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24 junio 2011

Joan Llopis y su anatomía emocional.

Estimados lectores:

Después del anterior artículo referido a mi carta de despedida y buenaventura a nuestro ex-concejal de cultura el Sr. Miguel Ángel Mulet, quiero aprovechar esta ocasión, para agradecer en primer lugar, las siempre valiosas intervenciones hechas por ustedes tanto en el blog, como a mi correo privado y expresar con agrado, que somos unos cuantos los que coincidimos en similares puntos de vista. Pero en este momento quiero hablarles de la exposición que bajo el titulo “Anatomía emocional” nos presenta Joan Llopis en el centro cultural provincial “Las Aulas”.

Un pintor del que no tengo apenas documentación, porque el catálogo que acompaña a la exposición, aparte de ser muy modesto, es escueto, y por otra parte en Internet, no hay prácticamente nada ni de este pintor, ni sobre esta exposición y es realmente una lástima, porque otras exposiciones que se han hecho en ese mismo salón, con una calidad muy insuficiente y aburridas, tuvieron más apoyo y difusión en la prensa. Pero en fin, solo puedo decir que Joan Llopis estudió música, diseño gráfico e historia del arte y viendo sus trabajos, intuyo que pueda tratarse de una persona joven y muy interesada por el conocimiento técnico de la pintura y con una gran sensibilidad.

En esta ocasión Joan Llopis nos trae una muestra que si bien a priori nos puede resultar muy agradable en su aspecto formal, no está exenta de algunas carencias relacionadas con el dibujo (haciéndose más evidentes en unos casos que otros) en cuanto a las proporciones y la estructura anatómica y morfológica de la figura humana, con lo cual, resulta un tanto incongruente que sea ese precisamente (la anatomía humana) el aspecto que se pretende destacar con titulo de la muestra, por muy “emocional” que ésta quiera ser.

De esto podemos deducir, (y esto lo planteo a modo de consejo) que hubiera sido mucho mejor una previa selección más rigurosa y significativa de las piezas, ya que si bien existen en esta exposición, ejemplos de un notable grado de calidad y belleza, (como las que aparecen en este artículo) también encontramos otras, que supongo fueron realizadas hace algún tiempo, que no están a la altura de una buena calidad expositiva. Suele suceder que el deseo casi “frenético” de exponerlo todo, es algo que ocurre con relativa frecuencia en creadores aficionados, ignorando con ello, que resulta siempre mucho más profesional y rentable en término de calidad y prestigio, si previamente realizáramos una concienzuda selección de las obras que queremos exponer, que aunque siendo pocas las que se expongan, sean solo aquellas que contengan realmente la más alta calidad, tanto en la forma como en su contenido. Y es en este sentido que podemos decir, que en esta muestra existen varios ejemplos de obras que bien valió la pena dejarlos en casa y no exponerlos, ya que actúan en detrimento de otras que son realmente muy buenas y hermosas.

No obstante a ello y como ya apuntaba, la exposición de Joan Llopis, posee una dulce armonía cromática reflejada tanto en las atmósferas de las escenas (generalmente estudios de la figura humana) como en el tratamiento de las encarnaciones, que se ven envueltas en un teatral claro oscuro casi tenebrista, lo cual trasmite un resultado de gran lirismo visual de reminiscencia barroca. La intemporalidad del motivo en sus obras, algunas de ellas recreando obras muy conocidas de la escultura universal, como el “Rapto de Proserpina de Lorenzo Bernini (imagen del párrafo) me recuerdan a los estudios de figuras humanas de los pintores naturalistas del XIX, aportando a la imagen de conjunto, un dulce sabor añejo de lo académico, algo que me traslada en el tiempo, a mis años mozos de estudiante de bellas artes.

Su destreza con el acrílico, es obvia y digna de destacar, pues no son muchos “around these places” que trabajen tan bien esta noble y contemporánea técnica, llegando incluso a confundir al ojo del experto, que por momentos llegó a pensar que se trataba de la vetusta técnica al óleo.

Conocí la obra de Llopis hace algún tiempo, en una gastronomica “galería” de la calle Caballeros y puedo decir que después del tiempo transcurrido, he encontrado en esta muestra, un avance significativo en su calidad, algo que me resulta grato destacar hoy. Quizás vuelva a ser oportuno señalarle, que para la próxima exposición que haga, piense y reflexione sobre mi consejo, pintar (producir) mucho y bien, para luego seleccionar (poco) lo representativo y buenos ejemplos, así ganará en prestigio y calidad no solo la exposición, sino también él mismo como artista.

Les invito a todos que no dejen de ver esta exposición en el centro cultural provincial “Las Aulas” que permanecerá abierta hasta el próximo martes día 5 de julio, pues seguro estoy que (a pesar de los pesares) les va a agradar mucho, sobre todo a aquellos que siempre ven en la representación de la figura humana, el reto de todo pintor. Yo estoy convencido de que en el caso de Joan Llopis, el camino se presenta esperanzador y lleno de muy buenos resultados en el futuro.

Hasta la próxima entrega.

Amaury Suárez

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