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14 febrero 2012

Latidos que pesan.

Estimados lectores.

El pasado día 9 de febrero quedó inaugurada la exposición titulada “Batecs matèrics” (latidos matéricos) del pintor Tarraconense Josep Bahima (Tortosa – 1961) en el espacio expositivo del Centro Cultural Castalia Iuris, que como todos ustedes conocen, se encuentra ubicado en Plaza Cardona Vives, Nº 10 de nuestra ciudad.

Bahima es un pintor que se adentra en el mundo de la plástica desde finales de los años 80 y durante la última década, ha participado en diversas muestras colectivas y concursos tanto nacionales como fuera de España, llegando a alcanzar algunos reconocimientos como el primer premio del certamen de pintura “Ceferino Olivé” (en la imagen) el pasado año 2011 con su obra “Paisatge Oxidat” (paisaje oxidado) dotado con 5.000 € y la posibilidad de exponer una selección de su obra en las instalaciones de la Fundación Reddis que se encuentra ubicada en la ciudad de Reus.

La muestra que se presenta en estos momentos en el salón expositivo del Castalia Iuris, es una recopilación de cuadros entre pequeños y medianos formatos (algunos de ellos ya expuestos con anterioridad) con una clara motivación paisajística, inclinando su intención compositiva a un simple concepto abstracto de su diseño (tema que viene abordando este pintor desde hace mucho tiempo) y que en este sentido, los resultados debieran arriesgar más, no solo en el discurso, sino también en las posibilidades compositivas, cromáticas y de los tratamientos plásticos utilizados, algo que avalaría a una investigación racional, consagrada y a la vez creativa de los mismos.

En prácticamente toda su obra, (no solo en la que se recoge en esta exposición) vemos como la carga de materia pictórica de las pinceladas, expresan un tratamiento de gruesos empastes en la superficie del soporte, que se convierte en algo característico de este pintor y que sin embargo no por ello, sus obras trasmiten una sensación de amplio dominio técnico, ya que tanto empastado a veces resulta innecesario, aburrido y gratuito. Esto sin duda provoca un monótono y redundante resultado, donde muchas veces se ve sacrificado el reconocimiento de la forma del objeto, (sin ninguna otra intención que el de su desdibujo tosco y descuidado), por el solo hecho de empastar. Algo que le aporta a la imagen un resultado a veces duro, visualmente pesado y muy pobre en cuanto a las amplias posibilidades de recursos expresivos y de tratamientos que un tema como el paisaje, pudiera ofrecerle a un pintor que lleva tantos años en el oficio. Y es que en la pintura (como en otras muchas disciplinas del arte y la vida) la armonía y la ley de la proporcionalidad (entendida esta como la relación entre magnitudes medibles) y los equilibrios, debe reinar siempre. La sutileza en la amplitud de los tratamientos, es algo que reclama del versado pintor su más autentica condición y no es digno de tal, aquel que absolutiza un recurso, una forma o manera de hacer, pues muy rápidamente pudiera ser colgado en la vitrina del hastío. Una tarta se hará más dulce cuanto más azúcar lleve, pero si nos pasamos en su proporcionalidad echando cada vez más del sacaroso elemento, no habrá nadie que quiera degustarlo. Es por ello que un buen pintor debe saber escoger la solución y el tratamiento adecuado para su cuadro en cada momento y parte. Un recurso, un tratamiento o una técnica por si solo, no representa o constituye un valor cardinal en la obra, por muy “expresivo” que éste resulte, (valor que generalmente se le concede al caso de los empastes) pues al final de todo, lo único que verdaderamente puede otorgar una valía tanto técnica como estética a la obra, (aparte del atractivo discurso o idea) es la sutil y hábil armonía en la interrelación de uso de los mismos.

En esta muestra “Batecs matèrics” los “latidos” de las obras pesan mucho, tanto física, como visualmente y tal peso no pienso que está refrendado por una intención conceptual ni de discurso que pudiera justificarlo, no obstante a todo lo expuesto, estoy seguro que habrán muchos asistentes que les parezca una muestra llena de gran “fuerza”, “colorido”, “expresividad”, y “soltura” como si todo ello fuera suficiente, cierto e importante. Pero en fin, es lo maravilloso que tiene el Arte y sus acólitos, donde todo puede reducirse a la imprecisa, vacía pero muy recurrida frase de... “pero a pesar de todo me gusta”.

La exposición permanecerá abierta al público hasta el 29 de febrero en los horarios comprendidos de lunes a jueves desde las 9:00 a las 14.30 horas y desde las 16:30 hasta las 19:00 horas. Los viernes desde las 9:00 hasta las 14:30 horas

Hasta la próxima entrega.

Amaury Suárez.

29 enero 2012

Cuando se hace mal Pop, no hay Stop.

Estimados lectores.

El pasado martes 24 de enero quedó inaugurada la exposición del pintor Pepe Nebot (Castellón -1963) en el Centro Cultural Provincial de las Aulas de nuestra ciudad. La muestra que abarca más de una docena de obras, muchas de ellas de gran formato y en técnica acrílica sobre tela, permanecerá abierta al público hasta el próximo día 25 de febrero.

Han sido muchos los artistas que dentro de la corriente del Pop Art, (lenguaje de donde bebe directamente este pintor) han llevado a sus obras el tema del erotismo, la sensualidad y la desnudez femenina con un sentido a veces estético, otras de reflexión y en algunos casos de denuncia y reivindicación sobre el papel que juega la mujer en la sociedad moderna, entre otras, pero en todas ellas, los resultados han sido tratados con un rigor que abarca tanto lo técnico, como lo conceptual, por ejemplo, está el caso de pintores tales como el californiano Mel Ramos con sus sensuales chicas ligeritas de ropa, a veces desnudas, que el artista idealiza a lo “pin-ups girls” vinculándolas a productos de consumo de conocidas marcas, (primera imagen), Tom Wesselmann que trabaja los cuerpos desnudos de la mujer en una singular visión más estética, esquematizando su anatomía a partir de tintas planas y reduciendo su esencia de genero a los signos sexuales más evidentes y sugerentes como los pechos expectantes, el vello púbico y bocas sonrientes de labios pintados, que nos hacen pensar en una nueva concepción del sexo y el erotismo de la mujer en las sociedades de consumo y que el pintor nos muestra como un producto más de satisfacción y deseo (segunda imagen). Y por último, la figura más destacada del movimiento Pop Art norteamericano, el polifacético Andy Warhol, que supo como nadie elevar a categoría de arte los más variados productos de consumo e iconos de las sociedades capitalistas, lo cual incluía a actores, políticos y a aquellas famosas estrellas del cine, la televisión y la moda como así se refleja en sus famosas series dedicadas a Elizabeth Taylor, Liza Minnelli y la más conocida de todas, la mítica actriz y sex-symbol Marilyn Monroe (tercera imagen). Pero tanto en estos autores como en muchos otros, y que por una cuestión de espacio no he querido incluir, las obras de todos ellos recogen una calidad técnica impecable y un sentido estético que ilustra profesionalidad y rigor, así como un claro atractivo que se recrea tanto en la imagen como la propuesta del discurso de la obra, algo que le otorga una elevada calidad y distinción tanto a la obra como al propio artista.

He creído necesario acudir a estos antecedentes iconográficos, para ilustrar con reconocidos ejemplos de similares características expresivas y de lenguaje, la opinión que me merece la obra del caso que nos ocupa. En esta exposición de Pepe Nebot, puede resultar cuanto menos curioso para muchas de las personas que la visiten, (al menos para mi lo fue) que alguien con una carrera al parecer tan próspera y prometedora, como así lo demuestra un currículum donde se reflejan varios premios y reconocimientos en sus años de juventud, llegue en su madurez como pintor, a un resultado tan pobre en calidad técnica y mal gusto en la propuesta discursiva, como es el caso que se nos muestra en el conjunto de obras de esta exposición. Obras que han convertido a la rica y siempre fresca iconografía Pop, en un resultado muy vulgar y caricaturesco, más propio de esos pornográficos dibujos de una puerta de baño de una sala X, que de una imagen recreada por un artista en un lienzo, para luego ser mostrada en una sala de arte. Y no es que el tema me sonroje y me considere un pudibundo por presenciar la más intima desnudez de una mujer; como hombre y pintor, el cuerpo de una mujer siempre ha sido para mí el más sublime templo del deseo y la belleza, pero precisamente por predicar tal devoción, siempre le he otorgado la dignidad y el respeto que merece. Sentimiento éste que al parecer, pienso que no comparte en su obra el pintor Pepe Nebot, pues sinceramente sólo veo en esta exposición a una mujer tratada como frío objeto de satisfacción sexual, mostrando su secreto mejor guardado y donde más que honrar, se deshonra ante los ojos de todos. Es curioso como en sus obras otro pintor, el francés Toulouse-Lautrec, muy alejado de este en tiempo y lenguaje, mostró a sus modelos (putas de profesión) con mucho más respeto, dignidad y belleza que a las famosas modelos y actrices que son pintadas por Pepe Nebot en los cuadros de esta muestra. Quizás sea Nebot hoy el recuerdo triste de un pasado glorioso y su espíritu creativo se haya disipado como el humo de un cigarrillo en un club de alterne o quizás esa sea su motivación, pero en cualquier caso, tanto el discurso, como la forma de recrearlo resulta vulgar, aficionada y de muy mal gusto, evidenciándose no solo una incoherencia en el discurso, sino además grandes carencias técnicas en los resultados.

Y soy consciente de que puedo errar en la interpretación de lectura de su propuesta, quizás precisamente Nebot pretende hacernos reflexionar sobre nuestros gustos y actitudes más íntimas cuando “consumimos” revistas que nos venden a la mujer como un objeto más de consumo en estas sociedades, quizás quiera decirnos que nadie está a salvo de ser un producto más en las vitrinas o catálogos de ventas, puede ser todo eso, pero lo que si es palpable es que existen grandes deficiencias técnicas que no se corresponden ni justifican en el discurso, ni con la experiencia que debería tener un pintor con su trayectoria.

Por esa razón pienso que si bien la intención que pudiera recoger su obra lo dignificaría como hombre, los resultados de sus obras lo desacreditan como pintor. Pues esto es a todas luces un arte Pop de muy mal gusto y carencias técnicas.

Hasta la próxima entrega.

Amaury Suárez.