Translate

06 octubre 2011

"25 anys de bodegons". Ganándose el respeto.

Estimados lectores.

El pasado martes 4 de octubre quedó inaugurada la exposición titulada "25 anys de bodegons" (25 años de bodegones) de la pintora Claudia Trilles Porcar (Claudia de Vilafamés) en el Centro cultural provincial “Las Aulas” de nuestra ciudad.

En un ambiente realmente distendido y con gran asistencia de público, la muestra recibía a los visitantes con una proyección audiovisual en una pequeña pantalla situada en la sala colateral a la que exhibe la exposición principal, mostrándonos una breve panorámica del quehacer artístico de Claudia de Vilafamés en donde se visionaban una serie de cuadros realizados por ella en diferentes épocas. Recurso este que le ofrecía al público asistente la posibilidad de conocer aun más de cerca a esta pintora.

Conozco la obra de Claudia de Vilafamés desde hace años (prácticamente desde que llegué a vivir a Castellón a principio de los 90) y siempre me ha parecido de gran rigor y belleza en lo técnico, aún cuando el género y el lenguaje tratado (bodegones naturalistas) al parecer hayan pasado de “moda” y no suelan resultar tan “atractivos” o “sorprendentes” como los de la “nueva iconografía contemporánea” tratándose a veces con menosprecio y de manera peyorativa tanto por el público de arte, como por la critica “especializada”, sobre todo aquella que solo ve el valor de la “originalidad” en lo “moderno”, lo “contemporáneo” o lo de “vanguardia” cuando muchas veces se recurre de manera falaz a la supremacía de la “idea” porque existen claras carencias en el dominio de lo formal, que se expresa en un mal uso del oficio en la aplicación de las técnicas. Y es que la artesanía bien hecha (a pesar de no ser ni lo único, ni lo más importante) aún nos sigue sorprendiendo favorablemente (incluso en aquellos que somos conocedores y especialistas de ella) porque sin duda resulta ser el elemento que ante la duda de valoración, nos puede aclarar si estamos en presencia de un artesano, un farsante o realmente un artista.

Y en el caso de la obra de esta pintora, es referirnos a lo “bien hecho”, entendido esto en un sentido exacto del rigor y el respeto por el oficio y también por la coherente y más autentica condición de ser un pintor (en este caso pintora) aunque hoy en día algunos busquen refugio en lo efímero y superficial de la moda, o en los contaminantes y sórdidos factores extra culturales que algunos “artistas” establecen en su relación con aquellos sectores del poder político, el mercado y la especulación.

Hablar de la obra de Vilafamés es referirnos a una visión amable, hermosa y lírica de la cotidianidad, de la huella del tiempo que es recogida en las vasijas que representa en sus cuadros, de la calidez del recuerdo del hogar de antaño, silencioso, rural, humilde. Convirtiendo a la anécdota en elevado discurso, reflejado en el gusto por el detalle preciosista, que la autora nos presenta con elegancia y señorío. Su actual exposición formada por un total de 15 obras, es en suma una hermosa y referente muestra de calidad y gusto, condición “sine qua non” para lograr la admiración y el respeto, porque Claudia de Vilafamés es sin duda un valioso espejo donde debiéramos reflejarnos todos y como es natural, algunos más que otros.

La exposición permanecerá abierta al público hasta el próximo día hasta el 29 de octubre y como deben suponer, se la recomiendo muy en especial ya que desde que abrió la temporada el pasado septiembre los ejemplos de exposiciones que hemos tenido han sido bastante insuficientes y para una que se nos presenta con calidad, bien vale la pena no desaprovecharla.

Hasta la próxima entrega.

Amaury Suárez

24 septiembre 2011

José Manaut. Pintor, masón y comunista.

Estimados lectores.

El pasado 20 de septiembre quedó inaugurada en el centro cultural provincial de las Aulas, la exposición monográfica del pintor valenciano José Manaut Viglietti (Llíria 1899 – Madrid 1971) donde acudieron un buen número de asistentes así como importantes personalidades de las artes y la política entre las que destacaba Dña. Stela Manaut hija del pintor y directora del museo dedicado a la vida y obra de este artista.

Sin duda es complicado hacer una valoración técnica de la obra de alguien que físicamente ya no se encuentra entre nosotros y por lo tanto no puede tener la posibilidad de aportar su punto de vista, y además de ser alguien que de alguna manera ya forma parte de la historia del arte de esta región; sin que esta valoración no sea entendida por algunos, como un acto de autosuficiencia del que analiza (en este caso yo) aun cuando los que piensen de esa forma, estén expresando con su enfoque una limitada visión intelectual del fenómeno. Y si además el personaje al que pretendes valorar su obra, posee valiosos meritos extra culturales relacionados con factores de tipo ideológico, moral e incluso iniciático muy admirados y respetados por un amplio público de este país, afines a sectores históricos de la izquierda y la republica, mucho más. Pero a pesar de ello, pienso que vale la pena arriesgar, pues soy de la opinión de que un hombre puede ser al mismo tiempo virtuoso como persona en sus actos e ideas y no serlo tanto e incluso cometer errores, en otras actividades relacionadas con su profesión, en este caso la pintura. Pienso que exponer los errores y carencias de un pintor más o menos reconocido y valorado, como es el caso de José Manaut ya hoy “aceptado” por la historia, me ofrece la posibilidad de demostrar a mis lectores, y sobre todo a esos nuevos “artistas” que ya se creen haber llegado a la cúspide del éxito, la gran dificultad que encierra y ha encerrado siempre esta profesión, para que a veces se tome tan a la ligera, aunque solo sea en referencia a los aspectos técnicos y/o de oficio, que resultan ser siempre los menos complejos en relación con el discurso, la idea o el concepto de la obra. De este modo, el análisis y valoración técnica del trabajo de uno de los “grandes” me permitirá ayudarles a que tengan un poco más de coherencia, humildad y sentido común y traten sobre todo de hacer más importante el pincel que su propia lengua.

La obra de José Manaut se desarrolla en una época donde la rigidez establecida por las normas académicas en las bellas artes, era condición sin ecuanum de su razón de ser. La pintura y el arte en general, presentaba una marcada preocupación por “lo bien hecho” entendido esto, no solo por el buen manejo de la técnica, sino además por una exaltación elevada de la distinguida categoría estética de lo bello, que precisamente era representada por una concepción tan hermosa como fiel de la realidad. La pintura de principio del siglo XX en Europa y particularmente en España, recogía toda una herencia del oficio del pintor que había sido depurado con los siglos, no solo en su aspecto artesanal, sino además en la percepción y aplicación de los conceptos y términos donde estos se representaban, bien fuera en dibujos, imágenes graficas, pinturas de caballete o incluso murales; muestra de ello la podemos encontrar claramente en las obras de pintores tales como: Joaquín Mir (1873-1940), Ramón Casas (1866-1932), Santiago Rusiñol (1861-1931), Cecilio Pla (1860-1934) y el gran Joaquín Sorolla y Bastida (1863-1923) entre otros muchos, todos ellos grandes maestros que hacen valer el buen arte de la pintura, expresándolo en sublimes ejecuciones de la técnica y del sentido estético en sus obras.

Pero en el caso de la pintura de José Manaut esa calidad técnica no se aprecia con la misma facilidad, ni el virtuosismo que vemos en las obras de los pintores antes mencionados. Quizás su interés por el arte y la pintura en particular, consistía más en un medio de expresión del discurso de tipo ideológico y ético, comprometido con los sagrados derechos del ser humano en un mundo mejor, que distinguen a la hermosa divisa de la Orden Masónica de libertad, igualdad y fraternidad, y no tanto a cuestiones relacionadas con la aportación plástico estética. En cuyo caso, sus grandes meritos estarían más relacionados con una gran altura humana de hombre libre y justo, pero en cierta medida, en detrimento de su calidad como pintor y artista, aunque esto no quiera decir que fuera un mal pintor, pero sí muy inferior a los anteriormente mencionados y a otros que incluso la historia del arte recoge con mucho menos reconocimiento de su valor y aportaciones.

Algunos ejemplos de la muestra que se expone en estos momentos en el salón principal del centro cultural provincial “Las Aulas” dan buena fe de ello; y así podemos apreciar retratos con errores del dibujo en manos y rostros, fallos en la perspectivas lineal y cromática de los paisajes, tratados con pinceladas más que sueltas “descuidadas” y un cromatismo pobre de la paleta que si bien bebe de la gestualidad y luz de Joaquín Sorolla, solo lo hace en un sentido superficial y a veces caricaturesco de las formas y las atmosferas de los cuadros, factores estos que destacan por encima de algunos otros fallos que evidencian una calidad notable, pero nunca excepcional como muchos de sus contemporáneos.

Pero en cualquier caso, y a pesar de sus fallos y limitaciones técnicas del oficio de pintor, será siempre justo este merecido y en suma modesto homenaje a José Manaut, un hombre cuya mejor obra fue “pintada” desde la cárcel, con el compromiso de sus ideas de justicia y con la coherencia de ser siempre un hombre libre y de buenas costumbres, a la Gloria del Gran Arquitecto del Universo.

La exposición permanecerá abierta al público hasta el próximo 1 de Octubre en los horarios de visitas acostumbrados.

Hasta la próxima entrega.

Amaury Suárez . • .

21 septiembre 2011

La dolorosa picada de las “Medusas”

Estimados lectores.

Como ya les había advertido en uno de mis artículos anteriores, al parecer el pasado día 15 del presente mes, ha sido la fecha “elegida” para inaugurar las exposiciones de pintura en los espacios expositivos de nuestra ciudad. Tal es el caso de esta que se exhibe en la Sala Bancaja Hucha de la calle Enmedio 82 de la pintora Reyes Sales a la que voy a referirme en este artículo de opinión, la cual lleva por titulo “Medusas” y que coincide en ser la tercera muestra en inaugurarse ese mismo día junto a la de los “artistas” del Ateneo de Castellón y a la de Eva Córdoba Armelles en el centro cultural Castalia Iuris, todas ellas en nuestra ciudad.

La exposición “medusas” de Reyes Sales es de esas que uno no sabe muy bien como enfrentar, no por la complejidad de la propuesta, (lo cual seria un atractivo reto) sino en relación a que decir a su favor, y casi como en la mitológica escena que hace héroe a Perseo, me quedé de piedra al observarla. A parte del correcto montaje de las obras y una agradable distribución por el espacio de la sala, el motivo resulta pueril y sin interés discursivo aparente, por otra parte, la manera de acometerlo es pobre en recursos técnicos que abarca no solo la escasez de sus procedimientos, sino además sus posibilidades expresivas, en fin, que si tuviera que establecer alguna semejanza o paralelismo entre motivo y discurso, y valorar de forma coherente la muestra, diría que tanto a esta exposición, como a las propias medusas marinas, no hay por donde cogerlas, ya que ambas coinciden en el daño que provocan a los sentidos, unas en el tacto (el animal) reaccionando en nuestra piel con su doloroso veneno y la otra en el de la vista (la exposición) cuando asistimos a verla.

La simpleza compositiva que apreciamos en todas y cada una de las obras, no es solo molesta en su aspecto visual, sino que además denota la incapacidad de su autora en proponernos al menos un “giño” de riesgo y experimentación en este aspecto. Desde el punto de vista técnico, la acuarela como técnica de representación tiene una manipulación limitada y pobre, el efecto de espontaneidad se vuelve gratuito y previsible, repitiéndose hasta la saciedad la misma fórmula que se ve reforzada con la misma composición del motivo. El recurso de las reservas a modo de grafiado y que actúa como efecto de textura “signal” dentro del elemento protagonista, es reiterativo y cansino tratando de aportar un cierto lirismo que se vulgariza en su constante repetición y que realmente aburre. El divorcio de la figura con el fondo es evidente y el motivo aparece recortado y plano, haciéndose por momento opaco, característica ésta que entra en peligrosa contradicción con la técnica propuesta. Solo el color se nos presenta cauto en sus variables, aunque sus combinaciones cromáticas siguen siendo simples y muy elementales, dejándonos entre ver de alguna manera la intención de agradar pero que no va más allá de una belleza simplista y en suma decorativa.

Desconozco las causas o motivos que provocaron no solo este resultado expositivo, sino el deseo de realizar esta exposición, pero sean cuales sean estos, lo cierto es que Reyes Sales nos ofrece una muestra intrascendente, aburrida y muy limitada tanto en lo formal, como en su discurso. Y mejor hubiera sido no exponer antes que mostrar un resultado como este tan carencial y desabrido, no solo por respeto al público que lo merece todo, sino también y sin duda mas importante aun, por respeto a ella misma.

Pero como suelo hacer siempre a pesar de exponer claramente mi opinión, invito a todos ustedes a que visiten esta muestra, aunque sea por el solo hecho de comprobar si la realidad es tan terrible o solo es que he tenido un mal día debido a la dolorosa picada de unas medusas.

Hasta la próxima entrega.

Amaury Suárez

20 septiembre 2011

"Gamas" de Córdoba Armelles

Estimados lectores.

Con gran éxito de asistencia de publico quedó inaugurada el pasado 15 de septiembre la exposición titulada “Gamas” de la joven pintora Eva Córdoba Armelles en el salón del centro cultural Castalia Iuris de nuestra ciudad.

La muestra, con un agradable sentido expositivo en cuanto a la distribución y colocación de las piezas, hacen posible una fácil lectura de las imágenes que en esta ocasión Córdoba Armelles nos presenta combinándolas además con la posibilidad funcional de que su iconografía pueda ser al mismo tiempo un cuadro, o una imagen impresa en una prenda de vestir, intención esta que la autora refuerza claramente colocando en la galería un conjunto de maniquíes de costurera vestidos con camisetas negras de sport donde ha impreso en cada una de ellas, un ejemplo de sus cuadros.

A diferencia de las exposiciones anteriores donde el color era un recurso tenido en cuenta por su autora en esta, Córdoba Armelles prefiere el blanco y negro, acercándonos a un concepto más gráfico del lenguaje, donde las “tintas” planas (en este caso realizadas con óleo) le aportan sobriedad y elegancia a la imagen, algo que contrasta mucho con el motivo que resulta primitivo o ingenuo cual dibujo infantil. Claro que a los efectos de acabado hubiera sido más conveniente que utilizara el acrílico como técnica pictórica, pues el lento y dispar secado del óleo produce en los planos de los fondos y en algunas partes de las figuras, grandes manchas del aceite que actúan en detrimento de la factura de las piezas.

Sin duda la productividad y el entusiasmo que ha demostrado Córdoba Armelles desde su reciente aparición en el panorama de las artes plásticas de nuestra ciudad es claro y notorio, en muy poco tiempo, hemos sido testigos de su trabajo en varios escenarios expositivos, lo cual nos habla de su gran capacidad creadora y sobre todo productiva, algo que si bien es importante, no lo es todo en el arte, y sería bueno que después de tantas “apariciones” tanto de ella, como de su obra, se tomara un merecido descanso y se dedicara más a la reflexión, estudio y perfeccionamiento de los aspectos técnicos que aun resultan un tanto carenciales y en ocasiones actúan en detrimento de sus trabajos. Pintar mucho está bien, pero pintar bien, es sin duda mucho más importante; y para ello se necesita observar, estudiar y perfeccionar la técnica para así poder madurar con pleno conocimiento de causa, tanto en la forma, como en el interés de los contenidos que se quiera decir con ella.

Eva Córdoba Armelles es una joven pintora con gran ilusión por la pintura y el arte en general y ha decidido llevar a cabo sus sueños en este complejo mundo donde todo resulta ilusorio y a veces los caminos se vuelven duros y muy difíciles. Pero alguien dijo una vez que si en nuestros sueños hemos construido un castillo en el aire, no se ha perdido el tiempo, porque es allí donde debería estar. Ahora falta construir los cimientos debajo de él para que sea realmente hermoso, completo y útil.

Enhorabuena por esta exposición que resulta amable, tierna y cándida, como los ojos de un niño. Ingredientes que siempre se agradecen en estos tiempos de abundante hipocresía y miseria en los valores. Porque aun sin ser nada extraordinaria en discurso, ni gozar de gran virtuosismo técnico, se muestra fresca y dulce como un beso en la mirada.

Les recomiendo a todos visitar esta exposición que estará abierta en dicho centro, hasta el próximo 5 de Octubre en el horario comprendido entre las 9 y las 14:30 y de 16:30 a 19:00 horas y los viernes desde las 9 hasta las 14:30 horas.

Hasta la próxima entrega.

Amaury Suárez