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18 marzo 2011

La niñez de los abuelos.

Estimados lectores.

El pasado 10 de marzo se inauguró en la sala Bancaja Hucha de la calle Enmedio 82 de nuestra ciudad, la exposición titulada “Joguets”. “Memòria d´una infantesa”, que nos muestra la colección de fotografías y juguetes antiguos de Dña. Marisol Montesinos y que estará expuesta al público hasta el próximo 30 de abril.

Son muchas las sensaciones que experimentamos al contemplar esta exposición, la primera de todas quizás, una gran ternura por aquellos pequeños protagonistas de la niñez de entonces (los abuelos de hoy) que serios y orgullosos nos posan ante la cámara fotográfica con su juguete favorito. Imágenes de fotografías con técnicas de antaño, como la iluminación a mano con colores de irrealidad, los virados a sepias; y todas ellas amarillentas por el pasar del tiempo, fundidas dentro de esa nostalgia que aunque no vivida, nos remonta a un sano pasado de imaginación, candidez y hermosos valores de participación, convivencia y generosidad entre los amigos de juegos, que por el contrario, hoy nos resultan tan ausentes y prácticamente olvidados; sustituidos por esos sedentarios artefactos electrónicos de nombre anglosajón, fabricados muy probablemente en el lejano oriente, no en el de los reyes magos, si no en aquel donde un hombre está dispuesto a trabajar por un pozuelo de arroz hervido al día, dando gracias y venerando a un líder, que una vez habló del significado de ser “rojo”, pero como en las fotos de esta exposición, hoy palidece en un rosado capitalista al que todos temen y otros admiran. Actuales juguetes que mucho fomentan la soledad, la violencia y el egoísmo que lentamente convierte en victimas a nuestros hijos y nietos.

Lejos quedan hoy aquellos juegos donde las calles y la siempre renovada naturaleza, constituían los escenarios predilectos de los juegos de aquellos niños, donde la chispeante imaginación buscaba cobijo en los modestos y a veces cotidianos recursos materiales que conformaban el lúdico objeto; un trozo de madera, un pedazo de cartón, una plancha de latón pintado, y a veces desnudo, el cotidiano cordel de esparto o la elástica goma de caucho para unir las piezas, o aquel resistente aro de hierro de chirrear característico, que servia para construir aquel juguete favorito de todos, el más deseado, el más moderno, aquel que más era compartido entre los inseparables amigos. Subiendo y bajando las cuestas de la calle donde vivía el abuelo y también el padre de éste, que callado y sonriente vigilaba la divertida escena de jolgorio y chiquilladas, sentado en aquella robusta silla de enea, que solía inclinar sobre la pared de la fachada de aquella modesta casa.

Esta es sin duda una hermosa exposición para el recuerdo y la admiración de aquellos niños (hoy nuestros abuelos) que una vez pensaron en crecer y crecieron; haciéndose hombres y mujeres, abandonando a Peter Pan y la compañía de aquellos hermosos juguetes, sus juguetes; pero nunca la felicidad y el recuerdo que estos les provocaron en su infancia. Y ahora con el rostro agrietado por la experiencia de los años, con ojos cubiertos de nube, sonríen ilusionados con volver a jugar con sus viejos juguetes, y también con los amigos de antaño, aunque ya no estén todos los que fueron.

Hasta la próxima entrega.

Amaury Suárez

13 marzo 2011

"Comba10. Mejor menos con mas"

Estimados lectores:

Con motivo de la celebración del dia internacional de la mujer trabajadora, el pasado 8 de marzo fue inaugurada al publico en la Sala Bancaja Abadía de Castellón, situada en Plaza de la Hierba s/n, la exposición titulada “¿Qué pintan las mujeres?”. Una muestra protagonizada por el singular grupo Comba 10, integrado en su totalidad por mujeres dedicadas a la creación en las artes plásticas, y que en esta ocasión rinden merecido homenaje a aquellas pintoras que recoge la historia del Arte.

Con un claro interés de reivindicación del papel femenino en el terreno del arte, el grupo Comba 10 integrado por Rosana Asensio, Mª Carmen López Olivares, Sara Lloret, Mª Carmen Aldás, Pilar Edo, María Griñó, Agustina Ortega, Eloisa Aldás, Tere Colomé y María Olmeda, nos presenta un amplio y variado abanico de diversas iconografías de artistas femeninas, que han estado presente en la historia del arte desde los tiempos del Alto Renacimiento Italiano, hasta la época actual y que en esta muestra, conviven en esa intención de recreación “dual” entre la obra de la pintora homenajeada y la interpretación de la que le rinde el tributo. En la exposición cada pieza (cuadros, instalación y fotografía) está acompañado de un panel donde se reseñan los datos biográficos de la artista homenajeada, así como algunos aspectos de interés de su carrera artística y personal, lo cual aporta y refuerza el carácter didáctico e instructivo de la muestra y le agrega un plus en su valor comunicativo con el público. Fundiéndose en un resultado único, donde el recurso de apropiación (al menos en la idea del discurso) se hace presente y donde en algunos casos, el resultado le confiere a la obra un gran interés plástico, tanto en su concepto, como en la factura del trabajo, (aunque siempre con algunas excepciones). Quizás resulte oportuna la ocasión para que el grupo se replantee el concepto de unidad, más que por cuestiones superficiales de afinidad de caracteres o de sexo, por apostar por la calidad y seriedad con que cada integrante acomete su obra y los proyectos, porque de esa forma, será lo único que contribuya a una mayor profesionalidad, interés y valor del grupo. No estaría mal restarle al “10” del grupo Comba dos o tres dígitos, para así ofrecer más, con menos, (pero esto es solo una sugerencia).

Aun cuando podríamos alabar de esta exposición su puesta en escena, e incluso su noble intención en reivindicar el valioso papel que ha desempeñado durante tanto tiempo la mujer en diferentes actividades de la vida, esta exposición es un buen ejemplo que nos demuestra, que de buenas intenciones está empedrado el camino del infierno. Y por otra parte, desde el punto de vista del arte esto no puede ser suficiente, por ser éste el escenario indiscutible donde gracias a la armonía entre contenido y forma, se pueden sublimar las ideas. Pero en esta exposición existen claros ejemplos (a los que voy a referirme a continuación) que nos demuestran, que aunque muy válidos en sus propósitos e intenciones, dejan mucho que desear en su manera de ejecutarse, lo cual actúa en detrimento de la calidad general del conjunto en esta exposición en particular y del grupo en general.

La exposición de izquierda a derecha…

De sencilla y muy esquemática podría considerarse la visión que nos presenta Rosana Asensio de la obra de Lavinia Fontana, donde apreciamos un peligroso acercamiento a un resultado que acaricia lo simple y caricaturesco en la forma, haciendo flaco favor a la depurada técnica de la artista boloñesa. Quizás fueron las prisas las causantes de este resultado o simplemente, el poco interés por profundizar más en el tema, no lo se, pero está claro que en esta ocasión, Rosana no ha estado a la altura de tan exquisita pintora italiana que ya desde la cuna acariciaba el rigor del oficio con el ejemplo de su padre, el gran pintor Prospero Fontana.

Mª Carmen López Olivares se atreve con la obra de Artemisia Gentileschi y Sofonisba Anguissola en un hermoso díptico de intención surrealista, donde la composición se fragmenta y el color se hace protagonista. Su resultado es muy hermoso y de gran calidad, no se puede negar que se siente muy cómoda incursionando en esas barrocas atmósferas donde la luces y las sombras dotan al resultado de una exquisita belleza.

Mª Carmen Aldás con la obra de Mary Cassatt realiza una visión un tanto infantil, tanto por el elemental uso del color, como por la simpleza del dibujo que emplea, transformando la belleza de la obra original, (basada más que en el motivo que trata, en el dominio y la fuerza del color) en una visión más simple, “bonita” y muy decorativa.

Con paso seguro y ajustado a un lenguaje que le caracteriza, Maria Griñó nos recrea una obra de Suzanne Valadon. Griñó no arriesga en soluciones y experimentos que no le son afines, prefiere aportar su manera y forma de concebir la pintura y eso se agradece, porque a pesar de que podamos recordar la obra de Suzanne Valadon, estaremos en presencia de un cuadro de Maria Griñó.

Sara Lloret en su trabajo inspirado en el de Tamara Lempicka, nos habla del color, del amplio recurso textural que conoce, de la habilidad que expresa en convertir el motivo de referencia, en un resultado más propio y personal, dotándolo de una buena calidad y una amplitud de los recursos plásticos utilizados. Aunque inspirado en Lempicka, Sara Lloret nos muestra una obra propia, con personalidad, rigor y gran belleza que la coloca entre mis favoritas.

No tiene tanta suerte en el resultado Agustina Ortega, con su trabajo inspirado en la pintora mexicana Frida Khalo, del que solo existe una alusión simplista y superficial del tema, a parte de un mal uso del recurso del collage, que mas que encolamiento o adherencia, es un "pegote". Su trabajo es descuidado, tosco y de pobre factura, pero sobre todo está, lo maniqueo y elemental en su discurso (para Frida el escudo mexicano, para Agustina el de Castellón) como si todo el angustioso mundo surrealista de la mexicana se redujera sencillamente a un símbolo patrio, y si con esto no hubiera suficiente “paja” en el cuadro, lo llenamos de frases e ideas, que de tanto repetirse se han convertido en topicazos de los que todos hemos oído hablar, pero que nadie sabe muy bien lo que significan, y si no, atenednos a lo que a la vista está. Para terminar solo decir a modo de piropo, que Ortega no salió muy favorecida en su autorretrato, no se si por modestia, o por falta de conocimiento en el dibujo.

Por otra parte Pilar Edo nos invita desde su obra, inspirada en la de la pintora Hispano-mexicana Remedios Varo, a disfrutar de los amplios recursos de la estampación, el collage y el accidente, logrando un resultado muy rico en los recursos plásticos, que trasciende el carácter ilustrador característico de la obra de Varo, para convertirlo en un resultado más plástico y experimental. Bajo una iconografía de inquietante “surrealidad” nos permite ver su capacidad de aportación personal sobre el motivo de referencia.

Tere Colomer nos presenta un trabajo inspirado en la obra de la artista Neoyorkina Susan Rothenberg de indiscutible valor plástico, lo textural ya forma parte de su sello y es algo que la pintora local ha ido madurando desde hace tiempo, pero en esta ocasión creo que no existe una correspondencia con la pintora de referencia, no solo sus iconografías son diferentes, sino el discurso que profesan en sus obras. La composición de Colomer basada en la hegemonía de los cortes sobre el lienzo, la vincula más al espacialismo de Lucio Fontana, que a Rothenberg. Lo contemporáneo aunque a veces confuso e impenetrable, también tiene sus propias reglas y personalidades y exige de nosotros mayor cultura e información para poder conocerlo y respetarlo.

En esta ocasión no considero nada acertada la pieza de Maria Olmeda, pues reducir la indiscutible, “autoflagelante” y profunda riqueza conceptual que encontramos en la obra de Gina Pane, a la instalación que nos propone, es poco menos que un insulto a la inteligencia, más propia de una decoración para escaparate de productos baratos, con jarrón y flores rojas marchitándose y cuchillas de afeitar desparramadas por el suelo, denota muy poco respeto por el arte y más que un homenaje a tan destacada artista, bien podría considerarse como una ofensa,. Sin duda un claro ejemplo de la manera superficial de ver y entender el arte contemporáneo que tienen algunos, cuando en realidad éste (el arte contemporáneo) está condicionado por la compleja erudición de sus planteamientos, viéndose obligado a veces, a ahogarse en el hermetismo de su propio discurso, pero de eso, a ser recreado en tamaña superficialidad. Claro que no tiene Olmeda porque preocuparse, no creo que Gina Pane conociera de esta exposición y sobre todo, (razón mayor de peso) que el arte nota su ausencia desde el año 1990.

Para finalizar la fotografía de Eloisa Aldás vinculada a la obra de la Dorothea Lange, me parece en su propuesta, no solo dolorosamente “hermosa”, si no muy en correspondencia conceptual con las intenciones de crónica documental que imprimía la norteamericana a las suyas. Como buena “discípula”, Eloisa Aldás pretende mostrarnos la senda de sus intenciones con este ejemplo que testimonia la cruda realidad, de contenida crónica desgarradora.

Les recomiendo a todos ustedes que asistan a ver esta variada muestra del grupo Comba10. La exposición permanecerá abierta hasta el próximo 3 de abril.

Hasta la próxima entrega

Amaury Suárez

02 marzo 2011

Melchor Zapata, un maestro de la expresión, "con mucho rojo".

Estimados lectores:

Pienso que en esta ocasión, el contenido de este artículo será uno de esos donde lo controversial se hará presente, dificultando el consenso de opiniones entre aquellos que leen este blog con asiduidad, pues les hablaré de la obra de un artista que para algunos es todo un maestro, mientras que para otros, es alguien que aun siendo un estimable trabajador, su obra no alcanza un nivel de excepción en lo artístico, además de evidenciar algunas cuestiones carenciales en su manera de ejecutar la técnica, pero que sin embargo, éste ha sabido hábilmente aprovechar la “suerte” y los buenos contactos, hasta llegar a obtener con sus trabajos, una relevante popularidad en nuestra ciudad en los últimos años.

Desde que abrí este blog, en junio del 2009, siempre he tratado de ser fiel y sobre todo coherente con mi manera de entender el arte, afortunadamente, muchos han sido los artículos que han gozado del beneplácito de ustedes, destacando sobre todas las cosas, la forma clara y directa de valorar las obras, (que no a sus autores) así como mi posicionamiento critico, hacia algunos aspectos relacionados con la gestión que se lleva a cabo en la política cultural de nuestra ciudad, algo que por otra parte, no era posible ver en la critica especializada de Castellón hasta la aparición de este blog y que a pesar del tiempo transcurrido, sigue siendo aun inexistente, es por ello, que a riesgo de no gustar y hacer más enconada la relación con mis detractores, que también los tengo, pero a los que no les otorgo mayor importancia, pues a fin de cuenta se trata solo de mi opinión, y el que no quiera saberla, con no leerme tiene suficiente, hoy vengo a hablarles de la obra del Sr. Melchor Zapata (Alcolea del Río, Sevilla – 1946) que se exhibe en el salón principal del Centro Cultural Provincial “Las Aulas”.

Muchas veces he leído en algunas entrevistas que le han hecho a este artista, que él se siente más pintor que escultor. Es obvio que no podemos medir los sentimientos con objetividad y exactitud; por esa razón, uno puede sentirse tanto pintor, como escultor, músico, genio y hasta cosmonauta si lo desea, y nadie podría argumentar con objetividad dentro de ese subjetivo campo de los sentimientos si eso es así o no, aunque por otra parte, sí podemos valorar con cierta exactitud y corrección, los resultados que alcanzamos en el trabajo que hacemos, y en este sentido tengo que decir, que en ambas disciplinas artísticas, (escultura y pintura) los resultados del Sr. Zapata, no se encuentran en correspondencia con lo que se puede esperar, de alguien a quien se le considera un maestro, pues sin duda reflejan ciertos aspectos carenciales, no solo en el discurso plástico (que últimamente entre el Tombatossals", "el Arrancapins" y el “bufanúvols” lo mitológico le garantiza el pan) si no además, en la forma de acometerlo.

Escudado en el escenario icnográfico del expresionismo, han sido muchos los “artistas” (entre ellos pienso que también el Sr. Zapata) que han encontrado un marco idóneo para ocultar sus limitaciones técnicas y de oficio, y así tratar de vincularlas a una intención “conceptual” que paradójicamente dista mucho de la propuesta enunciada por la lejana vanguardia germana. Los expresionistas se antepusieron a los cánones estéticos academicistas de su época, distorsionando, estilizando y desdibujando la forma, en aras de encontrar un sentimiento que la respaldara, un discurso intimista y conmovedor, que buscaba la reflexión del publico sobre una realidad cada vez más cruel y deshumanizada, pero es obvio que nunca por una clara expresión de incapacidad técnica, o dicho de otro modo, el artista expresionista busca en el color un medio para transmitir su expresivo mensaje, y desdibuja desde el conocimiento de la forma, porque antepone el exceso de contenido de su discurso, a una representación fidedigna del objeto, pero nunca por defecto de lo técnico. Esto mismo ocurre con el autentico pintor abstracto, que gracias a su claro dominio compositivo y técnico, prefiere comunicarse (preferiblemente con un publico más especializado) mediante el singular lenguaje de la pintura y no como piensa el neófito aficionado, que es por su incapacidad a realizar las cosas “bien hechas”, considerándolo siempre de forma equivocada, como una expresión o manera fácil de hacer las cosas, quizás esta sea una de las razones por la cual, abundan en algunos círculos de “artistas” y jóvenes “promesas” tantos pintores caóticos y aberrantes que se auto denominan como “abstractos”, argumentando en su errónea manera de hacer, la clave de ser “moderno” pero que en realidad, lo que encontramos realmente son malos pintores, imitadores de los caminos y recursos ya trillados por otros, bebiendo de las superficies de las cosas, y ahogándose en la mediocridad que propicia el snobismo de esta época.

Pero volvamos al Sr., Zapata y su particular “expresionismo”.

Otro elemento o recurso de exaltación del discurso, que utilizó el movimiento expresionista a principio del pasado siglo XX fue el uso del color, tanto en un sentido amable y casi decorativo como el que se hacía en Francia, bajo el nombre de Fauvismo o el agrisado, opaco y melancólico que protagonizaron los artistas alemanes. Pero en cualquier caso el uso y manejo del color en manos de ambos grupos, (franceses y alemanes) denotaban un amplio dominio del cromatismo en la obra y no una elemental concepción de primarios (principalmente del uso abusivo del color rojo) como apreciamos en los cuadros de Zapata que a la vista está, o que mucho le gusta ese color, o que aprovechó en su día una buena oferta y compró un gran lote que le dura hasta hoy.

Otro recurso también mencionado por algunos críticos de Castellón, en los artículos referidos a este pintor y que también apreciamos en los cuadros de esta exposición, es el del uso de su pincelada, que según ellos (los críticos) la califican de gran soltura y fuerza expresiva, no se puede negar que una valoración de este tipo encierra un noble acto de bondad, pero también de gran irresponsabilidad e ignorancia. Teniendo en cuenta que en una pintura figurativa (como es el caso) una pincelada suelta, es aquella que no puede alejarse nunca en exactitud y correspondencia con la forma del objeto que se desea representar, y que en la medida que el pintor sea lo suficientemente hábil y resuelva con pocos recursos de pinceladas ese objeto, (sea cual sea éste) estaremos en presencia de un resultado suelto, enérgico, virtuoso y con mayor fuerza expresiva, un buen ejemplo de ello, es cuando Oskar Kokoschka (segunda imagen del párrafo) es capaz de construir una figura humana con pocas pinceladas, sin alterar la esencia misma del objeto y mostrándonos de él, su representación más clara y directa, e incluso su carácter psicológico, entonces estamos hablando de soltura, de fuerza y de virtuosismo en ese tratamiento. Cuando vemos en el gesto de un pintor, una clara acción de construir (incluso la destrucción) entonces estaremos hablando de soltura, fuerza y virtuosismo de la pincelada. En esta ocasión la pincelada del maestro Zapata me resulta imprecisa, descuidada y tosca, donde lejos de construir, caricaturiza y destruye con el color; donde más que pintar garabatea sobre el lienzo, logrando un resultado más propio de un mal ejemplo de bad painting (pintura mala) donde encontramos a muy buenos pintores como: Jean-Michel Basquiat, André Búster o Julian Schnabel este último, con sus originales collage hechos con platos rotos, (tercera imagen del párrafo) que sin duda tiene más gracia y talento que los cuadros de esta exposición.

Para concluir quiero decir, que visto lo visto, quizás sea más aconsejable para todos, (políticos, críticos y autores) bajar de las alturas y colocar a cada cual, en el lugar y en el sitio que le corresponde, de ese modo, se realizaría un saludable y claro ejercicio de humildad, coherencia y objetividad en nuestras valoraciones. Porque si nos acostumbramos a llamar genios, maestros y encumbrar a aquellos que como el Sr. Zapata (aunque no es el único) presentan tales carencias en su obra, y además se lo creen, (que no digo que éste se lo crea) entonces pocos adjetivos nos quedarían para valorar y resaltar la obra de aquellos, que con una firma más pequeña, pero con mucha más calidad en su trabajo, sí son merecedores de considerarse como tal, así no caeríamos en tan lamentable y grave injusticia hacia aquellos que lo merecen, y por otra parte, no se pondría en evidencia la patética y encumbrada ignorancia de quien lo dice y también de quien se lo cree y lo acepta.

A pesar de lo dicho, recomiendo a todos ustedes que visiten la exposición de este pintor, que permanecerá abierta hasta el próximo día 19 de marzo. Porque visitar una sala de arte siempre es constructivo aun siendo para comprobar que está bien o mal hecho, que nos gusta o no, y en el caso de aquel público afín a la especialidad, para saber lo que podemos o no debemos hacer. Sin duda una gran responsabilidad para el que expone, lastima que algunos “artistas” esto no lo tengan en cuenta con más frecuencia, pues de ese modo, no harían tanto daño al arte y a la cultura.

Hasta la próxima entrega.

Amaury Suárez

22 febrero 2011

¿Portamaceta o Gaiata?

Estimados Lectores.

"…Hoy en día podemos pasear por las calles de la ciudad y disfrutar de una ciudad más guapa, respirando cultura y admirando nuevas obras de arte...” Estas fueron algunas de las palabras que pronunció el pasado viernes 18 de febrero nuestro alcalde, el Sr. D. Alberto Fabra Part, en el acto de inauguración de la escultura titulada “Fuego” del autor D. Jacinto Domínguez Luna, vecino de nuestra ciudad y delineante de profesión y que se encuentra emplazada en la rotonda de intersección de la avenida de Valencia, con la avenida de Burriana.

Es curioso como algunos hombres en un claro ejemplo de incontinencia verbal y demagogia política, pueden tener tan equivocada su percepción estética, y además atreverse con irresponsable ligereza intelectual, a valorar y diferenciar, lo bello de lo feo, la cultura de la seudocultura, el valor popular autentico, del mal gusto populista, haciéndose notar con mayor evidencia la equivocada apreciación, cuando el que habla no tiene, o tiene muy poco conocimiento del tema, pues para comprobar tamaña equivocación, solo tenemos que andar las calles de Castellón, para percatarnos de la aberración estética que existe en esa llamada política de “embellecimiento” de nuestra ciudad, donde encontramos a algunos auténticos “pegotes” (muchas veces del mismo autor) que poco o nada tiene que ver, ni con lo elevado y culto, ni con el entorno donde ha sido ubicada la obra; quizás si la elección hubiera sido consecuencia de un serio estudio de diseño urbanístico por parte de profesionales, y no de la incompetente, caprichosa y desinformada opinión de funcionarios, o políticos de turno que así lo eligen y asignan, esto no ocurriría, pero a pesar de todo, prestamos atención a lo que dicen aquel que ostenta la mayor responsabilidad de gestión dentro de la comunidad de personas, con la esperanza siempre de que algo pueda cambiar algún día; pero una vez más, escuchado el protocolar discurso de nuestro señor alcalde, llegan a mi mente las ilustradoras palabras que alguien dijo una vez… “Los sabios hablan porque tienen algo que decir. Los políticos hablan porque tienen que decir algo”, pero en fin, esto sería tema para otro articulo.

Hablando de la escultura “Fuego” de Jacinto Domínguez, que es el tema que nos ocupa en este artículo, tengo que confesar que cuando fui a verla al lugar, aunque con visibles errores técnicos, como: huellas dejada por el uso de radiales y gruesas soldaduras que actúan en detrimento de la calidad del acabado, esta me resultó muy agradable en su color de oxido natural. No se puede negar que Jacinto conoce el material, pero no tanto como para encubrir los errores que no escapan al ojo del experto. Aun así, lo cierto es que nos enfrentamos ante una escultura que alcanza una altura aproximada de unos 8 por 5 metros de diámetro; valores estos contenidos en un peso de 5,2 toneladas, realizada con láminas de hierro de 6mm de grosor por 750 mm de ancho que le aporta una cierta ligereza visual, así como una decorativa simetría que adorna el entorno urbanístico. Pero un color bonito no es suficiente merito como para hablar de una buena obra y mucho menos, para sentirse orgulloso del trabajo realizado, siendo precisamente en éste sentido, que quiero hacer mi valoración del trabajo.

Según he podido investigar el diseño de esta escultura 'Fuego', surge de una que el autor realizara en mediano formato (autor y obra en la imagen) y que fue expuesta junto con otras (también en metal) en una exposición que realizó en el Centro Municipal de Cultura del 21 de Enero del 2010 y que desde entonces, el autor la concibió como representación o símbolo de una llama.

Pienso que el cambio de escala, así como los contrapesos visuales, no favoreció a la monumental pieza que hoy se exhibe en la rotonda, pues sus actuales errores compositivos y de ritmo se hacen patentes, poniendo en evidencia la falta de rigor y conocimiento de su autor en este aspecto, ya que la rigidiza a tal punto que más que un fuego, (elemento caracterizado por su asimetría y gran dinamismo de líneas) esta pieza bien podría funcionar como un oxidado homenaje a la “gaiata”, (algo muy castellonense por otra parte) o un monumental soporte para macetas de barro a escala heroica, de los que vemos referenciados en la sección de jardinerías de los grandes almacenes o tiendas de bricolaje. Sin embargo esta falta de movimiento, impropia del objeto representado (el fuego) no aparecía en la escultura de mediano formato que Jacinto exhibió en el Centro Municipal de Cultura de la calle Antonio Maura en enero del 2010, la cual aportaba mayor dinamismo y control compositivo. Pienso que el temor a que las láminas de hierro de 6mm de grosor por 750 mm de ancho se “separaran”, obligo al inexperto escultor, a utilizar una medida preventiva o solución muy elemental, colocando una especie de cinturón en la parte baja de la pieza, convirtiéndola en algo rígido, verdaderamente ingenuo y sin valor compositivo alguno. Cuando no se tienen los conocimientos necesarios (tanto teóricos, como prácticos) ni la experiencia que traen los años de dedicación a la especialidad, ni se es verdaderamente un experto del volumen, en este caso un escultor, suelen ocurrir estos episodios lamentables, francamente desafortunados, que ante un riguroso análisis y valoración profesional de la propuesta, lo que nació como “escultura” monumental, es simplemente un objeto anodino de gran tamaño que no pasa el aprobado.

Quiero para ir concluyendo este artículo, ilustrarles con un valioso ejemplo de un trabajo profesional de Ricardo Ugarte escultor, pintor, grabador, fotógrafo y escritor perteneciente a la Escuela Vasca de Escultura junto con Jorge Oteiza y Eduardo Chillida entre otros, y que curiosamente lleva por titulo “El aleteo del fuego” (tres ultimas imágenes). Como podrán comprobar en este magnifico trabajo de gran dinamismo del famoso escultor vasco, podemos imaginar y sentir con gran emoción, hasta el calor de sus asimétricas llamas, algo que desafortunadamente, dista mucho del fuego de mechero que nos propone el Sr. Jacinto Domínguez.

Y es que como en todo oficio o profesión, existen reglas que respetar, conocimiento que adquirir y destreza que desarrollar. Acostarse delineante y levantarse escultor es muy difícil, mucho más cuando tratamos de hacer algo tan grande como este singular “fuego” que nos propone Jacinto Domínguez, donde afloran sin reserva, las autenticas y reales carencias que tiene su autor en esta disciplina artística. Porque eso es algo que aunque queramos adornarlo con amables y entusiastas palabras, políticamente correctas, como las que pronunció nuestro alcalde el dia de su inauguración, no podemos negar, ni encubrir la verdad, porque bueno será siempre el hojalatero para hacer vasijas de cobre y aceiteras, pero muy limitado es su conocimiento, para realizar proyectos más ambiciosos y monumentales que exijan de él mayor preparación.

Y mientras tanto me pregunto… ¿Qué inauguró el Sr. Alcalde en la rotonda de la avenida de Valencia, con la avenida de Burriana, un "Fuego", un "Portamaceta" o una "Gaiata" de hierro?

Hasta la próxima entrega

Amaury Suárez