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12 febrero 2011

Un mundo lleno de “tarecos” en la Sala San Miguel

Tareco (n.) definición:
Ajilimoje, ajilimójili, bártulos, batiburrillo, cabo, cachirulo, chirimbolo, chisme, cosas, cosas sueltas, cositas, ensalada, enseres, maritatas, mezcla, mezcolanza, ñaque, pingo, ropa, tanate, trasto, trebejos, vestimenta, zarandajas.

Estimados lectores:

Desde que por primera vez en 1917 Marcel Duchamp colocara un urinario en una exposición bajo el titulo “Fontaine” como elemento ilustrador de lo que el consideraba su percepción estética del no-arte, y no precisamente como una visión sensible e impulsora del arte nuevo; los museos, galerías y espacios estatales vinculados a las corrientes englobadas en la post vanguardia informalista y/o conceptual, erróneamente calificados como espacios de arte contemporáneo (como si lo contemporáneo solo fuera ese tipo de arte o lenguaje) no dejan de llenarse de “obras” ininteligibles, de dudoso valor estético, de inservibles y mugrientos objetos cotidianos, donde lo “nuevo” ha dejado de serlo (ya desde hace mucho tiempo) y donde se hace cada vez más necesario contar con grandes espacios de almacenaje para guardar tantos "tarecos" inútiles y anodinos, que no hacen otra cosa que “engordar” con el polvo que contienen; provocando la misma indiferencia, incomunicación e incluso rechazo, que la del famoso y blanquecino urinario de aquel connotado artista francés, solo que casi siempre, los “nuevos” intentos que siguen reclamando su parcela de “originalidad”, me recuerdan cada vez mas al original y por lo tanto, todos me siguen resultando más aburridos si cabe.

Esta fue precisamente la sensación que experimenté en parte, al visitar la exposición “Pailletes, Prothèses, Poubelles” (Lentejuelas, prótesis, basura) de Anita Molinero, Nina Childress y Emmanuelle Villard que se encuentra en estos momentos exhibiéndose en el Centro de Exposiciones San Miguel de la Fundación Caixa Castelló-Bancaixa en la calle Enmedio, 17; y que como no podía ser de otra forma (ya que este tipo de arte suele necesitarlo) viene acompañada hasta con un comisario, el señor Ramón Tió Bellido para explicárnosla, el cual nos “ilustra” en su presentación on-line, http://obrasocial.bancaja.es/cultura/exposiciones/exposicionesficha.aspx?ID=352 con un lenguaje que solo a él y tal vez a unos pocos más, le puede resultar de gran interés, no por lo atractivo y profundo de los conceptos que maneja, sino quizás por lo insulso, simple y ambiguo que resulta aquello que nos dice, ya que en su texto, no solo describe lo que todos vemos, sino que además trata de imponer lo que nadie percibe. Cuando estoy en presencia de casos como estos, siempre llega a mi memoria las palabras de David Hockney cuando dice “No es necesario creer en lo que dice un artista, sino en lo que hace”, creo que cuando tenemos la necesidad de explicar a los demás lo que uno hace, se me ocurre pensar en dos causas que lo provocan – seguro existen mas, pero solo diré dos - , la primera, porque la creación de la obra solo responde al interés y satisfacción del que la hizo, algo que a priori no estaría mal, si tenemos en cuenta que es bueno respetar la libertad individual del artista, para que este pueda hacer y decir lo que considere necesario, pero en defensa de esa misma libertad individual, no podemos romper el vinculo con aquellos que están llamados a disfrutar y valorar lo que hacemos, es decir el publico de arte, donde incluyo también a muchos especialistas del ramo, como críticos y pintores, ya que si no los tenemos en cuenta y/o los negamos, ¿Para qué vale la pena realmente esa libertad individual? con lo cual ¿Qué sentido tendría una exposición como esta que nadie entiende y pocos admiran? Algunos pensaran que este hermetismo en el discurso de las obras, también se encuentra presente en otros movimientos o tipos de artes, como por ejemplo el Abstraccionismo, pero sin embargo, la sutil diferencia que radica entre estos dos enfoques o maneras de crear, es que en el Arte Abstracto, sus resultados se estructuran a partir de los recursos plásticos inherentes a la propia pintura, con lo cual no resulta del todo hermético al menos para aquellos que entienden ese lenguaje, manejan los conceptos y saben utilizar los recursos que le son propios en su manera de expresarse.

Y la segunda causa, quizás más genérica y reflexiva que la anterior, pero en estrecha vinculación con esta, es que para que el arte resulte ser un factor de estimulo a la meditación y a la sensibilidad de las personas, (especialistas o no) es necesario que estas se reconozcan en él, porque si no algo falla, o está mal hecho y en esta exposición, por más neumáticos y partes de automóviles que se exhiban o azules contenedores de basura que cuelguen del techo, no creo que este recurso inspire siquiera a la comprensión sensible y empatía de mecánicos automotrices, o distinguidos trabajadores de la limpieza urbana.

Lo cierto es que a pesar de todo y como dato curioso, podemos contemplar un amplio derroche en la utilización de los soportes empleados en esta exposición tales como: neumáticos de coche y de maquinaria agrícola que cuelgan del techo de la sala, contenedores de plásticos para la basura urbana, medio derretidos como consecuencia de la acción del calor de un soplete, cajas de alambres de acero, plásticos multicolores, faros traseros de automóviles derretidos y ensamblados cual mosaico y muchos más cacharros que me hacen pensar más en una gran operación de orden y limpieza de un taller de mecánica, que en una sala de exposiciones donde se exhiben piezas de arte.

Y es que la gran paradoja de todo esto radica, en que muchos de los representantes o que representan a este tipo de arte, insisten en negar de manera reiterada, el valor de modernidad o contemporaneidad que pudieran tener los oficios tradicionales, clásicos o mal llamados académicos. Para muchos de estos defensores de la mega modernidad y la ultra vanguardia contemporánea, un pincel, un poco de pintura y un trozo de lienzo, resulta algo obsoleto, pasado de “moda” y casi sin sentido hoy en dia, pero sin embargo, en esta exposición de tanto “Arte Contemporáneo”, es precisamente el aspecto del soporte que se ha utilizado en la obra, lo que parece ser el elemento causal que provoca lo “original” o “único” del resultado, eso que sin embargo en otro momento (arcaico para algunos) de otro tipo de arte, no tendría mayor interés que aquel que respalda la durabilidad de lo técnico. Es curioso comprobar como esa exaltación de la llamada individualidad en el resultado, se vincula a este aspecto (el soporte) que siempre ha estado más vinculado al medio técnico y material que abarca el oficio, que a la finalidad de la propuesta conceptual del discurso.

Al final con esta moderna concepción de lo “contemporáneo”, hemos pasado de un arte, donde la comunicación de los discursos en mayor o en menor grado era entendida, o al menos compartida por todos, a un mundo de "tarecos" inservibles, mudos y caducos que esperamos, que como el polvo que las cubre, se pierdan en el olvido, con la más mínima brisa del equitativo y justiciero pasar del tiempo.

Hasta la próxima entrega

Amaury Suárez

27 enero 2011

"Confluències" Una exposición con mucho gusto.

Estimados lectores:

“Confluències” es el titulo que ha elegido la joven artista castellonense Altea Grau, y que estará abierta al público hasta el próximo dia 29 de enero, en el Centro Municipal de Cultura de la calle Antonio Maura, 4. Una hermosa exposición donde “confluye” la intención conceptual de los discursos, con la fuerza y belleza de las imágenes.

Refugiada en el informalismo, en lo que al aspecto formal de las obras se refiere, la artista aborda un amplio abanico de técnicas y procedimientos, en su mayoría del grabado, aunque encontramos también en la exposición, ejemplos muy sencillos, pero agradables de dos instalaciones. Siendo el aspecto formal precisamente, el que permite una clara armonía o "confluencia" autoral de la muestra, a pesar de los variados conceptos en los discursos de las obras. Este aspecto, (el formal) se ve envuelto en un cierto aire nostálgico, que tanto me recuerda al arte de los años 50 en los Estados Unidos de América con aquel expresionismo abstracto de Pollock y sobre todo, de Cy Twombly (segunda imagen del párrafo) o también aquel inquietante “Spazialismo” de Lucio Fontana, que a su vez bebe del dinámico y casi frenético Rayonismo ruso de Mijaíl Larionov, surgido unos años antes, alrededor de 1910.

Pero sean cuales sean las influencias, que por otra parte, nadie está exento de tenerlas, la exposición de la joven artista Altea Grau, es de esas muestras que bien vale la pena ver, porque sin duda resulta todo un placer para nuestros ojos; pues el rigor y la buena factura en los resultados de sus obras, nos hablan de un trabajo serio y constante, apto solo para aquellos que pretenden con su arte llegar a lugares más cimeros, de reconocimiento y prestigio, por meritos propios y de una manera honesta.

Enhorabuena a la artista y también al Centro Municipal de Cultura de la calle Antonio Maura 4, pues con exposiciones como estas, se nos olvidan aquellas recientes, que mejor hubiera sido no haber visto.

Hasta la próxima entrega.

Amaury Suárez

21 diciembre 2010

Como bálsamo para los ojos.

Estimados lectores.

Ya estaba por pensar que este año cultural en Castellón, lo cerraríamos con el amargo sabor de boca, que nos dejaron por una lado, la noticia de la realización de la nueva escultura del omnipresente “artista” de la corte, Juan Ripollés y por otro, la exposición de los “artistas” del Ateneo Cultural de nuestra ciudad, pero afortunadamente, después de estas amargas experiencias, la suerte se compadece de nosotros y el pasado martes dia 15 y hasta el 31 del presente mes de Diciembre permanecerá abierta al público en el Centro Cultural Provincial de las Aulas, la exposición “Acuarel –les” del pintor saguntino Vicent Román (Sagunto, 1952).

En esta ocasión, el experimentado pintor nos regala una muestra de aproximadamente 13 piezas de gran formato, todas ellas con la temática de marinas y realizadas en la muy compleja, difícil pero siempre hermosa técnica a la acuarela, de la que Vicent Román es considerado por la critica especializada, todo un adiestrado maestro.

Sus obras de gran soltura y control en lo gestual, nos ilustra sobre un fresco y espontáneo resultado, que convierten al discurso del motivo en escenas de gran belleza y lirismo. Es de agradecer la ausencia de elementos ornamentales, a veces gratuitos, que tienden a la exaltación superficial y "cursi" de lo bello, muy usados por otra parte, por pintores aficionados y comerciales, que arrojan casi siempre con este recurso, un resultado más propio de tiendas de decoración, bazares o de grandes almacenes y que en estas obras, no está presente. El pintor prefiere hablarnos de la amplitud de un discurso que transmiten las emociones, donde lo anecdótico trasciende a esa universal belleza, que no solo aparece cuando estamos en presencia de un maestro del oficio, sino además cuando “respiramos” una pintura (que como esta) parece haberse hecho de aire, mar y cielo.

Es sinceramente todo un lujo y un gran placer, poder disfrutar de una exposición como esta, hecha sin duda desde la experiencia y el virtuosismo técnico, pero también desde un elevado sentimiento de amor y devoción hacia el mar y la naturaleza, y que tanto me recuerda a aquellos pintores románticos de la primera mitad del siglo XIX como él ingles William Turner, (segunda imagen del parrafo) pero que curiosamente en esta ocasión, Vicent Román nos la presenta en una visión más sugerente y actual, convirtiendo a cada cuadro, en una hermosa concepción abstracta del escenario elegido, donde la espontaneidad y la frescura del lenguaje de la acuarela, parece alzarse cual orador en imaginaria tribuna, para recitarnos su más hermosos poemas.

De más esta decirles que les recomiendo muy efusivamente a todos ustedes, una obligada visita a esta exposición, pues sin duda esta sí es de esos ejemplos de los que podemos no solo disfrutar de la propuesta del discurso plástico, sino además, aprender mucho de su exquisita técnica. Y es que la exposición de Vicent Román, es como un bálsamo para nuestros ojos.

Hasta la próxima entrega

Amaury Suárez

14 diciembre 2010

Mas Arte y menos “Artistas”.

Estimados lectores.

Como ya viene siendo costumbre por parte del Ateneo Cultural de Castellón, el pasado jueves dia 9 y hasta el 22 de este mes, permanecerá abierta la exposición “Artista del Ateneo” en una nueva edición que recoge el trabajo (en su mayoría pinturas, aunque también se exhiben un par de esculturas) de 34 miembros, (32 pintores y 2 escultores) pertenecientes a esta institución.

Aun cuando la muestra presenta una agradable sensación visual, mucho más despejada y clara que las anteriores y por lo tanto, eso hace que gane bastante su presentación en el espacio expositivo, la calidad de la exposición sigue siendo aun muy pobre y aficionada, a pesar de que existen algunos (más bien pocos) ejemplos que dignifican la muestra. Y no es que considere, como según me enteré, dijo nuestro Presidente en la inauguración de la muestra, aludiendo de forma indirecta a unas palabras que publiqué en este blog hace algún tiempo, que para mi, cada exposición colectiva que presentan los miembros del Ateneo, deba ser equiparable a una Bienal como la de Venecia, o a una Feria Internacional de Arte como la de ARCO, Miami o Chicago; ni mucho menos mi estimado D. Vicente Castell, No, eso no es lo que yo expuse en mi anterior artículo de opinión en este blog, yo dije que cuidar de la calidad de las obras que representan a una institución seria, como debiera ser el Ateneo Cultural de Castellón, es lo mínimo que se debiera exigir a los exponentes que participan en las muestras colectivas, y esto no tiene nada que ver con aspiraciones utópicas y deseos personales. Soy consciente de la calidad que tienen la mayoría de los pintores de Castellón en general y los de nuestro Ateneo en particular, algunos incluso han sido, o son, alumnos míos, (por cierto, contados entre los mejores). Esto quizás tiene que ver más con responsabilidad, esfuerzo y trabajo por parte de todos los miembros de la Junta Directiva, entre los que se encuentra (como no podía ser de otra forma) usted como primer responsable, porque ustedes tienen el deber y la responsabilidad de trabajar lo mejor posible, por y para la institución que representan y que a la vez nos representa a todos. Y pienso que siempre será mejor que lo hagan con el espíritu autocrítico que se espera de todos ustedes, con los ojos y los oídos bien atentos, ante cualquier sugerencia, opinión o critica, porque sin duda es la mejor manera de crecer, y sentirse realmente orgulloso de los resultados del trabajo realizado.

Tampoco mi planteamiento tiene que ver, con negar derechos a los miembros, sino exigirles desde un posicionamiento racional, coherente y justo, que estén a la altura en cada actividad o exposición colectiva que realicen, de la institución a la que pertenecen. Si alguien quiere hacer una exposición individual y asumir en solitario la responsabilidad tanto técnica, como la del discurso o propuesta de su trabajo, desde luego que lo puede hacer y está en todo su derecho, pero en ese caso, No es la imagen, ni la obra del Ateneo la que se juzgaría, sino la del autor que a titulo personal, utiliza la sala de exposiciones que la institución le ofrece como miembro, asumiendo individualmente las consecuencias tanto de éxito, como de fracaso.

Algo muy diferente es tener una actitud indulgente, permisiva e inconsecuente ante la calidad de actividades como estas, donde la institución Sí proyecta su imagen fuera de sus puertas al conjunto de los ciudadanos que la visitan, sean estos de aquí o de fuera de nuestra ciudad. Que no se tenga la menor duda que en una exposición colectiva, organizada y auspiciada por el Ateneo Cultural de Castellón, la imagen de la institución es la que se expone y por lo tanto, asume los riesgos de ello.

Ya dejé por escrito en ese pasado artículo al que usted indirectamente ha hecho referencia, donde radica la diferencia, si tiene ocasión D. Vicente, le ruego que lo vuelva a leer y sobre todo, trate de hacer un amable esfuerzo por entender mis intenciones y argumentos, tampoco tengo ningún inconveniente en explicarlo públicamente en una charla coloquio a todos los miembros, (también a los de la Junta Directiva) si así fuera necesario o lo considera usted oportuno, mis intenciones son las mejores para con la institución, así como mi respeto a los miembros que la dirigen, pero sinceramente pienso que lo que se hace en el apartado de Artes Plásticas permitiendo actividades como esta, no ayuda a la imagen de un centro que pretende, o debe ser, un ágora de conocimiento, belleza y calidad en su imagen, otra cosa muy distinta es que lo llamemos “Asociación de aficionados al Arte”, o “Colla del Arte” o “Club de pintores y escultores noveles” o cualquier otro nombre que se le pudiera ocurrir para definirla, pero en ningún caso Ateneo Cultural de Castellón, creo que es de justicia rememorar con honra el templo de Minerva (diosa de la sabiduría) y merece no solo más “categoría” (como se suele decir por estas tierras) si no además, un cuidado más serio de la imagen.

Para terminar y también a modo de sugerencia, siendo coherente con la valiosa semántica en cuanto a las intenciones y definiciones de los conceptos que utilizamos para describir una cosa o un fenómeno, quizás sea más coherente con la calidad que nos presentan estas muestras colectivas, cambiar lo de “artistas” del Ateneo por “Trabajos de pintura y escultura de los miembros del Ateneo”. Lo digo porque “artistas” en esta exposición no he encontrado a ninguno, ya que un artista es un individuo que ha desarrollado tanto su creatividad como la capacidad de comunicar la experiencia vivida, mediante el buen uso de la técnica y la originalidad de la idea, y en esta muestra, (como en las anteriores) salvando poquísimas excepciones de un loable oficio, hay serias carencias tanto de técnicas, como de propuestas en los trabajos, así que sería mejor no llamarnos artistas, porque a mi juicio, es mucho pretender y la modesta humildad nunca esta de más sobre todo en arte, donde abunda tanto “fantasma”.

Espero que esta vez haya quedado más clara mi opinión, sobre las exposiciones colectivas que realizan los “artistas” del Ateneo Cultural de Castellón y como no puede ser de otra forma, invito a todos vosotros (si no tienen una cosa mejor que hacer) a que visiten la muestra en la calle Antonio Maura, 4.

Hasta la próxima entrega.

Amaury Suárez