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Mostrando entradas con la etiqueta color. Mostrar todas las entradas
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06 enero 2012

Cuando Arte y Tecnología habitan en un buen resultado.

Estimados lectores.

El pasado lunes 2 de enero quedó inaugurada en el Centro Cultural Provincial de las Aulas de nuestra ciudad, la exposición “Urban Space” (Espacio Urbano) del artista turolense Juan Zurita (Aguaviva, 1975). Zurita ha cursado estudios en la Escuela de Artes Aplicadas y Oficios de Zaragoza y Barcelona. En la Escuela Massana de Barcelona se graduó en Artes Plásticas y Diseño y además es graduado de Arte y Diseño por la Universidad Autónoma de Barcelona en el año 2003. Siendo aun estudiante de esta última, en el año 2001 realiza su primera exposición individual y desde entonces su carrera como pintor ha sido imparable, obteniendo en el 2007 la quinta Beca que otorga la Diputación de Teruel para la formación de artistas turolenses, permitiéndole mostrar su trabajos en diferentes ciudades del territorio nacional así como participar en diversos eventos y concursos donde obtiene no solo varios premios y reconocimientos por su trabajo, sino el beneplácito de la crítica especializada, entre las que destacan la de D. Rafael Ordóñez Fernández, comisario de exposiciones y jefe del Servicio de Cultura del Ayuntamiento de Zaragoza y de personalidades tan importantes como la del escritor y crítico de arte D. Juan Manuel Bonet, antiguo director del Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía.

Según declara el propio artista en publicaciones a las que he podido tener acceso, su trabajo creativo se desarrolla a partir de referentes fotográficos, en su caso, fotogramas de vídeo que luego retoca digitalmente para obtener un resultado específico, que utiliza a la vez como referencia para representarlo de manera pictórica, empleando para ello una técnica tan tradicional y representativa del oficio del pintor, como es la del óleo sobre tela y que Zurita plasma en sus obras, con un tratamiento muy descriptivo y de gran fidelidad a ese lenguaje digital de referencia. Algo que pretende provocar en nosotros y según las propias palabras del autor “una ambigüedad creada por la combinación de la sensación de realidad que ofrece la fotografía y lo subjetivo e imaginario que subyace de la pintura” o lo que es lo mismo, transformar la realidad física, en realidad pictórica, frase esta que acostumbro de decirles muchas veces a mis alumnos cuando imparto las clases de color en mi estudio.

En la exposición que nos ocupa, la distribución espacial de la muestra en la sala, nos transmite un concepto expositivo muy agradable y elegante en su conjunto, de gran claridad visual, que curiosamente contrasta con los motivos de las escenas elegidas por el artista, donde en su inmensa mayoría aluden a escenarios urbanos nocturnos de ciudades modernas. La factura y acabados de las obras arrojan a su vez un resultado de gran exquisitez técnica que denota profesionalidad y rigor, llegando incluso a transmitirnos esa huella de “frialdad” visual que tanto caracteriza al lenguaje fotográfico y de los medios que se relacionan. Sin duda estamos en presencia de una excelente muestra desde el punto de vista técnico, donde el recurso tecnológico puesto al servicio del resultado artístico, no solo congratula a la obra que se exhibe, sino además a la arraigada condición del pintor, que abiertamente Juan Zurita defiende cuando dice en una entrevista reciente… “Me siento pintor incluso cuando hago un vídeo”. Y es que los medios de lenguaje y expresión bien utilizados en su cualidad de útiles herramientas, siguen aportando y enriqueciendo a “eso”, que para muchos defensores tendenciosos de lo “moderno”, es una actividad o condición obsoleta en el arte actual y donde curiosamente ejemplos tan buenos como este, no podrían tener cabida en esa bien llamada “enfermedad de lo nuevo” de la que tan inteligentemente nos habla José Javier Esparza en su libro, “Los ocho pecados capitales del arte contemporáneo”.

Desde el punto de vista discursivo, Juan Zurita actúa como un comprometido cronista de su momento y época, reflejando en sus obras una realidad urbana y nocturna, común de las grandes ciudades modernas del primer mundo, donde el elemento humano de las imágenes se muestra distorsionado, impersonal y a veces deshumanizado, gracias al efecto desfigurado del dibujo (similar al que vemos en una fotografía muy desenfocada) y también a la saturación cromática de las escenas, donde el color actúa como un recurso de gran sugerencia y expresividad. Quizás Zurita nos quiera demostrar con ello, uno de los elementos particulares de estas sociedades capitalistas donde el consumo y la moda, forman parte del más representativo “leitmotiv” de sus usos y costumbres. O quizás quiera hacer referencia al característico anonimato que vive el ser humano en las sociedades cosmopolitas, donde la individualidad se funde en el conjunto, haciendo de lo “único” una masa deforme y sin rostro. Quizás sean otras las lecturas, pero en cualquier caso el “Urban Space” (Espacio Urbano) que nos propone Juan Zurita con esta exposición, es un magnífico ejemplo que podemos disfrutar cuando Arte y tecnología habitan en un buen resultado.

Enhorabuena por esta excelente exposición la cual permanecerá abierta al público hasta el próximo 21 de enero y que podrá ser visitada de lunes a sábado en los horarios comprendidos entre las 10:00 y las 14 horas en las mañanas y desde las 17.00 hasta las 21:00 horas en los horarios de tardes.

Hasta la próxima entrega.

Amaury Suárez.

05 noviembre 2011

La belleza con sello propio.

Estimados lectores.
El pasado 2 de noviembre quedó inaugurada en el centro cultural provincial “Las Aulas” de nuestra ciudad, la exposición del pintor valenciano Josep Francés Anaya (Alzira – 1959).
Una muestra de gran rigor en los aspectos del oficio del pintor, donde la versatilidad de los recursos plásticos se da cita en hermosos paisajes urbanos de gran luminosidad cromática, audacia en el tratamiento del dibujo y racionalidad controlada en el efecto aparente de la profundidad y perspectivas de las escenas. Josep Francés, es sin duda un pintor de gran dominio técnico y de gusto por agradar con la imagen; sus ciudades están llenas de dinamismo lineal y colorido, que nos remontan a esos hermosos tratados de arquitectura, donde se avizoran los conocimientos reales que el autor posee en esta disciplina artística. Creo que en su caso, hasta el mismo Filippo Brunelleschi podría sentirse orgulloso si hubiese tenido en su estudio, a tan aventajado y creativo discípulo en el conocimiento de su perspectiva cónica. Y es que contemplar una obra de este género (paisaje urbano) de Francés Anaya, es recrearnos además en una visión renovada, fresca y dinámica de un hermoso “constructivismo” de apariencia cinética, casi futurista, donde el movimiento es sugerido no solo por los aspectos lineales de la perspectiva, sino además por el audaz, extenso y hermoso tratamiento del color; que como amplio calidoscopio del matiz, nos conducen a esa sensación casi frenética que se experimenta en la vida cotidiana de las grandes ciudades modernas de hoy.
Por otra parte y siguiendo en esa línea de amplitud técnica del oficio y también de esa exaltación de la belleza de tipo modernista, el pintor nos regala también en esta muestra, una serie de imágenes muy diferentes a la de los paisajes, pero igualmente hermosas y de gran lirismo formal y cromático, que representan a rostros y figuras de mujeres, que con una cierta atemporalidad, aparecen como salidas de cuentos de hadas en hermosas ilustraciones, dejándonos entrever la huella no solo de grandes maestros de la pintura de las escuelas valencianas y catalanas como Joaquín Mir, Ramón Casas o el propio Joaquín Sorolla, sino también de magníficos modernistas como el pintor y cartelista checo Alfons María Mucha.
Y es que Josep Francés Anaya es un pintor que gusta del color y la belleza, del oficio y de la más autentica condición de ser pintor, donde la tradición que ahonda en el buen hacer, enfatiza la imagen de una figuración fresca y sencilla, cotidiana y moderna, donde la belleza se hace legible a todo tipo de público, aquella que no oculta la necesidad de agradar y decirnos que aun hoy, entre tantos discursos estéticos y variadas propuestas contemporáneas, hay quienes siguen creyendo que la imagen de una hermosa mujer, seguirá siendo para el amplio público, el símbolo más apreciado y representativo de la universal belleza, algo que su autor realiza para mayor virtud, con un indiscutible sello propio.
Les invito a que no dejen de ver esta magnifica exposición que con gran acierto nos regala el centro cultural provincial de “las Aulas”, porque es de esos buenos ejemplos que al contemplarla, disfrutamos y aprendemos a la misma vez. La muestra permanecerá abierta al público hasta el próximo día 19 de noviembre y podrá visitarse de lunes a sábado en los horarios comprendidos entre las 10:00 y las 14 horas en las mañanas y desde las 17.00 hasta las 21:00 horas en horario de tardes.
Hasta la próxima entrega.

Amaury Suárez

01 mayo 2011

“Magma Cromático”… pero de baja intensidad.

Estimados lectores:

Con el titulo “Magma Cromático” quedó inaugurada el pasado 27 de abril la exposición de la pintora Gloria Iglesias Barredo, en la sala de exposiciones del centro cultural “Castalia Iuris” de nuestra ciudad, que como todos sabemos se encuentra ubicada en la plaza Cardona Vives, Nº 10 (sótano).

La muestra de una innegable atmósfera decorativa en el resultado, se refugia en el lenguaje de la abstracción gestual o expresionista, muy apropiada por otra parte, para lograr este tipo de efectos e intenciones. Lástima que la reiterada similitud de los tratamientos que he apreciado en los cuadros, no me haga pensar en una verdadera amplitud del conocimiento técnico de la pintora, sino mas bien en un oficio de aficionado, basado en la simple complacencia y aceptación de elementales formulas de representación, donde la autora ha valorado más el aspecto “bonito” del resultado, que aquel que representa lo realmente valioso y bueno de la propuesta.

La elemental concepción cromática de las obras, donde aparece una simple relación de colores primarios sobre fondos claros de neutros agrisados, es algo que suele complacer con mucha facilidad al ojo inexperto, que casi estoy seguro lo calificaría erróneamente de “fuerza”, “colorido”, “expresividad” y demás topicazos sin fundamento, es una lástima que la autora no se haya complicado más en este aspecto con relaciones cromáticas más complejas e interesantes. Espero que la crítica especializada oficial, no cometa el mismo error de este supuesto público poco exigente, aunque sinceramente no me sorprendería que existiera una coincidencia de apreciación, pues ya conozco de la profundidad de análisis, “prudencia”, “honestidad” y exquisita diplomacia de algunos versados especialistas que con su actitud reinciden en ilustrar aquella gran frase de Ramón y Cajal cuando dijo… “si no tienes enemigos, es porque jamás dijiste la verdad o porque jamás amaste la justicia”, pero en fin, volvamos al tibio Magma de Gloria.

El agradable dinamismo de las composiciones en los cuadros de Iglesias Barredo, basadas en un orden axial, a veces radial y en otros casos oculto dentro del plano de representación, está apoyado en la interacción poco trabajada de las manchas de colores, lo cual me hace intuir y aceptar como posible, un método de creación basado en el entretenido divertimento de un “juego”, que se sustenta en una concepción más casuística y accidental de la propuesta, que en aquella que persiguiendo una intención discursiva más elevada y de interés, se encuentra avalada y supeditada a un razonamiento más complejo, intelectual y culto del contenido de la obra. De ahí que el resultado final alcanzado en las mismas, sea aunque muy agradable y “bonito” en su aspecto formal; simple, insustancial y soso en su propuesta discursiva.

Y es que en este lenguaje de la pintura abstracta, donde ya hay tanto camino recorrido con tan buenos ejemplos de referencias, que se han ido extendiendo a todo lo largo y ancho del mundo y desde hace más de un siglo de existencia, existe poco margen para la “novedad” o incluso la sorpresa de nuevas propuestas. Si no se tiene realmente una buena formación, una gran cultura y un amplio conocimiento de los recursos plásticos y técnicos, es muy fácil que un pintor caiga en estos viciados e insustanciales resultados, colmados de clichés y relamidas fórmulas, que de tanto repetirse han perdido lo atractivo, novedoso y también sugerente de su lenguaje, dejando casi siempre un resultado que más tiene que ver con esos cuadros que encontramos colgados en las decoraciones permanentes de pizzerías, pub y cafeterías de barrios, y que a la vez han salido de tiendas baratas de enmarcación. Porque ser un pintor abstracto hoy en día, es sumamente difícil y complejo y sin duda es mucho más que manchar sobre una tela un conjunto de colores primarios con más o menos gracia y gusto.

No hay que olvidar (aunque no digo que éste sea el caso) que es precisamente en el informalismo (caracterizado principalmente por su lenguaje abstracto), donde podemos encontrar los mayores fraudes con ejemplos de seudos “artistas” que viéndose ante la incapacidad intelectual y de oficio para acometer sus obras, asumen roles de patético “friquismo” tratando de justificar lo que es carente de valor, con poses y palabrejas que ni ellos mismos entienden ni conocen, y puedo asegurar que Castellón no es la excepción. Aquí también podemos encontrar algunos ejemplos de esa “fauna” con especimenes que resultan muy folklóricos e increíblemente reconocidos. “Artistas” que con esa actitud de anacronismo “intelectualoide” confunden y hacen flaco favor a los serios y profesionales resultados que aparecen en las obras de pintores tales como: Kandinsky, Delaunay, Mondrian, Malévich, Pollock, Paul Klee, Mark Rothko, Manuel Viola, Lucio Muñoz y Zao Wou-Ki entre muchísimos otros, que han sabido generar con la abstracción, un aire de libertad con un fin en sí mismo tanto en la creación, como en la universalidad del arte, dignificando con su trabajo una forma emocional y autónomamente plástica, hecha por pintores y para el disfrute pleno de pintores. Menos mal que por esa misma razón, (y también como puede ocurrir con cualquier otro lenguaje), siempre hay quienes saben “leer” y pueden advertir cuando posiblemente estamos en presencia de estos ejemplos con clara ausencia de aportaciones, aunque incluso estos puedan venir enmascarados en un magma de colores más o menos agradables.

La “bonita” exposición de la pintora Gloria Iglesias Barredo, permanecerá abierta al público hasta el próximo dia 11 de mayo en los horarios acostumbrados, recomendándoles sinceramente a todos su visita, porque a pesar de opiniones, y como todos muy bien sabemos, en cuestión de gusto no hay nada escrito y hasta un “magma cromático” (aunque pueda reconocerlo de baja intensidad) puede resultar para algunos, un buen ejemplo de destreza, calidad y belleza.

Hasta la próxima entrega.

Amaury Suárez

26 marzo 2011

“Recién pintados”. ¿Y pensados?

Estimados lectores:

Bajo el titulo “Recién Pintados” quedó inaugurada el pasado dia 24 de marzo, en el espacio expositivo del centro cultural Castalia Iuris de nuestra ciudad, situado en la Plaza Cardona Vives, 10 (sótano) la exposición del pintor castellonense Lorenzo Ramírez, (Borriol – 1952) la cual permanecerá abierta al publico hasta el próximo dia 6 de abril.

Después de un largo periodo de prueba y error, incursionando en iconografías de otros artistas, entre ellos Picasso, y que supongo le hayan servido de provecho a Lorenzo, al menos para saber que poco o nada tenían que ver con las características conceptuales, expresivas y de método con su pintura, éste vuelve a sus orígenes para ser lo que siempre ha sido, con cierta personalidad y resultado notorio, un pintor costumbrista; que en consecuencia se ve interesado por las tradiciones que caracterizan a las personas de esta región, entre las que destacan el amor por la pólvora y su correspondiente sinfonía del ruido, sus fiestas regionales llena de religiosidad y paganismo, la tauromaquia y demás actividades que hacen de Castellón todo un escenario que siempre vinculado a la tierra, se alza con identidad propia en esta España, cada vez más plural.

En esta ocasión (y pienso que de forma acertada) Lorenzo Ramírez nos habla a través de su obra del color y el temperamento vivaz de alguien que maneja la técnica y también algunos de sus recursos, con seguridad y oficio. Con trazo firme, a veces de gran esquematismo, muchos de sus lienzos, sobre todo aquellos que se alejan formalmente de la descripción sencilla y narrativa del objeto, adquieren una decorativa belleza, donde el tratamiento suelto de las pinceladas se alza envuelto en expresiva gestualidad de gran sugerencia en el discurso.


Al parecer, Lorenzo Ramírez en su andar continuo de búsqueda y experimentación, se va alejando poco a poco de aquellos años, donde el resultado de su pinturas (principalmente paisajes de amplios celajes) lo aproximaban de manera directa a ese expresionismo “Porcariano” de reminiscencia Impresionista. En la actualidad con esta exposición, el pintor transita hacia una liberación mayor de su paleta, logrando un resultado de gran colorido, de mayor sugerencia y libertad de lectura en el terreno de lo visual y también en el contenido que pretende transmitirnos. Con un lenguaje cercano a una iconografía Fauvista, Lorenzo se va alejando de aquellos “escenarios” agrisados, que poca o ninguna diferencia establecían con la fuente de referencia que emanaba de la obra del maestro Juan Bautista Porcar Ripollés (1889 -1974) y de la que Lorenzo bebía en cada cuadro suyo, prácticamente hasta “ahogarse” (espero que ya haya quedado saciada su sed).

Por otra parte la vuelta de Ramírez a la temática costumbrista, es algo que se agradece con optimismo y aliento esperanzador, pues dentro de esta línea, pocos y muy recurrentes, han sido los motivos que han intensado recrear a los pintores de la zona, que en su gran mayoría, y salvo rarísimas excepciones, siempre la han acometido de una manera simple, descriptiva y muy superficial, que a parte de no aportar nada nuevo, ni en el contenido, ni en la forma, actúan en detrimento de lograr una intención más elevada y culta de los valores de identidad.

Sería bueno que Lorenzo tomara buena nota de esto, pues existen aun algunos ejemplos dentro de esta exposición, que mejor hubiera sido no haber expuesto, precisamente por hacerse eco de esta cuestión. Él que ha sido un “estudioso” de la obra de Picasso, debiera saber que el genio malagueño dijo “Yo no pinto lo que veo, pinto lo que siento y todo lo que puede ser imaginado es real” y es que el concepto de realidad no debe entenderse en arte, en hacer las cosas reales sino la realidad de las cosas, es por eso que la ermita de la Magdalena recreada por los ojos de un pintor, debiera ser algo más que la descripción simple y superficial de una modesta construcción blanca ubicada en las alturas de una montaña, donde acudimos en multitudinaria romería cuando son las fiestas de la Magdalena; como mucho más también debiera ser, la basílica de la virgen de Lidón, patrona absoluta de esta región, así como los demás aspectos y elementos que distinguen tanto a esta zona, como a la idiosincrasia del castellonense.

A pesar de esta reflexión, pienso que la muestra que ahora nos ofrece Lorenzo Ramírez en el centro cultural Castalia Iuris, y que permanecerá abierta al publico hasta el próximo dia 6 de abril, posee no solo una loable calidad y belleza, si no una gran coherencia con el momento que vive nuestra ciudad en estos días de su fiesta grande de la Magdalena, donde se rememora que desde el año 1251 los pobladores de esta zona establecieron su asentamiento definitivo y prospero, en el plano fértil de Castellón, buscando además una aproximación y salida al mar Mediterráneo. Es por ello que los invito a todos a que asistan a verla, pues seguro estoy que podrán disfrutarla.

Hasta la próxima entrega.

Amaury Suárez

02 marzo 2011

Melchor Zapata, un maestro de la expresión, "con mucho rojo".

Estimados lectores:

Pienso que en esta ocasión, el contenido de este artículo será uno de esos donde lo controversial se hará presente, dificultando el consenso de opiniones entre aquellos que leen este blog con asiduidad, pues les hablaré de la obra de un artista que para algunos es todo un maestro, mientras que para otros, es alguien que aun siendo un estimable trabajador, su obra no alcanza un nivel de excepción en lo artístico, además de evidenciar algunas cuestiones carenciales en su manera de ejecutar la técnica, pero que sin embargo, éste ha sabido hábilmente aprovechar la “suerte” y los buenos contactos, hasta llegar a obtener con sus trabajos, una relevante popularidad en nuestra ciudad en los últimos años.

Desde que abrí este blog, en junio del 2009, siempre he tratado de ser fiel y sobre todo coherente con mi manera de entender el arte, afortunadamente, muchos han sido los artículos que han gozado del beneplácito de ustedes, destacando sobre todas las cosas, la forma clara y directa de valorar las obras, (que no a sus autores) así como mi posicionamiento critico, hacia algunos aspectos relacionados con la gestión que se lleva a cabo en la política cultural de nuestra ciudad, algo que por otra parte, no era posible ver en la critica especializada de Castellón hasta la aparición de este blog y que a pesar del tiempo transcurrido, sigue siendo aun inexistente, es por ello, que a riesgo de no gustar y hacer más enconada la relación con mis detractores, que también los tengo, pero a los que no les otorgo mayor importancia, pues a fin de cuenta se trata solo de mi opinión, y el que no quiera saberla, con no leerme tiene suficiente, hoy vengo a hablarles de la obra del Sr. Melchor Zapata (Alcolea del Río, Sevilla – 1946) que se exhibe en el salón principal del Centro Cultural Provincial “Las Aulas”.

Muchas veces he leído en algunas entrevistas que le han hecho a este artista, que él se siente más pintor que escultor. Es obvio que no podemos medir los sentimientos con objetividad y exactitud; por esa razón, uno puede sentirse tanto pintor, como escultor, músico, genio y hasta cosmonauta si lo desea, y nadie podría argumentar con objetividad dentro de ese subjetivo campo de los sentimientos si eso es así o no, aunque por otra parte, sí podemos valorar con cierta exactitud y corrección, los resultados que alcanzamos en el trabajo que hacemos, y en este sentido tengo que decir, que en ambas disciplinas artísticas, (escultura y pintura) los resultados del Sr. Zapata, no se encuentran en correspondencia con lo que se puede esperar, de alguien a quien se le considera un maestro, pues sin duda reflejan ciertos aspectos carenciales, no solo en el discurso plástico (que últimamente entre el Tombatossals", "el Arrancapins" y el “bufanúvols” lo mitológico le garantiza el pan) si no además, en la forma de acometerlo.

Escudado en el escenario icnográfico del expresionismo, han sido muchos los “artistas” (entre ellos pienso que también el Sr. Zapata) que han encontrado un marco idóneo para ocultar sus limitaciones técnicas y de oficio, y así tratar de vincularlas a una intención “conceptual” que paradójicamente dista mucho de la propuesta enunciada por la lejana vanguardia germana. Los expresionistas se antepusieron a los cánones estéticos academicistas de su época, distorsionando, estilizando y desdibujando la forma, en aras de encontrar un sentimiento que la respaldara, un discurso intimista y conmovedor, que buscaba la reflexión del publico sobre una realidad cada vez más cruel y deshumanizada, pero es obvio que nunca por una clara expresión de incapacidad técnica, o dicho de otro modo, el artista expresionista busca en el color un medio para transmitir su expresivo mensaje, y desdibuja desde el conocimiento de la forma, porque antepone el exceso de contenido de su discurso, a una representación fidedigna del objeto, pero nunca por defecto de lo técnico. Esto mismo ocurre con el autentico pintor abstracto, que gracias a su claro dominio compositivo y técnico, prefiere comunicarse (preferiblemente con un publico más especializado) mediante el singular lenguaje de la pintura y no como piensa el neófito aficionado, que es por su incapacidad a realizar las cosas “bien hechas”, considerándolo siempre de forma equivocada, como una expresión o manera fácil de hacer las cosas, quizás esta sea una de las razones por la cual, abundan en algunos círculos de “artistas” y jóvenes “promesas” tantos pintores caóticos y aberrantes que se auto denominan como “abstractos”, argumentando en su errónea manera de hacer, la clave de ser “moderno” pero que en realidad, lo que encontramos realmente son malos pintores, imitadores de los caminos y recursos ya trillados por otros, bebiendo de las superficies de las cosas, y ahogándose en la mediocridad que propicia el snobismo de esta época.

Pero volvamos al Sr., Zapata y su particular “expresionismo”.

Otro elemento o recurso de exaltación del discurso, que utilizó el movimiento expresionista a principio del pasado siglo XX fue el uso del color, tanto en un sentido amable y casi decorativo como el que se hacía en Francia, bajo el nombre de Fauvismo o el agrisado, opaco y melancólico que protagonizaron los artistas alemanes. Pero en cualquier caso el uso y manejo del color en manos de ambos grupos, (franceses y alemanes) denotaban un amplio dominio del cromatismo en la obra y no una elemental concepción de primarios (principalmente del uso abusivo del color rojo) como apreciamos en los cuadros de Zapata que a la vista está, o que mucho le gusta ese color, o que aprovechó en su día una buena oferta y compró un gran lote que le dura hasta hoy.

Otro recurso también mencionado por algunos críticos de Castellón, en los artículos referidos a este pintor y que también apreciamos en los cuadros de esta exposición, es el del uso de su pincelada, que según ellos (los críticos) la califican de gran soltura y fuerza expresiva, no se puede negar que una valoración de este tipo encierra un noble acto de bondad, pero también de gran irresponsabilidad e ignorancia. Teniendo en cuenta que en una pintura figurativa (como es el caso) una pincelada suelta, es aquella que no puede alejarse nunca en exactitud y correspondencia con la forma del objeto que se desea representar, y que en la medida que el pintor sea lo suficientemente hábil y resuelva con pocos recursos de pinceladas ese objeto, (sea cual sea éste) estaremos en presencia de un resultado suelto, enérgico, virtuoso y con mayor fuerza expresiva, un buen ejemplo de ello, es cuando Oskar Kokoschka (segunda imagen del párrafo) es capaz de construir una figura humana con pocas pinceladas, sin alterar la esencia misma del objeto y mostrándonos de él, su representación más clara y directa, e incluso su carácter psicológico, entonces estamos hablando de soltura, de fuerza y de virtuosismo en ese tratamiento. Cuando vemos en el gesto de un pintor, una clara acción de construir (incluso la destrucción) entonces estaremos hablando de soltura, fuerza y virtuosismo de la pincelada. En esta ocasión la pincelada del maestro Zapata me resulta imprecisa, descuidada y tosca, donde lejos de construir, caricaturiza y destruye con el color; donde más que pintar garabatea sobre el lienzo, logrando un resultado más propio de un mal ejemplo de bad painting (pintura mala) donde encontramos a muy buenos pintores como: Jean-Michel Basquiat, André Búster o Julian Schnabel este último, con sus originales collage hechos con platos rotos, (tercera imagen del párrafo) que sin duda tiene más gracia y talento que los cuadros de esta exposición.

Para concluir quiero decir, que visto lo visto, quizás sea más aconsejable para todos, (políticos, críticos y autores) bajar de las alturas y colocar a cada cual, en el lugar y en el sitio que le corresponde, de ese modo, se realizaría un saludable y claro ejercicio de humildad, coherencia y objetividad en nuestras valoraciones. Porque si nos acostumbramos a llamar genios, maestros y encumbrar a aquellos que como el Sr. Zapata (aunque no es el único) presentan tales carencias en su obra, y además se lo creen, (que no digo que éste se lo crea) entonces pocos adjetivos nos quedarían para valorar y resaltar la obra de aquellos, que con una firma más pequeña, pero con mucha más calidad en su trabajo, sí son merecedores de considerarse como tal, así no caeríamos en tan lamentable y grave injusticia hacia aquellos que lo merecen, y por otra parte, no se pondría en evidencia la patética y encumbrada ignorancia de quien lo dice y también de quien se lo cree y lo acepta.

A pesar de lo dicho, recomiendo a todos ustedes que visiten la exposición de este pintor, que permanecerá abierta hasta el próximo día 19 de marzo. Porque visitar una sala de arte siempre es constructivo aun siendo para comprobar que está bien o mal hecho, que nos gusta o no, y en el caso de aquel público afín a la especialidad, para saber lo que podemos o no debemos hacer. Sin duda una gran responsabilidad para el que expone, lastima que algunos “artistas” esto no lo tengan en cuenta con más frecuencia, pues de ese modo, no harían tanto daño al arte y a la cultura.

Hasta la próxima entrega.

Amaury Suárez

16 febrero 2011

“Azul”. Una mirada más allá de los ojos.

Estimados lectores:

En estos días la Sala Bancaja Hucha de la Fundación Caja Castellón-Bancaja, sita en calle Enmedio 82, expone una serie de cuadros, todos en técnica al óleo sobre soporte madera, de la joven pintora castellonense Patricia Bonet, el titulo escogido en esta ocasión para identificar la muestra es el de “Azul”, en directa y clara alusión al mar, concretamente al mar mediterráneo, que ha sido para esta pintora su fuente inspiradora, además de escenario de lujo, que como testigo de excepción, recogió las más hermosas crónicas de un pasado conciliador, donde judíos, moros y cristianos, compartían cotidianidad y futuro, dejando en su buen hacer, huella enriquecedora en la actual cultura mediterránea, de la que hoy muchos se sienten orgullosos, pero a la vez incapaces de volver, a esa armónica convivencia de los pueblos de antaño. Y es curioso, porque a pesar de todo esto, Bonet quiere alejarse de la crítica social, para reivindicar una obra más contemplativa, emocional y estética, donde el valor del lenguaje en el discurso de la obra, esté fundamentado en el recurso plástico de donde emana un resultado de gran sensorialidad y lirismo.

A pesar de ese aparente hermetismo que a priori la obra de Bonet nos pudiera transmitir, y que por otra parte se encuentra en estrecha sintonía con los antecedentes iconográficos de donde bebe como son: el Suprematistmo de Kazimir Malévich o la color-field painting (pintura de campos de color) de Mark Rothko y Barnett Newman, (imágenes del párrafo) enmarcadas estas ultimas en el expresionismo abstracto norteamericano, el aspecto compositivo de gran esquematismo que Patricia Bonet aborda en todas ellas y que basa fundamentalmente en una línea horizontal a diferentes alturas en el plano de representación, sugiriendo así, las diversas visuales que podríamos percibir del horizonte en el mar a través de una imaginaria ventana que nos sitúa cual “Voyeur” de la inmensidad de sus aguas y unido esto, la amplia gamas de azules que esta pintora incorpora, persiguen de algún modo en su referencia directa con la propuesta, dos sentidos o niveles de lectura en sus obras, por una parte, uno cercano, individual o anecdótico que se encuentra en estrecha relación con la rápida identificación del motivo (el mar) y otro más amplio, sugerente y culto, referido al concepto que en él se encierra, es decir, emociones, escenario de calma y reflexión que pudieran incursionar incluso en lo filosófico o místico y aspectos vinculados a factores de tipo vivencial, entre otros. Es por ello que la obra de Patricia Bonet es tan cercana como universal, tan intimista como común a todos, tan hermética como abierta en sus intenciones conceptuales, lo cual propicia un amplio espectro polisémico del discurso.

Desde el punto de vista formal, las obras presentan un exquisito acabado, donde el uso del color ha sido ejecutado mediante finas veladuras (me atrevería a decir que con aerógrafo), arrojando un resultado de gran delicadeza y belleza, donde el color azul se alza como principal protagonista en muchas de sus variantes y combinaciones. La buena factura en el resultado de sus obras, nos hablan de un trabajo serio y constante, digno de aquellos que pretenden llegar con su arte a lugares más encumbrados de reconocimiento y prestigio.

La obra actual de Patricia Bonet, si bien muy cercana aun a sus antecedentes plásticos, al que dentro de ellos incluyo también a su profesor, el pintor minimalista valenciano Rafael Calduch, (imagen del párrafo) y por lo tanto esto le imposibilita de alguna manera, la aparición de una obra que cuente en la actualidad con una "personalidad" propia en su lenguaje e iconografía; reclama sin embargo con su trabajo, el honorable papel del pintor de siempre, que a pesar de la presión que ejerce la huella tecnológica (refugio por otra parte de tanto fraude y engaño por parte de algunos) está convencido no solo de su contemporaneidad y vigencia si no además, de su clara posibilidad de poder abrirse paso con originalidad y distinción en el actual mundo del arte.

La muestra permanecerá abierta al público hasta el próximo 25 de febrero y podrá visitarse de lunes a viernes de 11.00 a 13.00 horas y de 17.30 a 21.00 horas. De más está decirles que la recomiendo muy efusivamente a todos, porque sin lugar a duda en esta exposición, la belleza reina entre sus paredes.

Hasta la próxima entrega.

Amaury Suárez