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24 julio 2011

¡¡¡Hasta Septiembre!!!

Para aquellos que vieren, leyeren y entendieren


Estimados lectores:

Como todos ustedes conocen en este mes de agosto, que ya casi empieza, quedará interrumpida la temporada de exposiciones en Castellón, permaneciendo inactiva hasta el próximo mes de septiembre. Pienso que en esta etapa que culmina, hemos visitado muestras de todo tipo, buenas, regulares y también malas, con lo cual al menos en el aspecto de la variedad, ésta ha quedado garantizada; lastima que no podamos decir lo mismo en cuanto a la calidad, aunque siempre abrigo la esperanza de que el nivel suba en la próxima, en fin, ¿Qué quieren que le haga? uno es así de optimista.

Por lo demás, solo me resta desearles a todos que tengan unas muy buenas y felices vacaciones y agradecerles con especial énfasis, el apoyo recibido tanto de manera directa, aportando sus siempre valiosas opiniones en el blog, como aquellas más discretas, que me envían a mi correo privado, algo que me estimula y mucho, a seguir dejando por escrito mis valoraciones y puntos de vista de una forma especializada, clara y directa (a veces también contundente) pero siempre honesta y responsable sobre el papel formador, educativo y sensible que entiendo debe asumir el arte y los artistas en su estrecho vinculo con el público. Prometo volver en septiembre con energías renovadas, para así seguir haciendo la crítica en la que verdaderamente creo, que no es otra, que aquella que siempre persigue elevar el papel del arte, como útil herramienta de comunicación con el público; sin lisonjas ni falsos halagos, que solo hace enturbiar su sentido constructivo y además alimentan el ego de mediocres e incompetentes.

Un cordial saludo a todos y ya saben que hasta septiembre, estaré cerrado por vacaciones.

Amaury Suárez

02 marzo 2011

Melchor Zapata, un maestro de la expresión, "con mucho rojo".

Estimados lectores:

Pienso que en esta ocasión, el contenido de este artículo será uno de esos donde lo controversial se hará presente, dificultando el consenso de opiniones entre aquellos que leen este blog con asiduidad, pues les hablaré de la obra de un artista que para algunos es todo un maestro, mientras que para otros, es alguien que aun siendo un estimable trabajador, su obra no alcanza un nivel de excepción en lo artístico, además de evidenciar algunas cuestiones carenciales en su manera de ejecutar la técnica, pero que sin embargo, éste ha sabido hábilmente aprovechar la “suerte” y los buenos contactos, hasta llegar a obtener con sus trabajos, una relevante popularidad en nuestra ciudad en los últimos años.

Desde que abrí este blog, en junio del 2009, siempre he tratado de ser fiel y sobre todo coherente con mi manera de entender el arte, afortunadamente, muchos han sido los artículos que han gozado del beneplácito de ustedes, destacando sobre todas las cosas, la forma clara y directa de valorar las obras, (que no a sus autores) así como mi posicionamiento critico, hacia algunos aspectos relacionados con la gestión que se lleva a cabo en la política cultural de nuestra ciudad, algo que por otra parte, no era posible ver en la critica especializada de Castellón hasta la aparición de este blog y que a pesar del tiempo transcurrido, sigue siendo aun inexistente, es por ello, que a riesgo de no gustar y hacer más enconada la relación con mis detractores, que también los tengo, pero a los que no les otorgo mayor importancia, pues a fin de cuenta se trata solo de mi opinión, y el que no quiera saberla, con no leerme tiene suficiente, hoy vengo a hablarles de la obra del Sr. Melchor Zapata (Alcolea del Río, Sevilla – 1946) que se exhibe en el salón principal del Centro Cultural Provincial “Las Aulas”.

Muchas veces he leído en algunas entrevistas que le han hecho a este artista, que él se siente más pintor que escultor. Es obvio que no podemos medir los sentimientos con objetividad y exactitud; por esa razón, uno puede sentirse tanto pintor, como escultor, músico, genio y hasta cosmonauta si lo desea, y nadie podría argumentar con objetividad dentro de ese subjetivo campo de los sentimientos si eso es así o no, aunque por otra parte, sí podemos valorar con cierta exactitud y corrección, los resultados que alcanzamos en el trabajo que hacemos, y en este sentido tengo que decir, que en ambas disciplinas artísticas, (escultura y pintura) los resultados del Sr. Zapata, no se encuentran en correspondencia con lo que se puede esperar, de alguien a quien se le considera un maestro, pues sin duda reflejan ciertos aspectos carenciales, no solo en el discurso plástico (que últimamente entre el Tombatossals", "el Arrancapins" y el “bufanúvols” lo mitológico le garantiza el pan) si no además, en la forma de acometerlo.

Escudado en el escenario icnográfico del expresionismo, han sido muchos los “artistas” (entre ellos pienso que también el Sr. Zapata) que han encontrado un marco idóneo para ocultar sus limitaciones técnicas y de oficio, y así tratar de vincularlas a una intención “conceptual” que paradójicamente dista mucho de la propuesta enunciada por la lejana vanguardia germana. Los expresionistas se antepusieron a los cánones estéticos academicistas de su época, distorsionando, estilizando y desdibujando la forma, en aras de encontrar un sentimiento que la respaldara, un discurso intimista y conmovedor, que buscaba la reflexión del publico sobre una realidad cada vez más cruel y deshumanizada, pero es obvio que nunca por una clara expresión de incapacidad técnica, o dicho de otro modo, el artista expresionista busca en el color un medio para transmitir su expresivo mensaje, y desdibuja desde el conocimiento de la forma, porque antepone el exceso de contenido de su discurso, a una representación fidedigna del objeto, pero nunca por defecto de lo técnico. Esto mismo ocurre con el autentico pintor abstracto, que gracias a su claro dominio compositivo y técnico, prefiere comunicarse (preferiblemente con un publico más especializado) mediante el singular lenguaje de la pintura y no como piensa el neófito aficionado, que es por su incapacidad a realizar las cosas “bien hechas”, considerándolo siempre de forma equivocada, como una expresión o manera fácil de hacer las cosas, quizás esta sea una de las razones por la cual, abundan en algunos círculos de “artistas” y jóvenes “promesas” tantos pintores caóticos y aberrantes que se auto denominan como “abstractos”, argumentando en su errónea manera de hacer, la clave de ser “moderno” pero que en realidad, lo que encontramos realmente son malos pintores, imitadores de los caminos y recursos ya trillados por otros, bebiendo de las superficies de las cosas, y ahogándose en la mediocridad que propicia el snobismo de esta época.

Pero volvamos al Sr., Zapata y su particular “expresionismo”.

Otro elemento o recurso de exaltación del discurso, que utilizó el movimiento expresionista a principio del pasado siglo XX fue el uso del color, tanto en un sentido amable y casi decorativo como el que se hacía en Francia, bajo el nombre de Fauvismo o el agrisado, opaco y melancólico que protagonizaron los artistas alemanes. Pero en cualquier caso el uso y manejo del color en manos de ambos grupos, (franceses y alemanes) denotaban un amplio dominio del cromatismo en la obra y no una elemental concepción de primarios (principalmente del uso abusivo del color rojo) como apreciamos en los cuadros de Zapata que a la vista está, o que mucho le gusta ese color, o que aprovechó en su día una buena oferta y compró un gran lote que le dura hasta hoy.

Otro recurso también mencionado por algunos críticos de Castellón, en los artículos referidos a este pintor y que también apreciamos en los cuadros de esta exposición, es el del uso de su pincelada, que según ellos (los críticos) la califican de gran soltura y fuerza expresiva, no se puede negar que una valoración de este tipo encierra un noble acto de bondad, pero también de gran irresponsabilidad e ignorancia. Teniendo en cuenta que en una pintura figurativa (como es el caso) una pincelada suelta, es aquella que no puede alejarse nunca en exactitud y correspondencia con la forma del objeto que se desea representar, y que en la medida que el pintor sea lo suficientemente hábil y resuelva con pocos recursos de pinceladas ese objeto, (sea cual sea éste) estaremos en presencia de un resultado suelto, enérgico, virtuoso y con mayor fuerza expresiva, un buen ejemplo de ello, es cuando Oskar Kokoschka (segunda imagen del párrafo) es capaz de construir una figura humana con pocas pinceladas, sin alterar la esencia misma del objeto y mostrándonos de él, su representación más clara y directa, e incluso su carácter psicológico, entonces estamos hablando de soltura, de fuerza y de virtuosismo en ese tratamiento. Cuando vemos en el gesto de un pintor, una clara acción de construir (incluso la destrucción) entonces estaremos hablando de soltura, fuerza y virtuosismo de la pincelada. En esta ocasión la pincelada del maestro Zapata me resulta imprecisa, descuidada y tosca, donde lejos de construir, caricaturiza y destruye con el color; donde más que pintar garabatea sobre el lienzo, logrando un resultado más propio de un mal ejemplo de bad painting (pintura mala) donde encontramos a muy buenos pintores como: Jean-Michel Basquiat, André Búster o Julian Schnabel este último, con sus originales collage hechos con platos rotos, (tercera imagen del párrafo) que sin duda tiene más gracia y talento que los cuadros de esta exposición.

Para concluir quiero decir, que visto lo visto, quizás sea más aconsejable para todos, (políticos, críticos y autores) bajar de las alturas y colocar a cada cual, en el lugar y en el sitio que le corresponde, de ese modo, se realizaría un saludable y claro ejercicio de humildad, coherencia y objetividad en nuestras valoraciones. Porque si nos acostumbramos a llamar genios, maestros y encumbrar a aquellos que como el Sr. Zapata (aunque no es el único) presentan tales carencias en su obra, y además se lo creen, (que no digo que éste se lo crea) entonces pocos adjetivos nos quedarían para valorar y resaltar la obra de aquellos, que con una firma más pequeña, pero con mucha más calidad en su trabajo, sí son merecedores de considerarse como tal, así no caeríamos en tan lamentable y grave injusticia hacia aquellos que lo merecen, y por otra parte, no se pondría en evidencia la patética y encumbrada ignorancia de quien lo dice y también de quien se lo cree y lo acepta.

A pesar de lo dicho, recomiendo a todos ustedes que visiten la exposición de este pintor, que permanecerá abierta hasta el próximo día 19 de marzo. Porque visitar una sala de arte siempre es constructivo aun siendo para comprobar que está bien o mal hecho, que nos gusta o no, y en el caso de aquel público afín a la especialidad, para saber lo que podemos o no debemos hacer. Sin duda una gran responsabilidad para el que expone, lastima que algunos “artistas” esto no lo tengan en cuenta con más frecuencia, pues de ese modo, no harían tanto daño al arte y a la cultura.

Hasta la próxima entrega.

Amaury Suárez

22 febrero 2011

¿Portamaceta o Gaiata?

Estimados Lectores.

"…Hoy en día podemos pasear por las calles de la ciudad y disfrutar de una ciudad más guapa, respirando cultura y admirando nuevas obras de arte...” Estas fueron algunas de las palabras que pronunció el pasado viernes 18 de febrero nuestro alcalde, el Sr. D. Alberto Fabra Part, en el acto de inauguración de la escultura titulada “Fuego” del autor D. Jacinto Domínguez Luna, vecino de nuestra ciudad y delineante de profesión y que se encuentra emplazada en la rotonda de intersección de la avenida de Valencia, con la avenida de Burriana.

Es curioso como algunos hombres en un claro ejemplo de incontinencia verbal y demagogia política, pueden tener tan equivocada su percepción estética, y además atreverse con irresponsable ligereza intelectual, a valorar y diferenciar, lo bello de lo feo, la cultura de la seudocultura, el valor popular autentico, del mal gusto populista, haciéndose notar con mayor evidencia la equivocada apreciación, cuando el que habla no tiene, o tiene muy poco conocimiento del tema, pues para comprobar tamaña equivocación, solo tenemos que andar las calles de Castellón, para percatarnos de la aberración estética que existe en esa llamada política de “embellecimiento” de nuestra ciudad, donde encontramos a algunos auténticos “pegotes” (muchas veces del mismo autor) que poco o nada tiene que ver, ni con lo elevado y culto, ni con el entorno donde ha sido ubicada la obra; quizás si la elección hubiera sido consecuencia de un serio estudio de diseño urbanístico por parte de profesionales, y no de la incompetente, caprichosa y desinformada opinión de funcionarios, o políticos de turno que así lo eligen y asignan, esto no ocurriría, pero a pesar de todo, prestamos atención a lo que dicen aquel que ostenta la mayor responsabilidad de gestión dentro de la comunidad de personas, con la esperanza siempre de que algo pueda cambiar algún día; pero una vez más, escuchado el protocolar discurso de nuestro señor alcalde, llegan a mi mente las ilustradoras palabras que alguien dijo una vez… “Los sabios hablan porque tienen algo que decir. Los políticos hablan porque tienen que decir algo”, pero en fin, esto sería tema para otro articulo.

Hablando de la escultura “Fuego” de Jacinto Domínguez, que es el tema que nos ocupa en este artículo, tengo que confesar que cuando fui a verla al lugar, aunque con visibles errores técnicos, como: huellas dejada por el uso de radiales y gruesas soldaduras que actúan en detrimento de la calidad del acabado, esta me resultó muy agradable en su color de oxido natural. No se puede negar que Jacinto conoce el material, pero no tanto como para encubrir los errores que no escapan al ojo del experto. Aun así, lo cierto es que nos enfrentamos ante una escultura que alcanza una altura aproximada de unos 8 por 5 metros de diámetro; valores estos contenidos en un peso de 5,2 toneladas, realizada con láminas de hierro de 6mm de grosor por 750 mm de ancho que le aporta una cierta ligereza visual, así como una decorativa simetría que adorna el entorno urbanístico. Pero un color bonito no es suficiente merito como para hablar de una buena obra y mucho menos, para sentirse orgulloso del trabajo realizado, siendo precisamente en éste sentido, que quiero hacer mi valoración del trabajo.

Según he podido investigar el diseño de esta escultura 'Fuego', surge de una que el autor realizara en mediano formato (autor y obra en la imagen) y que fue expuesta junto con otras (también en metal) en una exposición que realizó en el Centro Municipal de Cultura del 21 de Enero del 2010 y que desde entonces, el autor la concibió como representación o símbolo de una llama.

Pienso que el cambio de escala, así como los contrapesos visuales, no favoreció a la monumental pieza que hoy se exhibe en la rotonda, pues sus actuales errores compositivos y de ritmo se hacen patentes, poniendo en evidencia la falta de rigor y conocimiento de su autor en este aspecto, ya que la rigidiza a tal punto que más que un fuego, (elemento caracterizado por su asimetría y gran dinamismo de líneas) esta pieza bien podría funcionar como un oxidado homenaje a la “gaiata”, (algo muy castellonense por otra parte) o un monumental soporte para macetas de barro a escala heroica, de los que vemos referenciados en la sección de jardinerías de los grandes almacenes o tiendas de bricolaje. Sin embargo esta falta de movimiento, impropia del objeto representado (el fuego) no aparecía en la escultura de mediano formato que Jacinto exhibió en el Centro Municipal de Cultura de la calle Antonio Maura en enero del 2010, la cual aportaba mayor dinamismo y control compositivo. Pienso que el temor a que las láminas de hierro de 6mm de grosor por 750 mm de ancho se “separaran”, obligo al inexperto escultor, a utilizar una medida preventiva o solución muy elemental, colocando una especie de cinturón en la parte baja de la pieza, convirtiéndola en algo rígido, verdaderamente ingenuo y sin valor compositivo alguno. Cuando no se tienen los conocimientos necesarios (tanto teóricos, como prácticos) ni la experiencia que traen los años de dedicación a la especialidad, ni se es verdaderamente un experto del volumen, en este caso un escultor, suelen ocurrir estos episodios lamentables, francamente desafortunados, que ante un riguroso análisis y valoración profesional de la propuesta, lo que nació como “escultura” monumental, es simplemente un objeto anodino de gran tamaño que no pasa el aprobado.

Quiero para ir concluyendo este artículo, ilustrarles con un valioso ejemplo de un trabajo profesional de Ricardo Ugarte escultor, pintor, grabador, fotógrafo y escritor perteneciente a la Escuela Vasca de Escultura junto con Jorge Oteiza y Eduardo Chillida entre otros, y que curiosamente lleva por titulo “El aleteo del fuego” (tres ultimas imágenes). Como podrán comprobar en este magnifico trabajo de gran dinamismo del famoso escultor vasco, podemos imaginar y sentir con gran emoción, hasta el calor de sus asimétricas llamas, algo que desafortunadamente, dista mucho del fuego de mechero que nos propone el Sr. Jacinto Domínguez.

Y es que como en todo oficio o profesión, existen reglas que respetar, conocimiento que adquirir y destreza que desarrollar. Acostarse delineante y levantarse escultor es muy difícil, mucho más cuando tratamos de hacer algo tan grande como este singular “fuego” que nos propone Jacinto Domínguez, donde afloran sin reserva, las autenticas y reales carencias que tiene su autor en esta disciplina artística. Porque eso es algo que aunque queramos adornarlo con amables y entusiastas palabras, políticamente correctas, como las que pronunció nuestro alcalde el dia de su inauguración, no podemos negar, ni encubrir la verdad, porque bueno será siempre el hojalatero para hacer vasijas de cobre y aceiteras, pero muy limitado es su conocimiento, para realizar proyectos más ambiciosos y monumentales que exijan de él mayor preparación.

Y mientras tanto me pregunto… ¿Qué inauguró el Sr. Alcalde en la rotonda de la avenida de Valencia, con la avenida de Burriana, un "Fuego", un "Portamaceta" o una "Gaiata" de hierro?

Hasta la próxima entrega

Amaury Suárez

14 diciembre 2010

Mas Arte y menos “Artistas”.

Estimados lectores.

Como ya viene siendo costumbre por parte del Ateneo Cultural de Castellón, el pasado jueves dia 9 y hasta el 22 de este mes, permanecerá abierta la exposición “Artista del Ateneo” en una nueva edición que recoge el trabajo (en su mayoría pinturas, aunque también se exhiben un par de esculturas) de 34 miembros, (32 pintores y 2 escultores) pertenecientes a esta institución.

Aun cuando la muestra presenta una agradable sensación visual, mucho más despejada y clara que las anteriores y por lo tanto, eso hace que gane bastante su presentación en el espacio expositivo, la calidad de la exposición sigue siendo aun muy pobre y aficionada, a pesar de que existen algunos (más bien pocos) ejemplos que dignifican la muestra. Y no es que considere, como según me enteré, dijo nuestro Presidente en la inauguración de la muestra, aludiendo de forma indirecta a unas palabras que publiqué en este blog hace algún tiempo, que para mi, cada exposición colectiva que presentan los miembros del Ateneo, deba ser equiparable a una Bienal como la de Venecia, o a una Feria Internacional de Arte como la de ARCO, Miami o Chicago; ni mucho menos mi estimado D. Vicente Castell, No, eso no es lo que yo expuse en mi anterior artículo de opinión en este blog, yo dije que cuidar de la calidad de las obras que representan a una institución seria, como debiera ser el Ateneo Cultural de Castellón, es lo mínimo que se debiera exigir a los exponentes que participan en las muestras colectivas, y esto no tiene nada que ver con aspiraciones utópicas y deseos personales. Soy consciente de la calidad que tienen la mayoría de los pintores de Castellón en general y los de nuestro Ateneo en particular, algunos incluso han sido, o son, alumnos míos, (por cierto, contados entre los mejores). Esto quizás tiene que ver más con responsabilidad, esfuerzo y trabajo por parte de todos los miembros de la Junta Directiva, entre los que se encuentra (como no podía ser de otra forma) usted como primer responsable, porque ustedes tienen el deber y la responsabilidad de trabajar lo mejor posible, por y para la institución que representan y que a la vez nos representa a todos. Y pienso que siempre será mejor que lo hagan con el espíritu autocrítico que se espera de todos ustedes, con los ojos y los oídos bien atentos, ante cualquier sugerencia, opinión o critica, porque sin duda es la mejor manera de crecer, y sentirse realmente orgulloso de los resultados del trabajo realizado.

Tampoco mi planteamiento tiene que ver, con negar derechos a los miembros, sino exigirles desde un posicionamiento racional, coherente y justo, que estén a la altura en cada actividad o exposición colectiva que realicen, de la institución a la que pertenecen. Si alguien quiere hacer una exposición individual y asumir en solitario la responsabilidad tanto técnica, como la del discurso o propuesta de su trabajo, desde luego que lo puede hacer y está en todo su derecho, pero en ese caso, No es la imagen, ni la obra del Ateneo la que se juzgaría, sino la del autor que a titulo personal, utiliza la sala de exposiciones que la institución le ofrece como miembro, asumiendo individualmente las consecuencias tanto de éxito, como de fracaso.

Algo muy diferente es tener una actitud indulgente, permisiva e inconsecuente ante la calidad de actividades como estas, donde la institución Sí proyecta su imagen fuera de sus puertas al conjunto de los ciudadanos que la visitan, sean estos de aquí o de fuera de nuestra ciudad. Que no se tenga la menor duda que en una exposición colectiva, organizada y auspiciada por el Ateneo Cultural de Castellón, la imagen de la institución es la que se expone y por lo tanto, asume los riesgos de ello.

Ya dejé por escrito en ese pasado artículo al que usted indirectamente ha hecho referencia, donde radica la diferencia, si tiene ocasión D. Vicente, le ruego que lo vuelva a leer y sobre todo, trate de hacer un amable esfuerzo por entender mis intenciones y argumentos, tampoco tengo ningún inconveniente en explicarlo públicamente en una charla coloquio a todos los miembros, (también a los de la Junta Directiva) si así fuera necesario o lo considera usted oportuno, mis intenciones son las mejores para con la institución, así como mi respeto a los miembros que la dirigen, pero sinceramente pienso que lo que se hace en el apartado de Artes Plásticas permitiendo actividades como esta, no ayuda a la imagen de un centro que pretende, o debe ser, un ágora de conocimiento, belleza y calidad en su imagen, otra cosa muy distinta es que lo llamemos “Asociación de aficionados al Arte”, o “Colla del Arte” o “Club de pintores y escultores noveles” o cualquier otro nombre que se le pudiera ocurrir para definirla, pero en ningún caso Ateneo Cultural de Castellón, creo que es de justicia rememorar con honra el templo de Minerva (diosa de la sabiduría) y merece no solo más “categoría” (como se suele decir por estas tierras) si no además, un cuidado más serio de la imagen.

Para terminar y también a modo de sugerencia, siendo coherente con la valiosa semántica en cuanto a las intenciones y definiciones de los conceptos que utilizamos para describir una cosa o un fenómeno, quizás sea más coherente con la calidad que nos presentan estas muestras colectivas, cambiar lo de “artistas” del Ateneo por “Trabajos de pintura y escultura de los miembros del Ateneo”. Lo digo porque “artistas” en esta exposición no he encontrado a ninguno, ya que un artista es un individuo que ha desarrollado tanto su creatividad como la capacidad de comunicar la experiencia vivida, mediante el buen uso de la técnica y la originalidad de la idea, y en esta muestra, (como en las anteriores) salvando poquísimas excepciones de un loable oficio, hay serias carencias tanto de técnicas, como de propuestas en los trabajos, así que sería mejor no llamarnos artistas, porque a mi juicio, es mucho pretender y la modesta humildad nunca esta de más sobre todo en arte, donde abunda tanto “fantasma”.

Espero que esta vez haya quedado más clara mi opinión, sobre las exposiciones colectivas que realizan los “artistas” del Ateneo Cultural de Castellón y como no puede ser de otra forma, invito a todos vosotros (si no tienen una cosa mejor que hacer) a que visiten la muestra en la calle Antonio Maura, 4.

Hasta la próxima entrega.

Amaury Suárez

10 diciembre 2010

En Castellón a los que no quieren caldo, se les ahoga en sopa.

Estimados lectores:

Una vez más los periódicos locales nos informan de una nueva obra escultórica del único y omnipresente artista castellonense Juan Ripollés, la escultura con 18 metros de diámetro de circunferencia (el mayor volumen de todas las que ha realizado hasta la fecha) se instalará en la rotonda de acceso al aeropuerto de Castellón. La misma rinde homenaje, al que según palabras del autor, ha sido el máximo impulsor de la instalación aeroportuaria, el Sr. Carlos Fabra. La monumental obra servirá para dar la bienvenida y el adiós, a los turistas que lleguen y se vayan en avión de nuestra provincia.

Y digo yo que además servirá, para que todos aquellos que nos visiten (sean turistas nacionales o extranjeros) no tengan la menor duda, en cuanto a que toda esta ciudad no es otra cosa, que la particular galería al aire libre de este cabrituno artista, por la gracia de los políticos que nos gobiernan en esta comunidad desde hace algunos años; como tampoco podrán tener dudas, de que así como en la antigua Roma, en el Irak de Saddam Hussein, en la Corea del Norte de Kim IL Sung, o en la España de Franco, aquí también practicamos el culto a la personalidad de nuestros lideres políticos realizándoles obras colosales, como queda demostrado en estos significativos ejemplos. Algo que particularmente me molesta y desde luego no puedo aprobar, pues siempre he creído más digno y de aprecio, que a un político se le recuerde más por sus obras y gestión al servicio de los demás, que por los monumentos que le erigieron en vida, máxime aun, cuando existen más que sospechas, sino indicios legales, de conducta irregular del que precisamente le ha servido en esta ocasión de inspiración a este artista para esta obra, pero en fin, “es lo que hay”, como me dicen con resignación, algunos de mis amigos de Castellón que al parecer ya están acostumbrados de que cosas así ocurran en estas tierras.

Por otra parte, volver a ver en tan corto espacio de tiempo, otra obra de Ripollés en nuestra ciudad, es un acto que ante la incuestionable evidencia, solo puede ser “entendido” o “justificado”, si pensamos en turbios compadreos con la clase política que gobierna en esta comunidad.

Porque los favoritismos que se tiene con este artista, ya huelen muy mal y resultan de una obscenidad y de una falta de respeto, no solo a los artistas de la zona, muchos de ellos jóvenes con obras de mejor y mayor calidad que la del Sr. Ripollés, y que ante estos claros tintes de prevaricación y arbitrariedad en el diseño de la política cultural de nuestra ciudad, no les queda más remedio (o al menos es lo que hacen) que corresponder con el cómplice y servil silencio, sino que además (y a mi juicio aun más grave si cabe) se menosprecia a la población, que en los tiempos que corren de grandes ajustes y recortes presupuestarios, tienen que resignarse a escuchar en las emisoras locales o leer en los periódicos, como jugosas partidas de nuestro dinero (en esta ocasión son 300.000 euros, pero que ya suman millones) se quedan, controlan y reparten siempre entre los mismos, dejando actuar con manos libres a aquellos que deben servirnos y gestionar con responsabilidad, equidad y justicia los intereses de todos. Y es que no se puede dejar hacer y deshacer con total impunidad, lo que a estos señores les da la gana. Decía el escritor español Noel Clarasó que un político es aquel que se pasa la mitad de su vida haciendo leyes, y la otra mitad ayudando a sus amigos a no cumplirlas. Y no encuentro en estos momentos y para el caso, mejor frase, porque lo que ocurre en Castellón (al menos con los asuntos del arte y la cultura) es de juzgado de guardia (y nunca mejor dicho).

Por otra parte tiene gracia, pues luego me hablan del descontrol en la gestión, del despilfarro y del cacicazgo que existe en las republicas bananeras de otros países, principalmente en Iberoamérica; quizás fueron estos polvos, los causantes de aquellos lejanos lodos, pues sin duda la colonización fue larga y profunda y sería más aconsejable que antes de ver la paja en el ojo ajeno, miremos la viga en el nuestro.

Y es que en esta comunidad, al menos en lo referente a la cultura y el arte, las cosas o se realizan mal, o no se realizan, o se realizan a dedo, beneficiándose siempre los mismos y quedándose los más importantes y jugosos proyectos (también en términos presupuestario) en manos de los mismos. Y todo esto pudiera ser comprobable, pero al parecer, no interesa. Curiosa similitud con la “Banana Republic” ¿no lo creen así?

En fin que ya puesto a proponer y realizar homenajes, sería sin duda más lógico y coherente, con la política cultural que aquí tenemos, llamar a Castellón “Ciudad de las artes y las ciencias del engaño” al menos así, todos sabríamos a que atenernos, porque lo que está claro es que aun cuando estés convencido de que existen en Castellón más valiosas, atractivas e interesantes propuestas que la del Sr. Ripollés, los políticos de turno te lo van a seguir metiendo por los ojos, no se si por gusto, por desconocimiento e incultura, o por simple compadreo, porque aquí en Castellón con este tema, a los que no quieren caldo, se les ahoga en sopa.

Hasta la próxima entrega.

Amaury Suárez