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03 agosto 2010

¿Sabes cual es tu grupo? El aficionado. Primera parte.

Nota del autor:
Debido a la amplia extensión de este artículo, me veo en la necesidad de presentarlo en dos partes; la primera, referente en exclusiva al grupo Aficionado y en una segunda entrega, a los grupos del Autodidacta y el Profesional. Espero que ambas partes resulten de su agrado.

Algunos aspectos diferenciadores básicos según mi opinión, entre el aficionado, el autodidacta y el profesional en el mundo del Arte.

Sin ánimo de llegar a conclusiones categóricas ni definitivas, me dispongo a exponer y compartir con todos ustedes algunas cuestiones relacionadas con los tres principales grupos que abarcan a aquellas personas que están vinculadas a los aspectos de la creación en el arte, concretamente en la pintura, por ser esta la disciplina artística, con la que más me he vinculado a través de estos últimos 25 años. Estoy seguro, que a muchos de ustedes les resultará familiar algunos comportamientos, obras y actitudes de personas, que aparecen reflejadas de manera implícita en alguno de los tres grupos que aquí se describen.

Al margen de la finalidad ultima a la cual se destina la producción artística, sea esta por el placer individual de quien la realiza o por el beneficio material que se obtenga, la más clara diferencia que podemos apreciar entre los que ostentan estas tres condiciones, (aficionado, autodidacta y profesional) radica fundamentalmente en la aplicación de su método de estudio, el cual puede determinar de alguna manera la calidad final del producto artístico, aunque también he podido percibir algunos otros aspectos, que unido a esto, pueden relacionarse a la singular personalidad de sus portadores y que aun siendo únicas de cada individuo, estas suelen tener comunes aspectos de vinculación entre ellos. De ahí que podamos afirmar que a pesar de que existan “artistas” que vendan sus obras e incluso obtengan por ello un reconocimiento público, seguirán siendo aficionados, al menos, en la aplicación de su método de estudio y en la argumentación de su discurso. Al igual que también habrán profesionales, que aun aplicando un método sustentado en un conocimiento racional y científico y argumentando con solidez y sapiencia la propuesta conceptual de su obra, no obtengan un proporcional beneficio material por ello, o ni siquiera, un reconocimiento social. Fenómeno este, que me ha estimulado a pensar en la razón (si es que la hay) que lo provoca.

Qué es un aficionado, según mi opinión.

El aficionado en un sentido amplio, es aquel que cultiva algún arte, sin tenerlo por oficio y sin aspiración de beneficio, donde los resultados casi siempre están supeditados al placer personal de la acción que se realiza y no necesariamente al beneficio material que se obtenga, ni a la calidad rigurosa de la propuesta, entendida esta tanto en los aspectos formales, como por el interés del discurso. Sus conocimientos, así como su método se fundamentan en lo empírico, el cual se basa en la experiencia y la observación de los hechos, y no necesariamente de las causas que los provocan. El sujeto hace lo que hace, basadose principalmente en la práctica repetitiva de formulas y clichés; lo cual lo convierte en un ser muy cerrado y/o hermético. Difícilmente el aficionado hace las cosas de otra manera a como siempre la ha hecho, bien por el temor a los imprevistos resultados que puedan surgir durante el proceso creativo y su incapacidad para resolverlos, o por su acomodado espíritu conformista, lo que hace que generalmente y salvo raras excepciones, los resultados resulten de gran pobreza tanto técnica, como conceptual.

Hasta llegar a su “personalidad creativa”, (si es que esta llega alguna vez) el aficionado dedica gran parte de la producción temprana de su singular aprendizaje, copiando las iconografías de otros pintores de libros y enciclopedias de arte, así como de catálogos de exposiciones que este visita con asiduidad, independientemente de su calidad, ya que el único elemento que maneja para la selección, es el de su deficiente gusto personal, generalmente un gusto contaminado con chiches seudo culturales, que manifiestan un claro desconocimiento hacia los valores de la imagen plástica. Por otra parte y gracias al uso de su método empírico (estos carentes conocimientos) no repara en las causas que provocan los resultados de tales imágenes, sino en la resultante exterior de las mismas; es por esto que puedo afirmar como una característica fundamental de los que pertenecen a este primer grupo, que el aficionado es alguien que bebe de la superficie de las cosas, es decir, de los aspectos exteriores y superficiales, y no de la esencia sustancial, profunda y más significativa de los resultados. La falta de conocimiento, rigor y de criterio en la selección de la imagen que se copia, provoca que el aficionado imite también los defectos de aquellos pintores de dudosa calidad técnica y/o conceptual, algo que ocurre porque éste se basa solamente en el subjetivo valor del gusto, que por otra parte, en su caso, es deformado e inculto. Este desconocimiento le provoca además una gran confusión de los términos y conceptos necesarios para establecer una correcta aproximación y un dialogo fluido con la imagen, ya no solo en su aspecto conceptual, sino también y quizás lo mas visible, en los aspectos técnicos y de oficio, de ahí que éste confunda por ejemplo, desequilibrio compositivo , con “audacia” del diseño en la distribución de los elementos, colorido, con aberración cromática, fuerza, con tosquedad, soltura y destreza, con descuido y descontrol, expresividad formal, con mal dibujo y “modernidad”, con extravagancia y locura, por citar solo, algunos de los más comunes errores.

Algunos aficionados, suelen copiar primero, a los grandes maestros de las escuelas tradicionales, como Velázquez, Leonardo da Vinci, Rafael etc. pero ante el virtuosismo técnico de estos maestros, sobre todo en los aspectos relacionados con el dibujo, y la incapacidad del sujeto para reproducirlo dignamente, se deciden por aquellos que en “apariencia” les resultan más “fáciles” o “descuidados” en su tratamiento y acabado, como pueden ser los pintores Impresionistas y Post impresionistas franceses, o de las Vanguardias, siendo sin duda Vincent van Gogh, el preferido por la gran mayoría de ellos, aunque también hay quienes se inclinan por las tendencias menos comprometidas con la fidelidad de las formas naturales, como es el caso de la pintura Naif o por el surrealismo de Chagall, ya que este nos indica también una figuración casi infantil, luego le tocaría el turno a Picasso en su etapa Post cubista y solo si el grado de inconsciencia, irresponsabilidad y atrevimiento es mayor, el aficionado realiza grandes “obras” llenas de inconexas texturas, colores arbitrarios y estridentes y anacrónicos collages, que el “artista” suele justificar con su inclinación e interés “repentino” por las corrientes abstractas, de las cuales no entiende, ni sabe absolutamente nada, pero que en compensación a su ignorancia, suele acompañar con una actitud seudo intelectual sensiblera, de comportamiento alto “espiritual” y pose existencialista cual pintor de la alta bohemia. Como dato curioso de esta singular personalidad, podemos decir que para este tipo de aficionado, no es tan importante ser, sino parecer, de ahí que su actitud responda a falsos clichés de exagerada “sensibilidad emocional”, “incontrolable capacidad creadora” y de “vivir” siempre en un mundo más idealizado, que real, y que no escatima en ponerlo de manifiesto constantemente en presencia de todos, algunos incluso suelen vestir (mas bien “disfrazarse”) con exagerados y anacrónicos atuendos, para de ese modo llamar la atención sobre una actitud, más propia de bufones egocéntricos, que de auténtico artista plástico, recurso este que suele provocar en el público neófito, un errado juicio de su autentico valor y talento, ya que suelen atribuirle meritos que realmente no posee, pues artista no es el que dice ser, sino el que realmente lo demuestra en la seriedad y trascendencia de su trabajo y nunca debe ser equiparable en el reconocimiento, aquel que pinta por el placer de hacerlo, con marcado egocentrismo y sin una voluntad seria y comprometida con el fenómeno artístico, con la de otro, que aun disfrutando con su trabajo, lo hace como profesión, buscando no solo el beneficio material con ello, como medio elegido de subsistencia, sino además estudiando con rigor las causas y efectos de los objetivos que persigue, y donde la calidad impera gracias al conocimiento real del fenómeno y no a intranscendentales payasadas. En este grupo realmente existen muy escasos ejemplos, que pueden llegar a alcanzar excelentes resultados en su trabajo y por lo tanto, despertar en el ojo experto, la grata sorpresa y la admiración objetivamente justificada, debo decir, que en todos estos años de experiencia, he visto muy pocos casos en este grupo, que han llegado a provocar en mi tal admiración. Solo si impera la exigencia con humildad y la dedicación del sujeto es alta y además, goza de un talento “natural” destacado, se puede producir “el milagro”.

Por ultimo y como otra de las características manifiestas de este grupo, puedo decir que como justificación y pretexto ante la falta de rigor y conocimiento de su trabajo, el aficionado dice no querer estar sujeto a la rigidez de las leyes de la academia, una excusa con la que pretende justificar sus evidentes carencias. Este considera de manera errónea, que estas leyes que rigen el método académico atentarían contra sus capacidades “naturales” y su “talento”, el cual aparece encerrado en una “personalidad creadora”, que casi vemos manifestarse con vida propia, cada vez que este “artista” habla de si mismo en presencia de un grupo de personas, las cuales muchas veces por educación, o ignorancia, se limitan a callar con rostros de sorpresa.

Fin de la primera parte.
Continuara...

Hasta la próxima entrega

Amaury Suárez

07 julio 2010

Materialismo Metafísico, una exposición cantinflesca.

Estimados lectores.

El pasado 30 de junio quedó inaugurada en el centro cultural provincial Las Aulas, la exposición titulada “Materialismo Metafísico” del pintor y escultor Portalés, artista que al parecer, debe ser o sentirse, muy conocido entre todos nosotros, pues ha preferido poner en su catálogo, unas curiosas palabras de alguien que firma con las enigmáticas iniciales de E. F. T. (y que ya le dedicaré un comentario más adelante) que poner su nombre completo, datos y/o trayectoria artística, algo que pienso es la función práctica para la cual está pensado tal publicación; independientemente de las palabras más o menos de rigor, que suelen correr a cargo de algún especialistas. La muestra permanecerá abierta hasta el próximo dia 24 de julio y cuenta con un número importante tanto de esculturas como de pinturas, siendo además un clásico, e ilustrativo ejemplo, de que cuando no hay nada interesante que “decir”, ni en lo formal, ni en lo conceptual, mejor es callarse.

Titular esta exposición como “Materialismo Metafísico” es ya en sí, un claro acto de “cantinfleo”, si se pretende comparar y/o asociar con la “Pintura Matérica”, pues desde el punto de vista conceptual de los significados, no llego realmente a entender, que tiene que ver el materialismo filosófico de Francis Bacon (1561-1626), o de cualquiera que sea la vertiente a la que pertenezca tal materialismo, con la tendencia abstracto matérica, que surge dentro del informalismo europeo después de la segunda guerra mundial, en la cual se utilizan materiales ajenos a los usados de forma tradicional por la propia pintura, actuando estos como elementos de expresividad plástica y discursiva dentro de la obra, y esto además con lo metafísico en la pintura, y mucho menos, ¿Qué tiene que ver todas estas cuestiones, con la exposición que nos ocupa? Creo que si Fautrier y Dubuffet. (padres de la pintura matérica) y Giorgio de Chirico y Carlo Carrà (padres de la pintura metafísica) vieran esto, pedirían perdón mil veces por haber provocado de manera involuntaria tamaño galimatías, debido a la incomprensión de algunos, que se empeñan en asociar conceptos disparatados, quizás en aras de buscar alguna notoriedad y distinción dentro de un colectivo. No sería extraño pensar que a estas personas a las que les gusta entrar en el juego de relacionarlo todo, aun cuando tales asociaciones resultan claramente inconexas y desatinadas, nos quieran defender como posibilidad real, la tesis de proponer a Eduardo Kac (destacado artista brasileño en el arte transgénico) como principal conferencista de un importante simposio para cirujanos y doctores del mundo, con una ponencia referida a las técnicas de la cirugía, seria realmente inadmisible ¿no lo creen así?

Creo sinceramente que en la intención del autor de esta muestra, sobra un poco del delirio de grandeza, como también algo de ignorancia, quizás tanto, como barniz y pegamento en sus cuadros, faltándole sobre todo, coherencia, humildad y estudio, pues no es lo mismo Materialismo, que Matérico y no tienen nada de trascendental y/o metafísicos unos cuadros que expresan tanta simpleza formal, así como claras carencias técnicas y de discurso; sin duda no es lo mismo, tener una familia en la Mancha, que una mancha en la familia, y espero que con este último ejemplo, quede claro a todos, y particularmente al autor (si es que lee este artículo) estas irreconciliables diferencias.

En lo referente a las pinturas de la muestra, estas se caracterizan, por un amplio conjunto de cuadros matéricos, que no “materialistas”, realizados en técnica mixta, con un claro, y yo diría que abusivo uso, del recurso del collage; a Portalés no le ha quedado nada por pegar en sus cuadros, desde restos óseos de animales, caracolas, arena, tierra, caparazón de tortuga, pasando por alambres, maderas, papel de periódicos etc. y todo ello, gracias a una considerable capa de cola de acetato, para que todo quedara muy bien sujeto al soporte, estoy por pensar que ha utilizado hasta chapapote en el color negro de los fondos; pues quizás así podría pensar, que daba mayor dramatismo y “altura” técnica a las composiciones, luego abundante barniz, que según el brillo caramelizado que reflejan, me atrevería a pensar que se trata de barniz industrial, (es decir, no apto para cuadros) luego buscó un titulo bien rimbombante que acompañara a la muestra y ya está, “Materialismo Metafísico” y a quedarse tan ancho, ha inventado una nueva corriente artística y para ello solo ha gastado cinco litros de cola y otro tanto de barniz, que supongo le sobró a un amigo después de adecentar el barco.

Sobre la muestra de esculturas no haré comentario alguno, pues no voy a ampliar innecesariamente este artículo, tratando de valorar lo que a todas luces responde de manera evidente a un resultado no solo insuficiente, sino además mal concebido en el discurso, por lo que prefiero callar, para no herir quizás, aun más, las sensibilidades de algunos.

Para terminar, una última cuestión que ya les avisaba al principio de este articulo con relación a las palabras del catálogo, ya que es algo que me parece importante destacar también de esta desafortunada exposición.

Como guinda de desaciertos en esta muestra, ya que no hay uno sin dos, o si lo prefieren, digamos que Dios los cría y ellos solitos se juntan, me ha sorprendido leer en el catálogo (folleto) de la muestra, unas palabras que avalan la firma de tres iniciales E. F. T. donde nos dicen que Portalés no deja de trabajar ni durmiendo, queriendo justificar así, la “incontrolable” producción “creativa” del autor. Aunque tal comentario nos resulte increíble, esto es solo una pequeña muestra de un cúmulo de opiniones simplonas y descabelladas de este “autorizado” y estampador de anagrama de tres letras como presentador del catálogo. Quizás sea aquí donde radica lo “Metafísico” de la exposición, claro, siempre y cuando se quiera entender el concepto, como sinónimo de absurdo y no como razonamiento profundo y trascendental sobre cualquier materia; y tanto es así, que en el encabezamiento del primer párrafo de las palabras del catalogo de la exposición, podemos leer, “La creatividad no se puede expresar con palabras, …” Con tal estupidez, este señor se carga de un plumazo la rica herencia literaria de grandes artistas que sí han legado al mundo, y además por escrito, la elevada constancia de su altura creativa, quizás sea que para este señor de incógnita firma de anagrama, la obra de José Saramago (por citar solo al último de los grandes escritores) carece de toda creatividad.

En fin mis queridos lectores, para que el mundo sea mundo, ha de haber de “tot”. Como dijera el gran Santiago Ramón y Cajal, sin duda un hombre de sobrado talento creativo, y que supo además dejarlo por escrito en su afamada y revolucionaria teoría conocida como la «doctrina de la neurona», “Lo peor no es cometer un error, sino tratar de justificarlo, en vez de aprovecharlo como aviso providencial de nuestra ligereza o ignorancia” y recuerden siempre, que la mejor crítica es la que no responde a la voluntad de ofensa, sino a la libertad de juicio, quizás Portalés sea un hombre muy sentimental, apasionado y sensible, y en su infinita sed de emociones y experiencias, no repare en la necesidad de entender con rigor, el estudio, la constancia y el perfeccionamiento técnico y conceptual del arte, pero hay que tener cuidado, decía Oscar Wilde, que… “un sentimental es un hombre que ve un absurdo valor en todo, y no conoce el precio fijo de nada”.

Sinceramente espero y deseo que esta exposición, “Materialismo Metafísico” no sea para Portalés, una simple cantinflada y le sirva de provechosa experiencia de superación personal y artística.

Muchas gracias y hasta la próxima entrega.

Amaury Suárez

03 julio 2010

La cerámica de Isabel del Portillo

Estimados lectores:

El pasado jueves 1 de julio, quedó inaugurada en la sala de exposiciones del Ateneo Cultural de Castellón, situado en la calle Antonio Maura Nº 4, la exposición homónima del la ceramista Mª Isabel del Portillo Sánchez, ceramista madrileña afincada en Castellón desde hace muchos años, que en esta ocasión nos presenta una amplísima exposición, yo diría que excesiva, pues una oportuna y cuidada selección del numero de piezas, hubiera arrojado más calidad al conjunto, descartando así no solo esa sensación un poco recargada en el espacio expositivo, sino además prescindiendo de algunas de menor calidad, que no aportan gran valor al conjunto, permitiéndonos de ese modo disfrutar más y mejor de la muestra. Suelo decir tanto a mis alumnos, como a aquellos colegas que me consultan cuando van a exponer sus trabajos, que es mejor apostar siempre por la armonía expositiva, sustentada en la calidad y no en la cantidad de los trabajos, pienso que no es conveniente llenar la galería con piezas que no meritan ser exhibidas, no se debe saturar al público que acude a ver la muestra, pues se corre el riesgo de que este quede harto de lo que hacemos y se provoque un efecto contraproducente de saturación y agobio, por eso es mejor poco y bueno, para dejar siempre un buen sabor de boca en el público y el deseo de que vuelva con ilusión, a visitar una nueva exposición nuestra.

Otra cosa que siempre me ha llamado la atención de manera desconcertante, ya no solo en esta exposición, sino en muchas otras que suelo visitar durante el año, es la innecesaria polivalencia utilitaria que se le suele dar al catalogo o folleto de información que acompañan a las exposiciones, donde (y siempre según mi punto de vista) este debería actuar como herramienta didáctica para el publico y ser utilizado para ilustrar teórica y técnicamente la imagen plástica que se exhibe, pero nunca rivalizar con ella. En este caso, aparece en el díptico "informativo" de la exposición, un “poema” del Sr. Marcelo Díaz, titulado “El ancla y el vuelo” que al margen de mis valoraciones de tipo literario, en la cuales no voy a entrar por no venir a cuento, creo que lejos de beneficiar con una información complementaria, cronológica y/o técnica a la muestra, nos confunde, pues la poética de las palabras tienden a influir en nuestros análisis y por lo tanto, limitan la libre interpretación de la imagen plástica que vemos. Bastante literatura engalanada y a veces incomprensible ya existe en las palabras que escriben algunos críticos en los catálogos, para hacer del mismo un libro de poemas, con todo lo que pudiera tener de sugerente tanto los símiles, como las metáforas. Particularmente prefiero que estas (las metáforas) surjan en la mente del espectador, a partir de la contemplación de la imagen plástica que se exhibe y no como consecuencia del condicionamiento de una imagen literaria que aparezca escrita en ningún catálogo o folleto, aunque esto solo responde a mi reflexiva opinión.

Al margen de esto, la exposición de Mª Isabel del Portillo, resulta armónica en el uso del lenguaje, donde el recurso técnico nos transmite no solo una uniformidad formal, sino además un evidente dominio técnico, que si bien en esta muestra resulta escaso en sus aplicaciones y recursos, este le atribuye al conjunto un tono agradable y de incuestionable belleza. Conjunto que halla su punto de encuentro en un lenguaje de rica y sugerente atmósfera de lo étnico, lenguaje que comúnmente ha sido utilizado en la cerámica española después de la interpretación y síntesis picasiana, que parte de esa herencia cultural que llegó a Europa desde África, de América precolombina o de la cultura aborigen de la Polinesia, y que a diferencia del extenso legado del genio malagueño, que supo encontrar el punto sincrético entre los continentes, el resto parece no saber separarse del padre.

En la obra de Mª Isabel del Portillo, encontramos pasión por la expresividad de las texturas, los claros esmaltes conviven en altos contrastes con las superficies vírgenes y oscuras del gres, quizás después de haber sido este sometido a una cocción en reducción, los tonos verdosos oscuros, que aporta el óxido de cobre o el sobrio carácter que impregna el del hierro, penetran con su oxidación en los grafiados enérgicos de líneas, que buscan una decoración de ilustrativa sensación tribal. Composiciones totémicas que encontramos en algunas de sus piezas, que se bifurcan de manera orgánica en la vertical, y que parecen recrear sugerentes monteras de torero, astas de animal, o divorciadas ramas de árboles, que bien pudieran aludir a lo orgánico entre dos reinos que se complementan, con la flora y la fauna.

El hábil oficio de esta ceramista es obvio y se hace patente al contemplar cada una de sus piezas, es innegable que ello no le supone ningún obstáculo en sus creaciones, quizás estaría bien que ahora disfrutara de un periodo de reflexión, algo que por otra parte siempre resulta necesario, para plantease la necesidad de producir menos, en aras de una búsqueda más intelectual que le ayude a descubrir en su lenguaje plástico, un resultado más singular y propio, la excelencia en el oficio no basta y en estos momentos Mª Isabel del Portillo, se parece mucho a tantos otros y las fuentes que la inspira están aun muy cerca de sus actuales resultados.

Dicho esto debo decir con sinceridad, que bien vale la pena disfrutar del buen gusto y cuidado en el oficio que nos enseña esta experimentada ceramista y es por ello que no me queda más que invitarlos a que acudan a visitar esta exposición, la cual permanecerá abierta hasta el próximo sábado dia 17 de julio en la que espero resulte de su agrado.

Hasta la próxima entrega.

Amaury Suárez

14 junio 2010

Polifacéticamente Pobre

Estimados lectores:

Desde el pasado 26 de mayo y hasta el 30 de junio está abierta al público en la sala de exposiciones del Centro Cultural Castalia Iuris (Pza. Cardona Vives, 10 sótano) la exposición “Polifacética”, de la artista castellonense Agustina Ortega. Según la referencia que aparece en la pagina Web del mencionado centro, en su apartado de actividades/exposiciones, se nos dice… “Vamos a divertirnos. Las composiciones de Agustina Ortega, llenas de simpatía y buen humor”.

Por un momento pensé que se trataba de una artista de la grafica humorística, del mundo de la historieta, el “comic” o “cartoons”, en su acepción inglesa más antigua, pero estaba equivocado, era una exposición que contaba aproximadamente con una docena de cuadros, en su mayoría grandes formatos y una solitaria escultura con forma de gallina multicolor, cuya imagen se debatía entre una visión de escultura “Ripollesca” y un “Ninot Gallináceo” de falla infantil, que a tenor de su aspecto, no se libraría nunca del purificador fuego. Como pude intuir, ya que la muestra no contaba con ningún catalogo o folleto informativo de consulta, la exposición se presentaba con una intención muy diferente a la que se anunciaba en la pagina Web del Centro Cultural, es decir, era evidente una intención “seria” tanto técnica, como conceptual, aunque lamentablemente, tengo que decir, que esto solo se quedó en la intención y no en los resultados que pude apreciar, ya que a todas luces se mostraban grandes carencias, no solo es los aspectos formales y técnicos, sino también en la coherencia discursiva del concepto.

En arte, todos los estilos, movimientos artísticos, tendencias o incluso las efímeras corrientes que surgen casi de manera espontánea, se nutren de una intencionalidad tanto en las formas, como en los contenidos, de ahí que nos resulte relativamente fácil diferenciarlos para disfrute y estudio. Algunos incluso, desarrollan manifiestos que dejan palpable testimonio de sus intenciones y propuestas, digo esto porque cuando eso no se produce, es o porque lo profesional brilla por su ausencia, lo cual nos advierte de un trabajo de aficionado que casi siempre suele beber de la superficie de las cosas y no de la verdadera esencia de las mismas, o porque responde a una actividad muy inconsciente e irresponsable, lo cual resulta aun peor.

Para despejar mis dudas, pues como ya dije, no había ningún folleto o catalogo informativo que me ilustrara sobre la artista y sus obras, consulté en Internet la trayectoria profesional de Agustina Ortega, ya que no suelo hacer valoraciones en mi blog, ni de exposiciones en galerías privadas, pues los galeristas son responsable de lo que exhiben, ni de artistas aficionados, ya que generalmente estos (los aficionados), se toman con gran ligereza y/o divertimento esta actividad, lo cual no amerita ningún esfuerzo por mi parte. Pero cual fue mi sorpresa al comprobar que esta “artista” contaba con una larga trayectoria expositiva (eso si, de dudosa relevancia) y además con la particularidad, casi privilegiada, de haberle sido adjudicada una obra escultórica de gran tamaño por parte del Excmo. Ayuntamiento de Castellón, para ser emplazada en el parque aledaño al Auditorio, con un presupuesto de 70.620 euros (IVA incluido) y que lleva por titulo “Caballos Musicales”. Con estos datos, ya no tenía la más mínima duda de que se trataba de una “profesional” o al menos, de alguien al que se le daba ese tratamiento de manera oficial, (quizás por casos como este y por otros, mucho más significativos y que ya he tratado en su momento en este mismo espacio, es que nuestra ciudad carece de un consenso en cuanto a la valoración de su atractivo y belleza) pues bien, teniendo en cuenta esa premisa y el derecho, que me otorga la libertad a opinar de ella en este blog, tengo que decir que la exposición resulta insuficiente y un tanto caótica en cuanto al uso del lenguaje. Son muchos los recursos enfrentados que podemos encontrar en la muestra y que esta pintora utiliza sin que pueda lograr un resultado coherente y armónico, por otra parte, el recurso de apropiación, es utilizado de manera arbitraria, es decir, sin ninguna intención de coherencia discursiva o de propuesta aparente, algo que claramente queda demostrado en el cuadro que la artista dona al hospital general y que aparece expuesto en la sala, donde ha utilizado claramente la archiconocida iconografía del artista ecuatoriano Osvaldo Guayasamín sin ninguna otra recreación más que la de utilizarla en una elemental composición de gran pobreza cromática y de valores, donde los tonos agrisados de similar intensidad en su luminosidad, atentan contra la profundidad, perspectiva o relieve visual de la obra.

Este recurso de apropiación aparece nuevamente reflejado en la muestra, pero esta vez recreado en la famosa obra de Gustav Klimt “El beso” de 1908, donde la artista castellonense, aprovecha para incorporar un motivo con el cual se identifica casi de manera reiterada en toda su obra y que utiliza como su sello de identidad creativa, me refiero a una gallina domestica, sí, al ave de corral (Gallus gallus), y no es que yo tenga nada en contra de tan simpática ave, mucho menos teniendo en cuenta lo recurrida que suele ser esta para nuestra alimentación, pero me parece cuanto menos pedestre, asociar la iconografía de Klimt con una gallina, máxime si los resultados son como los que pude apreciar en su cuadro.

El resto de cuadros de la exposición, muestran una mala factura, empastes innecesarios y gratuitos, elementales analogías cromáticas y básicas composiciones, así como pobres tratamientos que conviven en una total anarquía técnica, lo cual nos transmite una impresión muy aficionada y de carente factura que no aporta ningún interés.

Y es que en Arte, la versatilidad de lo polifacético debe estar regido siempre, con arreglo a la valoración de la calidad en los resultados, pues sino, se corre el riesgo de ser, polifacéticamente insuficiente, que es precisamente lo que he podido comprobar en esta muestra de la artista Castellonense Agustina Ortega, que se exhibe en la sala de exposiciones del Centro Cultural Castalia Iuris en la Plaza. Cardona Vives, Nº. 10, muestra que estará abierta hasta el próximo 30 de junio, y que no estaría mal que se acercaran a visitarla, para que así pudieran comprobarlo por ustedes mismos.

Hasta la próxima entrega

Amaury Suárez