa como níveo “emplomado” que nos permite soñar con hermosas vidrieras tropicales, haciendo de la imagen un luminoso calidoscopio multicolor por donde al pasar la luz, éste se baña de alegría e ingenuidad contenida. Es una obra donde impera lo decorativo, quizás por esta cuestión hubiese sido más coherente desde el punto de vista conceptual, llamar a esta exposición “Músicos de Jazz” que aludir al género musical como su título, pues el resultado que se aprecia en las imágenes posee un carácter incuestionablemente descriptivo y superficial de la acción y no pone de manifiesto cualidad alguna de este universal género.

Quizás sea este un aspecto que llame la atención e incluso “moleste” a algunos, que prefieran una lectura más elevada y profunda del tema. Particularmente pienso que aún es pronto para tanta exigencia y que todo llegará. Por otra parte, “un cuadro es ante todo una fiesta para los ojos”, como se dice afirmó el pintor francés André Derain, destacando con esta frase el sentido decorativo que acompaña al arte. Aunque es bueno señalar (para que nadie sea llamado a confusión) que siempre que un creador quiera dotar a su obra de un resultado cualitativamente superior, no debe absolutizar este aspecto, ya que lo decorativo se centra más en las apariencias, en los aspectos gratos y superficiales de las imágenes y no penetra en los aspectos espirituales y de hondo contenido del discurso. Por eso lo decorativo suele ser siempre “lo bonito” de una obra pero no lo trascendental y expresivo de ella.

Por todo lo aquí expuesto, quiero recomendarle a esta joven pintora un merecido descanso, es hora de valorar todo lo hecho y aprendido. Las exposiciones solo sirven para mostrar conclusiones y cuando estas se atropellan en el tiempo, carecen de valor e interés. Quiero recomendarle que siga perfeccionando los aspectos técnicos, las composiciones pueden empezar a ser más atrevidas y complejas, así como todo el mundo textural que al parecer le interesa, pero sobre todo le recomendaría que más que pintar, piense en la pintura como un valiosos medio de comunicar y transmitir emociones. Personalmente Eva Armelles me transmite confianza, porque está colmada de ilusión y ha optado por el camino de aprender para superarse constantemente, pero un cualitativo avance en la calidad, no se puede lograr volviendo a hacer 18 exposiciones en un año.

Hasta la próxima entrega

Amaury Suárez.