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18 septiembre 2009

“Desde el silencio”, mutismo irrelevante en esta exposición de Amparo Fosati.

Estimados lectores.

Hoy les traigo un nuevo articulo de opinión, para hablarles de la recién inaugurada exposición titulada “Desde el silencio”, de la Licenciada y Doctora en Bellas Artes, Amparo Fosati, la cual esta abierta al público en la Sala Bancaja Hucha, en la calle Enmedio, 82 hasta el próximo día 30 del presente mes de Septiembre.

Debo confesar la curiosa sorpresa que esta muestra me ocasionó al verla por primera vez, pues estaba plenamente convencido de que se trataba de una de esas tantas exposiciones de tipo social, que se vienen realizando en este centro, a cargo de pintores aficionados (algunos de ellos miembros del Ateneo Cultural de Castellón) amas de casa o de algún alumnos de los talleres-escuelas existentes en esta ciudad, algo que de haber sido así, no justificaría la aparición de este nuevo articulo en el blog, pues considero justo y necesario, que personas noveles y aficionadas, que se inician en las artes del dibujo y el color, o de las bellas artes en general, deben ser corregidas y dirigidas primero por sus maestros, antes de enfrentarse públicamente a una valoración más profunda y critica de su quehacer artístico y creador; pero tratándose de toda una profesional como sin duda es el caso de Amparo Fosati, entonces me permito la licencia de valorarlo en su justa medida y compartir con todos ustedes mi opinión, en coherencia con los objetivos de instruir y educar el gusto estético de aquellos que se acercan con afición, sensibilidad o simple curiosidad, al mundo de las bellas artes (especialmente al de la pintura) objetivos que he tratado de alcanzar siempre con este blog.

Entrando en materia, tengo que decir que la muestra que en esta ocasión nos trae “Desde el silencio” Amparo Fosati, es de una expresión pobre y muy decepcionante, si la comparamos con su curriculum que es abalado por una formación profesional y académica. Sus trabajos hechos con aplicaciones de collages, técnicas mixtas y acrílicos, son más propios de la resultante de un simple y vulgar taller de decoración de interiorismo, en donde la manipulación elemental de la técnica y los procedimientos, responden a una anodina expresión de lo meramente estético, donde solo en lo casuístico de la experimentación y el accidente, es donde se alcanza un único valor aburrido y simple de lo estético, carente de toda aportación no solo formal, (por lo repetitivo y pueril de la resultante) sino también desde el punto de vista del concepto. Los trabajos que aquí se exhiben, no tienen realmente más valor, que aquellos que podemos encontrar y comprar en las grandes superficies comerciales o tiendas de decoración, independientemente de las nobles intenciones conceptuales que su autora quiere transmitir con ellos, pero que en ningún modo, esto se ve respaldado por la imagen, que resulta insustancial, poco elevada y nada profesional.

Siempre he sido del criterio, al menos en Arte que es de lo que conozco algo (aunque imagino que ocurrirá igual en otras ramas del saber) que son los resultados, los únicos responsables de marcar una diferencia real del verdadero conocimiento, la obra o resultante, debe ser la más clara expresión y demostración que debe distinguirnos de aquel que aun transita por el camino del aprendizaje, de la perfección técnica y la maduración conceptual, en busca de la anhelada profesionalidad; son los resultados, y no los títulos académicos, los únicos y verdaderos responsables y capaces de distinguirnos en esta carrera, pues de no ser así, estos solo servirían para llenar paredes, envolver el pescado fresco que compramos en la lonja o darle un uso mas escatológico. No dudo de los conocimientos que Amparo Fosati, pudiera tener en el terreno académico de la teoría, la pedagogía o la docencia (sobre todo con niños) porque he estado buscando y leyendo su larga experiencia que en este campo le avala, y creo sinceramente que de manera muy meritoria y honorable, pero en lo que al ejercicio de la pintura se refiere, es mejor que reflexione desde la mas sincera autocrítica, sobre sus reales capacidades y aptitudes creativas y de oficio, que le permitan aportar algún valor, en el terreno de lo formal y también en el de las ideas, pues he tenido y tengo algunos alumnos en mi estudio-taller, que aun sin títulos de bellas artes, pero con incuestionables aptitudes artísticas, creativas y de ejecución en el oficio, sus trabajos manifiestan claramente, propuestas más interesantes, novedosas y serias, con resultados mucho más profesionales, que las que vemos en esta muestra y eso estimados lectores, resulta realmente patético y muy decepcionante.

Sus trabajos, mezcla de un pobre y trasnochado informalismo con una “ingenua” y tosca figuración, nos arrojan hacia un resultado de gran pobreza visual, compositiva y cromática, donde lo más interesante desde el punto de vista conceptual, es un pequeño folio escrito, que nos da la bienvenida a la muestra, y que nos introduce en las intenciones y objetivos que persigue la autora con esta exposición, quizás hubiera sido mejor y preferible, que escribiera un ensayo o una nueva tesis de investigación sobre el tema, que atreverse a representarlo con imágenes.

Su intención conceptual está basada en la repercusión, manifestación y cualidad polisemica e intencional del silencio del ser humano, en la paradójica fuerza expresiva que tiene el callar, desde lo individual hacia lo colectivo, pero también de lo colectivo a lo individual, también como herramienta de reclamo de virtuosos y sagrados derechos sociales, políticos y humanos, específicamente en la defensa genérica de lo femenino.

Sin duda, es una interesante propuesta teórico-conceptual, que en la práctica podría resultar muy atractiva, incluso para una posible nueva tesis doctoral, pero que sin duda no se ve respaldada en lo más mínimo, por la iconografía elegida en esta exposición, resultando insuficiente e incluso incongruente a todas luces.

Hay muchos teóricos del arte que argumentan, la innegable cualidad o capacidad comunicativa de la imagen artística, de ahí que sea considerado como un valioso recurso de la comunicación y el dialogo, entre el publico de arte y la obra. Pero para que esa comunicación exista, la imagen artística debe ser clara, que no necesariamente descriptiva, coherente al concepto, que no necesariamente simple ilustración de la idea, con lo cual, la comunión entre arte y público debería estar garantizada no solo en su complacencia estética, sino también en su coherencia discursiva.

Creo que en esta exposición no ha sido así, en ella reina el silencio, el mas absurdo, callado y vacío silencio, no el silencio reflexivo que busca lo trascendente en lo anecdótico, y de la síntesis, el todo que la justifica, no el silencio de la oración intima del que nos hablaba Benavente, sino el mudo silencio vacío, absoluto e insignificante, que la hace indiferente ante nuestros ojos e insustancial ante nuestros pensamientos. Y viéndola una vez mas, recuerdo a Cicerón cuando dijo, “la verdad se corrompe tanto con la mentira, como con el silencio”, es por ello estimada Amparo, que en este momento, esta exposición no encontró la verdad con tu silencio, quizás en otra ocasión tengas mas suerte y encuentre la frase adecuada con tu pintura, mas que con tus calladas palabras.

Y ahora Shhhiiii… por favor, hagamos un poco de silencio y reflexionemos.

Muchas gracias y hasta la próxima entrega

Amaury Suárez

04 septiembre 2009

El “Organon” de Evaristo Millán, divertimentos de lógica cuestionable.


Estimados lectores.

Una vez terminado el periodo vacacional, abriendo la temporada de exposiciones del centro cultural provincial “Las Aulas”, se exhibe hasta el próximo día 25 de Septiembre, la exposición de Evaristo Millán, titulada “Organon”.



Al margen de la “personalidad apasionada” de este pintor, algo de lo que nos habla en el catalogo de la exposición el siempre amable cronista de la ciudad de Castellón, D. Antonio Gascó, lo cual sinceramente no considero motivo de interés y análisis por mi parte en este articulo por razones lógicas, es una exposición de cuadros, no una consulta con el psicólogo, lo cierto es que la muestra es bastante pobre y aficionada, y carente de todos esos valores estéticos y creativos, que se le atribuyen en las criticas que he podido leer, no sólo en el catalogo de la muestra, sino en la que aparece en los demás medios que se han hecho eco de ella.

Desde el punto de vista conceptual, la exposición no deja de ser una de las tantas que persiguen sin éxito, plasmar la mil veces recurrida temática del retrato, solo que esta vez, como en muchos otros casos, sin aportación estética de ningún tipo. Creo que no hay nada que resaltar como valor estético, ni artístico, en las piezas que hacen clarísimas referencias a las obras de Miguel Ángel, Leonardo y Ribera, a no ser como resultados de simples ejercicios de clase, mas propio de los alumnos de cursos tempranos de las escuelas de bellas artes, que de un profesional (como así se nos hace ver en los medios) también existe una clara incompatibilidad iconográfica en la muestra, donde el pintor ha pretendido (a mi entender de manera incongruente) hacer convivir obras con dos lenguajes, completamente distantes y diametralmente opuestos como son, el figurativo y el abstracto, siendo este ultimo, (el abstracto) igual de pobre y carente de una propuesta novedosa, elemento más que denota una clara concepción aficionada de la muestra y que desde luego no la favorece, hubiera sido preferible y siempre de agradecer, que en este aspecto el pintor hubiese pensado en un concepto mucho más armónico y coherente con la propuesta expositiva.

Muchas veces los “críticos”, aunque conocedores de la historia del arte, pero carentes de los conocimientos técnicos del oficio, confunden y asocian de manera errónea conceptos propios de la especialidad del pintor, como por ejemplo, asocian la expresividad del color, o el colorido de una obra, con el engañoso “colorín”, es decir, el torpe y aficionado manejo del color, sin una lógica que responda a la armonía que debe prevalecer en la atmósfera cromática de la pieza, otras veces, confunden la destreza o soltura del tratamiento de las pinceladas, con el descuido y la tosquedad, donde la diferencia no solo está en la huella que deja la pincelada, sino en el conocimiento de la forma que hay debajo del gesto, de eso sabe mucho Velázquez, Sorolla y Ribera, haciendo referencia con este ultimo, a uno de los “elegidos” de la exposición. Lamento mucho no coincidir en esta ocasión con los críticos que se han referido para definir esta muestra como un hecho “temperamental” e “imaginativo”, como tan poco con aquellos que en su osada comparativa, se han atrevido a relacionar intenciones y objetivos de estos trabajos, con el “inconsciente” lei motiv de la obra Daliniana, aunque por otra parte, coincido plenamente en que en esta muestra de obras de Evaristo Millán no hay ninguna intención de “remover conciencias”, totalmente de acuerdo en eso, pero de ningún tipo, ni sociales, ni intelectuales, ni estéticas, aquí hay solo simples “divertimentos” colgados en las paredes de la galería, lo triste es que a estas alturas de la historia del arte, resultan mucho mas interesantes, revolucionarios y “divertidos” aquellos que nacieron de la mano de un Jackson Pollock, Robert Motherwell, o un conocido y nacional Joan Miró, curiosa paradoja ¿no creen? y hablando de paradojas, algo que llamo mi atención desde el primer momento en esta muestra, fue su titulo “Organon” (que al margen de ser un vocablo griego) es el nombre que recibe el famoso tratado aristotélico que nos habla sobre la lógica, ¿curioso, no? Tanta preocupación del Cum laude discípulo de Platón en los aspectos que derivan de un pensamiento coherente y sin embargo escasa lógica y coherencia, la que hay en alabar y justificar lo que carece de autentico valor, en fin, que como sabiamente decía el ilustre filosofo griego “es ignorancia no saber distinguir entre lo que necesita demostración y lo que no la necesita”.

Hasta la próxima entrega

Amaury Suárez

10 julio 2009

Dos grandes pintores que marcan la diferencia.

Queridos lectores.


Después de haber aparecido en este blog, algunos artículos personales, denunciando y poniendo al descubierto diferentes aspectos carenciales y de pobreza técnico – conceptual, de algunas obras de pintores muy populares y de otras, que se exhiben en nuestra ciudad y por las que se sigue apostando, a mi entender de manera errónea y/o engañosa, para “vendérnoslas” como iconos referentes de “modernidad” y de valores incuestionables, hoy vengo a hablarles (y sin que esto sirva de precedente) de algo muy distinto; dos pintores que realizan obras de autentico valor artístico y desde luego, de una calidad indiscutible.



Dos grandes figuras del Arte de esta región, que aunque muy diferentes, tanto en el método y lenguaje de sus propuestas, como en sus formaciones académicas, ambos representan sin duda para la plástica de Castellón, dos valiosos ejemplos del buen hacer y del buen “decir” en estas tierras de naranjos y “terracota”, ellos no solo elevan la calidad de sus obras en lo referente a los aspectos técnicos, sino que como auténticos virtuosos, las dotan de la vigencia y la frescura en cada una de sus exposiciones, lo cual los hacen merecedores, aun de manera muy insuficiente, de un meritorio lugar en el escenario nacional y más concretamente en lo referente a esta comunidad. Me estoy refiriendo a los maestros, Vicente Traver Calzada y Paco Puig.

Traver Calzada, (Burriana 1945) es un artista de larga formación académica, primero bajo la dirección de otro grande de estas tierras ya desaparecido y a quien tuve ocasión de conocer, el maestro Ramón Catalán, en la escuela de artes y oficios de Castellón, luego San Carlos y mas tarde San Fernando, dos escuelas que recogen en sus historias, lo más valioso de la plástica no solo de España, sino también del mundo. Por último, se marcha a Paris para ampliar estudios y como colofón a su formación especializada, la siempre amada Italia, donde se va a estudiar pintura mural.

Sin duda Traver Calzada es un virtuoso de la técnica, un aman
te de la minuciosidad y la elegancia del dibujo. Durante sus más de 40 años que abarcan los de toda su vida artística, Calzada ha transitado por diversos lenguajes estéticos, así como por varias temáticas y motivaciones, pero siempre desde el común denominador de la corrección y lo exquisitamente hecho, con sus obras ha realizado virtuosos recorridos que van, desde el mas profundo y a veces impenetrable surrealismo, pasando por ejemplos que bien pudieran estar enmarcados en la “new figurative” de los años 70, hasta llegar a un costumbrismo muy entrañable y próximo de gran elegancia y refinado gusto. Es muy dado a utilizar en las composiciones de sus obras, el recurso visual de la secuencialidad y la superposición de la imagen, aportándoles a estas (sus composiciones) mayor dinamismo y distinción, así como una eficaz cualidad de sus lecturas interpretativas, gran virtuoso del color, Calzada se maneja con asombrosa destreza, en las más variadas gamas de colores y la meticulosidad y riqueza tanto de las formas, como del claro oscuro en el dibujo, “cuasi” preciosista, le hace aproximarse con calidez, a una imagen de “ilusión fotográfica” de gran impacto visual.


Uno de los ejemplos más hermosos que podemos disfrutar de este pintor, aunque no el único, lo encontramos en los murales del hall del Palacio de la Diputación de Castellón, donde el pintor nos invita, a través de su obra, a incursionar en la historia de Castellón y sus pueblos, dejándonos un hermoso testimonio de sus gentes, tanto de las más ilustres y conocidas, como de las más sencillas y anónimas, pero que igualmente hacen patria; recreando en el gran formato, tradiciones y lugares de gran significado histórico y emocional, tanto para los que han nacido aquí, como para aquellos que hemos sido acogidos desde la más respetuosa y afectiva amistad. Esta colosal obra puede ser visitada libremente durante toda la semana, en horario laboral, y sería una buena oportunidad, si aun no la conocen, que no dejaran de hacerlo cuanto antes, estoy seguro de que no se arrepentirán y la disfrutaran plenamente.

Por su parte, el entrañable y siempre envuelto en la humildad de los grandes, Paco Puig (Castellón 1934) nos regala en cada obra y en cada exposición, un refrescante “colirio” para nuestros ojos, disfrutar de su obra es entenderla desde la más autentica sensación de gusto y placer. Incansable trabajador de gran constancia y dedicación, le gusta ilusionarse en cada investigación que realiza, sobre las cuestiones relacionadas con la pintura y sus procedimientos, es un amante de la materia pictórica y sus cuadros contienen las más armónicas texturas, creadas con los empastes de la tradicional y siempre atractiva técnica al óleo, el colorido es potente y delicado a la vez, la “alta cocina” como diríamos algunos, refiriéndonos a su buen manejo con los medios y recursos plásticos, es una constante en sus obras y aquellos que somos unos adictos a degustar de esos maravillosos “platos”, se lo agradecemos siempre que podemos disfrutar de su trabajo.


Como ya les indicaba, Paco Puig es autodidacta, no tuvo mayor instrucción académica, que aquella que le pudieron transmitir maestros de la talla de Michavila, Ramón Catalán y Tomas Colon entre otros, en la escuela de Artes y Oficio de Castellón, pero más que la experiencia y los sabios consejos de estos insignes maestros, pienso que es la vida, su sensibilidad y el eterno amor por el arte y la pintura lo que siempre ha acompañado a este entrañable artista. Puig nos habla de la lírica del color, de la expresividad de las formas, y todo ello mimetizado en sus obras, en dolor y alegría, en drama y comedia, en cotidianidad y refinamiento. Sus obras nacen de un expresionismo ingenuo, de amplio colorido y depuradas texturas, sus temas favoritos, recorren las vivencias mediterráneas, con escenas de barcas varadas descansando sobre la arena, después de la faena de la pesca, también de sus aficiones de toda la vida, la música, sus amadas habaneras, y su pasión por el arte de la tauromaquia, motivos característicos en los temas de sus obras; fiesta, colorido, sangre y exaltación popular de lo típicamente español, también el carnaval, con esas mascaras que siempre nos provocan curiosidad, por descubrir al rostro que esconde y por ultimo, esos paisajes quiméricos de edificios arcaicos con fachadas de catedrales que parecen reblandecerse ante nuestros ojos. Sin duda para Paco Puig, toda motivación puede ser valida, para elevarla a categoría de arte, pero para ello, tenemos que ser capaces, como él, de tratarla con ilusión y constancia, con humildad y trabajo y contemplarlo con la sabia mirada de un verdadero maestro.

Me alegra y reconforta saber, que a pesar de tanto “fantasma” suelto y sobre valorado que existe por estas tierras, siempre se pueda contar con estos dos grandes maestros del arte en esta provincia, lo cual resulta siempre un privilegio y un verdadero alivio, sobre todo para nuestros ojos. Porque cada vez que tengamos la posibilidad de deleitarnos con la obra de estos dos grandes artistas, seremos concientes, de que no solo nos aportan con su trabajo valores artísticos de primera calidad, sino que además, estos están respaldados por el rigor, el respeto, la humildad y la constante y necesaria investigación, que permite llegar siempre, a una hermosa, diferente y refrescante propuesta, que tanto agradecemos y disfrutamos.

Gracias maestros por su trabajo, esta ciudad sigue estando en deuda con ustedes.

Amaury Suárez.

Seguiremos informando…

04 julio 2009

El Tombatossals con pies de barro.






Muy estimados lectores, no se porque extraño motivo, ni a que justificada razón responde, pero desde hace algún tiempo a esta parte, están surgiendo con relativa frecuencia en los espacios públicos de nuestra ciudad, esculturas del pintor Melchor Zapata, la más conocida, el “Tombatossals” en la avenida Lledó, pero también, “El Arrancapins”, el “Toro” en la plaza de España, junto al parque Ribalta, “EL Árbol” en Burriana y por ultimo “Maternidad” en la plaza de la Hierba de Castellón entre algunas mas diseminadas por diversas ciudades de la comarca, y no es que esto me resulte algo malo en principio, sino fuera porque a parte de no aportar en la inmensa mayoría de ellas, ningún valor referente, ni en lo estético, ni en lo artístico, tampoco lo hace en su relación con el entorno urbanístico, donde muchas veces, o no se ha pensado en un concepto armónico y coherente de las escalas y las proporciones, o bien el emplazamiento del lugar elegido no es el más idóneo. Quizás el motivo de tanta pobreza técnica y conceptual se deba, a que como el mismo suele decir en sus entrevistas, se reconoce más como pintor, que como escultor, algo que le honra por su sinceridad y franqueza (aunque particularmente considere, que es igual de anodino, en ambas disciplinas artísticas) pero esto algo que no tendría tampoco mayor importancia, sino fuera porque la critica de esta ciudad, al parecer no comparte este criterio, la cual ensalzándolo y haciéndose eco en los periódicos de mayor tirada de esta localidad, ha llegado a considerarlo “un genio”, “un maestro del color” y hasta se ha atrevido a comparado, en lo que considero un ataque de “delirium tremens”, con el mismísimo Miguel Ángel Buonarotti, a ver señores, como decía el portero del edificio, en una popular serie televisiva, “un poquito de por favor” está bien la cortesía y la amabilidad, está bien, que se halague al “artista”, incluso está muy bien, que se le invite a comer una paella si se quiere, pero de ahí, a comparar a Melchor Zapata, con el escultor por excelencia de todos los tiempos, al autor de obras de tan excelso virtuosismo, como lo son “El Moisés”, “La Pietat”, o el archiconocido “David” es cuanto menos de una desproporción absurda, de tal incoherencia intelectual, que haría enrojecer de vergüenza, al más inculto de esta nuestra “comunitat”, pero bueno, como dice el refrán, “en la variedad se encuentra el gusto” y en la huerta del Señor, podemos encontrarnos de todo, incluidos aquellos raros “especimenes” que cometen tan inexplicables errores, impropios de alguien que ha dedicado sus estudios a la critica especializada en arte. Y esto aunque nos pueda parecer raro, es sin lugar a duda, la piedra angular de cómo se concibe y se trata el Arte en esta ciudad, porque al parecer, no se quiere entender aun, que cuando se eleva hasta el delirio al que no es más que un aficionado con cierta gracia, se infravalora a aquellos que merecen un mejor y mayor reconocimiento de su trabajo. Si somos capaces de equiparar en una comparación absurda, a Melchor Zapata con Miguel Ángel Bonarotti o a Juan Ripollés con Pablo Picasso, entonces es que se ha perdido el rumbo y junto con el, la pérdida de valores que marcan las diferencias entre lo culto y lo vulgar, entre lo profesional y lo aficionado, entonces se es incapaz de diferenciar la autenticidad de un jarrón de porcelana china, de cualquiera de sus históricas dinastías, con uno de losa, que podemos comprar en una tienda barata oriental de todo a un euro. Cosas como estas, son las que les hacen ser ignorantes patológicos, es decir, cultos sin cultura, especialistas sin instrucción y sobre todo y para mayor vergüenza, muy injustos.

Pero retomando el tema que hoy nos ocupa, que no es otro que la reveladora propagación de la obra escultórica de Melchor Zapata, siempre he pensado (y no solo en este caso) que es injustificada tantas asignaciones de proyectos a una misma persona, porque estoy convencido de que en nuestra ciudad, contamos con jóvenes creadores, egresados de las escuelas y talleres de Arte de Castellón, Valencia y Alicante, mucho mejor preparados y que aportarían mayor calidad y frescura, tanto en las técnicas como en los contenidos de los proyectos, claro que para que esto ocurra, la política de “encargos” tendría que ser mas heterogénea y justa, pues tal parece como si solo existieran los mismos “elegidos” para diseñar el “arte” de esta zona, y puedo entender que los haya, pero lo que me molesta, es que pretendan convencernos de una calidad y unos valores artísticos inexistentes, otorgándoles un lugar injustamente merecido, que no solo ofende a la razón y al intelecto de los que vemos mas allá de las fronteras de esta ciudad, dejándonos indirectamente como ignorantes, sino que además, nos hiere mucho a los ojos y al corazón. Y es que en realidad, salvo escasas excepciones, aquí los hay malos en el oficio, muy malos en las ideas y peores en las dos cosas.

En el caso de Melchor Zapata, tanto el trabajo que realiza en pintura, como en la escultura, podría calificarlo de aficionadamente digno, sin duda es un gran trabajador y prueba de ello, son sus regulares exposiciones y proyectos que acomete en cortos períodos de tiempo. Pero en Arte no solo el trabajo cuenta, hay que hacerlo desde el estudio, la investigación y desde un espíritu de superación constante, tratando siempre de aportar aunque sea en una pequeña parte, distinción, calidad y amor en las propuestas. Pero al hacerse tan reiterativo y omnipresente en nuestros paseos de domingo por esta ciudad, nos permite descubrir en cada obra, sus más autenticas carencias y errores. Y es que lo bueno queridos amigos, si es breve, dos veces bueno, un atracón aunque sea de caviar (suponiendo que este sea el caso) nos pude resultar indigesto, no solo a las bocas que saben degustar y apreciar los sabores, sino también a las que engullen como inciviles.

Muchas gracias

Amaury Suárez


Seguiremos informando…