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16 octubre 2009

Juan Ripollés en Alicante, La huella de los violentos

Estimados lectores.

Como ya muchos de ustedes conocen, el pasado sábado 3 de Octubre aparece en los diferentes medios de comunicación, principalmente la prensa escrita regional, la desafortunada y muy desagradable noticia de los actos de vandalismo producido en Alicante, por parte de unos desvergonzados que amparados en la oscuridad de la noche, ocasionaron serios daños a varias esculturas de las 19 que componían la exposición al aire libre, titulada “Universo Urbano” del artista castellonense Juan Ripollés, llegando incluso a lanzar dos de ellas al mar. Si bien es cierto que lamentables actos como estos, no es la primera vez que sufre la obra de este artista, (en Holanda y en Palma de Mallorca según cuenta para la prensa el propio autor) no hay derecho, como tampoco la más mínima justificación para que actos tan lamentables como estos se produzcan. Y sería muy conveniente que aquellos que en sus manos está la responsabilidad de garantizar la educación integral de los más jóvenes, como son los padres, profesores, políticos y jueces, tomaran buena nota de ello, pues de no atajarse a tiempo estas cuestiones, sin duda trascendentales para llevar a cabo la construcción de una sociedad mucho mejor en el futuro, nos conducirían inexorablemente por el triste camino de la barbarie y del caos.

Cierto es que el vandalismo en arte es un fenómeno que pudiéramos considerar de alcance universal, ya que desafortunadamente sus consecuencias y resultados, suelen lamentarse con relativa frecuencia en distintas partes del mundo, actos que casi siempre están ocasionados por la intervención de factores tanto objetivos como subjetivos que lo provocan.

Algunos estudiosos de este tema plantean, que a medida que avanzan las sociedades modernas y con ellas, una visión funcional y estética de sus diseños urbanísticos más globalizados, van apareciendo escenarios muchos mas impersonales y diluidos en una estética universal, carentes de la distinción y sentido de apropiación o de pertenencia por parte de las poblaciones que en ellas habitan, (principalmente la que ataña a los mas jóvenes) algo que sin duda, sí aportan la huella dejada por las culturas de los pueblos y las tradiciones de las regiones. Esto que además es estimulado por la falta de políticas de educación cívica, ética y estética, van favoreciendo negativamente hacia una perdida consiente de los valores positivos en sus poblaciones, algo que pudiera propiciar el surgimiento de grupos que no se relacionan, ni se corresponden con dichos escenarios.

En el pasado reciente, obras de arte de altísimo valor cultural han sido destruidas o dañadas por elementos perturbados que han querido llamar la atención sobre sí mismos, o sobre los movimientos ideológicos que representan. La mutilación es obra de elementos desadaptados y violentos de inconcebible aceptación en el seno de una sociedad democrática y civilizada. Un ilustrativo y desafortunado ejemplo de ello lo fue, la destrucción por el Talibán de Afganistán, de las dos esculturas de Buda de escala monumental en el Valle de Bamiyán, como también el daño ocasionado hace dos años al cuadro de Claude Monet titulado “El puente de Argenteuil” el cual resultó seriamente dañado por unos jóvenes en estado de embriaguez que entraron en el Museo de Orsay.


Tanto la intolerancia fundamentalista en una, como la incultura no solo estética, sino también de las más elementales normas de conducta y urbanidad en la otra, fueron la simiente de un lamentable desenlace que nos ataña a todos.

Es por ello que desde este humilde lugar, quiero dejar patente mí más enérgica repulsa a este tipo de comportamientos que realizan estos irracionales y despreciables personajes, que lo único que son capaces de reflejar con estos actos es la incapacidad intelectual y humana que poseen, alguien dijo una vez, la violencia es el último refugio del incompetente, pues bien, lo ocurrido en Alicante con las escultura de Juan Ripollés, es un buen ejemplo de ello.

Muchas gracias y hasta la próxima entrega.


Amaury Suárez

03 octubre 2009

Nada personal, con Pepe Personal.

Estimados lectores:

El pasado jueves día 1 de Octubre, fue inaugurada en el Centro Municipal de Cultura de la calle Antonio Maura, una exposición de esculturas del conocido artista, José García Personal, para los amigos, “Pepe” Personal (Murcia 1944) una muestra que independientemente de su buena calidad, sinceramente no me despertó gran sorpresa, pues algunas de las piezas que se exponían, ya las habían visto en otras exposiciones colectivas (pienso que esta observación se debiera tener en cuenta para la próxima vez, pues el factor sorpresa es muy importante, a la hora de hacer una exposición individual) a pesar de ello, cabe señalar de manera destacada y positiva, la calidez y belleza del conjunto, quizás por el soporte elegido en la gran mayoría de las esculturas, (la madera) con la que el autor trabaja asiduamente, siendo algo que garantiza y aporta esa noble sensación de complacencia en el publico que la visita.

Dándonos la bienvenida a la exposición, somos recibidos por un conjunto de fotografías a color, donde el autor como único protagonista de las escenas, nos ilustra de manera testimonial y con un marcado carácter didáctico, (por otra parte, muy poco usual en estas exposiciones individuales) el proceso de realización de sus obras, el cual abarca varias etapas, que van desde aquella que responde a la selección y elección del objeto encontrado en el entorno, hasta la transformación que luego sufren en las manos del artista, ya en el estudio.

La obra de Pepe Personal, manifiesta con meridiana claridad, los antecedentes de las dos principales tendencias o fuentes de donde bebe, las cuales surgen en etapas diferentes y algo distantes en el tiempo, y que se corresponden con los movimientos artísticos del arte moderno del pasado siglo XX, por un lado, y la más destacada de las dos influencias, es sin duda la del Dadaísmo, claro que en este caso, sólo en lo que se refiere a la envoltura formal o “exterior” de sus iconografías, apreciándose en la exposición una “peligrosa” y a mi juicio, molesta similitud con una pieza emblemática del movimiento Dada, como es el caso de la representación de una “rueda de bicicleta” y que tanto me recuerda a su pretérita homóloga de 1913 y primer “ready made” del destacado artista franco-estadounidense Marcel Duchamp; (en la foto) y que a diferencia de la que hiciera este universal artista en aquellos momentos, donde más que su preocupación por los aspectos de la belleza estética y cuidado de la técnica tradicional, adquiere mayor peso lo conceptual, basado fundamentalmente en la elección accidental, cuasi “divina” por parte del artista, para descontextualizar a los objetos encontrados y así poder elevarlos a categoría de “objeto de arte” con una mínima o nula intervención o manipulación humana; en las obras de Pepe Personal, el factor “de selección” sí está condicionado por un sentido estético y discursivo de la pieza, donde existe un claro realce de la categoría de lo bello y donde se aprecia una cuidada y exquisita elaboración en las técnicas de representación en el soporte madera, haciéndose palpable la gran destreza y el buen manejo del oficio; que denota sus valiosas dotes de restaurador, de ahí que considere que la influencia del Dadaísmo en la obra de Pepe Personal, es solo en su apariencia formal, pues el fundamento conceptual del movimiento Dadaísta está amparado en la intención de destruir todos los códigos y sistemas establecidos en el mundo del arte, sin reparar en lo más mínimo en esas cuestiones que evocan a la complacencia estética por el gusto o por lo "bien hecho" técnicamente, sino más bien todo lo contrario, llegando incluso a cuestionar la propia existencia del arte.

La otra influencia que he visto destacar en la exposición de Pepe Personal, es la del arte Povera, una tendencia que se da a conocer a finales de los años sesenta del pasado siglo, (de ahí mi referencia a los dos momentos distantes en el tiempo) cuyos creadores utilizaban materiales en sus obras considerados “pobres” (de ahí la voz italiana de Povera) materiales de muy fácil obtención como la madera, la piedra, la arcilla, o también aquellos que solemos llamar de desecho o reciclados y por lo tanto carentes de valor, y que una vez trasformado por la mano creadora del artista, adquieren una nueva dimensión y valor en el terreno del arte.

Hay quizás solo un pequeño elemento que a mi juicio desentona con el lenguaje, la calidad escultórica y la fuerza expresiva de las piezas, algo que incluso la convierte en un resultado más artesanal y aficionado, de muy bajo nivel, que si bien no forma parte del cuerpo de las piezas, el autor la utiliza como elemento de terminación y presentación, me refiero a la pequeña chapilla dorada a modo de firma, con el nombre del autor. Quizás fuera preferible el recurso del grabado, grafiado, pirograbado o simplemente ocultar o integrar la firma a la pieza, que utilizar ese recurso que es sin duda más propio de un modesto artesano de mercadillo, que de un escultor como sin duda lo es Pepe Personal

Pero a pesar de ese detalle, la muestra que esta vez nos trae Personal, imprime un gusto por la nobleza de los materiales que trabaja (fundamentalmente la madera) haciendo del sugerente accidente del hallazgo, un noble pretexto para el discurso, a veces anecdótico, otras más trascendental y existencialista, pero en cualquier caso, muy atractivo y cuidado en la técnica, capaz de sacar de un trozo de madera tosco y carcomido por los insectos y el tiempo, toda la experiencia contenida en esa hermosa expresividad que sabe utilizar, combinando tanto los diversos materiales, como sus aplicaciones y procedimientos, es decir lo textural con la exquisitez de la factura en el tratamiento. Sin duda una hermosa exposición, llena de nobleza recogida no solo en su obra, sino también en el propio autor, por todo ello, en hora buena y espero que lo de la “chapilla” mi querido Personal, no te lo tomes como algo “personal”.

Hasta la próxima entrega.

Amaury Suárez

29 septiembre 2009

Traver Griñó, Genio y Figura.

Estimados lectores,

Desde mi llegada y posterior residencia a esta comarca de la Plana Alta, lugar donde las huertas tradicionales son bañadas aun por el río Mijares, a este territorio vecino del apacible y silencioso mar Mediterráneo, ese maravilloso cronista y testigo mudo del paso de tantas y tantas civilizaciones y culturas, que hoy sigue conservando lo hermosamente mágico de su luz y su inmensidad inspiradora para muchos artistas; tuve la posibilidad y el privilegio, de contemplar las obras de algunos artistas locales. Reconozco que no todos me sorprendieron de la misma manera, algunos pintores y sus obras, pasaron indiferentes ante mis ojos, otros, me hacían reflexionar y cuestionar, sobre su exagerada popularidad y sobre esas, a mi entender, casi nulas aportaciones, que dicen hace con su trabajo al arte. Incluso hoy, 15 años después de aquello, me siguen resultando incomprensibles esos supuestos y tan cacareados “valores artísticos”; afortunadamente, también encontré a un pequeño grupo de artistas, entre los que se encontraba el que es hoy nuestro protagonista, con hermosas obras llenas de singular vitalidad, frescura y belleza, con técnicas de elevada factura en su realización y sugerentes temas que hablaban con orgullo de lo autentico de su región, algo que resulta verdaderamente importante para ese factor que nos habla de la universalidad del arte y que tanto se corresponde con la cultura, idiosincrasia y las formas de vida de sus pueblos, obras que hablaban de sus costumbres y tradiciones en esa singularidad que encierra ser por ejemplo castellonense, mediterráneo, español y europeo. Hay quienes piensan, que se es más “original” y “moderno” mientras más hermético, incomprensible y alejado se muestra en el discurso artístico, o mientras más se mimetiza con lo que venga de fuera y quien así lo piense, se equivoca; pues nadie será más original, que aquel que es capaz de mostrar al mundo lo verdaderamente singular y autentico de lo suyo, aquello que lo hace único e irrepetible ante los demás.

Pues bien, dentro de aquellos magníficos artistas se encontraba el maestro, Traver Griñó, tristemente desaparecido recientemente (2-abril-1931 a 17-marzo-2008) uno de los pintores que más me han impresionado por la destreza en el manejo de la técnica de la acuarela (sin duda la más difícil de todas las que abarca la pintura) he visto pocos pintores en el mundo que la hayan ejecutado con tanta habilidad, fuerza y belleza, motivo por el cual siempre lo hice merecedor de mi admiración y del respeto por su obra.

Griñó, era un artista polémico y muy temperamental, lo conocí portando una característica boina que escondía su larga pero poco poblada melena canosa, de jocosa mirada miope, gustaba mucho de la broma fácil y se sabía maestro de una excelente técnica, el amor por la caricatura, lo hizo presentar sus trabajos en un pintoresco pueblito de mi país, San Antonio de los Baños (Cuba) donde le concedieron un importante premio, estaba muy orgulloso de ello, y cada vez que nos veíamos charlábamos de lo que era para él una importante experiencia y sin duda un merecido reconocimiento. Era un hombre muy directo y claro, algo arrogante, pero sin pedantería, sabía donde hablar y también donde prestar atención, admiraba el conocimiento en aquellos que habíamos tenido la posibilidad de estudios superiores, pero no se sentía inferior, era consciente de sus magníficas dotes como dibujante y sobre todo, se sabía conocedor de su excelente manejo en la acuarela, supongo que a veces, su exagerada sinceridad, y la manera de ser y actuar, contrastaban con algunos pensamientos más tradicionales y pueblerinos, a veces exageradamente prudentes, muy reservados e incluso hipócritas de algunos de sus colegas, de ahí que tuviera muchos conocidos, pero en realidad pocos amigos en el gremio.

Sentí mucho dolor cuando vi “desaparecer” su mural “El camino de la vida” pintado sobre una pared medianera de la plaza de Clavé, y creo recordar haber leído en alguna parte, que fue un encargo del Ayuntamiento de Castellón en el año 1987. En ese lugar hace unos pocos años atrás, la construcción de un edificio que aumentó inexplicablemente de altura, lo dejó prácticamente oculto, motivo este que le ocasionó al artista, un gran pesar y un lógico disgusto. Es curioso como hay quienes tienen muchísima “suerte” para exhibir sus obras en esta ciudad, independientemente de su propuesta y calidad estética, algo que incluso llega a ser inexplicablemente incompresible, como incomprensible y falto de sentido armónico de lo estético, es que alguien pensara en cubrir con un gigantesco septópodo “sol” amarillo pollo, la fachada azul eléctrico de un edificio del Grao de Castellón (quizás esa sea la razón por la cual, se incrementa tanto las ventas de gafas de sol, en los vecinos que habitan próximos a tan singular obra), pero bueno bromas a parte, lo cierto es que con ejemplos como este, se seguirá haciendo méritos para continuar siendo una ciudad de cuestionada belleza y orden en su aspecto urbanístico, como sus propios habitantes reconocen con cierto sonrojo.

Independientemente de esta incuestionable y absurda realidad, Castellón también puede presumir de excelentes artistas, que a pesar de todo, siempre tendrán el reconocimiento y el respeto, de los que seguimos creyendo en la nobleza del arte, en la autentica calidad que sabe alzarse por si sola, sin compadrazgos de ningún tipo, revestido de la única verdad que hace libre y autentico al verdadero arte. En donde Castellón se honra con la digna presencia del maestro Traver Griñó.

Por todo ello, muchas gracias maestro por tu obra, esta ciudad está en deuda con usted.

Muchas gracias a todos y hasta la próxima entrega.

Amaury Suárez

18 septiembre 2009

“Desde el silencio”, mutismo irrelevante en esta exposición de Amparo Fosati.

Estimados lectores.

Hoy les traigo un nuevo articulo de opinión, para hablarles de la recién inaugurada exposición titulada “Desde el silencio”, de la Licenciada y Doctora en Bellas Artes, Amparo Fosati, la cual esta abierta al público en la Sala Bancaja Hucha, en la calle Enmedio, 82 hasta el próximo día 30 del presente mes de Septiembre.

Debo confesar la curiosa sorpresa que esta muestra me ocasionó al verla por primera vez, pues estaba plenamente convencido de que se trataba de una de esas tantas exposiciones de tipo social, que se vienen realizando en este centro, a cargo de pintores aficionados (algunos de ellos miembros del Ateneo Cultural de Castellón) amas de casa o de algún alumnos de los talleres-escuelas existentes en esta ciudad, algo que de haber sido así, no justificaría la aparición de este nuevo articulo en el blog, pues considero justo y necesario, que personas noveles y aficionadas, que se inician en las artes del dibujo y el color, o de las bellas artes en general, deben ser corregidas y dirigidas primero por sus maestros, antes de enfrentarse públicamente a una valoración más profunda y critica de su quehacer artístico y creador; pero tratándose de toda una profesional como sin duda es el caso de Amparo Fosati, entonces me permito la licencia de valorarlo en su justa medida y compartir con todos ustedes mi opinión, en coherencia con los objetivos de instruir y educar el gusto estético de aquellos que se acercan con afición, sensibilidad o simple curiosidad, al mundo de las bellas artes (especialmente al de la pintura) objetivos que he tratado de alcanzar siempre con este blog.

Entrando en materia, tengo que decir que la muestra que en esta ocasión nos trae “Desde el silencio” Amparo Fosati, es de una expresión pobre y muy decepcionante, si la comparamos con su curriculum que es abalado por una formación profesional y académica. Sus trabajos hechos con aplicaciones de collages, técnicas mixtas y acrílicos, son más propios de la resultante de un simple y vulgar taller de decoración de interiorismo, en donde la manipulación elemental de la técnica y los procedimientos, responden a una anodina expresión de lo meramente estético, donde solo en lo casuístico de la experimentación y el accidente, es donde se alcanza un único valor aburrido y simple de lo estético, carente de toda aportación no solo formal, (por lo repetitivo y pueril de la resultante) sino también desde el punto de vista del concepto. Los trabajos que aquí se exhiben, no tienen realmente más valor, que aquellos que podemos encontrar y comprar en las grandes superficies comerciales o tiendas de decoración, independientemente de las nobles intenciones conceptuales que su autora quiere transmitir con ellos, pero que en ningún modo, esto se ve respaldado por la imagen, que resulta insustancial, poco elevada y nada profesional.

Siempre he sido del criterio, al menos en Arte que es de lo que conozco algo (aunque imagino que ocurrirá igual en otras ramas del saber) que son los resultados, los únicos responsables de marcar una diferencia real del verdadero conocimiento, la obra o resultante, debe ser la más clara expresión y demostración que debe distinguirnos de aquel que aun transita por el camino del aprendizaje, de la perfección técnica y la maduración conceptual, en busca de la anhelada profesionalidad; son los resultados, y no los títulos académicos, los únicos y verdaderos responsables y capaces de distinguirnos en esta carrera, pues de no ser así, estos solo servirían para llenar paredes, envolver el pescado fresco que compramos en la lonja o darle un uso mas escatológico. No dudo de los conocimientos que Amparo Fosati, pudiera tener en el terreno académico de la teoría, la pedagogía o la docencia (sobre todo con niños) porque he estado buscando y leyendo su larga experiencia que en este campo le avala, y creo sinceramente que de manera muy meritoria y honorable, pero en lo que al ejercicio de la pintura se refiere, es mejor que reflexione desde la mas sincera autocrítica, sobre sus reales capacidades y aptitudes creativas y de oficio, que le permitan aportar algún valor, en el terreno de lo formal y también en el de las ideas, pues he tenido y tengo algunos alumnos en mi estudio-taller, que aun sin títulos de bellas artes, pero con incuestionables aptitudes artísticas, creativas y de ejecución en el oficio, sus trabajos manifiestan claramente, propuestas más interesantes, novedosas y serias, con resultados mucho más profesionales, que las que vemos en esta muestra y eso estimados lectores, resulta realmente patético y muy decepcionante.

Sus trabajos, mezcla de un pobre y trasnochado informalismo con una “ingenua” y tosca figuración, nos arrojan hacia un resultado de gran pobreza visual, compositiva y cromática, donde lo más interesante desde el punto de vista conceptual, es un pequeño folio escrito, que nos da la bienvenida a la muestra, y que nos introduce en las intenciones y objetivos que persigue la autora con esta exposición, quizás hubiera sido mejor y preferible, que escribiera un ensayo o una nueva tesis de investigación sobre el tema, que atreverse a representarlo con imágenes.

Su intención conceptual está basada en la repercusión, manifestación y cualidad polisemica e intencional del silencio del ser humano, en la paradójica fuerza expresiva que tiene el callar, desde lo individual hacia lo colectivo, pero también de lo colectivo a lo individual, también como herramienta de reclamo de virtuosos y sagrados derechos sociales, políticos y humanos, específicamente en la defensa genérica de lo femenino.

Sin duda, es una interesante propuesta teórico-conceptual, que en la práctica podría resultar muy atractiva, incluso para una posible nueva tesis doctoral, pero que sin duda no se ve respaldada en lo más mínimo, por la iconografía elegida en esta exposición, resultando insuficiente e incluso incongruente a todas luces.

Hay muchos teóricos del arte que argumentan, la innegable cualidad o capacidad comunicativa de la imagen artística, de ahí que sea considerado como un valioso recurso de la comunicación y el dialogo, entre el publico de arte y la obra. Pero para que esa comunicación exista, la imagen artística debe ser clara, que no necesariamente descriptiva, coherente al concepto, que no necesariamente simple ilustración de la idea, con lo cual, la comunión entre arte y público debería estar garantizada no solo en su complacencia estética, sino también en su coherencia discursiva.

Creo que en esta exposición no ha sido así, en ella reina el silencio, el mas absurdo, callado y vacío silencio, no el silencio reflexivo que busca lo trascendente en lo anecdótico, y de la síntesis, el todo que la justifica, no el silencio de la oración intima del que nos hablaba Benavente, sino el mudo silencio vacío, absoluto e insignificante, que la hace indiferente ante nuestros ojos e insustancial ante nuestros pensamientos. Y viéndola una vez mas, recuerdo a Cicerón cuando dijo, “la verdad se corrompe tanto con la mentira, como con el silencio”, es por ello estimada Amparo, que en este momento, esta exposición no encontró la verdad con tu silencio, quizás en otra ocasión tengas mas suerte y encuentre la frase adecuada con tu pintura, mas que con tus calladas palabras.

Y ahora Shhhiiii… por favor, hagamos un poco de silencio y reflexionemos.

Muchas gracias y hasta la próxima entrega

Amaury Suárez